La exploración de las relaciones y la identidad a través de la ficción ha sido una constante en la historia de la humanidad. En la era digital, las historias de amor entre personajes del mismo sexo, especialmente en el género conocido como "yaoi", han ganado una visibilidad sin precedentes. Sin embargo, una mirada crítica revela que muchas de estas narrativas, aunque celebradas por su representación, a menudo perpetúan tropos románticos que pueden ser problemáticos, especialmente en lo que respecta a la autoestima y la dinámica de poder.
Durante toda mi vida, desde que tenía doce o trece años, busqué ávidamente historias en el cine y la literatura que conectaran con lo que estaba sintiendo por los chicos, una efervescente atracción homosexual. Supongo que intuí que allí encontraría refugio y material evocador para mis poluciones nocturnas. Con una tranquilidad que hoy me sorprende, pedí al bibliotecario de mi barrio "El Muchacho Persa" de Mary Renault, más tarde llegaron los poemas de Cavafis y Whitman, "Orlando" de Virginia Woolf, "Maurice" de E. M. Forster y otras referencias culturetas.
Podría ver el vaso medio lleno y decir simplemente que me alegro de tal proliferación y de su visibilidad. Parece mentira que hayan pasado ya 15 años. Desde entonces ha llovido mucho en las televisiones, librerías, salas de cine, e Internet ha reinventado la producción y distribución de todo tipo de materiales culturales. En enero del año pasado la revista Entertainment publicó un reportaje especial sobre personajes gays adolescentes en la historia reciente de las series de televisión estadounidense. En la portada dos jovencitos barbilampiños en actitud cariñosa y vestidos de uniforme preppy ilustraban el titular: "How a bold new class of young gay characters on shows like Glee is changing hearts, minds & Hollywood". Ciertamente la cantidad de material producido en los últimos 10 años es ingente y de fácil accesibilidad, pudiendo encontrar historias de ficción con adolescentes LGTB en múltiples formatos y soportes.
A modo de menú degustación, o más bien de cajón de sastre, empiezo por las series de televisión más comerciales como "Física o Química" con Fer y David, el personaje de Fidel en "Aída" y las británicas "Sugar Rush", "Skins" y "Shameless", estas últimas con sendas versiones estadounidenses. Siguiendo con cómics como "El azul es un color cálido" de Julie Maroh, "Normal" de Olga Carmona Peral o los cinco volúmenes de "No te escondas" de Dorianne. Novelas como "Nunca soñé contigo" de Carmen Gómez Ojeda, "La edad de la ira" de Fernando J. López, "Un beso" de Ivan Cotroneo o "Falsa Identidad" de Sarah Waters. No puedo dejar de nombrar las llamadas independientes y/o “de autor/a” como "XXY" y "El niño pez" de Lucía Puenzo, "Plan B" y "Ausente" de Marco Berger; la del jovencísimo actor, director y guionista Xabier Dolan "Amores imaginarios"; todas las de Gregg Araki pero destaco sus dos últimas: "Kaboom" y "Mysterious Skin"; o la controvertida "L.I.E." de Michael Cuesta.
Podría ver el vaso medio lleno y decir simplemente que me alegro de tal proliferación y de su visibilidad. Podría hablar de la diversidad de procedencias que van desde el largometraje jamaicano "Children of God" hasta el tailandés "Pu Chai Lulla". Podría decir que hay variedad de temáticas, personajes, formas de contar, etc. pero sinceramente, por la parte de la militancia relacional transmaricabollofeminista que me toca y mi compromiso con el mundo de la educación, debo dejar las complacencias a un lado.
Lo primero es seguir subrayando el reducido número de mujeres protagonistas y creadoras en el mundo de la cultura que consiguen desarrollar su trabajo y que éste llegue a un público amplio, además de las pocas personas trans y no blancas que hay tanto entre los personajes de estas historias como entre quienes las realizan. El mito del amor romántico, que tan bien disecciona Coral Herrera Gómez como heredera feminista y declarada queer, sufre una metamorfosis con las tramas amorosas entre personajes del mismo sexo e incluso en las pocas con personajes trans, por ejemplo en una de mis favoritas, la película alemana "Romeos".
