Tatsuki Fujimoto, al concebir una nueva serie de aventuras, optó por las formas ultraviolentas del seinen para destacar en el saturado panorama del manga. Con una dosis elevada de sangre y un enfoque menos moralista, su obra se erige como una heredera explosiva y manierista de la fantasía adolescente. Al igual que Tarantino, Chainsaw Man posee la genialidad de comentar las contradicciones del género shonen, cultivándolas para que, con la libertad que otorga un público mayor de 18 años, funcionen como un suelo inestable que puede desmoronarse en cualquier momento.
Chainsaw Man se acerca a las formas del thriller de yakuza conspiranoico, con giros sanguinarios ejecutados con una amoralidad impactante. Los vestigios del shonen se reducen a sus protagonistas. Denji, un "chad" despojado de la bondad empalagosa de un Naruto, se presenta inicialmente como un héroe vacío, una pizarra en blanco que se va llenando según sus necesidades vitales. Al ser reclutado por el cuerpo de Seguridad Pública, pierde una libertad que no valía nada, pero gana un plato de comida, una ducha y un techo. Su aspiración más elevada es tocar unos pechos, un placer que equipara al de los desayunos y la ropa limpia.

Mantener una postura firme en este terreno amoral y creérsela supone un acto de enajenación, de participar en una fantasía. Personajes como Aki, reminiscentes de los Sasukes, justifican su lucha como una venganza que ya ni siquiera disfrutan. ¿Qué vida es la suya? Afortunadamente, Chainsaw Man ofrece una posibilidad de redención a su coprotagonista, quien fuma en silencio el cigarro que le regaló su compañera de equipo, con la inscripción "Easy Revenge!". ¿Es esta frase una burla a sus ansias de gloria o una invitación a tomarse la venganza con calma? Estos momentos nos devuelven un respiro, permitiendo al estudio MAPPA lucir su excepcional trabajo de animación minimalista.
Los hipnóticos ojos de Makima, que evocan a la serpiente Kaa de "El libro de la selva", quiebran una tradición que ha transformado a las chicas vulnerables en mujeres empoderadas, sin crear necesariamente personajes más interesantes. Para comprenderla, debemos recurrir a la ambigüedad de las yandere, el arquetipo de la chica protectora pero letal, como Yuno Gasai de "Mirai Nikki". Queda el componente erótico, aunque se le reserva un lugar especial, aquel que comprende las relaciones afectivas y exige la construcción de vínculos sólidos antes de la intimidad física. La decepción tras tocar los pechos de Power "antes de tiempo" se anticipa y explica durante el primer tramo de la serie, desde un montaje expresivo que une los pechos ensangrentados de la mujer demonio con la luz fría de una máquina expendedora.
Las imágenes del anime se detienen por un instante, para luego reanudar su frenético ritmo. Ryu Nakayama, el director, y Masato Yoshitake, el montador, nos recuerdan que el cine de atracciones funciona al domesticar una temporalidad al borde del cambio. Los openings de la serie siempre llegan con energía, mientras que los endings, personalizados para cada capítulo, nos sumergen en los giros dramáticos de la acción con un surrealismo musical desbordante. Estos giros no son pocos.
La contemplación, que representa la tercera gran pata de la apuesta de MAPPA, es algo muy contemporáneo y que el anime ha explorado tímidamente. Chainsaw Man, vendida como una obra gore y visceral, a ratos cambia de marcha para detenerse en la contemplación de la nada. En el cuarto capítulo, seguimos la rutina de Aki en un día festivo: levantarse, prepararse café, limpiar la casa, cocinar… MAPPA anima este proceso insustancial con la misma meticulosidad que dedica a las escenas de acción, deteniéndose en cada gesto y detalle de una secuencia estéticamente placentera. Pronto aparecerán versiones de esta secuencia con música lofi de fondo, pero, ¿qué más da? La serie se basa en investigaciones sobre el desarrollo infantil.
Basada en el manga de Tatsuki Fujimoto, Chainsaw Man es una serie de anime que sigue a Denji, un cazador de demonios que adquiere el poder del demonio motosierra, permitiéndole transformar partes de su cuerpo en sierras. Denji utiliza estas habilidades para eliminar brutalmente a otros demonios, criaturas nacidas de los miedos de la humanidad. En este mundo brutal, donde los miedos colectivos se materializan en monstruos, predominan el gore y el horror corporal. Chainsaw Man aborda este intrigante concepto a un ritmo implacablemente brutal. Cuanto más fuerte es el miedo, más poderoso es el demonio, y recae en los cazadores de demonios la tarea de localizarlos y eliminarlos. La acción estilizada es entretenida, y la fluida mezcla de animación 3D y 2D es notable.

