El príncipe Enrique de Dinamarca, esposo de la reina Margarita, falleció a los 83 años de edad, tras haber sido hospitalizado a finales de enero. La Casa Real danesa informó que "Su alteza real el príncipe Enrique ha fallecido a las 23.18 horas del martes 13 de febrero en el castillo de Fredensborg".
Debido al grave empeoramiento de la salud de su padre, el príncipe heredero, Federico de Dinamarca, suspendió su estancia en Corea del Sur, adonde había viajado para asistir a los Juegos Olímpicos de Invierno.
La Casa Real había desvelado con anterioridad que el motivo del ingreso del príncipe consorte en el Hospital del Reino de Copenhague era un examen de un tumor en el pulmón izquierdo, que resultó ser benigno, y una infección. A Enrique se le había detectado en septiembre demencia senil, un diagnóstico que fue hecho público después de originar una polémica por los ataques que lanzó contra su esposa en medios daneses. Enrique había declarado que no quería ser enterrado con Margarita porque se había ignorado su deseo de ser rey consorte, una vieja reivindicación suya, y, en una posterior entrevista, señaló que la reina lo tomaba "por tonto" y no lo respetaba.

Orígenes y Juventud del Príncipe Consorte
El príncipe consorte Enrique de Dinamarca, Henri Marie Jean André de Laborde, conde de Monpezat, nació el 11 de junio de 1934 en Talence, Gironda (Francia). Hijo de André de Laborde de Monpezat y de Renata Doursenot, pasó los primeros años de su vida en Vietnam (entonces Indochina francesa), donde su padre tenía intereses industriales y agrícolas. En 1938 se trasladó a los viñedos familiares de Le Cayrou, cerca de Cahors, aunque después regresó a Hanoi, donde se graduó. Licenciado en Literatura francesa y Lenguas orientales, estudió Derecho y Ciencias Políticas en La Sorbona de París. De joven, el futuro príncipe anhelaba ser concertista de piano, pero su padre se lo negó. Entre 1959 y 1962 sirvió en el ejército francés durante la guerra de Argelia, antes de trabajar en la embajada francesa en Londres.

Matrimonio y Familia Real
Diplomático de formación, trabajó como secretario de la embajada francesa en Londres de 1963 a 1967. Fue precisamente allí donde conoció a la entonces heredera de la corona danesa, Margarita de Dinamarca, con quien contrajo matrimonio el 10 de junio de 1967. El matrimonio tiene dos hijos: el príncipe heredero Federico, nacido el 26 de mayo de 1968, y Joaquín, nacido el 7 de junio de 1969. El 14 de enero de 1972 pasó a ser príncipe consorte cuando Margarita II de Dinamarca accedió al trono tras la muerte de su padre, el rey Federico IX.
La pareja se había casado por amor. Margarita, llamada a convertirse en la primera soberana danesa en varios siglos, había hecho valer su fuerte carácter para imponer su voluntad. Pocos meses después de la boda, nació el primogénito, el príncipe Federico, y un año después, en 1969, llegó su hermano, el príncipe Joaquín. La pareja real no tuvo más hijos.

