Obito Uchiha: La Tragedia y el Engaño detrás de la Identidad de Madara

Obito Uchiha, también conocido por su alias Tobi, es uno de los antagonistas principales de la serie de manga y anime Naruto. A pesar de que se creía muerto, Obito se revela más tarde como el líder de Akatsuki. Utiliza el nombre del líder de su clan, Madara Uchiha, y oculta su verdadera identidad con diferentes máscaras en la segunda mitad de la serie.

En su adolescencia, Obito solía ser alguien alegre y bueno, enamorado de Rin, su compañera de equipo, que a su vez estaba enamorada de Kakashi, por lo cual empezó a considerarlo como un «rival» al que quería superar. Como señaló Kakashi, Obito compartía muchas de las cualidades de Naruto, incluida una rivalidad unilateral con su inteligente compañero y sentimientos unilaterales por su compañera. También tenía los mismos deseos de Naruto de convertirse en un Hokage que nunca abandonaría a sus camaradas. Obito tenía fuertes sentimientos hacia sus seres queridos como el Hokage y el shinobi, cualidades que lo hacían ideal para la corrupción, según Madara.

Durante la Tercera Guerra Mundial Ninja, Obito quería convertirse en Hokage y estaba enamorado de Rin, su compañera. Cuando él y Kakashi rescatan a Rin luego de ser secuestrada por un ninja de Iwagakure durante una misión, el lado derecho de Obito es aplastado por una roca. Él, pensando que iba a morir, hizo que Rin trasplantara su Sharingan izquierdo a Kakashi. Posteriormente, es salvado por Madara Uchiha, mientras que la mitad de su cuerpo es sustituido por el cuerpo artificial de Hashirama. Se convierte en el aprendiz de Madara, y el ninja hace que Obito sea testigo de la muerte de Rin como una víctima de la guerra a manos de un Kakashi reacio a romper su espíritu, lo que a su vez provocó que tanto Obito como Kakashi despertaran simultáneamente el Mangekyō Sharingan, pero mientras Kakashi al no ser un Uchiha acaba desmayándose por la metamorfosis del Dōjutsu y por la fuga masiva de chakra que este provocaba, Obito por su parte lleno de furia y sediento de venganza, asesina a sangre fría y de forma despiadada a todos los ninjas de la Niebla que se encontraban en el lugar.

Obito Uchiha de joven

La muerte de Rin provocó una violenta conmoción en el alma de Obito, lo que provocó el despertar del Mangekyō Sharingan en su ojo derecho y al mismo tiempo Kakashi también lo despertó, ya que este último poseía el ojo Sharingan izquierdo de Obito. Poco antes del comienzo de la Cuarta Guerra Ninja, Obito se trasplanta el ojo Rinnegan izquierdo de Nagato, en reemplazo al ojo Sharingan izquierdo que perdió en su batalla contra Konan, por el uso del jutsu Izanagi.

Tras su presunta muerte en la Tercera Guerra Mundial Shinobi, Obito reapareció como Tobi, el verdadero líder de Akatsuki. Utilizó el nombre de Madara Uchiha para infundir temor en sus enemigos, ocultando su verdadera identidad con diferentes máscaras. Su objetivo era llevar a cabo el Plan Ojo de Luna, con la intención de subyugar al mundo con el Tsukuyomi Infinito.

Obito Uchiha disfrazado de Tobi

Obito es físicamente más delgado y más alto que Kakashi. Tiene tez clara y cabello negro al igual que sus ojos. De niño usaba anteojos, que también le cubrían las orejas, con una visera naranja y confeccionada de manera que quedara aislada del exterior. Tras su presunta muerte, utiliza la túnica negra decorada con nubes rojas característica de los Akatsuki, dejándose crecer el pelo, para luego cortárselo. Durante su rehabilitación, Obito dejó crecer su cabello. Tiempo después, totalmente recuperado, empezó a usar una máscara de color naranja con un solo agujero en su ojo derecho. Durante esta etapa, llevaba una larga y gruesa túnica negra sobre un traje de cuerpo completo oscuro. Posteriormente, dejó crecer su pelo nuevamente, dando una imagen espectral de Madara en su juventud, y cubría su rostro con la máscara usada durante el ataque a Konoha. Como Tobi, al principio de la serie, usaba el uniforme de Akatsuki, una larga túnica negra cubierta con nubes rojas y se cubría el rostro con una máscara naranja con un patrón espiral. Bajo su capa de Akatsuki, llevaba un traje negro de manga larga. En la cintura, llevaba un cinturón negro y espeso, con una armadura metálica. Después de conseguir el Rinnegan, su vestuario cambió a una nueva máscara que deja al descubierto los dos ojos. Esta máscara era de un material muy resistente. Acompañaba esta máscara con una ropa similar al atuendo tradicional del Clan Uchiha durante la Era de Guerra entre Clanes. Obito después de convertirse en el Jinchūriki del Diez Colas, sufre una serie de cambios en su cuerpo: su cabello se vuelve color blanco, le aparecen diez salientes en su espalda, y una serie de magatamas. Además, la parte derecha de su cuerpo parece estar cubierta por la piel de la bestia. Al acostumbrarse al poder del Diez Colas, Obito cambia su apariencia notablemente: le salen seis magatamas en el pecho y los salientes de su espalda se desplazan colocándose alrededor del cuello. También se forma una capa a partir de su piel y le crecen dos cuernos de la frente. Tras perder a las Bestias con Cola, el atuendo y la apariencia de Obito se volvieron más simples, tras dejar de ser Jinchūriki, su cabello siguió de una tonalidad gris blanquecino, denotando una gran pérdida de vitalidad, y su atuendo consistía en un sencillo pantalón negro, dejando toda la parte superior de su cuerpo al descubierto.

