Ponyo en el Acantilado: Un Cuento Moderno de Amistad y Ecología

La historia de Ponyo en el Acantilado, dirigida por Hayao Miyazaki, nos sumerge en un mundo donde la magia, la amistad y la conciencia ecológica se entrelazan de manera fascinante. Inspirada lejanamente en "La Sirenita" de Hans Christian Andersen, esta película de Studio Ghibli ofrece una perspectiva única sobre las relaciones humanas y la armonía con la naturaleza.

Sosuke y su madre, Lisa, se encuentran avanzando por una carretera para regresar a su hogar, situado en lo alto de un acantilado aislado. A pesar de las advertencias sobre la inminente tempestad, Lisa insiste en llegar a casa y conduce velozmente entre la tormenta. De pronto, la figura de una niña emerge entre las crestas de las olas que se acercan al vehículo. Mientras Lisa lucha por mantener el control del coche, Sosuke alerta a su madre de que una niña los sigue por encima de las olas. El coche finalmente llega a la casa, y las olas depositan a la niña en tierra firme junto a ellos. En estos breves momentos, se manifiesta la poderosa expresividad que la animación de Miyazaki es capaz de transmitir, cautivando tanto a niños como a adultos.

"Para crear una película, a mí me gusta arrojar una red al océano de mi imaginación y ver qué es lo que saco. Y un día, apareció en mi red un pececito que me llamó la atención y que se llamaba Ponyo", explica el propio Miyazaki sobre el origen de la película.

Niña-pez siendo rescatada por un niño

A partir de este argumento, en el que una niña-pez asciende a tierra firme para vivir con Sosuke, un niño que la liberó de una botella en la que Ponyo quedó atrapada, el universo de Miyazaki se despliega para hablarnos de la necesidad de la amistad. El descubrimiento de ese pez, al que Sosuke bautizará como Ponyo, supone para el niño un cambio radical en su rutina: tendrá que protegerlo y alimentarlo, forjando así un vínculo especial entre ambos. Los juegos solitarios cerca del mar dan paso a la ansiedad de cuidar a su nueva mascota, a la que lleva a todas partes, desde el colegio hasta la residencia de ancianos donde trabaja su madre. Por ello, cuando el padre de Ponyo, un personaje que surge del mar y que cuenta con las olas como aliadas para recuperar a su criatura, la devuelve a su mundo original, Ponyo hace todo lo posible por regresar a tierra firme y reunirse con su amigo.

Esa amistad entre Sosuke y Ponyo es esencial para ambos, ya que su relación con el mundo adulto es ambigua. Al igual que en otras películas de Miyazaki, la figura de los padres no se ajusta al modelo tradicional; parecen vivir al margen. En "Mi vecino Totoro", los hermanos están al cuidado del padre mientras la madre está enferma, y el padre debe trabajar, permitiendo a los niños moverse libremente por su entorno. En "El viaje de Chihiro", los padres son convertidos en cerdos por su gula, dejando a Chihiro sola. Esta soledad impulsa a Sosuke a buscar el afecto y la simpatía de un compañero de juegos, alguien en quien volcar sus sentimientos. Ponyo, por su parte, vive una circunstancia similar en su mundo; a pesar de estar rodeada de los suyos, anhela algo más. Su relación con su padre es tensa, y siente la inquietud de descubrir el mundo más allá de su entorno. Ambos personajes se complementan para suplir sus carencias afectivas.

Inspiraciones y Referentes

El productor Toshio Suzuki, junto con Hayao Miyazaki, señaló que "La Sirenita" de Hans Christian Andersen es el principal referente de "Ponyo en el Acantilado". A Miyazaki le atrajo la idea del cuento original, donde la heroína se convierte en espuma de mar por "no tener alma", y quiso explorarlo en la película de una manera completamente opuesta. Sin embargo, el cuento de Andersen no fue la única fuente de inspiración. Otro referente, según Suzuki, fue la leyenda japonesa "Urashima Tarô", que narra cómo un pescador, tras rescatar a una tortuga, es recompensado con una visita al Palacio del dios Dragón. Además, como menciona Laura Montero Plata en su libro "El mundo invisible de Hayao Miyazaki", otra influencia fueron las obras de Rieko Nakagawa. Miyazaki ya había adaptado uno de sus cuentos en un cortometraje para el Museo Ghibli, "The Whale Hunt". En esta ocasión, Miyazaki se inspiró en el cuento "Eruta, la rana", que narra cómo un niño se encuentra con una rana que lo lleva a su palacio, resultando ser un príncipe.

Comparativa de Ponyo y La Sirenita

Marta García Villar, en su capítulo del libro "Mi vecino Miyazaki", comenta que Hayao Miyazaki, en las notas de producción del filme, apuntaba al océano como una representación del principio femenino, mientras que la tierra lo era del principio masculino. "Dos energías perfectamente estables que se completaban con armonía", escribe.

