One Piece es uno de los mejores shonen de la historia y uno de los manga seriados en activo más populares del planeta. No es de extrañar. One Piece son personajes estrafalarios desbordantes de humanidad. One Piece son giros de guion impredecibles. One Piece son tramas capaces de combinar el humor más tontorrón con cuestiones políticas que tienen paralelismos con los problemas de nuestro mundo. One Piece son valores que hay que atesorar como oro en paño. One Piece es originalidad. One Piece es emotividad. One Piece es sorprendente.
El famoso pirata Monkey D. Luffy y su tripulación, los Sombrero de Paja, han llegado casi por casualidad a la legendaria isla de Waford. O, más bien, se han quedado encallados en su costa tras un aterrizaje forzoso. No es lo más extraño que le ha pasado a Monkey D. El plan del temerario y alegre pirata capaz de estirar su cuerpo como la goma: reunir a su tripulación y seguir con su viaje. La isla de Waford no está deshabitada. Además de criaturas exóticas, los Sombrero de Paja se topan con dos curiosos náufragos: el explorador Adio, quien acoge a los Sombrero de Paja en su casa, y la joven Lim, quien odia a los piratas. Es más, lo primero que Lim hace al toparse con Luffy y su troupe es usar un don especial para anular sus poderes: tras tocarlos, transforma sus recuerdos en cubos de diferentes tamaños.
El poder de Lim es relativamente sencillo de revertir. Al menos, al principio. Basta con recuperar y hacer contacto con los pequeños cubos repartidos por la isla sorteando las bestias y peligros de Waford. Sin embargo, los cubos de mayor tamaño no son tan fáciles de asimilar. Así, Lim acompaña a la banda del Sombrero de Paja de vuelta hasta el Reino de Alabasta. No a través de un viaje en barco, sino una versión nacida de sus propios recuerdos con una peculiaridad: al nacer de su memoria, ahora los enemigos se han vuelto tan fuertes como ellos lo son en la actualidad. O como lo serían si no hubiesen perdido sus propios poderes. Dicho de otra manera, One Piece Odyssey no es un viaje a través del tiempo, sino una nueva interpretación de los recuerdos originales que experimentan los piratas del Thousand Sunny. Con todo, Bandai Namco ha revelado que viajaremos de nuevo tanto al arco de Alabasta como a Water Seven, siendo todos conscientes de lo que ya ha pasado, a quienes se han enfrentado y topándose con las amistades que han hecho por el camino. Ofreciendo a los fans del manga y el anime un interesante regreso a localizaciones emblemáticas, dando nuevas historias y perspectivas de los acontecimientos y propiciando varios reencuentros realmente emotivos.
Anunciado como un ambicioso proyecto para el 25 aniversario de la serie, One Piece Odyssey se queda corto precisamente en esa ambición. Nos encontramos con la mano de Oda detrás de la trama principal, que nos presenta a dos interesantes personajes, Adio Suerte y la carismática Lim, que tras naufragar en la misteriosa isla de Waford serán la clave para que Luffy y sus amigos puedan continuar su viaje. Y aunque hay algunos momentos - y batallas - interesantes con ambos, esta mini-historia es principalmente un hilo conductor para revivir algunos momentos inolvidables de la serie. La historia en un primer momento es prometedora y parece que va a tener entidad propia suficiente para ser algo que sume al mundo de One Piece. Lamentablemente, la trama acaba haciendo aguas. El misterio que rodea el origen de Waford prácticamente no se desarrolla hasta un final en el que las dudas se resuelven de manera atropellada. Adio es lo opuesto a los personajes multifacéticos y sorprendentes que hemos conocido en los mejores arcos narrativos de One Piece. Y aunque es fácil empatizar con Lim, e incluso que quien juega se vea representado en ella, su historia es demasiado previsible. Pero no son estos los mayores problemas de la trama de Odyssey. Lo que en un principio parecía una historia original no tarda en caer en lo que suele ser habitual en las adaptaciones del manganime al videojuego. Las secciones de Waford representan un pequeño porcentaje en la totalidad de la trama. Además de que nos hubiera gustado jugar una historia creada para la ocasión y que utilizara las posibilidades narrativas propias del videojuego, pues la premisa es lo suficientemente potente para bastarse por sí sola, está el problema de que la recreación de esas situaciones icónicas se queda a medio gas. Para evitar alargar demasiado las cosas y para intentar ser novedoso, se reinterpretan solo los momentos más importantes de los arcos rescatados, pero con algunos cambios.
