Tras más de once años de publicación, el manga de Shingeki no Kyojin, conocido en occidente como Attack on Titan, llegó a su fin el 9 de abril de 2021. Con 139 capítulos, esta obra se despide dejando tras de sí una de las historias más completas, complejas y dignas de estudio que se hayan visto. Aunque no se posicione como el mejor manga de la historia, la obra de Hajime Isayama merece ser analizada en profundidad ahora que está completa.
En las dos décadas del Siglo XXI, pocas obras han logrado el impacto y la resonancia de Shingeki no Kyojin. Mientras que los 2000s estuvieron marcados por gigantes como One Piece, Naruto y Bleach, Shingeki no Kyojin se alzó como un fenómeno único, compartiendo protagonismo en la industria con otros éxitos como Death Note, Tokyo Ghoul, Haikyuu!! y Kimetsu no Yaiba.
Desde sus inicios en Japón, el manga gozó de un éxito abrumador. La editorial Kōdansha vio aumentar su facturación considerablemente gracias a las ventas de Shingeki no Kyojin. Con tan solo 9 volúmenes, la serie ya tenía diez millones de copias en circulación. El anuncio del anime en 2013, a cargo de WIT Studio, catapultó la serie a un nivel de popularidad aún mayor, convirtiéndola en un fenómeno global.

El aire de misterio, drama y acción post-apocalíptica de la serie era magnético. Si bien el estilo de dibujo inicial de Hajime Isayama era considerado tosco por algunos, el anime no solo solucionó esta cuestión, sino que realzó la obra. A lo largo de los once años de serialización, el estilo de Isayama experimentó una mejora notable, como se puede apreciar en la comparación entre los primeros y últimos capítulos.

La adaptación animada de WIT Studio no solo impulsó las ventas, sino que atrajo a una audiencia mucho más amplia a la historia original en papel. La calidad de la serie la posicionó incluso en listados de los episodios mejor valorados de la televisión por IMDb, compartiendo podio con producciones de la talla de Breaking Bad y Juego de Tronos.
Para un análisis más detallado, la obra puede dividirse en dos partes: la primera concluye con la llegada de los protagonistas al mar (aproximadamente el final de la tercera temporada del anime o capítulo 90 del manga), y la segunda abarca desde ese punto hasta el final de la serie (cuarta temporada y capítulo 139 del manga).
Desde los primeros capítulos, la serie nos sumerge en una situación horrenda, donde la humanidad se ve amenazada por los titanes. La vida de los personajes se ve envuelta en un torbellino de sangre y pánico, dejando claro que no es una obra fácil de digerir. Protagonistas pierden miembros, secundarios mueren de forma brutal, y la humanidad se siente insignificante, como simples insectos ante un peligro inminente.
Los conceptos de miedo, pánico, frustración, ira, odio y terror se manifiestan en la ignorancia de la humanidad frente a la amenaza. Sin embargo, esta perspectiva cambia radicalmente con el descubrimiento de que existe humanidad más allá de los muros, con una tecnología avanzada que contrasta con el aislamiento de la isla Paradis. Este descubrimiento abre el mundo no solo para los protagonistas, sino también para el lector, marcando el fin de la primera parte, repleta de giros, sorpresas y acción directa contra los titanes.

