En el clásico atemporal de Jane Austen «Orgullo y prejuicio», los lectores se ven transportados al vibrante mundo de la Inglaterra de principios del siglo XIX, donde las normas sociales y las aspiraciones románticas chocan en un torbellino de drama e ingenio.
La trama de la novela comienza con la llegada de dos jóvenes solteros y afortunados a la región (El sr. Bingley y el sr. Darcy). La noticia de que un joven adinerado llamado Charles Bingley ha alquilado la mansión de Netherfield Park genera un gran revuelo en el pueblo cercano de Longbourn, especialmente en la casa de los Bennet. El sr. Bingley, un hombre muy sobrio y distinguido, se enamora de Jane Bennet, la hija mayor. El sr. Bingley se acerca a Jane contrariando la opinión de su hermana. Su amigo, el sr. Darcy, a su vez, cae preso de los encantos de la hermana de Jane, Elizabeth, pero al comienzo se rehúsa a aceptar sus sentimientos dado que la joven es de origen humilde.
La familia Bennet tiene cinco hijas solteras -Jane, Elizabeth, Mary, Kitty y Lydia, de la mayor a la menor- y la Sra. Bennet está desesperada por encontrarles marido. Al ser sólo mujeres deben encontrar un buen marido pues no tienen ningún respaldo en el caso de que su padrefalleciera antes de lo debido. Bueno, esa es la opinión de su madre. La señora Bennet tiene un problema: cinco hijas casaderas, pero todas sin una dote digna de mención. La señora Bennet ve el matrimonio como la única esperanza para sus hijas, pues tras la muerte del señor Bennet las jóvenes quedarán abandonadas a su suerte cuando William Collins, primo de las muchachas, herede todo debido a que la propiedad forma parte de un mayorazgo del que es beneficiario. El mayorazgo solo se transmite por linaje masculino, de manera que, al fallecimiento del padre, la madre y las hijas perderán la mayor parte de la fortuna y el derecho a habitar la propiedad. La señora Bennet está muy emocionada por las noticias de la llegada de un hombre soltero «de considerable fortuna» (cinco mil libras anuales) al vecindario: Charles Bingley. El señor Bingley ha alquilado la finca Netherfield, donde planea establecerse temporalmente con sus dos hermanas, la señorita Bingley y la señora Hurst, así como su cuñado, el señor Hurst.
Lizzy, la protagonista, difiere bastante y afirma que solo se casará por amor; pero ¿cómo vas a pensar en el amor cuando llega a Meryton el rico Señor Bingley? Elizabeth Bennet, la segunda hija, es la protagonista de la trama; una joven bella, orgullosa, de personalidad fuerte y vanguardista para su tiempo. Elizabeth Bennet, protagonista de la historia, segunda de las cinco hermanas y la más bella de la familia después de Jane, según las palabras de su madre, la señora Bennet. Es una joven de veinte años, inteligente e ingeniosa; es divertida, orgullosa y con muchos prejuicios al comienzo de la novela. El personaje discute y se rebela ante sus circunstancias porque desea ser independiente, repudiando un matrimonio motivado por conveniencia. El comportamiento de Elizabeth es extremadamente peculiar para la época. Desde muy temprano la chica se rebeló contra aquello que terminó llamándose “la santísima trinidad”, es decir, el poder del padre, tutor o marido. Desde muy temprano la chica se rebeló contra aquello que terminó llamándose “la santísima trinidad”, es decir, el poder del padre, tutor o marido.
Poco después, Bingley y su grupo, que ahora incluye a su amigo íntimo, Fitzwilliam Darcy, acuden a un baile público en el pueblo de Meryton. Al principio, Darcy suscita admiración debido a su elegante figura y sus ingresos de diez mil libras al año. No obstante, rápidamente los vecinos lo consideran orgulloso, alguien que los desprecia como socialmente inferiores. De hecho, así lo considera la familia Bennet cuando Elizabeth Bennet oye a Darcy declinar la sugerencia de Bingley de que la saque a bailar, pues no la encuentra suficientemente hermosa para merecer su atención. Este comentario la hiere en su orgullo y aprovecha cualquier ocasión para hacer uso de su ingenio, permitiéndose ironías que bordean lo inadmisible en una joven. Bingley, por su parte, resulta muy agradable, y aunque baila con varias de las jóvenes disponibles en el lugar, desde el principio muestra una decidida admiración por Jane Bennet, la mayor de las hermanas.
