El 21 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Televisión, una fecha que evoca la rica historia de la televisión venezolana, especialmente en lo que respecta a sus programas cómicos. A las nuevas generaciones se les hará difícil creer que en Venezuela se hacía contenido de primera calidad, el cual formaba parte de las parrillas televisivas. Fórmulas y programas exitosos conquistaron no solo al público local, también motivaron a que en otros destinos se innovara en el entretenimiento. Actores de renombre, para competir en el mercado latino, tenían como obligación pisar Maiquetía. Los conductores venezolanos, por las décadas de los años sesenta y setenta, estaban a la vanguardia. Todos ellos enfocados hacia el mismo compromiso: divertir al público, pero también crear civismo. Invitaban al ciudadano a participar, activamente, por el país con responsabilidad.
Antes de la masificación del Internet, la televisión era el centro de entretenimiento por excelencia en los hogares. En Venezuela, la televisión como industria comenzó el 22 de marzo de 1952 con la inauguración de la Televisora Nacional (TVN). Aunque no fue hasta 1953 cuando se normalizaron las transmisiones, además de otorgarse las concesiones a los primeros canales privados: Televisa (actual Venevisión) y Radio Caracas Televisión (RCTV). Actualmente, la televisión nacional pública se compone de alrededor de 20 canales, entre privados y estatales. Pese a las dificultades técnicas y económicas, además del control gubernamental sobre sus contenidos, la televisión venezolana sobrevive y hace esfuerzos por mantenerse vigente. Aun con su situación actual, en su pasado carga con una gran historia de programas que marcaron a generaciones enteras.

Los Inicios y la Época Dorada de la Comedia Venezolana
Uno de los formatos favoritos de la televisión venezolana es el show de variedades. El pionero de este modelo fue El Show de las Doce, que comenzó a emitirse en 1954 por RCTV. Cada mediodía, de lunes a sábado, su presentador Víctor Saume presentaba diferentes espectáculos, en su mayoría musicales. Contó con artistas de la talla de Alfredo Sadel, Cherry Navarro o Chelique Sarabia, y trajo a estrellas internacionales como Celia Cruz, Pedro Infante o la Sonora Matancera.
Si Víctor Saume se considera el pionero del género, Renny Ottolina fue quien consolidó la imagen del showman para la cultura venezolana. El Show de Renny comenzó a transmitirse el 3 de noviembre de 1958, y a lo largo de sus cuatro temporadas, se alzó como el programa más visto en el país. Tomó el formato de El Show de las Doce y lo perfeccionó, con elementos como el grupo de bailarinas conocido como Las chicas de Renny. Brilló también por la calidad de sus invitados, entre quienes estuvieron Ray Charles, Nat King Cole, La Lupe, Sandro, Raphael y Jimi Hendrix. El Show de Renny se emitió inicialmente en RCTV, aunque por diferencias con el canal pasó en 1971 a la Cadena Venezolana de Televisión (CVTV). El 5 de enero de 1978, un incendio en la planta de RCTV acabó con gran parte de su archivo fílmico, incluyendo sus grabaciones de El Show de Renny.

El vacío que dejó en la televisión El Show de Renny fue aprovechado por Venevisión, que un año antes estrenó lo que sería su mayor éxito: Súper Sábado Sensacional. Siguiendo el mismo formato de sus predecesores, se basó principalmente en presentar números musicales, aunque también incluyó shows de magia o circenses, concursos y entrevistas que le dieron su propia personalidad, además de consagrarlo como el programa por excelencia de los fines de semana. En 1989, impedido ya por sus problemas de salud, Amador Bendayán le pasa la conducción del programa a Gilberto Correa. Para entonces Sábado Sensacional se había convertido en la imagen del canal y en parte de la cultura venezolana, con eventos como el Festival de la Orquídea. Con Correa, el programa alcanzó proyección internacional y abrió nuevos segmentos de concursos, como el Mega Match. Este era presentado por Daniel Sarcos, quien en 1996 asumió como titular luego de que Correa abandonara el canal.
La Radio Rochela y la Revolución del Humor
Un día de 1959, el productor argentino Tito Martínez del Box acudió a un show de comedia en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Quedó encantado con la presentación de un grupo de estudiantes. Sus sketches humorísticos fueron tan bien recibidos por el público que en 1961 el canal les dio luz verde para tener su propio programa. Posteriormente cambió su nombre a La Radio Rochela, y se convirtió en un fenómeno mediático. Esto principalmente por sus parodias a la sociedad venezolana, cargadas de sátira, pero también de crítica social. Miss Chocozuela, especial parodia del Miss Venezuela, fue uno de sus segmentos más recordados.
