El primer encuentro entre Vegeta y Bulma: Un cruce de destinos en Dragon Ball

Siete meses habían transcurrido desde la última vez que se vieron. El príncipe Saiyajin, junto a Raditz y Nappa, continuaban cumpliendo las órdenes de Freezer. Su misión: la conquista de planetas. Ya habían sometido más de 52 mundos, el último de ellos, una esfera colosal situada en el este del universo, habitada por una vasta población que les había requerido tres días para ser dominada. A pesar del tiempo empleado, el orgullo de los Saiyajin se disparaba, pues sabían que Freezer les recompensaría generosamente por la conquista de un planeta de tal magnitud en tan corto plazo.

Al descender de sus cápsulas, aterrizando en el planeta que Freezer reclamó como suyo años atrás, se dirigieron hacia la sala del tirano. Sin previo aviso, se arrodillaron ante él.

- Vaya, si son los tres Saiyajin... ¿dónde os habíais metido? - exclamó Dodoria, con una risa burlona.

Vegeta apretó sus dientes, clavando su mirada llena de rabia en el suelo, arrugando sus cejas. Cuánto deseaba dar un buen castigo a esos dos, humillar así al príncipe Saiyajin... pero la presencia de Freezer lo contenía.

- ¡Silencio! - gritó Freezer, frenando las risas de sus dos compinches.

- Decidme, ¿dónde estabais? Dejarles hablar, Dodoria, Zarbon... ¿si ellos están aquí algo tendrán que decir, no? - ordenó Freezer, su atención capturada por algo en la cristalera. Su sobrino, Shatoshi, caminaba cerca de los esclavos de Freezer que se encontraban entrenando. ¿Acaso iba a unirse a ellos?

- Esperamos que nos recompense... - admitió Nappa con sinceridad.

Zarbon y Dodoria estallaron en carcajadas descontroladas, burlándose de la audacia de los Saiyajin.

- Y tú... ¿Zarbon? - preguntó Freezer, apartando la vista de su sobrino al escuchar las palabras de Vegeta.

- ¿Juntos? ¡Eso es muy fácil, mi señor, tan solo una hora o menos! - intervino Dodoria con suficiencia.

- Patéticos Saiyajin, ¿tres contra un planeta y os atrevéis a pedir recompensa? - mofó Freezer.

Vegeta sentía una ira incontrolable crecer en su interior. Podría acabar con Freezer en ese mismo instante. Sus dientes se apretaban tanto que su boca sangraba, pero la disciplina Saiyajin y la presencia del emperador galáctico lo mantenían a raya.

Vegeta, Nappa y Raditz ante Freezer

Mientras tanto, en la Tierra, la vida seguía su curso. Bulma, una joven y brillante científica, trabajaba incansablemente en sus inventos. Su mente inquieta y su espíritu aventurero la llevaban a explorar los límites de la tecnología. Un día, mientras buscaba materiales raros para uno de sus proyectos, se topó con algo inesperado que cambiaría su vida para siempre.

Bulma trabajando en su laboratorio

El destino, caprichoso como siempre, tejería un encuentro fortuito entre la princesa Saiyajin exiliada y la genio terrícola. Un encuentro que, en sus inicios, estaría marcado por la desconfianza y el conflicto, pero que sentaría las bases de una de las relaciones más icónicas del universo de Dragon Ball.

Bulma ve por primera vez a vegeta [1080] Dragón Ball Z

Nave espacial de Vegeta

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