Desireosa de animar esta unión tan ventajosa, la señora Bennet intenta forzar que Jane y Bingley se puedan encontrar juntos. Para su dicha, después del primer baile, Jane es invitada a Netherfield, adonde llega enferma de neumonía, por lo que Elizabeth camina hasta allí a cuidarla; esto provoca burlas por parte de las hermanas de Bingley, pero despierta cierta admiración en Darcy, que no puede dejar de mirarla. En las subsecuentes reuniones sociales, sin embargo, el Sr. Darcy se siente cada vez más atraído por el encanto y la inteligencia de Elizabeth. La amistad entre Jane y el Sr. Bingley también prospera y ella va de visita a la mansión. De camino a la casa, la sorprende un aguacero por lo que cae enferma y se ve obligada a quedarse en Netherfield por varios días. Elizabeth va hasta allí para cuidar de ella caminando a través de campos embarrados, por lo que llega con el vestido sucio para disgusto de la esnob Srta. Bingley, hermana de Charles.
Poco tiempo después del baile, el señor Collins, quien heredará el patrimonio Bennet, visita a la familia. Collins es una figura cómica, un clérigo pomposo y bufón cuya idea de una tarde amena es leer a sus primas los Sermones de Fordyce; se complace en mencionar continuamente el nombre de su gran patrona, la condesa Lady Catherine de Bourgh. El señor Collins es un tonto pomposo, aunque queda bastante cautivado por las chicas Bennet. Poco después de su llegada, le propone matrimonio a Elizabeth, quien lo rechaza, hiriendo su orgullo.
Mientras tanto, Elizabeth empieza a sentirse atraída por un oficial recientemente llegado, el señor George Wickham, quien en poco tiempo se gana el aprecio y la simpatía de los lugareños con su amabilidad y carisma. Tras saber que el señor Darcy se encuentra en el lugar, relata a Elizabeth como es que ha sido privado de su legítima herencia por el señor Darcy, explicando que es hijo de uno de los sirvientes más cercanos de la familia al punto que el padre de Darcy se volvió su benefactor y dejó para él cierta herencia que, tras su muerte, su hijo se negó a reconocer, viéndose así obligado a unirse al ejército para no quedar en la calle; con esto se fortalece la reprobación de Elizabeth hacia Darcy, dados los prejuicios que tiene en su contra.
A principios del invierno, la familia Bingley y Darcy se van de Netherfield y regresan a Londres, para consternación de Jane. A esto se le suma otra sorpresa: la noticia de que el Sr. Collins se ha comprometido con Charlotte Lucas, la mejor amiga de Elizabeth y la pobre hija de un caballero local. Charlotte le explica a Elizabeth que ya es mayor y necesita consolidar el matrimonio por motivos económicos. Charlotte y el Sr. Collins se casan y Elizabeth promete visitarlos en su nuevo hogar.
Durante el invierno, Jane visita la ciudad para ver amigos (y con esperanzas de ver también al Sr. Bingley). Sin embargo, la Srta. Bingley la visita y la trata con actitud grosera, mientras que el Sr. Bingley no la visita en absoluto. Esa primavera, Elizabeth visita a Charlotte, que ahora vive cerca de la casa de la patrona del Sr. Collins, Lady Catherine de Bourgh, que es la tía de Darcy. En una de sus visitas a su tía, Darcy se encuentra con Elizabeth. Su presencia lo lleva a ir de visita con frecuencia a la casa de los Collins, donde se hospeda, hasta que un día le propone casamiento, para sorpresa de Elizabeth que lo rechaza rápidamente. Le dice que lo considera arrogante y desagradable, y luego lo regaña por haber separado a Jane y Bingley, y por haber desheredado a Wickham.
Darcy se retira, pero poco después le escribe una carta en la que admite haber instado a Bingley a distanciarse de Jane, pero afirma que solo lo hizo porque pensaba que su romance no iba en serio. A raíz de esta carta, Elizabeth reconsidera sus sentimientos hacia Darcy y, de regreso en su casa, trata con frialdad a Wickham. La milicia se retira del pueblo y genera pesar en las hermanas Bennet más jóvenes y locas por los hombres. Lydia logra que le permitan ir a pasar el verano a Brighton, donde se trasladará el regimiento de Wickham.
