México, Nepal, Indonesia... todas las protestas de la 'Generación Z' que están sucediendo a lo largo y ancho del planeta por un futuro mejor comparten un estandarte en común. Se trata de una simpática bandera pirata con un sombrero de paja con un simbolismo mucho más profundo del que cabría esperar. En forma, ideología, demandas y evidentemente puntos geográficos las protestas son muy diferentes entre sí pero los jóvenes que participan en ellas enarbolan este símbolo surgido de la cultura popular japonesa, concretamente del manga One Piece.

El Origen del Símbolo: La Tripulación del Sombrero de Paja
Empecemos por el principio de todo. ¿Qué es esta bandera? La insignia es el símbolo que utiliza la banda pirata protagonista del manga One Piece, escrito por Eiichiro Oda que lleva publicándose prácticamente sin interrupción desde 1999 hasta la actualidad. En ella, un joven pirata, Monkey D Luffy, emprende una aventura por el mundo junto a su tripulación en búsqueda de un mítico tesoro (el One Piece). Esta historia, que podría pasar por una aventura adolescente más, plantea temas como la desigualdad, el racismo, el clasismo o la búsqueda de la libertad y la superación personal. Esto se ve reflejado en múltiples arcos de la serie, donde el protagonista debe enfrentarse a una serie de tiranos de diversa índole que oprimen los reinos o países que la banda visita de las maneras más retorcidas posibles.
El icónico 'sombrero de paja' ha trascendido de figura literaria a modelo a seguir de toda una generación. Luffy ha pasado a ser un personaje extremadamente popular entre la Generación Z y prueba de ello es que los tomos de One Piece constituyen ya una de las sagas de ficción más vendidas de la historia por delante de iconos como Crepúsculo o la también japonesa Bola de Dragón quedando muy cerca de Harry Potter. Todo esto teniendo en cuenta que aún sigue en publicación.
La bandera en cuestión es la clásica calavera pirata con un par de tibias, con el añadido de un sombrero de paja, y fue dibujada originalmente por el protagonista de One Piece, Monkey D. Luffy. En la serie de animación One Piece, creada Eiichirō Oda, la bandera fue creada en los primeros capítulos por Usopp, bajo un primer boceto de Monkey D. Luffy. La bandera representa la identidad de la tripulación de Monkey D. Luffy, un grupo de piratas que desafía al Gobierno Mundial para defender su libertad y la de otros pueblos a través de un mensaje de independencia. En One Piece, la tripulación del Sombrero de Paja pertenece a la nueva generación y mientras buscan el One Piece van recorriendo pueblos. A lo largo de los arcos del anime, los Sombreros de Paja crean alianzas con más tripulaciones de jóvenes pertenecientes a la nueva generación como la tripulación de Trafalgar D. Water Law y los Piratas de Kid.

¿Es One Piece un Manga Político?
Pese a que en la comunidad de lectores de la obra hay discrepancias, es innegable la connotación política que tiene la historia. La estructura del mundo de One Piece comprende un Gobierno Mundial, liderado por un personaje que hasta bien avanzada la obra es de identidad desconocida; la Marina, una suerte de policía marítima que imparte justicia sin ningún tipo de límite demostrándose en varios puntos corrupta y por otro lado los piratas (divididos en malhechores y aventureros) junto al Ejército Revolucionario, un grupo organizado de proscritos que luchan para sabotear los planes del Gobierno Mundial.
El mundo que Oda ha creado se trata en esencia de un sistema feudal en el que los países que se adhieren al Gobierno Mundial, deben pagar un tributo que impone esta organización para satisfacer las necesidades de los nobles mundiales, que habitan en un territorio aparte ajeno a todo el resto del mundo. Los países que no se adscriben al gobierno son obviados por la Marina en caso de que necesiten defensa de algún tipo ante los piratas siendo algunos de ellos gravemente hostigados por el propio gobierno.
