La descripción y la denuncia de las tiranías latinoamericanas han servido de trasfondo argumental a novelas de gran calidad literaria. "El Señor Presidente", inspirada en la figura del dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, elevó a su máxima capacidad expresiva esa línea narrativa y lanzó a la fama a Miguel Angel Asturias (1899-1974), Premio Nobel de Literatura en 1967.
El señor Presidente es una novela del Premio Nobel de Literatura guatemalteco Miguel Ángel Asturias publicada en 1946. Retrato del expresidente de Guatemala Manuel Estrada Cabrera, durante su último mandato. Aunque no se identifica explícitamente a la sociedad guatemalteca de principios del siglo XX como marco de la trama, el personaje titular de la novela fue inspirado por la presidencia de 1898-1920 de Manuel Estrada Cabrera. Asturias comenzó a escribir la novela en la década de 1920 y la terminó en 1933, pero las estrictas políticas de censura de los gobiernos dictatoriales de Guatemala impidieron su publicación durante trece años.
La fuerza de la novela de Miguel Ángel Asturias no se basa tanto en la creación de un personaje tiránico para luego seguirlo en sus fechorías como figura despótica y central de la narrativa, sino más bien en el estudio psicológico de cómo ese personaje se convierte en una imposición en la vida de todos quienes le rodean. El argumento se basa en la crueldad sufrida por hombres y mujeres de un país latinoamericano bajo el poder de una dictadura, pero el autor lo aprovecha, entrelazando la verdad y la fantasía surrealista, para dar cuenta de las costumbres y la naturaleza del pueblo guatemalteco. La crueldad impulsada por la codicia y la ambición de poder de unos pocos contra una mayoría de seres indefensos e inocentes.
El Señor Presidente es un personaje secundario. Se trata de un líder autoritario sin nombre que representa la opresión y la corrupción del poder. Se usa el realismo mágico y simbolismo para retratar al presidente como un ser despiadado y tiránico. Este personaje se caracteriza por su crueldad, manipulación y falta de escrúpulos, y su presencia en la novela refleja la brutalidad de regímenes dictatoriales en la realidad. El hecho de que nunca se nombra al Presidente, le da al personaje titular de la novela una dimensión mitológica en lugar de la personalidad de un determinado dictador guatemalteco. El académico Kevin Bauman señala que los lectores no tienen acceso a la mente del Presidente; más bien, su aparición es «continuamente revaluada, redefinida, y en última instancia, reconstruida de acuerdo a su percepción por los demás, de manera semejante a la propia (re)visión novelística del régimen de Estrada Cabrera de Asturias». De acuerdo con el crítico literario Hughes Davies, el Presidente «representa la corrupción política, pero su presentación como una deidad maligna, adorado en términos que hacen eco de rituales religiosos, lo eleva a un plano mítico», y es «una imagen invertida de deidades cristianas tanto como mayas, ya que es la única fuente de la muerte». El dictador también es rodeado de un elemento de misterio, y aparentemente nadie sabe dónde está porque ocupa varias casas en las afueras de la ciudad. Es igualmente un misterio cuándo y cómo duerme.

En el segundo capítulo solo se lo nombra al “señor presidente” en el despacho del director de la policía. Un sacristán sacó por equivocación un aviso del jubileo de la madre del señor presidente y por eso ahora permanecía encerrado. Se lo nombra al Señor Presidente: “El secretario concluía el despacho que el Señor Presidente firmaría dentro de unos momentos”. También lo nombra el médico del señor presidente que hace un ademán de queja hacia su trabajo y reconocimiento. En este capítulo también aparece el señor presidente en una situación con un “viejito” el cual comete un acto de torpeza es nombrado como animal y en el que el presidente manda a darle 200 palos (golpes), el “animal” antes de morir reflexiona sobre el poder que ciega al presidente y como este puede decidir sobre su familia, hijos y sobre si vive o muere. Este capítulo muestra la crueldad del presidente y su indiferencia con el sufrimiento humano.