Efectivamente, la película hace hincapié en que el deseo de Ponyo de ser humana trastocaría el frágil equilibrio del mundo entre tierra y mar. Fujimoto, el padre de Ponyo, lo comenta varias veces a lo largo del metraje. Miyazaki crea dos energías complementarias: Ponyo, como el mar, representa "puro movimiento y agitación", mientras que Sosuke es terrenal, "un niño con aplomo y una sensibilidad admirables". En la cinta, ambos se prometen amor, una metáfora no tanto de un cuento de hadas clásico, sino de un compromiso por el respeto entre iguales: entre mar y tierra, entre hombre y mujer, entre el ser humano y la naturaleza. Es el yin y el yang que se complementan.

La Animación y el Estilo

En una época donde el ordenador domina la animación, en "Ponyo en el Acantilado" se realizaron más de 160.000 dibujos hechos a mano, con una representación basada en colores planos y donde el movimiento dentro del plano es fundamental. Esta fantasía se hace creíble por la convivencia del mundo mágico con el mundo real, una convivencia que todos los personajes entienden y aceptan.

Miyazaki se inspiró en el cuadro "Ofelia" de John Everett Millais para la animación más simple de la película. La imagen etérea de Ofelia, la heroína trágica de "Hamlet", influyó en el estilo, aunque el carácter de Granmamare, la diosa del mar, es opuesto a la tragedia. Esta animación simple aporta un toque nostálgico que enriquece la filmografía de Ghibli. Miyazaki viajó a Londres para ver el cuadro y quedó impactado por su poder visual, lo que le llevó a simplificar el estilo de animación, alejándose de la representación detallada característica de Ghibli.

Detalle de la animación a mano de Ponyo

Granmamare, siendo la diosa del mar, no tiene a Fujimoto como "único marido", y Miyazaki sugirió que podría tener varios esposos semihumanos repartidos por el mundo. En este periodo, Miyazaki también quedó fascinado por las óperas de Richard Wagner, especialmente "La walkiria".

"Ponyo en el Acantilado" supuso el regreso a la animación artesanal completa, ya que Miyazaki no utilizó CGI en ninguno de los fotogramas, resultando en una animación totalmente hecha a mano. Anteriormente, había utilizado el ordenador para cintas como "La princesa Mononoke", "El viaje de Chihiro" o "El castillo ambulante", pero solo para elementos concretos. Con "Ponyo en el Acantilado", Miyazaki dibujó el mar y las olas con una expresividad propia del dibujo a mano. Se utilizaron tonos pastel y acuarelas, generando más de 160.000 dibujos a mano, un récord para una película dirigida por él.

Aunque el público pensó que fue idea de Miyazaki, la propuesta de realizar la película enteramente a mano provino del productor Toshio Suzuki. Miyazaki había considerado inicialmente usar animación por ordenador para algunas escenas, pero Suzuki le disuadió.

Temas y Mensajes

Miyazaki siempre ha mostrado en sus obras cómo la sociedad moderna, a pesar de los avances tecnológicos, ha sufrido un retroceso de valores, provocando "inseguridad por el futuro y falta de responsabilidad y compromiso por parte de los más jóvenes". De ahí que los niños protagonistas de "Ponyo en el Acantilado" sean tan decididos y hagan una promesa que, en el fondo, se resume en responsabilidad y respeto por el otro. Todo ello se presenta en un sentido positivo, viendo luz y esperanza en las nuevas generaciones, lo que la aleja del tono sombrío de su anterior película infantil, "Mi vecino Totoro".

La protección del medio ambiente es otro de los mensajes recurrentes en la filmografía de Miyazaki, y "Ponyo en el Acantilado" no es una excepción. La advertencia sobre el descuido de la sociedad hacia el medio ambiente se manifiesta claramente en la cinta. El primer contacto de la niña-pez con la humanidad es el incidente con un barco de arrastre, que arrastra basura y casi mata a Ponyo por asfixia al quedar atrapada su cabeza en un frasco de cristal. La suciedad en el mar, provocada por las personas, también se observa cuando Fujimoto busca a su hija y se encuentra con basura por doquier, lamentando la turbiedad del agua. La crítica a la falta de sensibilidad de la sociedad hacia el medio ambiente es evidente.

Basura en el océano

"Ponyo en el Acantilado", al estar pensada para un público infantil, presenta varios mensajes de forma pedagógica. Lisa, la madre de Sosuke, es representada como una madre tenaz, fuerte y capaz de tomar la iniciativa, como cuando enciende el generador de la casa al quedarse sin electricidad. Miyazaki muestra una imagen de la madre diferente al concepto clásico japonés: mujeres fuertes, independientes y llenas de energía. Esta fuerza también está personificada en Granmamare, la poderosa diosa del mar y madre de Ponyo. Además, están los valores que Lisa inculca a Sosuke, como el respeto a los mayores, ya que ella trabaja en una residencia de ancianos cercana a la guardería a la que asiste Sosuke.

