El fenómeno global de la bandera de 'One Piece' en las protestas de la Generación Z

La llama del descontento prendió en Nepal a principios de septiembre, cuando multitudinarias protestas protagonizadas principalmente por menores de 30 años obligaron a dimitir al primer ministro, Khadga Prasad Oli, y dejaron imágenes tan impactantes como las de varios edificios gubernamentales devorados por el fuego.

Las movilizaciones comenzaron por una decisión poco afortunada por parte del Gobierno nepalí, que cerró hasta 26 redes sociales bajo el pretexto de que las plataformas no estaban correctamente registradas. Pero de fondo había otras razones para la indignación con la que la llamada Generación Z -personas nacidas entre 1995 y 2010, año arriba, año abajo- se levantó: la corrupción gubernamental, una sociedad profundamente empobrecida y desigual, una tasa de desempleo juvenil cercana al 20%.

Un mes después, otra mandataria fue cesada de su cargo tras ver cómo su popularidad se desplomaba y el malestar por su gestión tomaba las calles. El 10 de octubre, Dina Boluarte dejó de ser la presidenta de Perú, después de varias semanas en las que las huelgas de trabajadores de transportes y las masivas manifestaciones juveniles contra la reforma de la ley de fondo de pensiones hicieron imposible su continuidad.

En Marruecos, en medio de una fuerte crítica generalizada a la construcción de estadios para el Mundial de Fútbol 2030 y la Copa África 2026, la chispa se ubica en la muerte de ocho mujeres embarazadas en el hospital Hassan II de Agadir. El movimiento juvenil GenZ212 surgió allí el 27 de septiembre desde una aplicación de juegos y chat. La respuesta del Estado marroquí fue la mano dura contra las manifestaciones.

Son tres países con realidades sociales y estructuras de poder muy diferentes, pero en todos estos movimientos de protesta contra las decisiones de sus gobiernos han participado menores de 30 años, organizados mediante plataformas digitales como Discord. Y han mostrado una bandera convertida ya en icono de la revuelta: la de la tripulación del Sombrero de Paja, del manga y anime One Piece.

Bandera de One Piece con sombrero de paja

“Creo que no es algo puntual y va a seguir creciendo exponencialmente”, vaticina Andrés González, editor de la web especializada en manga y anime Ramen para Dos, a quien no ha sorprendido el uso de esta bandera en las movilizaciones recientes, pero sí le ha alegrado como fan de la serie desde la infancia.

González recuerda que ya hace años, antes del 7 de octubre de 2023, se veían en protestas a favor de Palestina en todo el mundo algunas banderas pirata como esta, si bien de forma más tímida, portadas por “gente afín a la serie que creía oportuno, con razón, llevarlas a la manifestación”. Por ello apunta que lo que se ha vivido es un “efecto dominó que ‘empieza’ en Nepal, se viraliza, a la gente le gusta la idea y acaba en todo el mundo”. De hecho, a él no le extrañaría ver estas banderas próximamente “en Argentina o Estados Unidos, sin ir más lejos”.

“Pese a lo que muchos iluminados que no han sabido comprender la obra de Eiichiro Oda puedan decir en redes sociales, ‘One Piece’ es una serie con un claro y fuerte mensaje político”, resume Andrés González, editor de Ramen para Dos.

One Piece, creado por Eiichiro Oda, es uno de los manga más vendidos e importantes de la historia junto a Akira, de Katsuhiro Ōtomo, y Dragon Ball, de Akira Toriyama. Su publicación en Japón en las páginas del semanal Shonen Jump, la misma revista que vio crecer a Son Goku, comenzó en julio de 1997 y aún no ha acabado. Se trata de una serie de aventuras y fantasía, con personajes humanos y animales que disfrutan de poderes sobrenaturales y capacidades especiales, en algunos casos por nacimiento y en otros adquiridas por comer las frutas del diablo, pero como toda la ficción tiene un trasfondo y se puede entresacar un significado más allá del literal.

Ha alcanzado cifras de venta extraordinarias, con más de 500 millones de ejemplares en distribución, hay una versión anime, otra con actores estrenada en Netflix en 2023 y los ingresos por la comercialización de productos relacionados con la serie se expresan con números mareantes. Incluso tiene su propio día de celebración en Tokio. Y ahora se ha convertido en un símbolo global de la protesta contra el orden establecido encabezada por quienes nacieron al mismo tiempo que el manga.