La pareja deseada se proyecta en la narración como un salvavidas al que agarrarse muy fuerte para que no te lleve la ola de la fobia social a la diferencia por orientación del deseo no hetero y/o por ruptura con la identidad de género asignada. El mensaje es claro: el resto del mundo aceptará mejor esta diferencia si la presento emparejada y con evidencias de que lo nuestro es amor de verdad, el que todo lo puede. Aquí lo que veo es un uso higienizante del amor romántico ya que, de alguna manera, a éste se la ha otorgado la capacidad de limpiar la “perversión” de las relaciones afectivo/sexuales entre personas asignadas con el mismo género o de géneros “desordenados”.
Ya no bastaban las comedias románticas de heteros del tipo "Pretty Woman" o "Titanic" neoshakesperianas sobre clases sociales incompatibles. Ahora, si el amorío no es entre personas LGTB, la historia queda un tanto desfasada por simplona y aproblemática. Pero el amor que representan, explicado como el único posible y/o deseable, continúa ligado al sufrimiento.
Para muestra de cómo las parejas LGTB han sido convertidas en la quintaesencia del ideal romántico sólo hace recordar la popularidad de "Brokeback Mountain", un tremendo cóctel con: despertar homosexual bucólico, dos chulazos con cero pluma, amor imposible, doble vida y engaño familiar, asesinato, camisa ensangrentada de recuerdo y la fantasía de lo que pudo ser y se quedó en llanto. La atracción estaba asegurada, - yo pagué mi entrada sin demasiados miramientos - , y quienes hacen estudios de mercado encontraron un filón, principalmente entre las consumidoras heterosexuales.
En la maquinaria de la producción cultural postfordista, las editoriales de novela rosa comenzaron a publicar las mismas historias apasionadas de toda la vida pero entre apuestos muchachos y caballeros, novelas que al parecer mantienen a flote a este tipo de editoriales en los tiempos que corren, en su gran mayoría escritas por esas mujeres que el estudio de mercado designó como perfil consumidor, - al parecer el llamado "pink dollar" tiene ramificaciones insospechadas. He de remarcar que el fenómeno tiene menos fronteras de las que cabe esperar. Ya no bastaban las comedias románticas de heteros del tipo "Dirty Dancing", "Pretty Woman" o "Titanic" con esa estructura neoshakesperiana que cambiaba las familias enfrentadas por clases sociales incompatibles. Ahora la dinámica del espectáculo requiere un más difícil todavía: si el amorío no es entre personas LGTB, la historia queda un tanto desfasada por simplona y aproblemática.
Este amor que reconstruyen y clonan de acá para allá es muy concreto. Es el que exponencialmente genera frustración y situaciones de riesgo para el bienestar personal y social, es el que puede hacernos caer en relaciones de dependencia emocional y material, el que potencialmente nos lleva a situaciones de violencia física y psíquica. No quisiera causar malentendidos: la violencia de género, por muchos motivos y muy bien explicados por Beatriz Gimeno y Violeta Barrientos, aglutina una serie de especificidades y repercusiones tan amargas en nuestra sociedad, y por tanto en nuestras vidas, que en ningún sentido debe ser entremezclada con otras violencias de índole doméstico e íntimo.
Es cierto. Por desgracia esta problemática no es nueva para nadie pero hay algo que especialmente me indigna cuando entramos en el área de la diversidad afectivo/sexual y de género en la adolescencia. Con la aparición de todas esas películas, series y demás soportes narrativos, he sentido cómo muchas personas hemos bajado la guardia aunque sea momentáneamente. Algunos sectores bienpensantes hacen una lectura de estos productos culturales celebratoria y acrítica; entiendo, debido a cuestiones de visibilidad y reconocimiento.