Las familias pueden debatir el impacto del contenido sexual y la violencia gráfica. Las investigaciones sugieren una relación entre la autoestima infantil y las representaciones positivas en los medios. Por ello, se ha incorporado una sección de "Representaciones diversas". Tras la primera temporada, llega una nueva historia centrada en el personaje de Reze. Algunos esperaban más de la película, encontrando que la animación decae en comparación con la primera temporada del anime, con un diseño de motosierra y peleas mejor logrados en la serie. Se percibe un experimento del mangaka explorando el romance, que en este caso no ha funcionado tan bien como en "Dan Da Dan".
Junto a Denji, Reze es uno de los personajes favoritos. En la película, su presencia es limitada, lo que se atribuye al autor por apartarlo de la acción. Se plantea el debate sobre la "evangelización" de los personajes, donde las acciones de un personaje no siempre pueden justificarse por su pasado o trasfondo. El pensamiento de Denji sobre la vida, centrado en lo básico: comer, dormir y divertirse, resulta simplificador y atractivo en el mundo actual. Su capacidad para olvidar lo malo y seguir adelante es un objetivo deseable.
El trabajo del músico Kenshi Yonezu en las dos canciones principales es fantástico y eleva la calidad de la película. En el doblaje, destaca Natsuki Hanae por su espectacular interpretación de Beam, un hombre demonio con cabeza de tiburón. Aunque secundario, su voz particular lo hace reconocible. La película es interesante, pero sin grandes pretensiones.
Tras tres años sin adaptaciones, Chainsaw Man regresa con "El arco de Reze", una película que demuestra lo que se habría perdido de no haber continuación. Es una gozada que ofrece una oportunidad de redención. No se debe comparar con "La fortaleza infinita" ni argumentar que la animación era mejor antes, especialmente tras las críticas recibidas. Es momento de disfrutar del espectáculo y apoyar para una pronta segunda temporada.
ANÁLISIS A FONDO DE CHAINSAW MAN, El Arco de REZE
La magia de Chainsaw Man reside en la capacidad de Tatsuki Fujimoto para ofrecer, más allá de sus portadas pop y diseño de personajes, ecos de Tarantino con un mimo a los encuadres, diálogos y baños de sangre inusuales en el shonen. La obra invita a la reflexión sobre el significado del alma y la fábula de los ratones de campo y ciudad, conteniendo mil veces más sentimiento de lo que aparenta. "Chainsaw Man: El arco de Reze" sigue esta línea, presentando a Denji como un amigo inmaduro e infantil, pero profundamente humano, que, a pesar de su naturaleza demoníaca, experimenta las mismas dolencias que los mortales, conmoviendo con sus reflexiones.
La cinematografía de "El arco de Reze" la diferencia de otras películas de anime, comprendiendo el medio y el ritmo narrativo distinto del cine. La película cuida detalles inusuales, llena de metáforas visuales, desde una mariposa atrapada en una telaraña hasta fuegos artificiales que coinciden con un beso. La escenografía narra, muestra estados de ánimo y anticipa eventos de manera sutil y brillante.
Aunque se deseaba un mayor desarrollo del Demonio Ángel y su amistad con Aki, o una explicación más detallada de los orígenes de Reze, la película se mantiene fiel al manga. La primera parte, más lenta y romántica, resulta más atractiva para algunos que la segunda, enfocada en la acción. La animación, a veces más veloz y "descuidada" en la segunda parte, puede generar opiniones divididas sobre el ritmo.
La banda sonora de Kensuke Ushio es una maravilla que realza varias secuencias, invitando a escucharla en Spotify tras ver la cinta. Temas como "in the pool" o "in the sea" se asocian a Reze, y su interpretación vocal eriza la piel, aportando una nueva dimensión al personaje y justificando la experiencia en cines.
Chainsaw Man: El arco de Reze marca un regreso triunfal, conservando la esencia de la historia original: acción espectacular, personajes entrañables, humor y reflexión. La película añade una puesta en escena cinematográfica y una banda sonora memorable. Los fans disfrutarán enormemente, y los recién llegados podrían enamorarse de una serie que esconde mucho más de lo que aparenta. Se espera que Makima escuche las súplicas por una segunda temporada.
Chainsaw Man, el aclamado manga de Tatsuki Fujimoto, goza de una popularidad envidiable. Sin embargo, al igual que otras obras, perpetúa estereotipos machistas y una lectura fetichista de las mujeres, rasgos inherentes a una sociedad patriarcal. La educación recibida, a menudo machista y capitalista, influye en la relación con las mujeres. La obra de Fujimoto, si bien no inventa la misoginia, contribuye a perpetuarla, a veces de forma inconsciente.
La sinopsis oficial del segundo tomo del manga en España, que menciona la lucha de Denji contra el Demonio Murciélago por "sobar unas buenas peras", generó polémica al no reflejar la esencia del manga para algunos fans. Sin embargo, la obra trata, entre otras cosas, sobre el miedo personificado en demonios, pero también es la historia de un hijo del patriarcado que refuerza estructuras sociales. La justificación constante de las actitudes de Denji se escuda en que sus acciones "no sobrepasan los límites del consentimiento". Sin embargo, manosear a una mujer en una situación desesperada, como ocurrió con Power por su gato, no es consentimiento.