“Pese a lo que muchos iluminados que no han sabido comprender la obra de Eiichiro Oda puedan decir en redes sociales, One Piece es una serie con un claro y fuerte mensaje político”, resume González.

El periodista cultural Julio Plaza Torres, lector de One Piece desde hace un cuarto de siglo, explica que en la serie se habla de racismo, de bullying a quien es diferente, de la corrupción de los distintos poderes y de luchar contra el sistema establecido para encontrar la verdadera libertad.

También precisa que, aunque no se menciona la discriminación del colectivo LGTBI, sí hay multitud de personajes, desde bien temprano, que forman parte del colectivo: chicos gays, drag queens, personajes no binarios o trans.

Plaza Torres recuerda que One Piece empezó como una sencilla aventura de piratas que rápidamente comenzó a evolucionar. Por eso se pueden encontrar alegatos contra el racismo -“pero en lugar de hablar de las personas negras, hablan de lo marginados que están la raza de los tritones y sirenas”-, la esclavitud o los privilegios de las clases altas. También se muestra la corrupción del Gobierno Mundial y de una gran parte de la Marina, “que se podría decir que es como la Policía del mundo de One Piece”.

Monkey D. Luffy, protagonista de One Piece

La bandera que se ha visto en todas las manifestaciones de los últimos meses es la clásica calavera pirata con un par de tibias, con el añadido de un sombrero de paja, y fue dibujada originalmente por el protagonista de One Piece, Monkey D. Luffy.

González señala que, aunque es un significante sin un significado concreto, en la serie se han mostrado diferentes ejemplos de lo que quiere decir la jolly roger, “un sinónimo de vivir libremente sin ataduras, pero no necesariamente de caos y descontrol, sino de camaradería, ayuda, amistad y justicia”.

Para Plaza Torres, la bandera representa a la banda pirata de Luffy, quien es “un poco tonto e inconsciente, pero se convierte en una persona decidida cuando se trata de defender a los suyos o de acabar con las injusticias. Por ello, si tiene que derrotar a un rey tirano, a un pirata que está haciendo la vida imposible a un amigo suyo, o al Gobierno Mundial, no le tiembla el pulso”.

Él también destaca lo que considera el eje de la serie, el sueño de Luffy. “Quiere ser el Rey de los Piratas, pero no es un monarca como tal, sino que se llama así a quien encuentra el tesoro One Piece y se convierte en la persona más libre del mundo. Eso es lo que ansía Luffy y lo que valora de vivir en un barco navegando por el mar, la libertad”.

El poder simbólico de las banderas

Las banderas tienen una notable presencia en One Piece, según desarrolla el responsable de Ramen para Dos. “Tomando inspiración de los piratas reales, las banderas implican dos cosas: es tanto lo que define de forma tangible a un grupo de personas u organización, en este caso pirata, como un claro ejemplo de guerra psicológica. Cuando un navío de una organización gubernamental de cualquier país ve cierta bandera de tela a lo alto de un mástil sabe perfectamente a quién se están enfrentando y si temerles o no”.

González, además, subraya que, a pesar de que Luffy no quiere ser un héroe por definición, no le queda otra que “portar una bandera de libertad que une a millones de personas, tanto en el manga como en la vida real, ante un objetivo común: liberarse de las ataduras de un régimen dictatorial y vivir como cada uno quiera”.

Para el periodista Julio Plaza Torres, la simbología de las banderas es “altamente importante” ya que la serie juega mucho con “el sentido peyorativo que tiene la calavera con los huesos cruzados detrás y le da la vuelta para demostrar que no es algo malo”.

Plaza Torres, por su parte, valora que la simbología de las banderas es “altamente importante” en One Piece ya que juega mucho con “el sentido peyorativo que tiene la calavera con los huesos cruzados detrás y le da la vuelta para demostrar que no es algo malo”.

Él destaca cómo muchas de las islas que Luffy salva terminan colocando bien visible la bandera del sombrero de paja, “como un símbolo de que ese territorio fue salvado por esa banda de piratas”.

También pone como ejemplo de la relevancia de los estandartes uno de los arcos de la serie en el que el Gobierno Mundial secuestra y pretende matar a Nico Robin, una arqueóloga de la banda de Luffy tachada de peligrosa porque puede desentrañar los mayores secretos que el Gobierno tiene escondidos. “Por supuesto, los protagonistas no lo permiten y, al ir a salvarla, queman la bandera del Gobierno Mundial como declaración de guerra”, recuerda este especialista.