En este capítulo, Miguel Cara de Ángel, hombre de confianza del Presidente, entra después de la cena. El presidente, vestido de luto, recibe a Cara de Ángel, quien le explica que llegó tarde porque ayudó a un herido. El Señor Presidente muestra interés en el herido, pero luego revela sus verdaderas intenciones. Quiere que Cara de Ángel ayude al general Eusebio Canales, implicado en un asesinato, a escapar antes de su arresto, evitando que vaya a la cárcel. Aunque no se especifica una relación directa, el señor presidente tiene influencia sobre Cara de Ángel, quien sigue sus órdenes y actúa como parte de la estrategia para el escape del general Canales. El Señor Presidente no aparece físicamente en este capítulo, pero su presencia se siente a través de la influencia política y el temor que genera en el general Canales. Canales se cuestiona la lealtad a su deber y la tentación de huir para salvarse a sí mismo.
En este capítulo, el general Eusebio Canales, pasa por una crisis personal y política. Se muestra su vulnerabilidad cuando es perseguido y acosado por espías. La relación del señor presidente con el general Canales, alias Chamarrita, se ve afectada, y Canales pasa por un cambio en su imagen pública.
El Señor Presidente en este capítulo es omnipresente. Se nos cuenta cómo Lucio Vásquez se dirige a la fonda de la Masacuata con la intención de participar en el rapto de la hija del general Canales. Cara de Ángel presenta un plan confuso que involucra una serenata falsa y la participación de la policía. A pesar de su falta de lógica, Canales y Cara de Ángel lo aceptan, confiando en la protección del "Señor Presidente".
En este capítulo, se muestra una actividad festiva en la que el Señor Presidente es objeto de adoración y elogios por parte de distintas clases sociales. Durante una celebración en su honor, una oradora alaba su liderazgo y lo compara con figuras históricas. el ambiente festivo termina generando caos y confusión por la noticia de la fuga del general Canales. La importancia que se le da al "Señor Presidente" en este capítulo tiene que ver con su papel como líder reverenciado y protector de la nación. Se muestra al señor presidente rodeado de adulación y celebración por parte de distintos sectores de la sociedad. La relación con otros personajes se ve a través de menciones como "íntimos" y "favorito".
En este capítulo, Cara de Ángel sale del Palacio y se va a buscar a don Juan Canales al barrio de El Incienso. Don Juan Canales tiene una relación inquietante con el Señor Presidente. Al llegar a la casa, don Juan muestra nerviosismo cuando habla sobre los crímenes y se muestra afectado por la posible implicación en el asesinato del coronel Parrales Sonriente. Cara de Ángel habla sobre que el general, hermano de don Juan, pidió ayuda para que a su hija Camila la acojan ellos.
En este capítulo mencionan a un enemigo del Señor Presidente: “Pues si no vale que la esté tratando por bien, porque ustedes son mala gente -esta última frase la dijo el Auditor más ligero y con un enojo creciente de volcán en erupción-, me lo va a decir por mal. Sepa que usted ha cometido un delito gravísimo contra la seguridad del Estado, y que está en manos de la justicia por ser responsable de la fuga de un traidor, sedicioso, rebelde, asesino y enemigo del Señor Presidente...”
En este capítulo, el Auditor de Guerra recibe una carta de un colega proponiéndole un negocio relacionado con la dueña de un prostíbulo amiga del Señor Presidente: “En tanto, aquél, arrellanado en el sillón, releía con sus puntos y sus comas la tarjetita que acababa de recibir. Era de un colega que le proponía un negocio. La Chón Diente de Oro -le decía el Licenciado Vidalitas-, amiga del Señor Presidente y propietaria de un acreditado establecimiento de mujeres públicas, vino a buscarme esta mañana a mi bufete, para decirme que vio en la Casa Nueva a una mujer joven y bonita que le convendría para su negocio. Ofrece 10.000 pesos por ella.”