Más allá de un intento de censura en 1993 que no prosperó las quejas de los televidentes, Radio Rochela fue el rey de los lunes por la noche. Logró salir impune en sus sátiras hasta la llegada al poder de Hugo Chávez en 1998. Lejos de cohibirse, el programa intensificó sus sketches contra el gobierno, lo que sumado a la línea editorial de RCTV, llevó a que en 2007 se ordenara el cese de la concesión al canal. Con 52 años al aire y alrededor de 2.652 episodios, Radio Rochela ostentó el récord Guinness al programa humorístico más longevo en la historia de la televisión. También impulsó las carreras de comediantes como Perucho Conde, Emilio Lovera, Laureano Márquez (quien escribía sus guiones) o Nelly Pujols. Su formato fue emulado por sus competidores, principalmente Venevisión, en programas que alcanzaron cierto éxito como Bienvenidos, Cheverísimo y A qué te ríes.

Bienvenidos, programa de televisión venezolano de comedia, creado, producido y conducido por Miguel Ángel Landa, fue transmitido por Venevisión (desde 1982 hasta 2001) y, luego, por Televen (en el 2002). El programa contó con un total de 578 episodios. El programa mezcla distintos elementos de Sitcom, Comedia de sketches y Musicales. Miguel Ángel Landa creó un programa humorístico con humor sano y apto para todos los públicos, sin necesidad de hacer parodias ni burlarse del acontecer político que atravesaba Venezuela a principios de la década de 1980, por lo que, gracias a estas características, se garantizó un éxito duradero y atractivo universal hacia el programa. El programa comenzó a ganar fama en países como Chile, Honduras, Perú, Puerto Rico, México, Guatemala, República Dominicana y los Estados Unidos, además de que, ya para 1995, ya se emitía en más de 34 países.
Los personajes de Bienvenidos incluían a El Loco Hugo (Koke Corona), un hombre demente y exhibicionista; Manolo, El Gallego (Gustavo González), un español tosco e ingenuo; Nino Frescobaldi (Julio Gassette), un hombre con una corbata roja de lazo; Tontica (Elizabeth Morales), una chica sumamente ingenua; y Mettinni Gavetta (Carlos Omobono), un fanático de Venevisión. Entre sus secciones destacadas se encontraban "El chiste incomprensible", "Viejo, viejo, viejo pero bueno, bueno, bueno", "El condominio" y "La familia Peláez".
Mis años en la Escuela del Humor de Venezuela 😂😆✌"Radio Rochela"
Otros Espacios Memorables y el Humor como Refugio
El El Show de Joselo, protagonizado por José Manuel Díaz, hermano de Simón Díaz, también constaba de sketches humorísticos cargados de un fuerte mensaje social, protagonizados por el propio Joselo, además de números musicales. Estuvo al aire hasta 1970, cuando se mudó a la CVTV con el programa Diviértase con Joselo. No tuvo el rendimiento esperado, por lo que retomó su proyecto junto a su hermano en 1972, ahora en Venevisión, con El Show de Joselo y Simón.
Al igual que Joselo, Simón Díaz tuvo una destacada carrera en la televisión. Desde 1963 había protagonizado diferentes espacios como La quinta de Simón, Mi llanero favorito o Simón cuenta y canta, pero en 1980 se consagró como parte de la familia con Contesta por Tío Simón. Siguiendo la misma premisa de la popular canción, el programa emitido los viernes por VTV se basaba en diferentes preguntas que Chusmita hacía sobre música y cultura venezolana, y que Tío Simón respondía en forma de lecciones.
En cuanto a programas de concursos, uno de los más emblemáticos que tuvo la televisión venezolana fue ¿Cuánto vale el show?, conducido por Guillermo “Fantástico” González. Justamente su premisa era que personas comunes exhibieran sus talentos ante un jurado. Los tres primeros lugares recibían una suma de dinero y un contrato de promoción de sus carreras artísticas. Tuvo una versión infantil, en la que el premio eran juguetes y un viaje a los parques temáticos de Orlando (Estados Unidos). Al ser una producción independiente, se emitió brevemente por VTV para volver a RCTV de 1986 a 1988.
No todo en la televisión venezolana fueron espectáculos y entretenimiento. También hubo importantes ventanas para la promoción de programas educativos y de opinión. Un ejemplo de ello fue Valores Humanos, espacio del reconocido intelectual Arturo Uslar Pietri. Se emitió en la década de los cincuenta por RCTV, donde hablaba sobre historia, filosofía y arte, y se refería a la audiencia como “sus amigos invisibles”. En un estilo similar, aunque manejando un lenguaje mucho más coloquial, el periodista y cronista Óscar Yánes presentó en Venevisión entre 1994 y 2007 su programa Así son las cosas. Allí hablaba sobre historia y la sociedad venezolana, a través de anécdotas y curiosidades.
