La historia de "Rastros de Espacio en Blanco" nos presenta un reencuentro inesperado entre viejos amigos, cargado de emociones y revelaciones. Lim Sang-ho, quien en su época de instituto era el centro de atención, se reúne con su antiguo compañero Go Young-ha tras la graduación. A pesar de que Young-ha ha cambiado y se ha vuelto increíblemente genial, Sang-ho siente una conexión especial al descubrir que ambos, a sus 28 años, comparten la experiencia de asistir a la universidad.
El destino los reúne en un parque, donde comparten un momento tranquilo alimentando gatos callejeros. Mientras la incomodidad inicial se disipa y los recuerdos de la adolescencia resurgen, Young-ha lanza una pregunta que sacude a Sang-ho: "Creo que le gusto al jefe de mi trabajo a tiempo parcial. Pero es hombre, así que es complicado. ¿Cómo sales con hombres? ¿Cómo te acuestas con ellos? ¿Lo sabes?" Esta confesión, proveniente de Young-ha, genera un sentimiento de molestia y traición en Sang-ho, especialmente considerando que él ya había revelado su propia sexualidad.

La narrativa de "Rastros de Espacio en Blanco" se entrelaza con la historia de Lee Seo-yo, un príncipe heredero que creía firmemente en su destino como "yang". Sin embargo, durante una ceremonia crucial a los trece años, se descubre que es un plebeyo. Esta revelación lo expulsa del palacio, despojándolo de su título y de todo lo que conocía. Justo cuando Seo-yo está a punto de olvidar el esplendor imperial, su pasado y a Narye, quien le había prometido ser su "yin", reaparecen, devolviéndole todo lo que le fue arrebatado.
En un futuro lejano, Lee Seo-yo renace con los recuerdos de su vida pasada. En esta nueva existencia, se encuentra con Kwon Cha-heon, un hombre con un rostro similar a Narye, pero con una personalidad completamente distinta. Este encuentro marca el inicio de un nuevo capítulo, donde los ecos del pasado se manifiestan de formas inesperadas.

One to Sex: ¿Relaciones sexuales en la adolescencia? - Mtra. Isabel Pérez. Valdés
La dinámica entre Sang-ho y Young-ha, marcada por la sorpresa y la necesidad de comprensión mutua, contrasta con el drama histórico y de reencarnación de Lee Seo-yo. Ambas tramas, aunque distintas en su desarrollo, exploran la complejidad de las relaciones humanas, la aceptación de uno mismo y la búsqueda de la felicidad.