En este capítulo el Señor Presidente tiene relaciones con el Auditor de Guerra, y le confía el caso del proceso de la fuga del general Eusebio Canales. También muestra descontento con la policía y da instrucciones al Auditor sobre la liberación de la señora de Rodas y la anulación de la orden de captura contra Miguel Cara de Ángel.
La importancia del "Señor Presidente" en este capítulo aparece con la acusación de Vásquez, quien afirma haber recibido órdenes del presidente para cometer el asesinato. El Auditor desconfía, exige pruebas, y le cuestiona la falta de evidencia escrita.
En este capítulo el Señor Presidente tiene relaciones indirectas con Genaro Rodas y Lucio Vásquez, quienes están siendo interrogados por el Auditor de Guerra.
En este capítulo, el Señor Presidente, pasa por una intensa agitación emocional relacionada con las murmuraciones de la gente sobre sus asuntos sentimentales.
En este capítulo, varias personas presentan peticiones y denuncias al "Señor Presidente". Hablan sobre casos específicos y también expresan necesidades personales. Nicomedes Aceituno informa sobre el vandalismo en un letrero del nombre del Señor Presidente en una caja de agua. Lucio Vázquez habla con el Señor Presidente sobre calumnias del Padre Urquijo y pide atención ante la posible presencia del sacerdote amigo del licenciado Abel Carvajal. Alfredo Toledano le agradece al Señor Presidente por el interés en su situación médica y solicita una audiencia para comunicar algunas cosas que no puede confiar al papel. Nicomedes Aceituno también identifica al responsable de dañar el nombre del Señor Presidente en una caja de agua como Guillermo Lizaro.
En este capítulo, Farfán es amenazado de ser "calmado" en el Hospital Militar, recibe el consejo de halagar al Señor Presidente para salvarse.
En este capítulo el señor presidente no aparece físicamente, pero de nuevo su influencia sobre decisiones importantes aparece a lo largo del capítulo.
El Señor Presidente en este capítulo no aparece directamente, pero la trama destaca cómo las decisiones y acciones de los personajes, como Carvajal, están influidas por la situación política y las conspiraciones que tienen que ver con el liderazgo del país.
En este capítulo el señor presidente tiene una relación conflictiva con los personajes Canales y Carvajal, a quienes se los acusa de haber matado al coronel Parrales Sonriente y conspirar contra el presidente. La importancia del Señor Presidente en este capítulo está sobre la autoridad para otorgar un indulto que podría salvar la vida de Carvajal.
En el zaguán de la Penitenciaría, el Señor Presidente tiene una relación indirecta con la esposa del licenciado Carvajal, quien busca desesperadamente salvar a su marido.
En este capítulo, Cara de Ángel se dirige a la casa presidencial para indagar sobre el estado de Camila, la hija del general Canales. El "Señor Presidente" está afectado por el alcohol y, en un estado alterado, revela información confusa sobre el general Canales y su conexión con un licor de larga vida. el presidente tiene un episodio violento, vomitando y lamentándose de la ingratitud de algunos.
En este capítulo el Señor Presidente tiene relaciones complejas con otros personajes. En este capítulo el señor presidente muestra tener relaciones sociales complejas. Se encuentra en una fiesta en su residencia campestre, donde habla con distintos personajes, como oficiales, coroneles, damas y un poeta.
En este capítulo Míster Gengis, un gringo, aconseja a Cara de Ángel sobre su visita al Señor Presidente. Míster Gengis también menciona rumores sobre Cara de Ángel, lo cual lo preocupa al enfrentarse al Presidente. Llega un grupo de hombres con un mensaje que apoya a la reelección del Presidente. Después, Cara de Ángel se encuentra con el Ministro de la Guerra y al final con el Señor Presidente, quien lo manda a una misión en Washington para contrarrestar influencias negativas en su contra.
