El exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha comentado las acusaciones de comportamientos machistas contra Íñigo Errejón, asegurando que no le sorprenden y que "se hablaba desde hace un año".
Iglesias ha declarado que no tenía "ni buena opinión personal, ni política" de Errejón y que hace más de cinco años que no hablan. Estas declaraciones surgen en el contexto de la dimisión y abandono de la política por parte de Errejón, tras conocerse las denuncias de comportamientos machistas.
El exvicepresidente del Gobierno también ha criticado al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, por su reacción ante las acusaciones. Iglesias considera que Sánchez se "acuerda más" en redes sociales de su socio Sumar que de las "víctimas". Ha afeado el mensaje de Sánchez en el que trasladaba su "confianza" a Yolanda Díaz y a Sumar, recalcando que "lo primero son las víctimas".
"Creo que debería escuchar un poco menos a sus amigos cuarentones y cincuentones que no entendían al Ministerio de Igualdad y recordar que gracias a la ley 'sólo si es sí', del anterior Ministerio de Igualdad, hoy cualquier mujer, sin necesidad de una sentencia judicial, tiene la consideración de víctima", ha rememorado Iglesias.

Iglesias ha destacado la valentía de la periodista Cristina Fallarás por abrir "un espacio de seguridad para que las mujeres puedan denunciar cosas que eran muy difíciles de denunciar en este país". Ha recordado un mensaje que circuló hace un año entre periodistas de Madrid, donde "una joven denunciaba una agresión en una fiesta en Castellón" por parte de Errejón. "De esto se hablaba, pero había muchas víctimas que no encontraban un espacio seguro para denunciar", ha reiterado.
"No tenía ni buena opinión personal ni política de Errejón y hace más de cinco años que no hablamos ni compartimos entornos, pero fue mi amigo y no me alegro de que tenga un final tan siniestro", ha confesado.
Podemos, desde su irrupción en 2014, ha buscado transformar el panorama político español, atacando el bipartidismo e inspirado en los argumentos del 15-M. Si bien ha logrado que PSOE y PP pierdan peso electoral, el partido ha ido perdiendo fuelle debido a traiciones internas, desconfianza, hiperliderazgo y falta de arraigo territorial.
La tesis errónea que se comparte en muchos análisis sobre Podemos es que la desavenencia entre Iglesias y Errejón se debió únicamente a la decisión de no apoyar al gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Sin embargo, el distanciamiento se fraguó mucho antes, concretamente en junio de 2014, apenas dos semanas después de la victoria en las elecciones europeas.
En aquellas elecciones, Podemos sorprendió al obtener 1,3 millones de votos y cinco eurodiputados. Una clave de esta victoria fue la decisión de Errejón de incluir el rostro de Iglesias en las papeletas, aprovechando su popularidad como tertuliano.

Tras la euforia inicial, los fundadores de Podemos se dieron cuenta de la magnitud de su proyecto y la necesidad de trazar una hoja de ruta clara, con la vista puesta en las elecciones autonómicas y municipales. En retiros estratégicos, como el celebrado en la sierra, se debatía sobre la estrategia a seguir y la designación de candidatos.
Surgieron tensiones sobre quién debía liderar ciertos proyectos. Monedero se postuló para la alcaldía de Madrid, pero se consideró que su perfil no sumaba. Errejón, por su parte, rechazó la oferta para encabezar la lista a la Comunidad, mostrando su interés por el Congreso, lo que despertó las sospechas de Iglesias, quien consideraba que él era el principal artífice del proyecto y exigía sacrificio a sus compañeros.
Iglesias, seguro de sí mismo tras el éxito electoral, se veía a sí mismo como un pararrayos de las polémicas. La posibilidad de obtener visibilidad y financiación a través de los escaños europeos era una oportunidad de oro. El dinero de los eurodiputados, gestionado con cierta laxitud, se destinaba a asuntos organizativos y al funcionamiento del partido.
Mientras tanto, Errejón se consideraba el ideólogo del movimiento, definiendo estrategias, aliados y discursos. Sin embargo, Iglesias se sentía fastidiado por el protagonismo de Errejón, a pesar de reconocer que se complementaban. Ambos eran hábiles en redes sociales y ante las cámaras, pero la competencia y el deseo de liderazgo comenzaron a aflorar.

El conflicto se intensificó rápidamente. A las pocas semanas de las europeas, el retiro en la sierra se tornó tenso. A pesar del respeto mutuo, Iglesias quiso dejar claro quién ostentaba el mando, considerando a Errejón prescindible. La discusión terminó con ambos enfadados y sin hablarse, llegando incluso a abandonar un chat común.
A su regreso a Madrid, Iglesias comenzó a sospechar de Errejón, movilizándose para asegurar su posición dentro del partido, fortaleciendo lazos con los miembros más afines a él.
La hemeroteca ha jugado un papel crucial en la reciente crisis. Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón, amigos fundadores de Podemos, han visto sus caminos separarse. En los últimos meses, Errejón y Monedero se han visto envueltos en acusaciones de presuntas agresiones y acoso sexual por parte de varias mujeres.
Estas acusaciones surgen en un momento crítico para Podemos, marcado por malos resultados electorales. Errejón, quien defendía la inexistencia de denuncias falsas, ahora las utiliza como argumento de defensa. Respecto a Monedero, las presuntas víctimas afirman que sus comportamientos inadecuados hacia las mujeres eran "vox pópuli" en Podemos desde hace tiempo.
Se ha recuperado un extracto de una entrevista de Pablo Iglesias de hace 11 años, donde "bromeaba" sobre la forma en que cierto tipo de intelectual de izquierdas trataba a las mujeres. Estas palabras cobran nueva relevancia ante las acusaciones contra Errejón y Monedero, haciendo inevitable la conexión con ese perfil de "intelectuales".