El empacho, conocido también como l'enfit o empatx en la lengua valenciana/catalana, es una dolencia digestiva que se presenta de manera común y habitual en toda Iberoamérica. Se trata de una práctica ritual heredada a través de generaciones, mayoritariamente transmitida entre mujeres, que se acompaña de una oración secreta. Esta costumbre, que se remonta a siglos atrás, es reconocida y practicada en diversas comunidades, incluyendo la Comunitat Valenciana, y ha sido adoptada en países como Cuba, Argentina y parte de Uruguay.
La información médica, histórica y etnográfica sobre el empacho es extensa y profunda, con documentos que lo registran desde el siglo XVI hasta tiempos recientes. Esta enfermedad popular latinoamericana, junto con el mal de ojo, los aires, el susto o espanto, es una de las más reconocidas. En el caso de Chile, su registro data de 1674.

Orígenes y Conceptualización del Empacho
Desde una perspectiva histórica, el empacho se encuentra presente en textos coloniales. Diego de Rosales, en su Historia General del Reino de Chile (1674), ya daba cuenta de su existencia al mencionar plantas medicinales utilizadas para combatirlo. A lo largo de los siglos XIX y XX, se emplearon diversos elementos, incluyendo hierbas medicinales, y en la botica jesuítica se encontraban preparados como el album graecum y el azogue.
La definición popular del empacho varía, pero generalmente se refiere a una "indigestión intestinal, generalmente con diarrea", especialmente en lactantes y niños pequeños. En términos generales, empacharse es sinónimo de empanzarse, indigestarse, ahitarse o tener embarazo gástrico. Diversos autores han ofrecido traducciones de estos términos a lenguas indígenas, como el mapuche, desde el siglo XVIII.
El término "empacho" proviene del latín impèdìcáre y del francés antiguo empechier, que significan estorbar o embarazar, ahitar o causar indigestión. Aunque su uso en España es menos frecuente, en América Latina es generalizado. Existen términos amerindios equivalentes, como moxouitiqui (ahitado) y temamatiliztli o tepinauiliztli (enfermedad del empacho) en la lengua mexicana, según Fray Alonso de Molina.
Epidemiología y Causalidad del Empacho
El empacho puede presentarse en cualquier época del año, en ambientes rurales y urbanos, afectando a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente en niños lactantes y preescolares. Existe la percepción de que su frecuencia es alta y que la mortalidad puede ser elevada. Un estudio en Santiago de Chile en los años ochenta reveló que el 82% de la población entrevistada había presenciado algún caso de empacho en la familia.
Las causas atribuidas al empacho son múltiples y diversas. Entre las más comunes se encuentran:
- La ingestión de alimentos fríos o insuficientemente cocidos.
- Los excesos alimentarios.
- La ingesta de elementos no digeribles como tierra, chicles, papel, leche en polvo mal disuelta, semillas, hollejos de frutas, frijol, hebras de hilo, algodón, entre otros.
- La mala preparación de biberones o la ingesta de leche de una madre embarazada.
- Alimentos en descomposición o frutas no maduras.
- El consumo de alimentos calientes o fríos, según la creencia popular sobre las propiedades de los alimentos.
- La ingestión de saliva durante la dentición.
- Comer a deshoras, excesivamente o inmediatamente antes de dormir.
- Comer después de haber sufrido un "susto", un "coraje" o "hecho bilis".
- Comer rápido y desordenadamente.
- En algunas regiones de Venezuela, se cree que el empacho puede ser "puesto" por hechicería.