Madara Uchiha, una figura legendaria y uno de los ninjas más poderosos de todos los tiempos, fue el líder del Clan Uchiha y una reencarnación de Indra Ōtsutsuki. Su nombre resuena en la historia del mundo shinobi, marcado por su inigualable fuerza, ambición y complejas relaciones. Desde joven, Madara demostró un talento excepcional, creciendo en constante competencia con su hermano menor, Izuna Uchiha. Ambos eran reconocidos como los miembros más talentosos de su clan. Su competencia los condujo a obtener el Mangekyō Sharingan, y así, fueron capaces de tomar el control del Clan Uchiha, en el cual Madara actuaba como líder. Aún para los estándares de su clan, el chakra de Madara fue inusualmente fuerte. En una época definida por la guerra, todo lo que hizo fue la batalla, y todavía buscaba ser aún más fuerte. Bajo su liderazgo, el clan conquistaba todo lo que encontraban.

Años después, el Clan Uchiha constantemente se enfrentó con el Clan Senju, igualmente poderoso. Para poner fin a la lucha constante, el líder de los Senju, Hashirama Senju, se acercó al Clan Uchiha con una ofrenda de paz. Aunque Madara no quería la paz con los Senju, el resto del Clan Uchiha querían poner fin a los combates, y Madara no tenía más remedio que estar de acuerdo con su decisión. Los Senju y Uchiha, y todos los clanes que habían conquistado se unieron para formar la Aldea Oculta de la Hoja. Contra los deseos de Madara, los habitantes del pueblo eligieron como primer Hokage a Hashirama. Madara temió que Hashirama oprimiera a los Uchiha, y trató de conseguir apoyo para desafiar su liderazgo. Sin embargo, los Uchiha le dieron la espalda, creyendo que sus motivos solo se debieron al orgullo y el deseo de más poder. Abandonado por su clan, Madara abandonó la aldea jurando venganza; después de regresar con el fin de impugnar a Hashirama en la batalla. A pesar de perder la batalla, fue capaz de sobrevivir y ganar un poco del ADN de Hashirama, que se trasplantó en sus heridas. Cuando estaba llegando al final de su vida natural, despertó el Rinnegan. También adquirió el Elemento Madera y, como tal, poseía el ADN Uchiha y Senju. Cuando despertó estos ojos, obtuvo la capacidad de convocar la Estatua Demoníaca del Camino Exterior, la que usó como un catalizador para cultivar las células de Hashirama Senju.

Madara Uchiha

Madara vivió muchos años hasta aproximadamente la finalización de la Tercera Gran Guerra Mundial Shinobi, aunque con un cuerpo ya muy desgastado. Para mantenerse con vida, se vio obligado a utilizar la Estatua Demoníaca del Camino Exterior como un sistema de soporte de vida, conectada a un Árbol con los Genes de Hashirama. De este modo, la Estatua constantemente suministraba chakra a Madara, o de lo contrario moriría inmediatamente. Durante esta guerra, encontró al joven y prácticamente muerto Obito Uchiha, y comenzó un aparentemente largo proceso de curación. Madara luego le ordenó al Zetsu Blanco y a un clon espiral de Zetsu la tarea de custodiar a Obito y ayudarlo con su rehabilitación, por lo que podría ser útil para él en el momento en que se despertara.

Tras su muerte, Obito bajo la identidad del Enmascarado "Tobi" tomó posesión de su identidad diciendo que en vez de morir salió malherido, desde ahí empezó a realizar acciones a nombre de él. El Plan Ojo de Luna a los Kages de las aldeas y explicando su intención de convertirse en el Jinchūriki del Diez Colas para subyugar la vida con el Tsukuyomi Infinito. Mortalmente herido por Minato, Obito se convierte en el Jinchūriki del Diez Colas, pero es derrotado por Naruto y Sasuke con el apoyo de las Fuerzas Aliadas Shinobi. Un Obito culpable intenta redimirse reviviendo a todos los que murieron en la guerra, solo para ser poseído por el Zetsu negro. Al borde de la muerte, Obito se opone a Madara, circunscribe al con su fuerza de voluntad al Zetsu negro y evita sin éxito que Madara recupere el Rinnegan. Sin embargo, su fuerza dura poco, y entra en coma después de que Madara le implanta el Sharingan izquierdo de Kakashi para recuperar su Rinnegan. Finalmente, el Zetsu negro se apodera completamente de su cuerpo. Naruto usa su poder para restaurar la vida de Obito y así encontrar a Sasuke con la intención de luchar contra Kaguya. Obito muere mientras protege a Naruto y Kakashi del ataque de Kaguya.