En esta ecuación Luffy es presentado como una figura de liberación que lucha contra la desigualdad y va ayudando a países a medida que avanza la historia, volviendo estos territorios afines a su tripulación. El periodista cultural Julio Plaza Torres, lector de One Piece desde hace un cuarto de siglo, explica que en la serie se habla de racismo, de bullying a quien es diferente, de la corrupción de los distintos poderes y de luchar contra el sistema establecido para encontrar la verdadera libertad. También precisa que, aunque no se menciona la discriminación del colectivo LGTBI, sí hay multitud de personajes, desde bien temprano, que forman parte del colectivo: chicos gays, drag queens, personajes no binarios o trans. Plaza Torres recuerda que One Piece empezó como una sencilla aventura de piratas que rápidamente comenzó a evolucionar. Por eso se pueden encontrar alegatos contra el racismo -“pero en lugar de hablar de las personas negras, hablan de lo marginados que están la raza de los tritones y sirenas”-, la esclavitud o los privilegios de las clases altas. También se muestra la corrupción del Gobierno Mundial y de una gran parte de la Marina, “que se podría decir que es como la Policía del mundo de One Piece”.
“Pese a lo que muchos iluminados que no han sabido comprender la obra de Eiichiro Oda puedan decir en redes sociales, One Piece es una serie con un claro y fuerte mensaje político”, resume Andrés González, editor de Ramen para Dos.

La Bandera de One Piece como Símbolo de Resistencia Global
Fue en las protestas de Nepal del pasado septiembre cuando se empezó a ver esta bandera de manera más notoria entre los manifestantes. Las imágenes de la 'Jolly Roger' de One Piece se hicieron rápidamente virales y tuvieron su réplica en las protestas que hubo en Indonesia semanas más tarde. El gobierno del país se llegó a plantear incluso prohibir este símbolo.
Marruecos, Nepal, Perú, Filipinas, Indonesia... Los jóvenes de la Generación Z ya le han tomado el pulso a la actualidad y han protagonizado varias revueltas en las que no solo han manifestado su descontento con la situación del mundo actual: también han establecido sus propios códigos para expresar su disconformidad con el presente y su voluntad de construir un futuro mejor. Entre esos códigos, cada vez es más habitual que, en las imágenes de las revueltas, aparezca de pronto una bandera en la que una sonriente calavera lleva puesto un sombrero de paja. Los fans del manga, del anime o incluso de la serie de Netflix, reconocerán al segundo el símbolo: se trata de la bandera de los mugiwara, la tripulación pirata protagonista de One Piece.
La bandera de One Piece se ha convertido en un símbolo de libertad y resistencia para los jóvenes en Perú, Nepal e Indonesia. Hablar de One Piece es hablar de un proyecto en el que Eiichiro Oda, su creador, lleva trabajando durante casi 30 años. Desde entonces, la historia de Luffy, un joven con un sombrero de paja que sueña con convertirse en el Rey de los Piratas, ha vendido más de 500 millones de ejemplares en todo el mundo: una ingente cifra a la que habría que sumar la de espectadores de sus adaptaciones para la pequeña y la gran pantalla... y también el hecho de que su estandarte, en un principio meramente identificativo de la tripulación, se haya convertido en un símbolo de rebeldía y resistencia para los más jóvenes.
Así se ha visto por última vez esta misma semana en las manifestaciones Marruecos, un país en el que el descontento de la juventud ha sido alimentado por el anuncio de la construcción de estadios para el Mundial 2030 frente al rechazo por la falta de inversiones en salud. Esto, junto con otros problemas como la corrupción, ha acabado por provocar una serie de marchas que, en sus primeras jornadas, han dejado tres muertos y centenares de heridos. Entre la multitud, ahí estaba: la bandera de One Piece ondeando en el aire, tal y como se había visto también un mes antes en las calles de Katmandú, capital nepalí, donde el estandarte adquirió un papel protagónico.