Polémicas y Reivindicaciones del Príncipe Enrique
Polémico en cuanto al desempeño de sus funciones, nunca se sintió cómodo en su papel, al haberse ignorado su deseo de ser rey consorte, lo que le llevó a sentirse "inútil" y "relegado". El príncipe Enrique se quejaba de que su título no le distinguía de sus hijos, los príncipes Federico y Joaquín. Las cosas llegaron a un punto álgido en 2002, cuando huyó de Dinamarca a la residencia de vacaciones de la familia, Château de Cayx, en el sur de Francia. Enrique se sintió menospreciado porque su hijo, el futuro rey Federico, había sido nombrado anfitrión de una recepción de Año Nuevo en ausencia de la reina Margarita. "Durante muchos años he sido el número dos de Dinamarca. He estado satisfecho con ese papel, pero no quiero ser relegado al número tres", declaró entonces el príncipe a la prensa sensacionalista, añadiendo que se sentía "apartado, degradado y humillado" por el Palacio.
Poco más de un año y medio después, en septiembre de 2017, la Casa Real danesa informó de que el príncipe tenía demencia. Un mes antes había provocado un gran revuelo al comunicar que no quería ser enterrado con su esposa porque se había ignorado su deseo de ser rey consorte, una vieja reivindicación suya, y, en una posterior entrevista, señaló que la reina lo tomaba "por tonto" y no lo respetaba. No era sin embargo, la única vez que había roto el protocolo. Quince años atrás, el príncipe consorte ya había puesto en aprietos a la reina, cuando se retiró a Francia y no fue a la boda de Guillermo y Máxima de Holanda después de que, en la recepción de Año Nuevo y estando enferma la soberana, el anfitrión fuera su hijo Federico. Sonado había sido también su plantón a los actos del 75º aniversario de Margarita, oficialmente por gripe, aunque a los pocos días se le vio de vacaciones en Venecia con unos amigos.
El deseo de reconocimiento se vio aplacado en 2008, cuando su hijo menor, el príncipe Joaquín, recibió el nuevo título de "Conde de Monpezat" antes de su boda con Marie Cavallier. La reina Margarita decretó que el título sería hereditario para los descendientes por línea masculina, y los hijos de Joaquín -Henrik, Nikolai, Felix y Athena- son conocidos ahora como condes y condesas de Monpezat tras ser despojados de sus títulos de príncipe y princesa. El príncipe Enrique llevaba impulsando el cambio desde 1996, cuando escribió en sus memorias que "el futuro soberano quizá reciba el visto bueno para que se añada "Monpezat" al nombre dinástico de "Oldenburg-Glücksburg"".

Aficiones y Legado
El arte, la literatura y la música eran sus grandes aficiones, pese a las críticas recibidas en este sentido. A pesar de no haber alcanzado nunca su sueño de convertirse en concertista de piano, siguió tocando, y en 2013 acompañó a un grupo pop a grabar una canción presentada al rey Rama IX de Tailandia. Coleccionaba figuras de madera y jade, que expuso en 2017, publicó varios libros de cocina gastronómica francesa y presentó programas de cocina del castillo de Fredensborg y del castillo de Cayx. Sin embargo, el gran amor del príncipe era la poesía. Escribió en francés y publicó ocho colecciones, entre ellas Cantabile, que inspiró una suite sinfónica de Frederik Magle, interpretada con motivo de su 70º y 75º cumpleaños por la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa.
Cuando el príncipe Enrique de Dinamarca murió el 13 de febrero de 2018, fue el primer miembro importante de la realeza danesa en no ser enterrado en la catedral de Roskilde desde 1559. Un año antes, cuando su salud se estaba debilitando, anunció que se negaba a compartir tumba con su esposa, la reina Margarita II de Dinamarca, que ya había construido un sarcófago a medida en el que se suponía que la pareja, como generaciones anteriores, sería enterrada junta. Fue el último acto de frustración de un hombre que se pasó la vida amargado por haberle sido negado el título de rey. Como príncipe consorte, Henrik vivió a la sombra del reinado de su esposa, como blanco de las bromas de muchos daneses. Sin embargo, el controvertido príncipe dejó una huella indeleble en la Casa de Glucksburg, que se transmitirá a través del árbol genealógico del que tantas veces se sintió excluido.
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El príncipe Enrique de Dinamarca falleció pacíficamente mientras dormía en el Palacio Fredensborg. Margarita, de 77 años, y Enrique estaban casados desde 1967, años antes de que ella ocupara el trono en 1972. El año pasado habían festejado sus bodas de oro. El príncipe Enrique, nacido en Francia, recibía tratamiento desde el mes pasado por problemas pulmonares en el hospital Rigshospitalet de la capital, antes de ser trasladado a Fredensborg luego de que se deteriorara gravemente su salud. Sus cenizas fueron esparcidas por los mares de Dinamarca y depositadas en los jardines del palacio de Fredensborg.