Denji, similar a Amador Rivas de "La Que Se Avecina", percibe a las mujeres como objetos sexuales en su búsqueda de identidad. Su objetivo principal sigue siendo el sexo, y aunque la obra intenta desarrollar a sus personajes femeninos, estos terminan siendo eclipsados por esta temática. Power muere dos veces para darle poder a Denji, y Himeno hace algo similar con Aki. La segunda muerte de Power cae en el cliché de "morir para desarrollar al protagonista", reforzando la idea de que está supeditada a Denji y restándole agenda propia, cayendo en el tropo de "mujer en la nevera".
Makima es un arquetipo de femme fatale cosificada que, a su vez, ejerce de antagonista. A pesar de su posición de dominancia, recae en el tópico de manipular a Denji a través de su atractivo y poder, reiterando recursos como el manoseo y la mujer traicionera. La focalización en escenas a menudo no está en el personaje, sino en cómo es percibida sexualmente. La excepción es Kobeni, quien, aunque no sexualizada ni cosificada, es apartada de cualquier utilidad tras los primeros arcos, convirtiéndose en alivio cómico.
La edad de Reze no se especifica, lo que genera una perspectiva que bebe directamente del "male gaze". Sin embargo, comparado con "Fire Punch", que mostraba violaciones reiteradas delante de menores, Chainsaw Man representa un progreso al no incluir este tipo de violencia. La serie parece haberse planteado como un ecchi sin tapujos, con fanservice que se intensifica problematicamente en el arco del Demonio Bomba.
Quanxi, una mujer lesbiana, es representada reforzando la idea sexualizada que muchos hombres heterosexuales tienen de las mujeres homo/bisexuales. Su rasgo más prevalente es tener un harén de demonios con los que tiene sexo, siendo una lesbiana fetichizada para el consumo masculino. A diferencia de Makima o Power, cuya personalidad es marcada y definida, la de Quanxi queda opacada por el fanservice erótico, convirtiéndola en una representación LGTB cuestionable. El vínculo romántico unilateral con Kishibe, basado en la orientación sexual de Quanxi, refuerza esta problemática.
El despliegue de recursos misóginos y la cosificación contaminan las ideas interesantes de la obra sobre el miedo, el aislamiento o el deber. Consumir obras machistas no te hace machista, pero es importante ser exigentes con lo que vemos, como señalaba Hachedehelp. Chainsaw Man y "Fire Punch" son ejemplos de cómo el mainstream sigue anclado en estructuras patriarcales.
La expectación generada por Chainsaw Man antes de su adaptación al anime era alta, prediciendo un clásico instantáneo. La adaptación de Studio MAPPA, si bien fantástica, no marcó una nueva era ni cambió las reglas del juego para los shonen de acción. La primera temporada adapta los 38 primeros capítulos del manga, centrados en establecer personajes, dinámicas, motivaciones y el conflicto principal. A pesar de la brevedad de los episodios, la serie abarca mucho terreno a un ritmo vertiginoso.
Chainsaw Man brilla en sus momentos emotivos, enfocándose en las manifestaciones mundanas de los sentimientos. Llena de sangre y vísceras, con un mundo inspirado en el terror, un argumento intrincado y secuencias de acción impresionantes, su especialidad radica en la comprensión del poder del silencio, acercándose más al cine que al anime. Al igual que "Odd Taxi", encaja mejor en la televisión de prestigio actual, con ángulos de cámara creativos, montaje inteligente y técnicas que la hacen visualmente única. El magistral equilibrio de tonos, pasando de escenas conmovedoras a otras increíblemente tontas e hilarantes con Denji y Power, es un testimonio de su calidad. El humor juvenil y la comedia sexual de los 2000, que en otros animes sería desagradable, aquí funciona maravillosamente gracias al mundo creado por Fujimoto. A diferencia de la mayoría de los shonen ambientados en institutos, Chainsaw Man es una comedia, terror y acción en el lugar de trabajo, funcionando a la perfección. Fujimoto sabe lo difícil que es hacer amigos de adulto y lo especial que es cuando sucede, creando dinámicas de compañeros de trabajo, parejas y compañeros de piso.
Sin duda, Chainsaw Man cumple con creces como serie de acción. Las escenas de lucha son impresionantes, dinámicas y llenas de agallas, con un enfoque cinematográfico que las eleva más allá de un simple festival de golpes. La Temporada 1 de Chainsaw Man lleva a la pantalla uno de los mangas más populares de los últimos años con una adaptación fantástica que no solo hace justicia al material original, sino que lo complementa con efectos visuales inspirados en el cine, haciendo que este mundo absurdo, sangriento, tonto e hilarante parezca increíblemente real y cercano.