A pesar de todo esto, al ver los títulos de crédito tras unas 27 horas de juego se nos quedó un buen regusto, probablemente porque la etapa final se centra en lo nuevo: en Waford, en Adio, y sobre todo en Lim. Lo que no consigue en ningún momento es captar la esencia de One Piece. La obra de Oda es sinónimo de aventura, y aunque parezca complicado en un JRPG, no se esfuerza ni un poco en darnos la sensación de que estamos protagonizando una. El problema está en su diseño de niveles, rígido y pasillero. No exageramos si decimos que es uno de los juegos de rol más lineales que hemos jugado. Cuando nos podemos desviar, la única recompensa es un cofre con algún objeto equipable o consumible, y a veces uno de los cubos para mejorar las habilidades de la tripulación. A esto no ayuda una estructura que cae demasiadas veces en el ir de aquí para allá.
Lo que hay más allá de la aventura principal tampoco es para echar cohetes. Hay un puñado de misiones secundarias que separan a los miembros de la tripulación para ayudar a personajes poco importantes y así recuperar habilidades que pueden usar en conjunto durante las batallas; son situaciones cuya mayor virtud es que están plagadas de guiños a los fans. Un punto que sí nos ha gustado mucho es cómo las relaciones entre los personajes (y sus técnicas) se van fortaleciendo conforme se ayudan, algo que es muy fiel al espíritu One Piece, y que aquí encaja a las mil maravillas. Precisamente uno de los mayores alicientes en nuestra experiencia de juego ha sido ver cómo nuestros héroes interactúan en nuevas situaciones o recuperan algunas de sus técnicas legendarias, y ahí no faltan un montón de guiños para los que hemos vivido el viaje del Sombrero de Paja y sus amigos.
La mayoría de buenas ideas de One Piece Odyssey están en su sistema de combate por turnos y en los elementos que lo rodean. Sin embargo, todo esto cae en saco roto muy pronto por la ausencia total de dificultad, salvo un pico considerable en la etapa final, a la que más vale ir bien pertrechados. Lo que al principio es un sistema de combate ágil que augura grandes momentos de darle uso a la materia gris acaba dando lugar a enfrentamientos repetitivos. Los enemigos son variados en su diseño, pero no en su comportamiento en batalla, y tampoco se deja de lado el ofrecer versiones más poderosas de las mismas con otros colores; incluso se atreve a repetir jefes finales, que tampoco ofrecen reto alguno. Además, en esa repetitividad influye la representación de las técnicas en pantalla. Son espectaculares, pero la decimocuarta vez que has visto a Sanji hacer la Patada flambeada, lo mismo cansa.
Como videojuego, One Piece Odyssey quiere medirse de tú a tú con Dragon Quest. A nivel de presentación las comparaciones son inevitables, desde luego, pero también en esa manera tan distintiva en la que interactúan los personajes entre sí, propiciando la comedia en las misiones secundarias y asentando la sensación de aventura conforme empezamos a encauzar nuestra gesta hacia un jefazo final. Artísticamente se apuesta por el Unreal Engine y el resultado recuerda muchísimo a Dragon Quest XI, aunque en ningún momento nos da la sensación de regresar a la aventura del Luminario: tanto la estética general como el diseño de los monstruos de Toriyama deja paso a los trazos y esa divertida estética de los personajes y el bestiario de Eiichiro Oda. Y no solo eso, las animaciones faciales y corporales, como los acabados de cada escenario y personaje le pasan la mano por la cara a lo visto en One Piece World Seeker. Pese a que tendremos un botón de salto, hasta dónde hemos podido jugar sólo lo hemos usado en ocasiones cantadas y de manera excepcional. El diseño de los escenarios y zonas abiertas sigue el modelo de los clásicos JRPGs con tramos laberínticos por aquí y por allá en las mazmorras y puzles muy, muy sencillos. Podría parecer que One Piece Odyssey se limita a aplicar la fórmula de Dragon Quest a una historia integrada en el universo One Piece, y algo de eso hay, es innegable, pero en ningún momento se siente que este giro de juegos anteriores hacia experiencia JRPG sea forzada: la manera en la que todo transcurre es realmente natural.