He podido escuchar argumentos que se oponen a mi posición de denuncia diciendo que es mejor tener estos referentes que ninguno, poniéndome así entre la espada y la pared; pero claro, “ninguno” no existe, siempre habrá algo con lo que referenciarse viviendo en sociedad, digo yo. Luego está el argumento más siniestro, el que sostiene que estos referentes están bien para empezar, y entonces me pregunto: ¿Para empezar qué? ¿Qué proceso evolucionista hay detrás de este “para empezar”? Y por último están quienes dicen que estas historias de amor romántico con adolescentes LGTB son un síntoma de igualdad y que la igualdad, queramos o no, es tanto para lo bueno como para lo malo. Lo puedo comprender, claro, pero me duele tanto el precio a pagar que desde hace ya tiempo intento utilizar lo de igualdad con cuenta gotas al expresar mis deseos de mejora social.
Supongo que todas y todos los adolescentes, independientemente de su orientación del deseo e identidad de género, tienen miedo a no encajar, y, en cierta medida, albergan la ilusión de encontrar a la media naranja que les ayude en ese bache. Es más, incluso diría que a todas las personas nos preocupa caer en el ostracismo. Pero este miedo a no pertenecer, junto con la ilusión de ese amor redentor, tienen connotaciones y motivaciones distintas dependiendo de los casos. Cuando hablamos de grupos que históricamente no han disfrutado de las condiciones para narrarse, que han estado y continúan hoy en los peldaños inferiores de la escalera social por debajo del hombre/blanco/heterosexual/clase-media/alta/judeo-cristiano, tales preocupaciones cuentan con experiencias tangibles y diarias que las alimentan.
Llevo menos de un año trabajando con adolescentes que se sitúan fuera de la heteronormalidad y he encontrado detalles que me alarman respecto a las relaciones y expectativas románticas que dejan entrever, por no decir su elevado desprecio a lo que diagnostican como “promiscuidad”, - lo reconozco, yo también lo hice, el objetivo era apartar de mí todos aquellos motivos que pudieran causar rechazo social. Viendo el documental "Put This On The Map", las palabras de Jamie de 17 años pusieron sobre la mesa lo que intuyo son las marcas más superficiales que puede dejar esta tendencia a la exaltación del amor romántico LGTB entre adolescentes: “Un momento en el que me preocupé por mi bienestar personal fue cuando rompí con mi novio tras un año y medio de relación. Él fue la primera persona con la que realmente me di cuenta de que me gustaban los chicos.”
Aquí mi deseo y compromiso: revisar de manera crítica las historias que nos llegan en formatos y soportes culturales diversos sin que la necesidad de reconocimiento, las heridas o las buenas intenciones nos cieguen. Dar a conocer la diversidad afectivo/sexual y de género sin edulcorarla sistemáticamente con historias de príncipes, princesas y perdices. Explicarnos qué significan las relaciones de amor saludables, proyectarlas y cultivar la autoestima para querer sin depender. Promover el disfrute y cuidado del cuerpo, del de las otras personas y de los nuestros propios.
Y aquí mi convicción de un cómo: aprendiendo de lo aprendido por muchas otras anteriormente, agradeciendo, continuando y haciendo llegar la gran labor feminista de empoderamiento, reflexión crítica, denuncia y cuidado mutuo a la juventud que ha puesto un pie fuera de la heteronormalidad y de la identidad de género asignada. Tras comentar el artículo con varias compañeras, nos dimos cuenta de que sería conveniente aportar una lista de películas, libros y demás soportes narrativos que contrarrestarán los discursos que criticaba. Mi atrevimiento y mis conocimientos no llegan tan lejos, además no he querido hacer una crítica a estos productos culturales en sí mismos sino a los discursos y representaciones que apoyan y reedifican, por lo que entre los materiales citados anteriormente se encuentran algunas historias interesantes e interesantemente contadas.
En el universo del yaoi, donde las tramas de amor entre hombres son el eje central, a menudo se observan dinámicas que reflejan o incluso exacerban problemas de autoestima. El concepto de "falsa autoestima" surge cuando un personaje, a pesar de aparentar confianza o seguridad, en realidad está construido sobre cimientos frágiles, a menudo dependientes de la validación externa o de la idealización de su pareja.