En las películas de Miyazaki, la naturaleza suele ser un personaje más. Por ejemplo, en "Mi vecino Totoro" y "La princesa Mononoke" el bosque es un actor más, mientras que el viento ejerce una influencia importante en "Nausicaä del Valle del Viento", "Porco Rosso", "El castillo en el cielo" o "El viento se levanta". Sin embargo, el mar, el agua, no había tenido un papel protagonista hasta "Ponyo en el Acantilado". Cierto es que el mar aparece referenciado de forma más discreta en otras películas, pero nunca Miyazaki se había adentrado tan profundamente en las aguas del océano.

El mar ejerce una fuerza increíble en la cinta, mostrándose de forma maternal cuando aparece la diosa Granmamare, y sacando su lado más feroz cuando Ponyo se reúne con Sosuke sobre unas olas gigantes. Miyazaki presenta al mar como un mundo paralelo a lo terrenal, tremendamente vivo y que pide ser respetado y preservado.

La película también aborda la complejidad de las relaciones familiares. Fujimoto, el padre de Ponyo, es un hechicero con un gran resentimiento hacia los humanos, que vive bajo la superficie marina con su hija y sus numerosas hermanas. Un día, durante una excursión, Ponyo se escapa y termina atrapada en un frasco de vidrio que llega a la orilla. Allí, es encontrada por Sosuke, un niño de cinco años que la rescata y la llama "Ponyo". El padre de Ponyo, desesperado, cree que Sosuke la ha secuestrado y busca recuperarla. En una discusión, Ponyo expresa su deseo de convertirse en humana para estar junto a Sosuke. Utilizando su magia, comienza a transformarse, un poder que le otorga la sangre humana que ingirió al lamer el dedo de Sosuke. Su padre la obliga a volver a su forma original y convoca a la madre de Ponyo, la diosa Granmamare.

Granmamare se enfrenta a la situación y propone una prueba a Sosuke: si puede amar a Ponyo tanto como pez como humana, ella podrá vivir como tal y el orden del mundo se restaurará. Sosuke responde con entusiasmo que ama a "todas las Ponyos". Granmamare le entrega a Ponyo envuelta en una burbuja, indicándole que besarla completará la transformación. De esta manera, el equilibrio de la naturaleza se restaura, y los barcos previamente varados regresan a puerto. Fujimoto acepta la decisión de su hija, confiando su bienestar a Sosuke.

Éxito y Reconocimiento

"Ponyo en el Acantilado" se convirtió en un éxito absoluto de taquilla, recaudando un total de 164,57 millones de dólares y convirtiéndose en la película más taquillera de 2008 en Japón. Se unió a un selecto club de películas de Studio Ghibli que habían superado a las producciones extranjeras en su país. A nivel internacional, con 164,57 millones de dólares, es la tercera película más taquillera de Ghibli, solo por detrás de "El viaje de Chihiro" y "El castillo ambulante".

La película también obtuvo un importante reconocimiento crítico. Entró en la Selección Oficial del 65º Festival de Venecia, donde compitió por el León de Oro y obtuvo una Mención Especial, así como el premio de la Fundación Mimmo Rotella. Además, consiguió cinco premios en los Tokyo Anime Awards, incluyendo el de Mejor Animación del Año, dos galardones de los Premios de la Academia Japonesa y dos nominaciones a los premios Annie.

El éxito de "Ponyo en el Acantilado" fue internacional. En Estados Unidos, se distribuyó en 927 salas, el dato más alto hasta la fecha para una película de Ghibli. Distribuida por Disney, la película recaudó 15 millones de dólares en la taquilla estadounidense, logrando el noveno puesto en su fin de semana de estreno. Se posiciona como la sexta película de anime más vista en la historia de la taquilla estadounidense.

Parte de este éxito se debió a que Pixar apadrinó el doblaje al inglés, con John Lasseter, Brad Lewis y Peter Sohn dirigiendo la adaptación. La traducción fue realizada por Melissa Mathison. El doblaje al inglés contó con actores de renombre como Noah Cyrus y Frankie Jonas para las voces de Ponyo y Sosuke, respectivamente, y otros como Tina Fey, Liam Neeson, Cate Blanchett, Matt Damon, Lily Tomlin, Betty White y Cloris Leachman.

Música y Banda Sonora

Joe Hisaishi, el compositor habitual de Hayao Miyazaki, es el responsable de la banda sonora de "Ponyo en el Acantilado". La música tiene influencias wagnerianas, especialmente en los temas que evocan el momento en que Ponyo escapa del submarino de Fujimoto en olas gigantes. Miyazaki deseaba que la música tuviera muchas canciones, algo atípico en su filmografía, y para ello proporcionó a Hisaishi anotaciones con letras escritas por él que definían a cada personaje. El tema principal de la película, "Umi no Okaasan", es cantado por la soprano Masako Hayashi.

Compositor Joe Hisaishi

El ingrediente secreto que hace a Ponyo tan encantador | Videoensayo

La canción homónima, tema principal de la película, fue interpretada por la pequeña Nozomi Ohashi junto con el dúo Fujioka Fujimaki. El tema mítico es el aria que se escucha durante los créditos iniciales, "Umi no Okaasan", cantada por la soprano Masako Hayashi.

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