El Legado y la Influencia de Madara y Obito

Madara Uchiha ha demostrado ser capaz de derrotar a varios oponentes poderosos. Onoki, el Tercer Tsuchikage, describe las habilidades visuales de Madara como algo que puede hacer hablar hasta al mejor ninja, mientras que Gaara dijo que tenía el poder de un Dios. Madara había dominado su Sharingan a temprana edad y recibió elogios por ello. Fue el primero de los Uchiha en activar el Mangekyō Sharingan. Su hermano, despertó el suyo poco después de Madara, y este último utilizó este poder nuevo y profundo para hacerse cargo del Clan Uchiha. Después de quedar ciego a causa de la utilización continua del Mangekyō Sharingan, se implantó los ojos de su hermano. Madara despierta un nuevo poder, el Mangekyō Sharingan "Eterno", una combinación de su propio Mangekyō Sharingan y el de Izuna. Con este poder, Madara nunca temería el riesgo de perder la vista otra vez, y además con ella podía controlar totalmente al Nueve Colas.

Hasta la fecha se lo ha visto poder utilizar el Susanoo, siendo este un particular color azul, dos caras totalmente diferentes que se unen a lo largo de su columna vertebral, con cada una de estas a mostrando un par de brazos dando un total de cuatro. También posee el "Choku Tomoe", lo que le proporciona una mayor fluidez en sus movimientos mientras combate. Las capacidades defensivas de su Susanoo son altas. Según el mismo Madara, este evolucionó su Sharingan al dojutsu del Sabio de los Seis Caminos poco antes de su muerte, demostrando poder pasar del Mangekyō Sharingan "eterno" al Rinnegan en un corto período de tiempo y utilizar las habilidades de este.

Madara ha mostrado una cantidad de armas a través de los años. Llevaba una guadaña de guerra con él durante la mayor parte de su vida hasta su batalla con el primer hokage. También se le ha visto manejando varias espadas a la vez en toda su vida desde sus días en el campo de batalla e incluso mostró maestría con ellas.

La influencia de Obito en el mundo fue una de las más largas de la historia del Mundo Shinobi. Su ideal de la Voluntad de Fuego, cuando era un niño, fue transmitida a Kakashi, dándole como regalo su Sharingan izquierdo. Su voluntad fue transmitida a su alumno, Naruto. También adoptó y empezó el Plan Ojo de Luna de Madara, manipulando y convirtiendo a Akatsuki en una organización criminal. Además, junto a Itachi, comenzó y participó en la Masacre del Clan Uchiha, dando lugar a la búsqueda de venganza de Sasuke, algo que siguió siendo alimentado por el mismo Obito.

Cuando declaró la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, provocó que las Cinco Grandes Naciones Shinobi se unieran, formando la Gran Alianza Shinobi. Durante este mismo tiempo, Obito ayudó a salvar la vida de Naruto, enviándolo a la Espacio-Tiempo del Kamui junto a Sakura. Además, ayudó a traer de regreso a Sasuke cuando fue enviado a otro espacio-tiempo por Kaguya Ōtsutsuki, y en última instancia, sacrificó su vida para salvar a Kakashi y a Naruto.

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Tras su muerte definitiva, Obito pudo regresar utilizando el Kamui, hablando con Kakashi en su subconsciente en donde le concedió su Chakra, logrando que éste pudiera utilizar su Mangekyō Sharingan en ambos ojos volviendo a ser, temporalmente, Kakashi del Sharingan.

Como todos los miembros del Clan Uchiha, Obito tiene una predisposición natural por el chakra de tipo fuego y, de hecho, frecuentemente recurre a la técnica Gran Bola de Fuego. Durante la Tercera Guerra Ninja, Obito activa el Sharingan, una peculiaridad de su clan. Obito, además del primer Hokage y el Capitán Yamato, se vuelve capaz de usar el Elemento Madera. Poco antes del comienzo de la Cuarta Guerra Ninja, Obito se trasplanta el ojo Rinnegan izquierdo de Nagato, en reemplazo al ojo Sharingan izquierdo que perdió en su batalla contra Konan, por el uso del jutsu Izanagi.

La relación entre Madara y Obito es crucial para entender muchos de los eventos que moldearon el mundo shinobi.

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