Un ejemplo clásico se encuentra en historias donde un personaje, inicialmente denso o inseguro, es transformado por el amor de su pareja. Si bien esto puede parecer romántico, puede implicar que la propia valía del personaje solo se manifiesta a través de la influencia de otro. En "De cómo Arnold es denso como un ladrillo", se presenta a Arnold como alguien confundido, y Helga, a pesar de su "pesadilla", se encuentra en una situación donde la realidad de sus sentimientos y la reciprocidad de Arnold aún son inciertas en un entorno público y académico.

En otras narrativas, el tiempo juega un papel crucial en la percepción de la autoestima. "Vuelve a mí" presenta a dos personajes en roles de poder (Rey y madre) con percepciones temporales opuestas sobre su relación. Él anhela el pasado y no quiere dejarla ir, mientras ella desea olvidar. Esta disparidad temporal puede generar una falsa sensación de control o de estancamiento en la autoestima de los personajes, dependiendo de su capacidad para aceptar la realidad presente.
La dinámica de "opuestos que se atraen" también puede ser un terreno fértil para la falsa autoestima. En "When Opposites Attract", Flaky, una recién llegada a un pueblo con secretos, se enamora de Flippy a pesar de las advertencias. Su curiosidad y su corazón la llevan a un peligro potencial, sugiriendo que la atracción puede nublar el juicio y llevar a decisiones basadas en el deseo en lugar de una auto-evaluación realista de los riesgos.
"Tєитαиdo αl Dємoиio" explora la idea de un desafío personal, donde la protagonista se reta a sí misma a perder la virginidad antes del matrimonio. Sin embargo, su intento de seducir a Himura Kenshin se complica, insinuando que la autoconfianza en sus habilidades de seducción podría ser una fachada, y que el éxito o fracaso en esta empresa afectará su percepción de sí misma.
"Fruto Prohibido" y "El esclavo" abordan las consecuencias de dejarse llevar por la tentación y la lucha por la supervivencia, respectivamente. En ambos casos, las acciones impulsivas o las circunstancias extremas pueden llevar a una pérdida de control sobre la propia vida y, consecuentemente, a una autoestima dañada o distorsionada. La pregunta "¿Hasta donde puedes llegar para sobrevivir?" en "El esclavo" resalta la presión que puede llevar a comprometer la propia integridad y, por ende, la autoimagen.
"Enséñame a amar" presenta a una joven luchando en un mundo machista, donde su orgullo y ambición se ven cuestionados por un "Lord dueño del lugar". La dinámica de poder y la posible implicación involuntaria con este personaje sugieren un conflicto interno donde su autoestima puede ser desafiada por las circunstancias y la influencia de una figura dominante.

El "Caleidoscopio" de emociones y percepciones, donde se pasa del desagrado al odio al mirar a alguien, ilustra cómo las relaciones interpersonales pueden ser un espejo de la autoestima. La forma en que uno percibe al otro y la propia expresión de esas percepciones son indicadores de la seguridad interna.
"Alianza: Mi amor es tuyo" y "花吐「 HANAHAKI」" tocan temas de escape, secreto y amor no correspondido. En el primer caso, buscar salvación en alguien inesperado puede ser un acto de desesperación que afecte la auto-valoración. En el segundo, el dilema de amar a alguien que no puede corresponder y el sacrificio por la amistad plantean cómo las relaciones no recíprocas pueden erosionar la autoestima si no se manejan con cuidado.
"Imperfecta" declara directamente que la protagonista "no era perfecta. Pero era Starlight Glimmer", sugiriendo una aceptación de las fallas como parte de la identidad, lo cual es un componente clave de una autoestima saludable.
"Afraid" y "Instinto, deseo, odio. ¿Amor? ¿En ese mundo lleno de instintos animales había lugar para algo como el amor?" plantean la complejidad de las emociones humanas en entornos donde los instintos primarios predominan. La capacidad de amar y la pregunta sobre el destino y el amor a primera vista en un mundo así pueden poner a prueba la auto-percepción.
