El viaje creativo de Masashi Kishimoto y el nacimiento de Naruto

Si hablamos de la cúspide del manga y anime japonés debemos mencionar, sin duda, a Naruto. La historia de Naruto, uno de los mangas más influyentes de las últimas décadas, estuvo a punto de ser muy distinta. Masashi Kishimoto, su creador, había planeado originalmente una serie breve, pero su fascinación por explorar la vida de personajes secundarios transformó su obra en una epopeya que redefinió el mundo del anime a nivel mundial.

De la inspiración a la vocación

Masashi Kishimoto nació en la prefectura de Okayama, Japón el 8 de noviembre de 1974, junto a su hermano gemelo menor, Seishi Kishimoto. Al autor le apasionaba el manga y el anime. Dibuja manga desde que iba al instituto. Como preescolar, se enamoró de la serie de TV Doraemon; todos sus amigos de entonces también estaban atentos a la serie, y hacían dibujos de los personajes. Entrado en sus años de escuela primaria, la creación más famosa de Akira Toriyama, Dragon Ball, se había convertido en anime, y para Kishimoto esto significó todo un nuevo interés en el manga y en la Shonen Jump. Kishimoto ha declarado ser el fan número uno de Dragon Ball. Más tarde envió un par de mangas a esa revista, pero se los rechazaron. Aún así siguió con su sueño sin perder la ilusión y se la ocurrió una idea, un aprendiz de manga un aprendiz de ¡ninja!.

En la escuela intermedia, Kishimoto comenzó a enfocarse en otras cosas diferentes al dibujo. El béisbol se convirtió en gran parte de su vida, y naturalmente tenía que dedicar más tiempo al estudio, lo que significó poco o ningún tiempo para dibujar. Se comenzó a preocupar de si estaba “muy viejo para dibujar”, y en este punto un evento increíble ocurrió en su vida. "Iba de camino a casa un día cuando miré por casualidad un póster de Akira de Otomo Katsuhira. En ese instante, verlo me impactó tan poderosamente que incluso ahora es difícil de describir la sensación que me provocó. Me quedé mirándolo durante más de una hora. "Ese cartel parecía la cosa más genial y original que había visto en toda mi vida y reavivó la llama de mi pasión artística. Akira marcó un precedente en la industria, siendo una película de anime cyberpunk post-apocalíptica estrenada en 1988 y dirigida por Katsuhiro Otomo.

Luego de conocer a “Akira”, los dibujos de Masashi Kishimoto cambiarían en gran medida. Pasó horas estudiando y tratando de entender el estilo de Otomo, pero no podía. Entonces tuvo la revelación de que eso era algo totalmente original, y que nada era como eso. Era algo imposible de copiar, parecido al ADN de una persona. Tampoco entendía exactamente qué era lo grandioso acerca de los dibujos de Toriyama, pero sí entendió algunas cosas. Los efectos, el diseño, cada pequeño detalle era perfecto y diferente del de otros artistas. Kishimoto comenzó a intentar crear su propio estilo, pero siempre se encontró copiando el estilo de alguien más en cierto grado, encontrar o crear un estilo original sería algo muy raro y casi imposible. Con este nuevo pensamiento, y la creencia de que el estilo de Otomo era invencible, Kishimoto comenzó a hacer que sus dibujos se vieran exactamente como los de él. Cuando se graduó de secundaria, Kishimoto se dedicó a estudiar en una escuela de artes para mejorar su técnica. Finalmente la abandonó para dedicarse completamente al manga.

El primer manga que envió al semanario Shūkan Shōnen Jump, se titulaba Karakuri (Mecánico) que fue presentado en 1995. Esto le valió una mención honorífica en Shueisha del mensual "Hop Step Award" en 1996, otorgado a prometedores artistas de manga novato. Tras esto, se le asignó un editor, Kosuke Yahagi, y trabajó en una serie de proyectos rechazados. Él mismo reconoció que no se le da bien hacer los personajes femeninos. Una de las historias que dibujó después de recibir el Hop Step fue la de Michikusa (Hierba del camino): un estudiante de primaria y sus amigos encuentran una cartera llena de dinero, entonces se lo reparten y a partir de ahí empiezan a meterse en líos. Tiempo después publicó el episodio piloto de lo que sería su mayor éxito: Naruto, donde narraba la historia de Naruto Uzumaki, un joven que tenía encerrado en su interior al demonio de las nueve colas que fue encerrado por el Cuarto Hokage, ubicada en la zona montañosa (Monte Oinari) en una ciudad moderna con la misión de encontrar a "un amigo de verdad" en el que pueda depositar su confianza; para demostrarle a Naruto que las personas y la amistad no son tan malas como él piensa. Siendo publicado en 1997 en Akamaru Jump Summer fue bien recibido, pero resultó difícil volver a trabajar en una serie continua.