Patogenia y Cuadro Clínico
La patogenia del empacho se relaciona con el estancamiento y la detención parcial del movimiento intestinal, originado por aquello que se adhiere a la pared gastrointestinal. Las curanderas contemporáneas advierten que si no se logra "despegar" lo adherido, el paciente puede fallecer, lo que subraya la urgencia del tratamiento.
El diagnóstico del empacho se basa en el antecedente de una ingesta excesiva o la ingestión de sustancias no digeribles, y la presencia de los siguientes signos y síntomas:
- Náuseas, vómito y diarrea.
- Fiebre.
- Inapetencia (falta de apetito).
- Decaimiento.
- Estreñimiento ("empacho seco") o diarrea ("empacho aguachento").
- Ojos hundidos ("asentados", "ahuecados").
- Lengua saburral.
- Malestar abdominal ("dolor de guatita").
- Vientre abultado.
- Abundantes gases.
En Cuba, la presencia de una tumoración abdominal, descrita como una "pelota" o "pelotica", es considerada un signo clínico distintivo.
Tratamientos y Prevención
Las directrices terapéuticas para el empacho son variadas y a menudo combinan recursos materiales y simbólicos. Estas incluyen:
- Dieta: Ayuno, seguido de abundantes líquidos, dieta blanda y el uso de "agüita" de arroz, avena o maicena.
- Uso de purgantes: Combinaciones como zumo de papa con jugo de limón y aceite.
- Uso de emplastos: Aplicación de lodo, huevo frito con sebo, o cebollín verde con manteca blanca en la superficie abdominal.
- Empleo de hierbas medicinales: Preparadas en infusión, siendo las más comunes el paico, culén, menta y linaza. Otras incluyen bailahuen, manzanilla, toronjil, entre otras. En México, el epazote y el estafiate son hierbas utilizadas tradicionalmente.
- Aplicación de maniobras corporales: Sobada y "quebrada" del empacho, que implican la manipulación de la piel en la región dorsolumbar hasta lograr un chasquido. En Argentina, se utiliza la "medida de la cinta".
- Acompañamiento con rezos: Oraciones, ensalmos y conjuros, a menudo invocando figuras religiosas.
Además de estos tratamientos, a lo largo de los siglos se han empleado terapias alternativas como la excretoterapia, hidroterapia, naturismo y homeopatía.

Las medidas preventivas derivan de las causas atribuidas al empacho:
- Consumir alimentos bien cocidos y preparados.
- Lavar adecuadamente los biberones.
- Evitar alimentos indigestos.
- No comer frutas en proceso de maduración.
- Preferir la leche materna.
- En lactantes, se busca conformar un "buen estómago" mediante prácticas tradicionales.
- Mantener hábitos alimenticios saludables, comer en porciones moderadas, masticar adecuadamente y evitar comidas pesadas antes de dormir.
- Controlar el estrés y la ansiedad.
Interrelación entre Medicina Tradicional y Medicina Académica
A pesar de la hegemonía de la biomedicina, el empacho persiste como una enfermedad popular reconocida en América Latina. En Chile, una encuesta de 1986 reveló que el personal de medicina oficial conocía el empacho, aunque el conocimiento de la medicina popular era menor en el norte del país.
La literatura sobre el empacho en Chile se concentra en textos etnográficos y médicos, con la participación de diversos profesionales y estudiosos. La enfermedad se reconoce en todo el territorio chileno, afectando a todas las edades, pero con particular preocupación en la población infantil.
La continuidad histórica del empacho, documentada desde el siglo XVII hasta la actualidad, demuestra su prolongación en el tiempo y revela un patrón de transmisión cultural de género y generacional, siendo las mujeres las principales transmisoras de estos saberes y prácticas.
Historia de la medicina - Documental completo
El Dr. Roberto Campos Navarro, investigador de la UNAM, señala que toda enfermedad tiene un trasfondo y una filiación cultural. Si bien el empacho puede presentar síntomas similares a la gastroenteritis aguda infecciosa, o el susto al shock postraumático, afirmar una equivalencia simplista ignora la complejidad y las diferencias en los comportamientos terapéuticos y las cosmovisiones. Se requiere un estudio serio y profundo de estas patologías para comprender su relevancia y eficacia dentro de sus propios contextos culturales.