De partida, en lugar de las clásicas armaduras que mejoran nuestros atributos se ha diseñado un sistema de joyas. Además, podemos alternar al vuelo entre cada Sombrero de Paja, con una peculiaridad añadida: cada protagonista cuenta con habilidades únicas en las zonas de exploración. Por otro lado, One Piece Odyssey nos ahorra dar vueltas innecesarias y conversaciones que no llevan a nada. Además de indicarnos en el mapa en qué dirección ir o poder usar un Haki que nos señala los elementos destacables, los propios diálogos con los personajes que nos hacen avanzar en la historia están resaltados sobre el resto. One Piece Odyssey no reinventa la rueda como JRPG, aporta de manera comedida pero retiene todos los aciertos de Dragon Quest, incluyendo la estupenda química de los protagonistas. Es más, es a través de los personajes y su dinámica dónde realmente se logra que el desarrollo de la trama se sienta como una genuina aventura de One Piece en la que los piratas de Eiichiro Oda hacen una interesante retrospectiva de su propio pasado y reviven sus desafíos originales con nuevos ojos mientras descubren otros nuevos.
Da igual si te apasionan los combates por turnos o todo lo contrario: como en el manga y en el anime, las batallas de One Piece Odyssey jamás aburren al jugador. Y en el caso que eso pase, puedes hacer que se desarrollen de manera automática y limitarte a disfrutar del espectáculo en pantalla. Partiendo de lo básico: los combates de One Piece Odyssey transcurren como en Dragon Quest XI o en las entregas más recientes de Pokémon: se activan solos al llegar a determinadas zonas (el juego siempre te indica dónde) o al hacer contacto con enemigos. El desarrollo, por otro lado, es sencillo pero con elementos que aportan originalidad: al principio del combate todos los participantes están repartidos en diferentes grupos, dando la sensación de que se están librando varias batallas por separado. Un dato a tener en cuenta es que en One Piece Odyssey Luffy y sus amigos no usan la magia, sino un sistema de puntos de tensión que se genera al golpear y recibir daño, de modo que la gestión de los ataques especiales es más dinámica y si nos quedamos sin tensión no tardaremos en recuperar. A partir de aquí el juego hace distinción entre ataques sencillo y acciones especiales a corta y larga distancia e incluso que afectan a todos los grupos a la vez. Dicho así puede resultar complicado, pero todo transcurre de manera muy sencilla y no hay opciones equivocadas, aunque hay decisiones más acertadas que otras: hay tipos de ataques que tiene más efecto que otros y algunos provocan estados de parálisis, quemado, sangrado...
Por un lado, sin previo aviso en los combates y batallas contra jefazos de One Piece Odyssey saltarán Dramatic Scenes. Una especie de situaciones más o menos humorísticas que deberemos resolver según el caso. Liberar a un compañero, acabar antes de un número de Turnos, etc. Pero es que, además, en cualquier momento podemos alternar entre los personajes en batalla o configurar para que las batallas se desarrollen o continúen su curso de manera automática, de manera que no tendremos que preocuparnos por nada. Los combates de One Piece Odyssey ni son revolucionarios ni lo necesitan. Están estupendamente planteados y enganchan a base de ofrecer un estupendo ritmo y emoción constante. Gratificando a Luffy y sus amigos con cada victoria con un buen banquete: repartidos por los diferentes mapas encontraremos zonas de acampadas donde podremos socializar con nuestros personajes y los acompañantes de aventura, construir armas, preparar platos, repasar nuestro libro de registros y finalmente celebrar una fiesta con comida que repondrá nuestra salud y nos ofrecerá potenciadores para los próximos diez combates.
Nuestras primeras doce horas de One Piece Odyssey nos han encantado. La trama encaja de maravilla con el universo del manganime y el retrato que se hace de los personajes y los eventos previos evidencia un cariño muy especial hacia la obra de Oda. Con todo, cuando doce horas de un JRPG se pasan tan, tan rápido es imposible no acabar teniendo unas primeras impresiones realmente positivas. Confesamos que un porcentaje a considerar de las batallas ha sido en automático, pero el curso de la historia y las batallas siempre resultan amenas, lo cual no es fácil. A One Piece Odyssey todavía le quedan jugosos detalles que anunciar y nuevos arcos del manganime por presentar, pero su fecha de lanzamiento ya está fijada y queda claro que no tardaremos en tener novedades al respecto: el próximo gran videojuego de One Piece estará disponible en PS5, PS4, Xbox Series X / S y PC a partir del próximo 13 de enero de 2023. Un día antes si partimos a la aventura desde Steam. Y si te apasiona todo lo relacionado con la obra de Oda, mucho ojito a la estatua de Luffy y Lim de su edición de coleccionista. El precio podría variar.