Con la llegada de junio, Elizabeth emprende otro viaje, esta vez con los Gardiner, que son parientes. En su viaje llega al norte y eventualmente a los alrededores de Pemberley, la finca de Darcy. Como se entera de que Darcy está ausente, visita el lugar y se delita con la casa y los jardines. Además, escucha los elogios de los sirvientes, que aseguran que Darcy es un amo maravilloso y generoso. De pronto, aparece Darcy y la trata con cordialidad. Poco después, sin embargo, Elizabeth recibe una carta de su familia en la que le comunican que Lydia se ha fugado con Wickham y que no encuentran a la pareja por ninguna parte, lo que sugiere que pueden estar viviendo juntos por fuera del matrimonio. Temerosa de la desgracia que tal situación acarrearía para toda su familia, Elizabeth se apresura a regresar a casa.

El Sr. Gardiner y el Sr. Bennet salen en busca de Lydia, pero el Sr. Bennet finalmente regresa a casa con las manos vacías. Justo cuando toda esperanza parece perdida, llega una carta del Sr. Gardiner diciendo que han encontrado a la pareja y que Wickham ha aceptado casarse con Lydia a cambio de una renta anual. Los Bennet están convencidos de que el Sr. Gardiner tuvo que pagarle una considerable suma de dinero para que Wickham aceptara casarse con Lydia. Ya casados, Wickham y Lydia regresan brevemente a Longbourn, donde el Sr. Bennet los trata con frialdad. Luego parten hacia el nuevo destino de Wickham en el norte de Inglaterra.
Poco después, Bingley regresa a Netherfield y reanuda su cortejo de Jane. Darcy se aloja con él y visita a los Bennet, pero no menciona su deseo de casarse con Elizabeth. Bingley, por su parte, aprieta el acelerador y le propone matrimonio a Jane, para regocijo de todos menos de la altiva hermana de Bingley. Mientras la familia lo celebra, Lady Catherine de Bourgh visita Longbourn. Acorrala a Elizabeth y le dice que se ha enterado de que Darcy, su sobrino, planea casarse con ella. Como considera que una Bennet no es pareja digna de un Darcy, le exige a Elizabeth que prometa rechazarlo, pero ella se niega enérgicamente diciendo que no está comprometida con Darcy, pero que no prometerá nada en contra de su propia felicidad.
Poco después, Elizabeth y Darcy salen a pasear juntos y él le dice que sus sentimientos no han cambiado desde la primavera. Le dice que sus sentimientos no han cambiado desde la primavera. «No negaré que el deseo de tranquilizarla se sumó a las otras razones que me impulsaron a hacer lo que hice; pero su familia no me debe nada. Les tengo un gran respeto, pero no pensé más que en usted. Es usted demasiado generosa para burlarse de mí. Si sus sentimientos son aún los mismos que en el pasado abril, dígamelo de una vez.»
Jane y Elizabeth se casan poco después con Bingley y Darcy, respectivamente. Tras su matrimonio, Elizabeth y Darcy se establecen definitivamente en Pemberley junto a Georgiana, quien se ha convertido no solo en su cuñada, también en su mejor amiga; allí los tíos y el padre de Elizabeth se vuelven visitantes asiduos y familiares muy apreciados para Darcy; tras algún tiempo, Bingley compra una propiedad junto al hogar de su mejor amigo para felicidad de ambas esposas.
Se menciona que Catherine aprovecha las amistades de sus hermanas y cuñados para asistir a eventos de la alta sociedad, pero ahora que está lejos de la influencia de Lydia, se ha convertido en una joven más centrada y correcta. Mary carece de pretendientes, pero al ser la única soltera, recae sobre ella la obligación tradicional de quedarse en casa y dedicarse a cuidar a su madre, cosa que no le molesta, ya que la vida le parece más grata ahora que solo ella vive allí y no siente que es ensombrecida por el atractivo de sus hermanas.
La única molestia son Wickham y Lydia, de quienes se insinúa que el pobre amor entre ambos ha muerto rápidamente y ninguno es fiel al otro, pero continuamente visitan y abusan de la hospitalidad del inocente y amable Bingley, hasta el punto de hacerle perder los estribos y echarlos de la casa en una ocasión; también constantemente se ven llenos de deudas, por lo que Elizabeth intenta ayudarles con sus propios ingresos, pero rápidamente lo despilfarran y nuevamente hay que ayudarles con más dinero o buscarles viviendas más baratas.