La llama del descontento prendió en Nepal a principios de septiembre, cuando multitudinarias protestas protagonizadas principalmente por menores de 30 años obligaron a dimitir al primer ministro, Khadga Prasad Oli, y dejaron imágenes tan impactantes como las de varios edificios gubernamentales devorados por el fuego. La represión de las manifestaciones causó varias decenas de muertos. Las movilizaciones comenzaron por una decisión poco afortunada por parte del Gobierno nepalí, que cerró hasta 26 redes sociales bajo el pretexto de que las plataformas no estaban correctamente registradas. Pero de fondo había otras razones para la indignación con la que la llamada Generación Z -personas nacidas entre 1995 y 2010, año arriba, año abajo- se levantó: la corrupción gubernamental, una sociedad profundamente empobrecida y desigual, una tasa de desempleo juvenil cercana al 20%.
Un mes después, otra mandataria fue cesada de su cargo tras ver cómo su popularidad se desplomaba y el malestar por su gestión tomaba las calles. El 10 de octubre, Dina Boluarte dejó de ser la presidenta de Perú, después de varias semanas en las que las huelgas de trabajadores de transportes y las masivas manifestaciones juveniles contra la reforma de la ley de fondo de pensiones hicieron imposible su continuidad. En Marruecos, en medio de una fuerte crítica generalizada a la construcción de estadios para el Mundial de Fútbol 2030 y la Copa África 2026, la chispa se ubica en la muerte de ocho mujeres embarazadas en el hospital Hassan II de Agadir. El movimiento juvenil GenZ212 surgió allí el 27 de septiembre desde una aplicación de juegos y chat. La respuesta del Estado marroquí fue la mano dura contra las manifestaciones.
Son tres países con realidades sociales y estructuras de poder muy diferentes, pero en todos estos movimientos de protesta contra las decisiones de sus gobiernos han participado menores de 30 años, organizados mediante plataformas digitales como Discord. Y han mostrado una bandera convertida ya en icono de la revuelta: la de la tripulación del Sombrero de Paja, del manga y anime One Piece.

El Poder de los Símbolos Culturales en la Era Digital
Ahora bien, ¿por qué ha acabado por verse esta bandera? La adopción de símbolos culturales como herramientas políticas no es nueva: los libros, las canciones y películas han sido desde siempre un espacio de disidencia para quienes quieren expresar su descontento. Del mismo modo, la profesora de la Universidad de Oklahoma, Nuurrianti Jalli, explica al medio The Conversation que en la actualidad “un meme, un gesto o una bandera pueden transmitir significado instantáneamente a través de las diferencias lingüísticas, religiosas o geográficas. Esta forma de conexión se basa en códigos culturales reconocibles que permiten a los jóvenes identificarse entre sí incluso cuando sus sistemas políticos difieren”.
Sin embargo, no se trata únicamente de la reutilización de iconos pop. Si bien es cierto que el atractivo de la bandera reside en buena parte en su arraigo en la cultura popular y en lo llamativa que resulta su censura (las autoridades ya han empezado a confiscarlas en algunas manifestaciones), el fenómeno va más allá. “El pirata es una forma de decir que no vamos a aguantar más la injusticia y la corrupción”, señalaba un joven manifestante nepalí en una crónica de las protestas de septiembre publicada en The New York Times.
“Estamos entrando en una nueva era de organización que se nutre en gran medida de la cultura digital, pop y del juego, creando un vocabulario común”, reflexionaba por su parte el director del Centro para el Estudio del Odio Organizado, Raib Naik, para un artículo también del citado medio estadounidense.