Terminar la aventura que nos propone One Piece Odyssey nos llevará en torno a las 35 horas de juego en nuestra primera partida, en la que disfrutaremos de una nueva historia creada especialmente para el videojuego, pero también de tramas clásicas; Luffy y sus amigos naufragan en una isla, y tras una serie de acontecimientos pierden sus habilidades. Para recuperarlas, y volver a ganar su coraje, tendrán que revivir acontecimientos clave de cinco de los grandes arcos del juego: Arabasta Kingdom, Water 7, Enies Lobby, Marineford y Dressrosa. ¿El problema? Pues que evidentemente hay ausencias importantes, como Skypea, Impel Down o Wano, y además que no se han recreado perfectamente cada historia, ya que faltan importantes personajes secundarios, mientras se abusa de enemigos de relleno. Con todo, la fórmula rolera funciona, la trama principal resulta más o menos interesante (especialmente en el último cuarto del juego), y tenemos mucho que hacer, con misiones secundarias y mejoras para nuestros piratas favoritos; con ello es posible llegar hasta las 50 horas de juego si queremos exprimir todo el contenido al 100%. Y no nos extrañaría nada que la acción siguiese creciendo con DLCs posteriores.
A nivel jugable One Piece Odyssey apuesta por el rol por turnos tradicional, pero enriquecido con varias ideas interesantes. Para empezar tenemos una escala de afinidades - similar a la de Fire Emblem, pero basada en Poder/Técnica/Velocidad - en que tenemos que tener muy en cuenta las fortalezas y debilidades de nuestro personaje. Otro punto a controlar es la distancia de nuestros ataques (y la de los enemigos), porque hay algunos personajes - como Ussop - que funcionan mejor luchando de lejos, pero algunos golpes y técnicas los acercan al enemigo (y lo mismo pasa con los del enemigo), por lo que para no sufrir más de la cuenta tenemos que controlar este flujo. Sin embargo, no es tan necesario hacernos expertos en el sistema de batallas, ya que el juego en general es bastante sencillote, tanto en el desarrollo de los combates como en la exploración, que es muy lineal. Básicamente vamos recorriendo la isla, aprovechando las habilidades de nuestros piratas (como la de Luffy para lanzarse a salientes lejanos, o Chopper de escurrirse por pequeños huecos) para ir encontrando tesoros y nuevos caminos, y así podremos ir recuperando el poder que perdemos al principio del juego.
El apartado visual de One Piece Odyssey es tan extraño como hacer un JRPG pasillero basado en una saga de aventuras protagonizada por piratas que exploran pintorescos reinos en un océano muy particular. Con el paso de las horas uno se acaba acostumbrando y se aprecian los bonitos paisajes, la interpretación de algunas de las ciudades, la representación de las técnicas más reconocibles de los Sombrero de Paja, y aunque esto venga heredado, también el diseño de los personajes y de las criaturas. Pero es innegable que técnicamente está varios pasos por detrás de lo que le pedimos a una licencia tan importante. En PS5, la versión que hemos jugado, hay un modo rendimiento (predeterminado) y un modo calidad. El primero funciona a 60fps estables, pero la diferencia de nitidez con el segundo es destacable, sobre todo en lo que se refiere al detalle de objetos como la ropa y los carteles. Menos quejas tenemos de la banda sonora compuesta por Motoi Sakuraba. Quizá no sea uno de los trabajos más brillantes de quien ha puesto música a numerosos Tales of y Star Ocean, Golden Sun y Dark Souls, pero hay un puñado de composiciones preciosas, aunque no son muy numerosas. Por otro lado, las voces, solo en japonés, son las mismas que en el anime; aunque no están doblados todos los diálogos, sí lo están la mayoría.
A nivel visual One Piece Odyssey consigue una brillante puesta en escena con un estilo gráfico a caballo entre el realismo y el típico cel-shading; esto permite que podamos disfrutar de bonitos paisajes en zonas abiertas, escenarios llenos de detalle y vida, y combates rápidos y emocionantes, pero a nuestros héroes no termina de sentarles del todo bien, y elementos como sus expresiones (algo que se nota especialmente en las cinemáticas) no funcionan del todo bien. Tampoco resulta sencillo olvidarse de los problemas de rendimiento que el juego tienen incluso en Series X y PS5, ya que no consigue 60 FPS estables a máxima resolución, tenemos que quedarnos con un modo rendimiento (que sí consigue 60FPS) o uno calidad, más lucido pero que sufre para mantener los 30 FPS. La banda sonora - de Motoi Sakuraba - funciona a la perfección, y aunque no tiene una gran cantidad de temas sí que son estupendos en calidad, composiciones muy inspiradas que terminaremos tarareando, y que ambientan a la perfección de los momentos más emocionantes a algunos en los que casi se nos saltarán las lágrimas. Las voces las tenemos disponibles en japonés (y con los dobladores originales de la serie, como suele ser habitual en las producciones niponas), y además con textos en castellano.