La novela Orgullo y prejuicio es una obra que aborda desde un punto de vista crítico la sociedad de su época, cuestionando aspectos claves como la ley de propiedad y el rol de la mujer. La trama es rica y muestra una clara preocupación en retratar los detalles de la sociedad inglesa del siglo XIX, con su cultura, sus hábitos y sus valores morales. La historia de Orgullo y prejuicio ha sido la más adaptada al cine, el teatro y la televisión. La historia creada por Jane Austen recrea una fuerte crítica a la sociedad de su época, regida por las ambiciones económicas y por las relaciones motivadas por el interés. Austen aborda y denuncia la ley de propiedad, es decir, la organización familiar con base en la noción de un linaje.
En el centro de esta sociedad se encuentra la familia Bennet, con sus cinco hijas casaderas, de entre quince y veintitrés años (de mayor a menor: Jane, Elizabeth, Mary, Catherine y Lydia). La señora Bennet ve el matrimonio como la única esperanza para sus hijas, pues tras la muerte del señor Bennet las jóvenes quedarán abandonadas a su suerte cuando William Collins, primo de las muchachas, herede todo debido a que la propiedad forma parte de un mayorazgo del que es beneficiario. El mayorazgo solo se transmite por linaje masculino, de manera que, al fallecimiento del padre, la madre y las hijas perderán la mayor parte de la fortuna y el derecho a habitar la propiedad.
“Es un buen plan -respondió Elizabeth- cuando apenas está en juego el deseo de casarse bien; y, si yo estuviera decidida a encontrar un marido rico, o un marido cualquiera, este sería el plan que adoptaría.”
“Sí, en efecto, la vanidad es una debilidad. Pero, ¿el orgullo? Donde en verdad prevalece la superioridad intelectual, el orgullo será siempre moderado.”
“Hay pocas personas a las que quiero de verdad y muchas menos de las que pienso bien. Cuanto más conozco el mundo, menos me satisface.”
“No está mal, pero no es lo suficientemente guapa como para tentarme. Además, no estoy de humor para atender a las jóvenes a las que otros hombres han pasado por alto.”
“Es un buen plan -respondió Elizabeth- cuando apenas está en juego el deseo de casarse bien; y, si yo estuviera decidida a encontrar un marido rico, o un marido cualquiera, este sería el plan que adoptaría.”
Fitzwilliam Darcy, personaje masculino central de la novela e interés amoroso de Elizabeth. Es un hombre inteligente, rico y tímido, que a menudo parece arrogante y orgulloso a los extraños, pero posee debajo de esa fachada un interior honesto y bueno. Inicialmente, considera a Elizabeth socialmente inferior a él, no merecedora de sus atenciones; pero descubre que, a pesar de sus inclinaciones, no puede negar sus sentimientos hacia ella. Su primera proposición es rechazada debido a su orgullo y al prejuicio de Elizabeth contra él.
“Orgullo y prejuicio” no es una simple historia de amor, sino una exploración llena de matices de la naturaleza humana y las convenciones sociales. Descubre el poder de resumir libros usando mapas mentales. Comprueba de qué manera el condensar narraciones complejas en diagramas visualmente organizados mejora la comprensión, ayuda a recordar y facilita el análisis. Con gráficos simplificados, los lectores pueden llegar a profundizar en la esencia de historias como «Orgullo y prejuicio», al tiempo que mejoran su creatividad y pensamiento crítico. Organización visual. Mayor retención. Comprensión simplificada. Facilita el análisis. Expresión creativa.
10 curiosidades que no sabías de Orgullo y Prejuicio | Sin Saber de Cine
A pesar de haber sido escrita hace tantos años, hasta hoy Orgullo y prejuicio continúa ocupando los primeros lugares de los libros más leídos. Una curiosidad sobre el clásico: un ejemplar de la primera edición se encontró y subastó en Londres, en el 2003. En el 2005 apareció la más famosa adaptación al cine de la novela clásica de Jane Austen. El largometraje fue nominado al Oscar a Mejor Actriz (Keira Knightley), Mejor Vestuario, Mejor Banda Sonora y Mejor Dirección de Arte. En el 2009 se publicó una parodia de terror del libro que tuvo un éxito inmenso.
Jane Austen escribió la primera versión de Orgullo y prejuicio en 1797, cuando apenas tenía 22 años. Su padre le presentó el escrito a un editor, pero este se negó sin siquiera echarle una mirada. El manuscrito se encuentra desaparecido hasta la fecha. En los 16 años que pasaron entre la primera redacción y la versión final, la autora realizó numerosos cambios. S...