En este capítulo, el Señor Presidente se relaciona con varios personajes en una cantina. El "Señor Presidente" le paga el viaje a Washington a Cara de Ángel. Cara de Ángel se despide de Camila. Después de abordar el tren es detenido por órdenes del Señor Presidente al llegar al puerto. La importancia del Señor Presidente se evidencia en su capacidad para cambiar drásticamente el rumbo de la vida de Cara de Ángel. "¡De parte del Señor Presidente, queda usted detenido!"
En este capítulo, Cara de Ángel es detenido por el Mayor Farfán, quien actúa en nombre del Señor Presidente. El Señor Presidente en este capítulo no está directamente vinculado con los presos del calabozo número diecisiete. Pero se muestra la difícil situación por la que están pasando los prisioneros.

El Señor Presidente fue desarrollado a partir de un cuento que Asturias había escrito anteriormente para protestar contra la injusticia social, tras un devastador terremoto que sacudió la ciudad natal del autor. La primera edición de la novela fue publicada en 1946 en México D.F. por la editorial Costa-Amic y rápidamente recibió críticas favorables. En 1967, Asturias recibió el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. Este reconocimiento internacional fue celebrado en toda América Latina, y fue visto como un reconocimiento de la literatura de la región en su conjunto.
Asturias es uno de los primeros en utilizar una técnica literaria que actualmente es conocida como realismo mágico. Su uso de imágenes de sueños, onomatopeya, símiles y la repetición de frases, combinada con una estructura discontinua que consiste en cambios abruptos de estilo y de punto de vista, surgen de influencias surrealistas y ultraístas. El estilo de El señor Presidente influenció a una generación de autores latinoamericanos.
Según el académico Luis Leal, en el género del realismo mágico, “el escritor se enfrenta a la realidad y trata de desentrañarla para descubrir lo que es misterioso en las cosas, en la vida, en los actos humanos”. Leal señala además que en el realismo mágico “los principales acontecimientos no tienen explicación lógica o psicológica. El realista mágico no trata de copiar la realidad que nos rodea, ni de herirla, sino de captar el misterio que respira detrás de las cosas”. Aclara también que “el realismo mágico no es tampoco literatura mágica.
Para muchos académicos El señor Presidente es un punto de referencia en la literatura de América Latina por el uso temprano del realismo mágico, una técnica literaria a menudo empleada por escritores latinoamericanos reconocidos, como Gabriel García Márquez. En una entrevista con Asturias, Gunter Lorenz aclamó a Asturias como el inventor del realismo mágico, e incluso como su practicante más exitoso. Asturias define este estilo no como “una realidad palpable, pero sí de una realidad que surge de una determinada imaginación mágica [...] en las cuales vemos desaparecer lo real y surgir el sueño, en donde los sueños se transforman en real...
La novela comienza en «El portal del señor», donde los mendigos pasan la noche. Uno de los mendigos, el Pelele, está agotado después de haber sido continuamente acosado sobre su madre fallecida. Cuando el coronel José Parrales Sonriente, uno de los militares leales al presidente, se burla de él con la palabra «madre», el Pelele reacciona por instinto y asesina al coronel. Los mendigos son interrogados y torturados para obligarles a implicar al general retirado Eusebio Canales, anterior miembro del ejército del Presidente, y al abogado independiente Abel Carvajal, en el asesinato del coronel, ya que, según los hombres del presidente, no hay manera de que «un idiota sea responsable».