Una prometedora propuesta que termina haciendo aguas. La atractiva premisa argumental deriva en una estructura predecible, con personajes con más potencial del que desarrollan, y que vuelve a representar de nuevo las historias de los Sombrero de Paja que hemos visto o leído previamente, aunque nos han gustado los guiños con ciertas situaciones y el empaque del cierre. A esa historia se le da forma con un formato de JRPG, pero uno tremendamente lineal, con un diseño de niveles paupérrimo y con mazmorras en las que es imposible perderse. Lo que más resalta al principio, un sistema de combate por turnos repleto de buenas ideas, termina desaprovechado porque no hay reto alguno: el juego es un paseo, y en línea recta, además. Más allá de lo técnico, la dirección visual es, cuanto menos, cuestionable; sin salirnos de la saga, hemos visto adaptaciones al videojuego mucho mejores en este sentido. Con todo esto no negamos que One Piece Odyssey pueda gustar a quienes llevan acompañando a los Sombrero de Paja más de dos décadas, ni tampoco que vaya a disgustar a quienes no tienen mucha afición por los videojuegos: muchas de las decisiones de diseño parecen pensadas para ser el primer videojuego de alguien. Pero como la celebración del 25 aniversario de One Piece es decepcionante. Nos quedamos con un sabor agridulce tras probar esta nueva aventura; el 25 aniversario de una de las mejores series de manga-anime se merecía más, y con más tiempo y puliendo más los diferentes apartados de juego, Odyssey podía haber sido el regalo perfecto para los fans.
One Piece Odyssey es un emocionante juego de aventuras inspirado en el popular anime y manga One Piece. En este juego de mundo abierto, los jugadores podrán explorar una amplia variedad de islas exóticas y peligrosas, mientras se enfrentan a numerosos enemigos, resuelven acertijos y participan en batallas emocionantes. Con una trama envolvente y una jugabilidad dinámica, One Piece Odyssey captura la esencia de la historia original y permite a los fans sumergirse en el increíble mundo de One Piece. Puedes vivir la emoción de la Gran Ruta del Coral, luchar contra poderosos piratas en alta mar y desentrañar los secretos detrás de la tripulación de Monkey D. Luffy en esta emocionante aventura.
Tiempos de juego estimados para One Piece Odyssey:
- Historia principal: Aproximadamente 35 horas.
- Historia principal + Misiones secundarias y contenido extra: Hasta 50 horas.
Los tiempos que ves a continuación son los posibles tiempos que podrías dedicar a One Piece Odyssey dependiendo de cómo lo juegues. Aquí puedes encontrar los gameplays de los jugadores junto con el tiempo que han tardado en completar One Piece Odyssey.
Requisitos del sistema:
- Mínimo: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits.
- SO: Windows 10 64-bit
- Procesador: Intel Core i5-6600 o AMD Ryzen 5 2400G
- Memoria: 8 GB de RAM
- Gráficos: GeForce GTX 780 o Radeon R9 290X
- DirectX: Versión 11
- Almacenamiento: 35 GB de espacio disponible
- Notas adicionales: Rendimiento estimado: 1080p/60fps con ajustes gráficos en "Bajo". El framerate podría disminuir en escenas gráficamente intensas.
- Recomendado: Requiere un procesador y un sistema operativo de 64 bits.
- SO: Windows 10 64-bit
- Procesador: Intel Core i5-8400 o AMD Ryzen 3 3100
- Memoria: 8 GB de RAM
- Gráficos: GeForce GTX 1060 o Radeon RX 590
- DirectX: Versión 11
- Almacenamiento: 35 GB de espacio disponible
- Notas adicionales: Rendimiento estimado: 1080p/60fps con ajustes gráficos en "Alto". El framerate podría disminuir en escenas gráficamente intensas.
- - Se requiere un procesador y sistema operativo de 64 bits.
One Piece Odyssey: con POTENCIAL de ser algo más grande - ¡Lo Bueno, lo Malo y lo Meh!