El comunicador activista Oriol Erausquin cree que, como todo producto cultural, ‘One Piece’ tiene “un gran potencial de ser instrumentalizado por cualquier causa para legitimarse y normalizarse”. La universalidad y abstracción de la bandera pirata de One Piece son dos factores que pueden hacer, según Erausquin, que se utilice por manifestantes de ideologías enfrentadas, como ha sucedido con la máscara de Guy Fawkes del cómic V de Vendetta. Él opina que hay gente de derechas, de tendencias neoliberales o anarcocapitalistas, que puede leer “el libertarismo de Luffy como una fantasía individualista y usarlo para enmarcar su propia lucha contra el Estado. No me parece que sea intrínsecamente un símbolo de derechas, pero su apertura semántica permite apropiaciones diversas”. Erausquin concluye que, como todo producto cultural, tiene “un gran potencial de ser instrumentalizado por cualquier causa para legitimarse y normalizarse”.
Para Plaza Torres, la bandera representa a la banda pirata de Luffy, quien es “un poco tonto e inconsciente, pero se convierte en una persona decidida cuando se trata de defender a los suyos o de acabar con las injusticias. Por ello, si tiene que derrotar a un rey tirano, a un pirata que está haciendo la vida imposible a un amigo suyo, o al Gobierno Mundial, no le tiembla el pulso”. Él también destaca lo que considera el eje de la serie, el sueño de Luffy. “Quiere ser el Rey de los Piratas, pero no es un monarca como tal, sino que se llama así a quien encuentra el tesoro One Piece y se convierte en la persona más libre del mundo. Eso es lo que ansía Luffy y lo que valora de vivir en un barco navegando por el mar, la libertad”.
Plaza Torres, por su parte, valora que la simbología de las banderas es “altamente importante” en One Piece ya que juega mucho con “el sentido peyorativo que tiene la calavera con los huesos cruzados detrás y le da la vuelta para demostrar que no es algo malo”. Él destaca cómo muchas de las islas que Luffy salva terminan colocando bien visible la bandera del sombrero de paja, “como un símbolo de que ese territorio fue salvado por esa banda de piratas”. También pone como ejemplo de la relevancia de los estandartes uno de los arcos de la serie en el que el Gobierno Mundial secuestra y pretende matar a Nico Robin, una arqueóloga de la banda de Luffy tachada de peligrosa porque puede desentrañar los mayores secretos que el Gobierno tiene escondidos. “Por supuesto, los protagonistas no lo permiten y, al ir a salvarla, queman la bandera del Gobierno Mundial como declaración de guerra”, recuerda este especialista. Cubierta de un tomo del manga ‘One Piece’ de la edición española. Esa bandera gubernamental representa “la opresión y la corrupción, el tráfico de personas, impuestos abusivos, gobernadores militares o gobernantes títeres que mantienen el poder con la Marina”, explica Oriol Erausquin, comunicador y activista que acaba de publicar el ensayo La rabia es nuestra (Siglo XXI, 2025). Frente a esa enseña opone la del sombrero de paja, que puede identificarse con una lucha contra la injusticia y por la libertad que trasciende fronteras. Por eso entiende que se haya utilizado en las protestas de los últimos meses, tan distanciadas geográficamente: “Al venir de una obra de ficción esos ideales no responden a un contexto nacional concreto, son más abstractos y por eso resultan fáciles de apropiación en distintos países”.
Erausquin, divulgador conocido en redes sociales como Infusión Ideológica y participante en el colectivo de creación de contenidos antifascistas Pantube, aporta más motivos que ayudan a entender la elección de ese símbolo por parte de jóvenes que residen a miles de kilómetros de distancia. Uno de ellos es que se trata de una generación que vive en internet y conoce la potencia semiótica del meme; otro, que las ideas las ideas de libertad y contra la tiranía “conectan transversalmente”; y uno más alude al éxito global del anime, exportado con profusión: “Generaciones enteras crecieron con esta obra, forma parte de su identidad y son fáciles de reconocer y usar como emblemas comunes”.
