El universo del cómic español está repleto de personajes icónicos que han marcado a generaciones de lectores. Entre ellos, El Botones Sacarino, creado por Francisco Ibáñez para la editorial Bruguera, ocupa un lugar destacado. A lo largo de sus más de sesenta años de historia, Sacarino ha sido protagonista de innumerables historietas, muchas de las cuales han sido objeto de reediciones y recopilaciones, permitiendo que su humor y sus disparatadas situaciones sigan llegando a nuevos públicos.
La editorial Bruguera, en su momento, demostró una gran habilidad para reeditar material, manteniendo vivos a sus personajes. Colecciones como "Olé!", "Lo mejor de...", y diversas publicaciones de "El Mundo" o "Francisco Ibáñez y Olé!" fueron vehículos para recuperar las aventuras del botones y de otros personajes de la casa. Estas reediciones, aunque a veces someras, han sido fundamentales para la preservación y difusión del legado de Bruguera.
Las publicaciones más recientes relacionadas con el personaje han sido el tomo "Lo mejor de El botones Sacarino" y el volumen dedicado al personaje en la edición de lujo Super Ibáñez, ambos publicados por Penguin Random House en 2021 y 2024 respectivamente. Estas ediciones demuestran el continuo interés por el personaje y su vigencia en el panorama editorial actual.
El fenómeno de las reediciones se enmarca en una tendencia más amplia de "operación nostalgia" que ha afectado al mundo del tebeo. Clásicos como Tintín, Astérix o Corto Maltés, y también sus contemporáneos españoles de los cincuenta, sesenta y setenta, están siendo objeto de un renovado reconocimiento a través de reediciones, nuevos álbumes, libros de estudio e incluso películas. Este fenómeno busca reivindicar a los personajes que dominaron los quioscos, muchos de ellos bajo el sello de la editorial Bruguera.
Sacarino en el Extranjero y Adaptaciones Diversas
Al igual que Mortadelo y Filemón, El Botones Sacarino también tuvo un considerable tirón en Alemania. La editorial Condor dedicó al personaje una cabecera propia, "Tom Tiger + Co", que contó con 22 números publicados entre 1980 y 1987, además de una segunda edición posterior. En esta colección alemana se publicaron cuatro historietas largas del botones que no llegaron a leerse en España, aunque sus títulos fueron traducidos adaptándose al estilo de Bruguera. Una de estas historietas, "En el país de los Ronalds y de los McDonalds" (1984), fue dibujada por Lurdes Martín Gimeno por su cuenta para el mercado alemán, con entintados de Muñoz. Esta obra, realizada de espaldas a la editorial y al propio Ibáñez, fue posteriormente asumida con buen humor por el autor. Martín Gimeno también dibujó "El escarabajo de oro", otra historieta que sí vio la luz en España en 1985.

La editorial Bruguera también exploró formatos más allá de la revista tradicional para Sacarino. En 1971, lanzó una curiosa colección de cuentos infantiles troquelados, con tapas de cartón e ilustraciones a color, protagonizados por diversos personajes bruguerianos. Ese mismo año, en diciembre, publicó un librito dedicado a Sacarino en la colección Mini-infancia, titulado "¡Un jaleo de mil diablos!". Posteriormente aparecieron otros números como "Los Petardos" y "Las andanzas del Botones Sacarino". En 1972, Bruguera publicó un libro de pegatinas dedicado al botones en su colección Arranca, Pega y Colorea, con ilustraciones de Jan.
A pesar del éxito del personaje, el merchandising de Sacarino no ha sido tan prolífico como el de otros personajes de Bruguera como Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape. Sin embargo, se han localizado algunos productos que utilizaron al botones como reclamo. En 1971, la casa Columbia comercializó un disco titulado "Sacarino Inventor", que incluía una historieta exclusiva de autoría apócrifa. En 1972, Chicles Dunkin publicó un álbum de cromos titulado "Comiclandia ¡famosos de la historieta!". En los años 1973 y 1974, se fabricaron figuritas de plástico distribuidas con chicles Dunkin. En 1986 y 1990, Comics Spain fabricó figuras de PVC del personaje. Entre 1978 y 1979, Heraclio Fournier sacó al mercado varias series de naipes temáticos, una de ellas dedicada a Sacarino, dentro de la colección "Los Minis de Fournier". En 1989, la misma empresa comercializó una baraja dedicada a varios personajes de Bruguera. Durante la década de los ochenta, se regalaron rompecabezas de Sacarino en las cajas de detergente Bonux. La empresa Jugasa lanzó una colección de figuras de goma hueca protagonizadas por Sacarino, Mortadelo y Filemón, y Zipi y Zape. La empresa CEFA vendió el juego "La Escalera de Mortadelo", que incluía a Sacarino entre otros personajes de Ibáñez.