Una rara visión del presidente lo muestra dándole órdenes a Miguel Cara de Ángel, a veces referido como el «favorito» del presidente, para que ayude al General Canales a huir antes de que sea arrestado en la mañana por el asesinato del coronel José Parrales Sonriente. En el Tus-Tep, una taberna local, Miguel Cara de Ángel tiene un encuentro con el policía Lucio Vásquez y se anima a contarle que quiere secuestrar a Camila, la hija del General Canales. En realidad, el rapto de Camila es un artificio para encubrir la fuga de Canales. Más tarde, Vázquez se reúne con su amigo Genaro Rodas y al salir de un bar ven a Pelele. Al horror de Genaro Rodas, Vásquez le dispara al Pelele. La conclusión de esta escena es presenciada por Don Benjamín, un titiritero, cuyos «muñecos se aventuraron por los terrenos de la tragedia». Genaro Rodas regresa a su casa y discute el asesinato de Pelele con su esposa, Fedina de Rodas, y le cuenta que la policía se prepara a detener a Canales por la mañana. Mientras tanto, Canales sale de la casa de Miguel Cara de Ángel, agotado y preocupado por tener que huir del país. En la madrugada, Fedina de Rodas se apresura a la casa de Canales, para avisarle que será arrestado por el asesinato del coronel Sonriente. Ella no llega a tiempo y se encuentra con el Auditor, un asesor del Presidente, quien la detiene como presunta cómplice en la fuga de Canales y la tortura con el fin de descubrir el paradero del General.
Regresando al Tus-Tep, Miguel Cara de Ángel visita a Camila. Camila cae enferma y un niño es enviado para informar a Miguel Cara de Ángel que su condición está empeorando. Se viste rápidamente y corre al Tus-Tep para verla. Mientras tanto, Fedina de Rodas es finalmente liberada de cargos criminales por el Presidente, y el Auditor la vende a un prostíbulo. Cuando se descubre que sostiene a su bebé muerto en sus brazos, es colocada en un hospital.
Miguel Cara de Ángel informa al Mayor Farfán, quien está al servicio del Presidente, que su vida está en peligro. Juntos en una celda de la prisión, un estudiante, un sacristán y Abel Carvajal hablan porque «el silencio da miedo» y por «miedo de la oscuridad». La esposa de Carvajal corre por toda la ciudad, visitando el Presidente y figuras influyentes como el Auditor, pidiendo la libertad de su marido porque queda a oscuras sobre lo que le sucedió.
Miguel Cara de Ángel recibe el consejo de que si realmente ama a Camila, puede salvarla «si comete el sacramento del matrimonio», y los dos no tardan en casarse. Lentamente Camila se recupera mientras lucha con las complejidades de su nuevo matrimonio.
El Presidente participa en una reelección, aclamado en un bar por sus partidarios serviles, mientras que Cara de Ángel es encargado de una misión diplomática internacional. Cara de Ángel y Camila comparten una despedida emocional. Al llegar al puerto, Cara de Ángel es interceptado por el Mayor Farfán y detenido por orden del Presidente. Cara de Ángel es violentamente golpeado y encarcelado, y un impostor toma su lugar en la nave que sale del puerto. Camila, ahora embarazada, espera ansiosamente las cartas de su marido. Cuando pierde toda esperanza, Camila se traslada al campo junto con su hijo joven a quien llama Miguel. Cara de Ángel se convierte en un preso anónimo en la celda 17.
El Portal del Cielo se encuentra en ruinas y los presos que fueron liberados son rápidamente sustituidos por otras almas desafortunadas. El titiritero, Don Benjamín, se ha reducido a la locura por el ambiente de terror al que fue sometido. Los lectores reciben otro vistazo más de la situación desesperante de la vida bajo una dictadura.
