El tebeo español ha sido un reflejo de su tiempo, y en su rica historia, los personajes de fantasía han jugado un papel crucial. Desde las primeras aventuras de capa y espada hasta la irrupción del género "heroic fantasy", España ha desarrollado una cantera de héroes y heroínas que han cautivado a generaciones de lectores.
El éxito del cómic de fantasía heroica en el lector español tiene sus raíces en un acervo cultural forjado por innumerables cómics de "capa y espada", que nos retrotraen a las películas medievales y al género de duelos y luchas. En plena efervescencia de este género, podemos encontrar ejemplos puntuales como "Purk, el hombre de piedra", creado por los hermanos Gago en 1950, ambientado en una prehistoria mítica donde el hombre convivía con animales enormes y gigantes.
En 1958, encontramos una obra más normativa: "Sigur, el vikingo", de José Ortiz con guión de Mariano Hispano. Pero sería en 1960 cuando aparecería la primera historieta de un bárbaro totalmente español: "Katán", obra de Jaime Brocal Remohí. Esta serie bebía de los registros de Manuel Gago y narraba las aventuras de Katán, el Hijo del Fuego, acompañado por sus compañeros Odilón y Betún, y la princesa Aringa.

A medida que los cómics de "Conan" ganaban popularidad, en España comenzaron a crearse nuevos héroes de espada y brujería. Estos personajes, si bien influenciados por el modelo de Robert E. Howard, tendían a reflejar una visión más apocalíptica y pegada a tierra. Los personajes de Víctor de la Fuente son representativos de esta tendencia, luchando contra peligros y sistemas opresores con el objetivo de restaurar la paz y la libertad.
Uno de los más conocidos es "Haxtur", creado en 1971 para la revista Trinca. Haxtur, un guerrillero centroamericano transportado a un mundo fantástico, se convierte en una suerte de bárbaro desubicado que lucha por la libertad. En 1972, De la Fuente crearía para Trinca a "Mathai Dor".
En 1971, Esteban Maroto irrumpe en la fantasía heroica con "Wolff", un bárbaro al estilo de Conan con un toque onírico y erótico. Ese mismo año, crearía "Manly el guerrero", que en el catálogo de Warren se conocería como "Dax, el guerrero". Dax, un guerrero maldito, reflejaba el ambiente opresivo de la Guerra Fría y atrajo la atención de Marvel.
Jordi Bernet, conocido por "Torpedo", también se aventuró en el género. Con guión de su tío Miguel Cussó, dibujó en 1973 para el mercado alemán las aventuras de "Andrax", un atleta transportado a un futuro fantástico similar al mundo de Conan.

Vicente Alcázar, quien dibujó para Marvel a Conan y Kull, inició en 1973 su obra personal con "Schreck". Jaime Brocal Remohí continuó su prolífica carrera con "Kronan" (1971), un émulo de Conan ambientado en la mitología nórdica. Para el mercado francés, creó a "Arcano" (1974), que luego se publicaría en España, y "Taar el rebelde" (1976).
En 1978, Alfonso Azpiri, junto a Carlos Saiz Cidoncha, crea "Zephyd", un guerrero que choca con la civilización opresiva y violenta, luchando con una visión ecologista. Ese mismo año, Badía Romero publica "Axa", rescatada posteriormente por Toutain.
La década de los 80 trajo consigo la consolidación de autores y nuevas propuestas. Víctor de la Fuente creó en 1980 "Haggarth", publicado incluso en Estados Unidos. José Ortiz revisó su "Sigur, el vikingo" en "The Viking Prince" (1980). Vicente Segrelles se unió a CIMOC en 1981 con las aventuras de un mercenario que viajaba a lomos de un dragón.
Antonio Segura y Luis Bermejo presentaron en 1982 "Los 8 anillos de Elibarin". Jordi Bernet y Antonio Segura publicaron en 1982 "Sarvan", una guerrera que abandona su tribu tras encontrar a un humano venido de las estrellas.
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Sin embargo, no todo fue calidad. Antonio Correa creó en 1984 para el mercado alemán "Wulkan" ("Manos, guerrero indómito"), una obra floja que copiaba descaradamente a otros autores. Esteban Maroto regresó con "Amethyst" para DC en 1987.
Los años 90 marcaron un periodo de franca decadencia para la fantasía heroica española en el cómic. A pesar de ello, surgieron iniciativas como la revista Relatos Salvajes, Barbarian o Sword, y autores como Sergi Sanjulián, Enric Rebollo y Mateo Guerrero mantuvieron viva la llama.
La fantasía épica sigue siendo un género muy demandado por el lector de cómic español. Autores como J.M. Torres, Juan Román Cano, Mike Ratera, Jesús Barony, JLuis Roger, Edu Alpuente, y en épocas más recientes, autores de "Los Reyes Elfos" como Orlando, o el trabajo de Víctor Barba con "Las Crónicas de Mesene", demuestran la vitalidad del género.
A pesar de la evolución del mercado, el personaje de fantasía en el tebeo español ha demostrado ser un arquetipo poderoso, capaz de reflejar la sociedad, explorar la condición humana y ofrecer historias épicas y emocionantes que perduran en la memoria colectiva.