Masashi Kishimoto dibujando

De una historia corta a una saga legendaria

Al iniciar el manga en Japón, Kishimoto estableció un marco temporal concreto para la publicación, pensando en una narración concisa y directa. Sin embargo, a medida que avanzaba en los capítulos, el autor reconocía que su proyecto había adquirido vida propia, alejada del plan original. Esta expansión no surgió de un interés comercial o de presión editorial, sino del genuino deseo de Kishimoto por dar espacio y voz a los individuos que poblaban el universo ninja. El proceso creativo pronto pasó de centrarse en los protagonistas a detallar las historias y matices de personajes que, al principio, parecían secundarios. Asimismo, Kishimoto destacó en una entrevista con Nippon que experimentaba un interés personal por cada figura que creaba: “Cuando escribía Naruto me di cuenta de que los personajes que iba creando me importaban de verdad, y quería dar aún más detalles a sus vidas en cada página”.

Kishimoto deja en claro que la dirección que tomó con Naruto es un reflejo de su vida laboral. Comenzando sin algún tipo de reconocimiento hasta convertirse en alguien con muchas expectativas. El resultado final es un producto que, si bien muchos han criticado, también cuenta con un gran reconocimiento a nivel mundial. Durante una sesión de preguntas y respuestas en el evento de KONOHA EXPERIENCE en Francia, Kishimoto fue cuestionado ante el cambio con la historia de Naruto, dejando de lado su esfuerzo para convertirlo en el hijo de uno de los personajes más fuertes de este universo. Esto fue lo que comentó el autor: “Es una pregunta contundente, pero llega al meollo del asunto. Al principio, escribí a Naruto como un personaje que lidia con su infancia en la pobreza. Es algo que tenemos en común. Recién salido de un pueblo rural, con un deseo desesperado de reconocimiento, pero sin encontrar a nadie dispuesto a intentarlo, tomé esos sentimientos que definieron mi infancia y se los confié a Naruto. Al hacer eso y trabajar en Naruto, poco a poco comencé a ganar reconocimiento y elogios de gente de todo el mundo. Con el tiempo, ese deseo de ser reconocido por los demás ya estaba satisfecho, y me encontré con algunas dificultades para seguir escribiéndolo. Mientras luchaba con ese bloqueo, pensé que tal vez podría explorar algunas vías con el linaje familiar o los lazos de sangre. También me di cuenta de que la presión de cumplir con las expectativas también puede ser muy dura. Así que apliqué ese cambio de mentalidad a Naruto. Me gustaría plasmar mis conclusiones sobre esa idea en un... ‘Algún día habrá manga, así que por favor espérenlo con paciencia’”.

Personajes de Naruto

El desafío de construir un universo coral

La dedicación del autor generó un elenco extraordinariamente amplio y diverso. Cada personaje aportó una perspectiva distinta a la trama principal, creando un ecosistema narrativo donde las historias individuales adquirieron tanta relevancia como los grandes acontecimientos. Esta apuesta por la pluralidad de voces implicó retos narrativos: Kishimoto debía equilibrar el desarrollo de múltiples líneas argumentales sin perder coherencia ni diluir el impacto emocional de la serie.

Espinof subraya que esta característica se convirtió en uno de los grandes logros del manga. Personajes que en otras obras habrían permanecido en la sombra obtuvieron episodios, escenas y desarrollos completos, ganándose la empatía del público. El desafío fue mantener el hilo conductor sin que la trama se dispersara, algo que Kishimoto consiguió gracias a un trabajo meticuloso en la construcción de cada figura y sus motivaciones.