Un hito publicitario fue el cómic promocional de diez páginas protagonizado por Sacarino, distribuido en marzo de 1984 para promocionar el sistema informático Mapper de Sperry Univac. Esta historieta, considerada una rareza, fue dibujada por Lurdes Martín y entintada por Juan Manuel Muñoz.
En 2024, Lotería Nacional realizó una tirada de varios números dedicados a personajes del tebeo español, incluyendo a Sacarino. Más recientemente, se han comercializado diversos modelos de camisetas con la estampa de Sacarino.
El Botones Sacarino en Televisión y el Reflejo de su Época
El Botones Sacarino también tuvo su propia serie de televisión, estrenada el 26 de diciembre del año 2000. Inspirada en el cómic, la serie presentaba a un Sacarino adulto, trabajando en una editorial moderna rodeado de nuevos personajes y situaciones disparatadas. Dirigida por José Antonio Escrivá y con guiones de Javier Miñón y Carlos Muriana, contó con Jorge Roelas en el papel principal. A pesar de un buen inicio de audiencia, solo se emitieron ocho de los trece capítulos producidos, quedando la serie inconclusa.

La serie televisiva, al igual que las historietas originales, contenía numerosos guiños a los cómics de Ibáñez, como cuadros abstractos que eran recortes de viñetas, referencias a las revistas "Olé!", y el uso de onomatopeyas.
Las historietas de El Botones Sacarino son un fiel reflejo de su época. La dinámica de jerarquía entre superiores y subordinados, muy marcada durante la dictadura franquista, se manifiesta claramente en las interacciones entre Sacarino y sus jefes. La relación se asemejaba más a la de amos y siervos, con jefes que imponían su autoridad de forma menos sutil que en la actualidad. Este tipo de humor, donde los gags a menudo se inspiraban en obras como "Gaston el Gafe", era característico de la escuela Bruguera.
En las páginas de la serie es habitual encontrar referencias a elementos y eventos de la época: transistores, máquinas de escribir, magnetófonos, películas de Drácula, referencias a Eurovisión, a la Olimpiada de México, al Viet-Cong, a actores como Cantinflas, o incluso a personajes de otros cómics como Astérix. Estos detalles anclaban las historias en su contexto temporal, ofreciendo una visión pintoresca de la vida cotidiana y la cultura popular de las décadas de los sesenta y setenta.
La Reivindicación de Sacarino y la Escuela Bruguera
A pesar de que a veces ha podido quedar eclipsado por personajes como Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape, El Botones Sacarino fue una apuesta editorial importante para Bruguera durante la crisis de los ochenta. Contó con dos cabeceras propias, algo no muy común para un personaje, y su humor físico y dinamismo gráfico lo consolidaron como un referente del tebeo nacional.
El personaje forma parte del patrimonio cultural del tebeo español y merece ser recuperado y reivindicado, junto a otros clásicos de la escuela Bruguera. Su capacidad para reflejar el entorno laboral de su época y su humor fresco y dinámico lo convierten en una figura relevante cuya importancia no debe ser olvidada.
La editorial Bruguera, en su afán por publicar a gran velocidad para asegurar el sustento de sus autores, a menudo sacrificaba la cantidad sobre la calidad. A pesar de esto, autores como Francisco Ibáñez demostraron tener una capacidad creativa equiparable a la de grandes maestros internacionales como Hergé o Franquin. Sin embargo, la necesidad de producir en mayor volumen limitó la extensión de sus obras más ambiciosas.
La figura de Rafael González, gestor de Bruguera, ha sido objeto de crítica por prácticas como la no devolución de originales y la cesión absoluta de derechos de autor, lo que generó conflictos, incluso con Ibáñez. La gestión de los derechos de autor fue uno de los motivos del declive de Bruguera, llevando a situaciones surrealistas como Ibáñez sin poder dibujar sus propios personajes, que fueron asumidos por otros autores.
A pesar de las dificultades y la evolución del mercado editorial, el legado de Bruguera y sus personajes, incluido El Botones Sacarino, sigue vivo gracias a las reediciones, los estudios sobre su obra y el cariño de los aficionados. La recuperación de estos clásicos no solo permite redescubrir el humor y la narrativa de una época, sino también comprender mejor la evolución del cómic español y su impacto en la cultura popular.
Ibáñez
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