La Diosa Ámbar y la Ira de Meliodas: El Vínculo Roto

La Diosa Ámbar es un artefacto con propiedades únicas, afectando solo a seres malignos y demoníacos en un radio de pocos metros. Su poder, sin embargo, no es absoluto y puede ser influenciado o incluso roto bajo ciertas circunstancias, como demostró Meliodas en un acto de desesperación y protección.

La historia de la Diosa Ámbar se entrelaza con la de Meliodas y Elizabeth, revelando capas de su compleja relación y las maldiciones que los persiguen. Veronica, la hermana mayor de Elizabeth, le obsequia la Diosa Ámbar a su hermana menor, un gesto que pronto tomaría un giro inesperado.

Este amuleto reaparece cuando Meliodas es vencido por la caballera sagrada Guila. Elizabeth, preocupada por su amado, coloca la Diosa Ámbar en el cuello de Meliodas, quien yacía inconsciente. Su intención era protegerlo, pero el destino tenía otros planes.

Veronica, al encontrar a su hermana menor, intenta llevarla consigo. Sin embargo, Elizabeth se niega a ir, y en el forcejeo entre ambas hermanas, Meliodas se levanta. Él interviene para que Veronica suelte a Elizabeth, declarando que la protegerá con su vida.

A pesar de sus palabras, Veronica no confía en Meliodas, creyendo que el pecado de la Ira del Dragón le ha "lavado el cerebro" a su hermana. En este momento de tensión y desconfianza, la Diosa Ámbar se rompe.

La clave para entender este evento reside en una conversación previa. Hendrickson había comentado a Veronica que para capturar a Meliodas y recuperar a Elizabeth, debía darle la piedra a la princesa, ya que esta afectaría únicamente al ser demoníaco sin dañar a su hermana. Jenna, invocando la Diosa Ámbar con la fuerza de Meliodas, es testigo de su ruptura.

Diez años antes, en un intento por sellar el inmenso poder de Meliodas, Merlin robó su fuerza y se la llevó a los Druidas para sellarla dentro de una Diosa Ámbar gigantesca. Este acto, aunque destinado a contener, revela la magnitud del poder latente en Meliodas.

El Legado de la Guerra Santa y las Maldiciones Eternas

Hace tres mil años, Meliodas era una figura central en la Guerra Santa contra el Clan de las Diosas. Como líder de los Diez Mandamientos, era considerado el sucesor más probable del Rey Demonio, temido por su crueldad y fuerza.

Sin embargo, su unión con una Diosa llamada Elizabeth lo llevó a traicionar a su clan. En un acto de rebelión, asesinó a dos de los Diez Mandamientos, Aranak y Zeno, durante su huida. Este acto desequilibró el balance de poder entre Demonios y Diosas, uniendo a las otras razas contra los demonios y desatando la Gran Guerra Santa.

En los últimos días de la Guerra Santa, Meliodas y Elizabeth se enfrentaron al Rey Demonio y la Deidad Suprema, quienes buscaban castigarlos por traicionar a sus respectivos clanes. Ambos fueron asesinados, pero el Rey Demonio impuso una maldición a Meliodas: la inmortalidad. Condenado a nunca envejecer y a resucitar cada vez que moría, Meliodas vagó sin rumbo, afligido por la muerte de Elizabeth.

Su tormento continuó al encontrarse con reencarnaciones de Elizabeth. Cada vez que una de ellas recuperaba sus poderes y memorias de vidas pasadas, moría trágicamente tres días después, frente a sus ojos. Así descubrió la verdadera maldición: vivir eternamente reencontrándose con las almas de Elizabeth, solo para verlas morir repetidamente.

Este ciclo de vida y muerte se repitió a lo largo de los siglos. En el Reino de Danafor, Meliodas se convirtió en el líder de los Caballeros Sagrados. Fue allí donde conoció a Liz, una esclava enviada para emboscarlo. A pesar de su misión, Liz y Meliodas se enamoraron y comenzaron a vivir juntos. Sin embargo, el demonio Fraudrin destruyó Danafor y asesinó a Liz ante los ojos de Meliodas. Su ira descontrolada destruyó por completo el reino.

Tras la muerte de Liz, Meliodas fue llevado al Reino de Liones, donde la bebé Elizabeth fue adoptada por el rey Baltra. Meliodas solicitó ser un Caballero Sagrado, derrotando a Zaratras en un duelo amistoso. El rey Baltra tuvo una visión sobre la llegada de los Siete Pecados Capitales, quienes protegerían el reino de los Diez Mandamientos.