Pocos autores consigan que una obra coral conserve el interés y la empatía del público a lo largo de los años, y Naruto representa uno de esos casos excepcionales. La longevidad y el impacto cultural de Naruto no provienen únicamente de su protagonista, sino del compromiso de Kishimoto de crear un universo poblado por personajes memorables, historias entrelazadas y constantes sorpresas argumentales.

Un hito en la narrativa del manga

La extensión de Naruto supuso mucho más que un aumento en la cantidad de páginas publicadas. Este enfoque dotó a la serie de un sello característico. Los lectores descubrieron que podían identificarse con un abanico insólitamente amplio de personalidades, no solo con el protagonista. Incluso quienes tuvieron un papel breve, como ciertos miembros de los equipos ninja, quedaron grabados en la memoria del público por su profundidad emocional y sus conflictos particulares.

Masashi Kishimoto ha creado una corriente moderna en la antigua concepción del ninja japonés para convertir la historia en una trama de éxito mundial. Hasta ahora ha vendido más de 200 millones de copias en Japón, y debido a esta base de popularidad, más adelante TV Tokyo empezó a emitir la serie y la revista Shūkan Shōnen Jump comenzó a tener más aceptación. El éxito de su trabajo en manga hizo que su trama fuera adaptada en un anime de Naruto producido por Pierrot Studios, y el cual fue transmitido por la cadena televisiva TV Tokyo, el 3 de octubre de 2002. La primera temporada duró 220 episodios, y poco después se creó una secuela, Naruto: Shippūden, cuya emisión empezó el 15 de febrero de 2007 hasta 2017.

10 PROBLEMAS Que Afectaron El Legado De La Historia De Naruto Uzumaki

Masashi Kishimoto y su hermano a menudo jugaban tratando de pensar en nombres para sus propios personajes. Masashi y su hermano gemelo Seishi han estado dibujando manga juntos desde la primera infancia, así sus estilos son similares. Como resultado, cada uno con frecuencia ha sido acusado de copiar el otro, no solo arte, sino elementos de la historia. Seishi señala que las similitudes no son intencionales pero están probable que porque fueron influenciados por muchas de las mismas cosas.

En el manga, durante la búsqueda de Tsunade, se puede ver una máscara con la forma de Chiatzu, un personaje de Dragon Ball, Kishimoto hizo esto como un guiño a Akira Toriyama demostrando su admiración hacia él, al parecer por cuestiones legales, la máscara nunca aparece en el anime.

En una entrevista hecha a Kishimoto, le preguntan: Si pudiera ser uno de los personajes de Naruto, ¿cuál sería? Kishimoto es también un gran fan de algunas trilogías y series de películas como The Matrix, The Lord of the Rings, Harry Potter, entre otras, como expresa en el comentario del volumen #21 del manga afirmando que le alegraba que sus mundos de películas favoritos siguieran viviendo, allá por el 2004.

Datos clave de la creación de Naruto
Fecha de Nacimiento: 8 de noviembre de 1974
Lugar de Nacimiento: Prefectura de Okayama, Japón
Inspiración inicial: Película "Akira" de Katsuhiro Otomo, Serie "Dragon Ball" de Akira Toriyama
Primer manga enviado: Karakuri (Mecánico) en 1995
Publicación del piloto de Naruto: Akamaru Jump Summer en 1997
Inicio del anime: 3 de octubre de 2002
Ventas totales (aprox.): Más de 200 millones de copias en Japón

Portada del primer volumen de Naruto

Tras la finalización del manga de Naruto, Kishimoto trabajó como supervisor del manga de Boruto: Naruto Next Generations, escrito por Ukyō Kodachi e ilustrado por Mikio Ikemoto. Durante un evento en Francia, Kishimoto afirmó que Mikio Ikemoto, su antiguo asistente, ahora es quien escribe y dibuja la historia de Boruto y que él solo supervisa el proyecto. Masashi Kishimoto sí está presente en el manga de Boruto, pues sigue supervisando el proyecto, revisando los borradores mensuales y brindando su aprobación. Él mismo destacó que confía en la capacidad de Mikio Ikemoto para el dibujo y la historia, pues rara vez tiene que hacer comentarios sobre los borradores.

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