Precisamente ese formato de entrevistas tuvo su auge con Buenos días. Este magazine matutino, conducido por Sofía Ímber y Carlos Rangel, fue pionero en el país en el análisis informativo, comentando las noticias de los periódicos del día. Se emitió durante los años setenta en RCTV y CVTV, y a partir de 1977 por Venevisión. Contaba con un bloque de entrevistas al que se sometían las figuras más importantes de la cultura y política nacional, muchas veces siendo increpados duramente por Ímber en vivo.
En el prólogo de la antología 70 años de humor en Venezuela, Francisco Suniaga escribe: «En Venezuela, en esta época de vacas flacas y escasa productividad de la industria nacional, el humorismo ha florecido […] y se ha convertido incluso en uno de nuestros pocos bienes exportables. Aún dentro de su tragedia, Venezuela dejó de ser un país monoproductor e, irónicamente, comenzó a exportar un bien bastante más ecológico: comedia. Así como las telenovelas de los 80s y 90s expandieron la cultura venezolana por el mundo, hoy la punta de lanza de la expansión de nuestra idiosincrasia es el humor y, específicamente, el stand-up.
La estricta censura que el régimen de Hugo Chávez y, luego, Nicolás Maduro, impusieron sobre el espectro radioeléctrico aceleraron un proceso de socavamiento de los medios masivos. En 2007, por decisión de CONATEL, sale del aire RCTV, la estación de señal abierta más longeva de Venezuela y, con ella, desaparece también la Radio Rochela. El canal del Estado se convierte en un órgano de propaganda del régimen y los dos grandes canales que podían transmitir espacios de humor, Venevisión y Televén, son absolutamente censurados o autocensurados por las amenazas del gobierno. En paralelo a la TV comienza el control y la censura de las cadenas de radio.
A pesar de la riqueza de nuestro acervo humorístico, en la Venezuela del siglo XXI ocurrió -y sigue ocurriendo- un fenómeno sociológico peculiar y, tal vez, sin precedentes. El ascenso de las redes sociales en la primera década de los años 2000 y, en paralelo, la estricta censura que el régimen de Hugo Chávez y, luego, Nicolás Maduro, impusieron sobre el espectro radioeléctrico aceleraron un proceso de socavamiento de los medios masivos que en otros países venía siendo más lento. En 2007, por decisión de CONATEL, sale del aire RCTV, la estación de señal abierta más longeva de Venezuela y, con ella, desaparece también la Radio Rochela. El canal del Estado se convierte en un órgano de propaganda del régimen y los dos grandes canales que podían transmitir espacios de humor, Venevisión y Televén, son absolutamente censurados o autocensurados por las amenazas del gobierno. En paralelo a la TV comienza el control y la censura de las cadenas de radio.
Con la prensa impresa, la radio y la TV fuera del juego, el humor había perdido sus espacios naturales. Se convirtió en un reducto, en una actividad de catacumbas, alternativa y nocturna. La escena de los bares caraqueños se convirtió en un semillero para nuevos talentos. Comediantes como Emilio Lovera y Laureano Márquez recuerdan cómo en los años ochenta e incluso en los noventa, parte del elenco de la Radio Rochela hacía presentaciones colectivas para empresas o entidades públicas en las que se representaban sketches cómicos, se cantaba, se hacían imitaciones y se contaban chistes. El movimiento #MeToo de 2017 marca el comienzo de esa nueva sensibilidad sobre lo que da y no da risa. Las redes sociales habían alentado mucha libertad y el stand-up local estaba buscando sus formas.

La diáspora venezolana también ha jugado un papel crucial en la expansión del humor venezolano. Humoristas como Nanutria en Argentina, Poly Díaz en México, Angelo Colina en Estados Unidos e Iván Aristiguieta en Australia, han llevado el humor venezolano a audiencias internacionales, haciéndolo accesible a diversas culturas. La pandemia del coronavirus impulsó la virtualización de muchas iniciativas humorísticas, dando lugar a la explosión de los podcasts de humor y a la creación de contenido en plataformas digitales.
A pesar de los desafíos, el humor venezolano ha demostrado una notable resiliencia. Iniciativas como Improvisto, Doctor Yaso, y una nueva generación de comediantes que triunfan en plataformas digitales y en el extranjero, aseguran que el legado del humor venezolano continúe vivo y en constante evolución.
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