La Formación de los Siete Pecados Capitales

Antes de la formación oficial de los Siete Pecados Capitales, Meliodas reclutó a sus miembros. Salvó a Diane del acoso de caballeros, atrayendo su admiración. Visitó a Ban en prisión, quien, a pesar de su inmortalidad, era ejecutado repetidamente sin éxito. Tras una intensa pelea, Ban aceptó unirse a Meliodas.

Los Siete Pecados Capitales fueron elegidos como caballeros al servicio de Britannia. Diez años antes de los eventos principales, fueron convocados a un viejo castillo, donde encontraron el cadáver de Zaratras, el Gran Caballero Sagrado. Fueron emboscados por caballeros del reino, acusados injustamente de su muerte. Meliodas ordenó la separación del grupo para escapar.

Durante su huida, una niña que los ayudaba resultó herida. Meliodas perdió la calma, pero Merlin aprovechó el momento para extraerle gran parte de su poder, dejándolo inconsciente.

Meliodas y los Siete Pecados Capitales reunidos

El Comienzo de una Nueva Aventura en el Boar Hat

Meliodas es visto por primera vez sirviendo comida y cerveza en su taberna, el Boar Hat. A pesar de la apariencia deliciosa, la comida resulta horrible para los clientes, quienes son atendidos por su compañero Hawk, un cerdo parlante.

Mientras sirve cervezas, Meliodas escucha a clientes hablar sobre un caballero de armadura oxidada, relacionado con los Siete Pecados Capitales. De repente, un gran caballero con armadura oxidada entra en el bar, provocando pánico. Al acercarse, Meliodas descubre que el caballero es en realidad una joven: Elizabeth.

Elizabeth con su armadura oxidada

Meliodas la lleva a una habitación, observándola y notando una anomalía en su corazón. Elizabeth, sonrojada al verse agarrada por Meliodas, explica que busca a los Siete Pecados Capitales. Antes de que pueda decir más, unos caballeros de una unidad aliada de los Caballeros Sagrados irrumpen en el bar.

Meliodas rescata a Elizabeth y a Hawk de los caballeros, incluido Alioni y Twigo. Elizabeth revela que busca a los Siete Pecados Capitales para detener a los Caballeros Sagrados, quienes han dado un golpe de Estado y capturado al Rey. Meliodas, al revelar su identidad como capitán de los Siete Pecados Capitales, se compromete a ayudarla.

En su búsqueda de los Sins, Meliodas y Hawk se encuentran con copias de Hawk y Elizabeth. Meliodas derrota sin piedad a las copias. Descubren a Diane, el pecado de la Envidia, quien se alegra al reunirse con su antiguo capitán. Elizabeth se presenta, y Diane, al verlos juntos, asume que son pareja, lo que provoca un berrinche.

Más tarde, Meliodas es envenenado por el doctor Dana, quien hizo un trato con Golgius. A pesar de estar al borde de la muerte, Meliodas se recupera misteriosamente, su herida sanando rápidamente, algo que lo desconcierta. Persiguen a Golgius, quien se entrega, pero lanza cuchillas ocultas que Meliodas bloquea. Dana es asesinado por Golgius para ocultar su trato.

Meliodas y Elizabeth escapan y se refugian en un edificio abandonado. Allí, Meliodas revela que la habilidad de Golgius es la transparencia, y cómo la descubrió. Golgius, al intentar escapar, cae en una trampa de Meliodas. Antes de desaparecer, Golgius revela que fue ordenado por alguien para tomar la espada rota de Meliodas y a Elizabeth.

Meliodas luchando contra Golgius

Elizabeth, devastada por la muerte de Dana, se culpa. Meliodas la consuela, hablándole sobre los principios de un caballero y prometiendo cumplir su promesa de proteger a los ciudadanos, incluso si le cuesta la vida.

Un mes después de la muerte de Meliodas en Vaizel, los Diez Mandamientos comienzan a dominar Britannia. Zaratras regresa y utiliza un ritual druida para explorar los recuerdos de Meliodas, reviviendo momentos clave de su vida, incluyendo su encuentro con Elizabeth y su maldición de inmortalidad.

La maldición de Meliodas y Elizabeth (La promesa)

La conciencia de Meliodas se encuentra en el Purgatorio, donde es recibido. Hace 3000 años, él y Elizabeth fueron confrontados por el Rey Demonio y la Deidad Suprema, sus padres, por crímenes imperdonables. Fueron presumiblemente asesinados, pero Meliodas sobrevivió, condenado a vivir eternamente mientras Elizabeth reencarnaba, solo para morir tres días después de recuperar sus recuerdos. Meliodas busca la ayuda de Merlin para romper sus maldiciones, pero se rehúsa a usar el Cofre de la Eterna Oscuridad, temiendo liberar a los Diez Mandamientos.

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