Miguel Cara de Ángel es el protagonista complejo en la novela. Es presentado como el asesor confidencial del Presidente; hay muchas referencias a este personaje como el favorito del Presidente y está descrito en repetidas ocasiones como tan «bello y malo como Satán». A medida que avanza el argumento, los lectores pueden ver su lucha por permanecer leal al dictador frente a los actos cada vez más horrendos del régimen. Cara de Ángel se enfrenta al reto de conciliar su posición de poder en un pueblo aterrorizado, con su deseo de cumplir con un propósito moral más elevado. En palabras del crítico literario Richard Franklin, «lucha por afirmar su existencia absoluta y relacionar esto con sí mismo». La intensidad lingüística de Cara de Ángel a menudo refleja su lucha moral interior: 'La bestia no se equivoca de una cifra en este libro de contabilidades sexuales,' fue pensando. Orinamos hijos en el cementerio. La trompeta del juicio... Bueno, no será trompeta. Una tijera de oro cortará ese chorro perenne de niños. Los hombres somos como las tripas de cerdo que el carnicero demonio rellena de carne picada para hacer chorizos. Y al sobreponerme a mí mismo para librar a Camila de mis intenciones, dejé una parte de mi ser sin relleno y por eso me siento vacío, intranquilo, colérico, enfermo, dado a la trampa. El hombre se rellena de mujer -carne picada- como una tripa de cerdo para estar contento.
El General Eusebio Canales (alias Chamarrita o Príncipe de la milicia) se vio obligado a exiliarse después de ser acusado del asesinato del coronel José Parrales Sonriente. Parece estar organizando una guerrilla para atacar al Presidente, pero muere de un corazón quebrado después de leer un falso informe de noticias que detalla la boda de su hija con Miguel Cara de Ángel, en la que presuntamente asistió el Presidente. El carácter del General se pone de relieve mientras está en el camino del exilio. El camino al exilio de Canales también permite conocer la desesperada situación financiera de las tres hermanas que están siendo aprovechadas por un médico que visitó a su madre enferma.
Camila, la hija del general Canales, es rescatada (un poco a regañadientes) por Miguel Cara de Ángel, cuando ninguno de sus familiares quiso alojarla tras la fuga de su padre. Finalmente, Cara de Ángel elige a Camila sobre su antiguo maestro, el Presidente. Los dos se casan y ella da luz a su hijo, después de que Cara de Ángel había desaparecido. Camila y su hijo, al que llama Miguel, se trasladan al campo para escapar a la influencia del Presidente. Ella es la viva imagen de la adolescente a quien se ha negado incluso el más pequeño margen de libertad, como lo observa el crítico literario Callan: «Cuando se creía que Camila iba a morir, un sacerdote llegó para administrar el sacramento de la Penitencia. Sus faltas de niña se destacan por su contraste con el mal que pesa sobre la ciudad.
El Pelele, también como 'el idiota' por algunos, sólo aparece en los primeros cuatro capítulos y otra vez al final del capítulo siete, pero cumple una función fundamental en la novela. La elección del idiota como representante de los inocentes, a-políticos, que sufren los abusos de un régimen totalitario Asturias muestra cómo la dictadura corrompe la gente y destruye sus valores en la medida en que la compasión de un compañero en apuros deja de existir. De hecho, se hace evidente que la única felicidad que experimenta el Pelele es a través de la memoria de su madre muerta. El Pelele, una figura que ama su madre, «sufre a manos de aquellos que, tras mucho tiempo bajo el dominio de su padre excesivamente agresivo, carecen de amor y compasión. Por otra parte, El Pelele es una herramienta que permite a los lectores a ver los efectos psicológicos de vivir bajo una dictadura, dominado por el terror. Su acto criminal parece desencadenar los acontecimientos posteriores de la novela y parece tener repercusiones en todos los personajes.
La novela incluye una variedad de personajes secundarios que, en palabras de Richard Franklin, «andan a tientas por los medios para afirmar la validez de sí mismo y para anclar esta individualidad en una pesadilla que constantemente se enfrenta con la nada negra». Estos personajes van desde el coronel José Parrales Sonriente, también conocido como el «hombre de la mulita», cuyo asesinato en el Portal del Cielo inicia la novela, a una variedad de mendigos, presos, funcionarios menores, parientes, aduladores, camareros y prostitutas. Algunos de ellos son figuras trágicas, como Fedina de Rodas, que los lectores ven torturada y luego vendida a un prostíbulo, mientras que todavía sostiene en sus brazos a su bebé muerto. Otros, sin embargo, ofrecen alivio cómico.
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