El uso del logotipo no implica necesariamente afinidad política, sino una manera de comunicar ideales asociados con la libertad, la unidad y la búsqueda de justicia. El descontento, o la solidaridad con el pueblo palestino, no requiere de afiliación a ningún partido político, sindicato o, siquiera, adhesión a un marco teórico concreto. Es simplemente enfado ante lo que se considera injusto. Es por eso que cada vez más símbolos nacidos de la cultura popular se emplean en la vida real. Antes que el jolly roger fueron el saludo de los tres dedos de los Juegos del Hambre, empleado en protestas de Tailandia y Myanmar, o el uso de iconografía procedente de Harry Potter en 2020 en Tailandia. Símbolos universales, que además poseen la capacidad de propagarse con la rapidez de los memes. Todo un signo de los tiempos que corren.
¿Por qué One Piece es el simbolo en las protestas de la Generación Z?
La Generación Z y su Lenguaje Visual
La marcha convocada por la Generación Z para este 15 de noviembre dejó una imagen que se repitió en distintas ciudades de México: una bandera pirata ondeando entre los manifestantes. No era cualquier símbolo, sino el emblema de los Sombrero de Paja, inspirado en el anime One Piece y convertido, con el tiempo, en una señal silenciosa de unidad entre miles de jóvenes.
En medio del descontento por el nuevo impuesto a los videojuegos y la indignación por el asesinato de Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan, esta bandera llamó la atención no solo por su diseño, sino por lo que representa emocional y culturalmente. Quienes marcharon este 15 de noviembre explican que la bandera de One Piece refleja valores con los que crecieron: camaradería, libertad, justicia y apoyo entre iguales. En el anime, la tripulación de Luffy recorre islas y forma alianzas con otros jóvenes piratas como Trafalgar D. Water Law o Eustass Kid, reforzando la idea de que las causas colectivas se construyen en comunidad.
Ese espíritu fue visible hoy en las calles, donde muchos jóvenes usaron la bandera de los Sombrero de Paja como una forma de decir que están juntos en sus demandas, que no se sienten solos y que comparten una identidad cultural marcada por la influencia del anime. La bandera de la tripulación del Sombrero de Paja, proveniente del manga y anime One Piece, se ha convertido en un emblema para la generación Z. El logotipo se trata de un cráneo con sombrero de paja sobre dos huesos cruzados y ha trascendido de la serie del anime a la vida real. Algunos jóvenes, que dicen ser de la generación Z, comenzaron a utilizarlas en distintos países del mundo.
De acuerdo con reportes internacionales, la bandera de One Piece ha sido visto en marchas en Nepal, Indonesia y Francia, donde los manifestantes lo adoptaron como una forma de manifestarse. La Generación Z ha recurrido al anime para construir un nuevo lenguaje visual que los identifique. A diferencia de otros símbolos tradicionales entre los jóvenes, la bandera de One Piece funciona como una referencia común para millones de jóvenes.
Nacidos entre 1995 y 2010, la llamada generación Z se denomina así porque viene después de la X, nacida entre los años 60 y 70, y de la generación Y, es decir los Millennials, nacidos entre los años 80 y 90. Esta generación representa el primer grupo que ha crecido plenamente en un mundo digital, se dice que antes de hablar o leer, ya estaban familiarizados con equipos digitales modernos.
| País | Contexto de la protesta |
|---|---|
| Nepal | Protestas contra censura, nepotismo, exigencia de transparencia y dimisión del primer ministro. |
| Indonesia | Protestas contra medidas presidenciales y centralismo. |
| Perú | Rechazo a reformas al sistema de pensiones. |
| Marruecos | Crítica a la construcción de estadios para el Mundial 2030 y la Copa África 2026, tras muertes de mujeres embarazadas. |
| Filipinas | Protestas contra la corrupción. |
| México | Descontento por impuesto a videojuegos e indignación por asesinato de exalcalde. |
| Francia | Reclamaciones contra el genocidio en Gaza. |