La segunda parte de la serie profundiza en el mundo exterior y en el concepto de libertad, especialmente desde la perspectiva de Eren. Descubrimos la historia de los descendientes de Ymir, el poder de los titanes y la compleja red de política mundial. La serie, ya de por sí sombría, explora nuevas tonalidades de gris a través de personajes como Gabi y Magath, obligando al espectador a empatizar con los que, en un principio, son enemigos naturales del grupo protagonista.
Esta nueva dinámica, cargada de un tono más pesimista, explora la guerra y el conflicto humano, demostrando que no traen nada bueno. El lector se enfrenta a la disyuntiva de empatizar con personajes opuestos a los protagonistas o mantenerse fiel a un solo bando. La obra invita a comprender el mensaje del autor, incluso cuando personajes como Gabi, consumida por el miedo y el odio tras un lavado de cerebro político, cometen actos terribles, como el asesinato de Sasha.
La serie desarrolla mensajes clave como el concepto de libertad, con una finalidad pacifista que, paradójicamente, pasa por un genocidio. Se presentan constantes conflictos morales en personajes como Reiner, Connie y Armin, quienes luchan con sus pecados, miedos y complejos de inferioridad. Esta segunda parte, más polarizante, expone las divisiones dentro del fandom, especialmente la facción jaegerista extrema que defiende ciegamente a Eren.
El problema fundamental de la serie no son los titanes, sino los seres humanos y su incapacidad para superar el odio y el conflicto. El capítulo final confirma esta premisa: la guerra y la tensión persisten incluso tras la desaparición de la amenaza común. La complejidad de la conclusión radica en su naturaleza caótica, la revelación de ciertos eventos y la controversia que rodea el final de un fenómeno global.
La recta final de la serie, aunque pudo resultar pesada para algunos lectores por el ritmo de publicación mensual, se redime con una relectura que permite apreciar la obra en su totalidad. A pesar de algunos puntos criticables, como el diseño del titán volador de Falco o la aparición abrupta de titanes anteriores, la serie brilla por el desarrollo de sus personajes y el sentimiento de peligro constante.
El capítulo final, aunque polémico, cierra de forma magistral el conflicto de los titanes y el Retumbar, eliminando la amenaza y marcando un paso hacia la paz mundial. El descubrimiento de que Eren actuó con conocimiento de causa, buscando ser el villano para proteger a su isla y a sus amigos, es un giro lógico, aunque el genocidio del 80% de la población sea una barbaridad. Eren muere como el mayor monstruo de la historia, pero recordado con sensaciones encontradas por sus seres queridos.
La serie también presenta un giro final impactante: Eren mismo envió al titán de Dina Fritz a devorar a su madre. A pesar de la controversia, la supervivencia de los protagonistas aporta un alivio necesario, culminando en un final agridulce. Sin embargo, el desarrollo de personajes femeninos como Historia y Mikasa ha sido objeto de críticas por parte de algunos fans.

A pesar de que la adaptación animada continúa en emisión, con una segunda parte de su temporada final prevista, el manga ya ha concluido. El editor de la obra, Shintaro Kawakubo, confirmó que el volumen 34 contendrá diferencias respecto al capítulo 139, con adiciones y revisiones por parte de Isayama, quien deseaba dibujar más. Esto sugiere una posible expansión de la historia o aclaración de detalles.
El manga, publicado originalmente en 2009, culminó en abril de 2021, generando reconocimientos a nivel mundial. La adaptación animada, que ha buscado ser fiel al material original, podría presentar algunas diferencias sutiles o alargamiento de eventos. La segunda parte de la temporada final del anime se estrenó en invierno de 2021, adaptando los capítulos finales del manga.
El autor, Hajime Isayama, expresó su deseo de haber podido modificar el polémico final del manga, reconociendo que se arrepentía de la forma tan controvertida en que concluyó. Compara su situación con la de Eren, atado a su visión original de la historia. A pesar de las críticas, la obra de Isayama es un testimonio de su talento para crear conflicto, drama y tensión, y merece ser respetada en su totalidad.
Lo BUENO y lo HORRIBLE del FINAL de Shingeki No Kyojin
El final del anime, con un capítulo especial, podría ofrecer una visión expandida con un "Volumen 35" de 18 páginas, sugiriendo un epílogo que podría satisfacer a los fans. Si bien algunos esperan cambios, la fidelidad del anime al manga hace improbable una alteración drástica del desenlace, pero sí posibles diferencias en detalles o alargamiento de eventos.
La serie de "Shingeki no Kyojin" concluyó su emisión, marcando el fin de una era para muchos fans. La espera para la segunda parte de su temporada final se hizo larga, pero la posibilidad de seguir la historia a través del manga, comenzando desde el capítulo 117 tras el episodio 75 del anime, se presentó como una alternativa para evitar spoilers y continuar disfrutando de las aventuras.
Otras series como "Dr. Stone" y "Jujutsu Kaisen" también ofrecieron la opción de continuar su trama desde el manga, con puntos de inicio específicos tras la emisión de sus últimos episodios. La recomendación general fue siempre adherirse al material original para una experiencia completa.
La obra de Hajime Isayama, a pesar de sus controversias, es un reflejo de la complejidad humana y la naturaleza cíclica de la guerra y el odio. Su legado perdura como una de las historias más impactantes y debatidas del manga moderno.