Maravillas del Cómic: Un Viaje a Través de los Recortables y Álbumes Ilustrados

Siento una atracción innata hacia el papel. Desde que tengo recuerdo me veo con un libro, un tebeo o un recortable en la mano. Los cromos son otra de mis aficiones favoritas. He perdido la cuenta de las colecciones que he intentado completar. El primer álbum del que guardo recuerdo es el de Blancanieves de Disney de mediados de los años cincuenta, que completé cuando aún no tenía siete años y vivía en Galicia… con la inestimable ayuda de una prima mayorcita. Ya en Madrid coleccioné las Maravillas del Universo de los chocolates Nestlé, dos lujosos tomos con unos textos muy interesantes (me ha quedado grabado el que estaba dedicado a la primera aviadora militar americana y su reactor Sabre). Para conseguir los últimos cromos, mi padre nos llevaba a mi hermano mayor y a mí a la calle Luchana, donde había un activo mercado de intercambio. Desgraciadamente, aquellos álbumes y otras muchas maravillas de mi infancia desaparecieron en una mudanza. Después hubo otras muchas colecciones: las de las películas de moda, Ben-Hur, Los Diez Mandamientos, El puente sobre el río Kwai, Pollyanna…, una preciosa sobre el mundo del western americano, El Lejano Oeste, la edición de Rollán de El Hombre Enmascarado, los de ciencias o de artistas, uno dibujado de Frankenstein y el Hombre Lobo del que nunca conseguí el álbum, de pintura… Me parece estar aún pegando los cromos con aquel engrudo blanco (nunca usé las papas de harina, como vi hacer a algunos amigos). Después pasé cuatro años de internado y de nuevo perdí casi todo aquel material irrecuperable. Buscando en el Rastro o en ferias y exposiciones, han ido apareciendo algunas cosas, entre ellas maravillas como esta colección de principios del siglo pasado dedicada a la historia del vestido que hoy presento con verdadero placer. No consigo entender la firma que sólo está en algún cromo, así que para mí son anónimos, seguramente haya algún verdadero coleccionista que tenga más información. Yo sólo sé lo que consta en el dorso: que eran un obsequio de los chocolates Riera de Barcelona y que la imprenta donde se realizó la tirada se llamaba Martí Marí y Cía.

Los veranos de mi infancia, en mi recuerdo, sostenían pilares fundamentales como el paseo por El Paseo hasta el Puerto. Al salir, lo primero era comprarnos un tebeo, a mis hermanos y a mí, en el kiosko de la esquina. Sí, se llamaban así: “Tebeos” (los de mi generación lo recuerdan). Con sus historias de la Familia Cebolleta, de Carpanta, de doña Urraca, de don Ángel Sí Señor, del negrito “Sí Woana” (aún no había llegado la ola de lo políticamente correcto). Más tarde vendría los magníficos “Mortadelos y Filemones de Ibañez”, pero aquellos tebeos fueron los primeros. Luego una paradita para jugar en el “Círculo Mercantil”, mientras los mayores tomaban un café o leían el periódico. Básicamente, estos eran los pilares que sostenían los veranos de mi infancia. Sé que los que podáis estar leyendo esto recordaréis también los vuestros (los que vuestro filtro de la memoria ha querido que recordéis). Cómo también sé que los pilares de mis hijos han sido diferentes y los de mis nietos serán diferentes a los de mis hijos.

En una esquina del Paseo, puede parecer una opción muy pobre, pero yo recuerdo uno a uno, aquellos pocos libros de los que dispuse. Y recuerdo también cómo era el tacto de sus páginas, y como sonaban al pasarlas. Y no se me puede olvidar la luz que se filtraba a través del balcón (esa intensa luz mediterránea, que siempre ha orientado mi vida), y cómo olían las maderas del despacho del abuelo. Un mundo multiplicado de pantallas, bombardeado con una información de tal cuantía, que se hace difícil de filtrar, ¿arrastrará también la riqueza de esos “pocos” recuerdos? No lo sé, como diría Groucho Marx “traedme un niño de cinco años” (incluso un poco mayor), que nos lo explique. El detonante de la imaginación es el aburrimiento.

Álbum de cromos antiguo

La Revista Maravillas: Un Suplemento con Historia

La colección Maravillas adoptó diferentes formatos a lo largo del tiempo. Fue un suplemento de varias publicaciones: Primero, vinculada a FLECHAS Y PELAYOS con el subtítulo BIBLIOTECA DE FLECHAS Y PELAYOS, hasta que en los últimos años cuarenta Falange fue perdiendo poder y la revista menguó en tirada y calidad. Desde noviembre de 1950, la publicación pasó a ofrecer de nuevo propaganda política, como si la Guerra Civil acabase de terminar, y quedó ligada a la revista castrense MANDOS, bajo la edición del nuevo sello Ediciones Maravillas. Esta circunstancia solo duró un par de números, porque en enero de 1951, la revista pasó a ser suplementaria del diario ARRIBA. Entonces duplicó su altura para asimilarse a los habituales suplementos de prensa, y bajo el subtítulo SUPLEMENTO INFANTIL DE ARRIBA siguió ofreciendo propaganda política durante unos números. Esta filosofía editorial cambió pasado el mes de marzo y Ediciones Maravillas la volvió a convertir en una revista de historietas para niños. Desde el número 618, MARAVILLAS se desgajó del diario volviéndose a publicar de modo independiente, como un tebeo comercial al uso, y aunque intentó la cadencia quincenal en el final de 1953, sería mensual desde 1954 hasta el final de su andadura. En este último periodo llevó los subtítulos REVISTA INFANTIL y REVISTA PARA NIÑOS.

Portada de la revista Maravillas

La colección adoptó diferentes formatos a lo largo del tiempo en relación con las variaciones descritas: 21X15, 29X21 y 24X17 cm. En su recorrido, MARAVILLAS llevó anejos siete extraordinarios fuera de numeración: ALMANAQUE 1945 (de 14X21 cm., con un PVP de 3 pts.), ALMANAQUE 1946, ALMANAQUE 1947, ALMANAQUE 1948, ALMANAQUE 1949 y ALMANAQUE 1954 (todos estos de 21X17 cm., con un PVP de 4 pts.).

A partir del número 500 cambió a formato vertical y obtuvo más difusión como suplemento infantil del periódico Arriba. En su interior, encontrábamos historietas para los lectores más pequeños, muñecas recortables, cuentos y poemas, entre los que destacaba Gloria Fuertes y sus Historias de Coleta. En el aspecto gráfico pasaron por la revista dibujantes como José Luis Moro con su estilo Disney y, más tarde, creador de la Familia Telerín.

LAS REVISTAS INFANTILES

Colaboradores y Estilos Gráficos

Entre sus colaboradores destaca Gloria Fuertes. En el aspecto gráfico pasaron por la revista dibujantes como José Luis Moro con su estilo Disney y, más tarde, creador de la Familia Telerín. La colección de principios del siglo pasado dedicada a la historia del vestido, que hoy se presenta con verdadero placer, es un ejemplo de estas maravillas coleccionables.

Ilustración de moda antigua

La colección de principios del siglo pasado dedicada a la historia del vestido se distribuía como un obsequio de los chocolates Riera de Barcelona. La imprenta donde se realizó la tirada se llamaba Martí Marí y Cía.

Formatos de la Revista Maravillas
Formato Dimensiones
Formato inicial 21x15 cm
Formato posterior 29x21 cm
Formato final 24x17 cm

tags: #recortables #tebeo #maravillas