"Super & Wonder" describe a alguien rechazado por sus poderes incontrolables, pero que encuentra aceptación en otra persona. Esto resalta cómo la validación externa, especialmente de alguien que ve más allá de las limitaciones, puede ser fundamental para construir una autoestima positiva.
"I'll live and You'll die" menciona que a pesar de una maldición, hay cosas buenas en la vida, como amigos y familia. Esto sugiere que las fuentes de apoyo y afecto pueden contrarrestar las adversidades y fortalecer la autoestima.
"La rutina de la muerte" y "Incontrolable" exploran temas de desesperación, finalización y la fragilidad de la cordura. La sensación de que la luz escapa de los ojos o la paralización ante palabras ebrias pueden ser manifestaciones de una profunda inseguridad y una autoestima precaria.
"All We Do" presenta el interés de Sans por Frisk, quien cree que él no está interesado, generando desilusión. Esta brecha en la comunicación y la percepción puede llevar a una baja autoestima por parte de Frisk, al sentirse no deseada.
"El enfermero" y "Nuestra historia" introducen situaciones donde la gratitud o los eventos inesperados cambian la percepción de las relaciones. La idea de agradecer a alguien por haber sido "enviado al hospital" es inusual y puede indicar una dinámica compleja en la que la dependencia o la gratitud mal entendida afectan la autoestima.
La "Historia de Tweek y Craig" y "Estupido Destino" exploran cómo el destino o las circunstancias pueden unir a las personas, pero también cómo la percepción de desagrado inicial puede ser un obstáculo para el desarrollo de la autoestima dentro de la relación. Craig conoce sus sentimientos y sabe que lo único que siente por Tweek es desagrado, lo que puede ser devastador para la autoestima de Tweek.
Los 7 mejores animes BOYS LOVE/YAOI para nuevos fans
En "Si pudiera decirte", una carta anónima desencadena una serie de eventos que cambian la rutina, sugiriendo que las influencias externas, incluso anónimas, pueden tener un impacto significativo en la percepción de uno mismo.
"Bunny, Creek y Style" así como "Nadie sabe lo que tiene hasta que" y "Olor a vainilla" se centran en parejas específicas (Butters/Kenny, Garu/Pucca, Craig/Tweek). En el caso de Garu y Pucca, la indiferencia de Pucca puede no sentarle bien a Garu, insinuando que la falta de reciprocidad afecta la autoestima. El olor a vainilla que cautiva a uno de los personajes sugiere una atracción basada en percepciones sensoriales que pueden influir en la autoimagen.
"Eglantina" y "Could you be my queen tonight?" presentan dinámicas donde un demonio tiene un capricho por alguien, o donde un estudiante está a punto de reprobar. Estas situaciones pueden generar dependencia o presión, afectando la autoestima de los personajes.
"Love & Desire" habla de usar un frasco para atraer a un amado, lo cual implica una estrategia externa para conseguir afecto, en lugar de basarse en la propia valía. "Antiquated" plantea un escenario alternativo donde Amy Rose se enfrenta a nuevos desafíos, lo que podría fortalecer o debilitar su autoestima dependiendo de cómo maneje la situación.
"Christmas time in hell" y "Lo que me complementa eres tu" exploran la posibilidad de citas inesperadas y la complementariedad entre personajes. La idea de que alguien es la "razón que le faltaba a la cabeza" o la "alegría que le faltaba a la vida" puede ser reconfortante, pero también puede crear una dependencia de esa complementariedad para sentirse completo.
"Lo que las asiáticas provocan" describe cómo las miradas se dirigen a otras personas, generando preocupación. La atención que se recibe, o la falta de ella, puede ser un factor importante en la autoestima, especialmente en contextos donde la validación social es primordial.
"Los comienzos son difíciles" describe la vacilación de Helga al intentar tomar la mano de Arnold, mostrando cómo el miedo y las amenazas habituales pueden ser una defensa para una autoestima herida o insegura. "De cómo Ruby tenía la razón" sugiere que a veces las decisiones, como ir a McDonald's por helado, pueden ser más simples de lo que parecen, pero las motivaciones subyacentes pueden estar ligadas a la auto-percepción.
"Jodidamente intensos" describe una relación biótica caótica donde el respeto mutuo y el amor coexisten con las "bromas" y la intensidad. Esta dinámica, si bien puede ser apasionante, requiere una base sólida de autoestima para no ser destructiva.
"Noches de Arabia" y "El libro de las sombras" evocan un sentido de infinito y de deseo, respectivamente. La búsqueda de lo que el corazón desea y la disposición a sacrificarlo todo pueden ser impulsadas por una necesidad profunda de validación o por una autoestima que busca completarse a través de la consecución de objetivos externos.
"The mhe-zone" y "Estúpida Inocencia" abordan temas de irrealidad, grosería, y la atracción inexplicable entre enemigos. La duda sobre la propia percepción o la atracción hacia un rival puede generar un conflicto interno que afecte gravemente la autoestima.
"Estereotipo gay" cuestiona la percepción de la masculinidad y la homosexualidad, sugiriendo que la autoimagen puede estar influenciada por las expectativas sociales. "Engaña" y "Los ojos de la princesa" exploran métodos desesperados para solventar situaciones precarias y el conocimiento íntimo de un secreto, respectivamente. Ambas situaciones pueden implicar un sacrificio de la propia integridad que afecta la autoestima.
"Entrenamiento" y "¡Halloween!" presentan situaciones donde la vestimenta o el deseo de alejarse de alguien pueden ser indicadores de dinámicas de autoestima complejas. La idea de que "Que se jodan todos y todas" puede ser una manifestación de rebeldía o de una profunda inseguridad que se defiende con agresividad.
"Mi herencia" y "La mala suerte nos unió" hablan de tortura paterna y de cómo la mala suerte une a las parejas. Estas experiencias pueden dejar cicatrices profundas en la autoestima, y la unión por la adversidad puede ser un refugio, pero también un recordatorio constante de las dificultades.
En "Creek", la mala suerte une a Tweek y Craig, pero la percepción de desagrado de Craig hacia Tweek puede ser perjudicial. "¿Estás bien, Craig?" muestra la preocupación de Tweek por Craig, sugiriendo una conexión donde la empatía puede ser un pilar, pero también una fuente de ansiedad si la autoestima del otro está en juego.
"Debilidades" y "De café y Galaxias" exploran las consecuencias de cumplir caprichos y el descubrimiento de un "nuevo eje de vida". La dependencia en la pareja o la idealización de la misma pueden ser signos de una autoestima que busca su centro en el otro.
"Cause we're connected trough our hearts" describe la realización de estar enamorado de la "peor manera", lo que puede indicar una lucha interna con los propios sentimientos y su impacto en la autoimagen. "Calma nocturna" sugiere un descubrimiento mutuo de la verdadera naturaleza de los personajes, más allá de las etiquetas. "Tentacion" y "The Demon" presentan la inconsciencia de las acciones o la aparición de un demonio, lo que puede llevar a situaciones de vulnerabilidad que afecten la autoestima.
"Regalo de cumpleaños para Gabi C." y "Seduciendo a Mr Shortman" son títulos que sugieren interacciones románticas o de seducción. La forma en que se abordan estas interacciones, si se basan en la seguridad o en la inseguridad, determinará su impacto en la autoestima de los personajes.
En resumen, la "falsa autoestima" en el yaoi se manifiesta cuando los personajes basan su valía en la aprobación de su pareja, en la superación de obstáculos externos definidos por otros, o en la idealización de una relación que oculta dinámicas de poder desequilibradas. Una autoestima saludable, en cambio, se construye desde el interior, reconociendo las propias fortalezas y debilidades, y buscando relaciones basadas en el respeto mutuo y la igualdad.