Póster de One Piece con la tripulación

Cubierta de un tomo del manga ‘One Piece’ de la edición española. Esa bandera gubernamental representa “la opresión y la corrupción, el tráfico de personas, impuestos abusivos, gobernadores militares o gobernantes títeres que mantienen el poder con la Marina”, explica Oriol Erausquin, comunicador y activista que acaba de publicar el ensayo La rabia es nuestra (Siglo XXI, 2025).

Frente a esa enseña opone la del sombrero de paja, que puede identificarse con una lucha contra la injusticia y por la libertad que trasciende fronteras. Por eso entiende que se haya utilizado en las protestas de los últimos meses, tan distanciadas geográficamente: “Al venir de una obra de ficción esos ideales no responden a un contexto nacional concreto, son más abstractos y por eso resultan fáciles de apropiación en distintos países”.

Erausquin, divulgador conocido en redes sociales como Infusión Ideológica y participante en el colectivo de creación de contenidos antifascistas Pantube, aporta más motivos que ayudan a entender la elección de ese símbolo por parte de jóvenes que residen a miles de kilómetros de distancia. Uno de ellos es que se trata de una generación que vive en internet y conoce la potencia semiótica del meme; otro, que las ideas las ideas de libertad y contra la tiranía “conectan transversalmente”; y uno más alude al éxito global del anime, exportado con profusión: “Generaciones enteras crecieron con esta obra, forma parte de su identidad y son fáciles de reconocer y usar como emblemas comunes”.

El comunicador activista Oriol Erausquin cree que, como todo producto cultural, ‘One Piece’ tiene “un gran potencial de ser instrumentalizado por cualquier causa para legitimarse y normalizarse”.

Esa posibilidad de reinterpretación provocaría un importante malestar a Andrés González, según afirma: “Me da terror ver la bandera de Luffy usada en protestas y por personas que no comulguen realmente con la obra original. Me resultaría especialmente irónico ver a un joven de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en el homenaje a Charlie Kirk usar la bandera pirata de los Sombrero de Paja para oponerse al ‘régimen woke y asesino de los antifascistas de occidente’ y de Pedro Sánchez”.

Julio Plaza Torres cree que si gente con la ideología opuesta se adueña de la bandera de Luffy “lo que demostrarán es su ignorancia, como suele pasar en casos de este tipo porque, o no han visto One Piece y desconocen lo que significa, o bien lo han visto pero no han entendido nada. Y esto segundo no me extrañaría”.

México, Nepal, Indonesia... todas las protestas de la 'Generación Z' que están sucediendo a lo largo y ancho del planeta por un futuro mejor comparten un estandarte en común. Se trata de una simpática bandera pirata con un sombrero de paja con un simbolismo mucho más profundo del que cabría esperar.

En forma, ideología, demandas y evidentemente puntos geográficos las protestas son muy diferentes entre sí pero los jóvenes que participan en ellas enarbolan este símbolo surgido de la cultura popular japonesa, concretamente del manga One Piece.

Empecemos por el principio de todo. ¿Qué es esta bandera? La insignia es el símbolo que utiliza la banda pirata protagonista del manga One Piece, escrito por Eiichiro Oda que lleva publicándose prácticamente sin interrupción desde 1999 hasta la actualidad. En ella, un joven pirata, Monkey D Luffy, emprende una aventura por el mundo junto a su tripulación en búsqueda de un mítico tesoro (el One Piece).

Esta historia, que podría pasar por una aventura adolescente más, plantea temas como la desigualdad, el racismo, el clasismo o la búsqueda de la libertad y la superación personal. Esto se ve reflejado en múltiples arcos de la serie, donde el protagonista debe enfrentarse a una serie de tiranos de diversa índole que oprimen los reinos o países que la banda visita de las maneras más retorcidas posibles.

Luffy ha pasado a ser un personaje extremadamente popular entre la Generación Z y prueba de ello es que los tomos de One Piece constituyen ya una de las sagas de ficción más vendidas de la historia por delante de iconos como Crepúsculo o la también japonesa Bola de Dragón quedando muy cerca de Harry Potter. Todo esto teniendo en cuenta que aún sigue en publicación.

El icónico 'sombrero de paja' ha trascendido de figura literaria a modelo a seguir de toda una generación.

¿Es One Piece un manga político?

Pese a que en la comunidad de lectores de la obra hay discrepancias, es innegable la connotación política que tiene la historia. La estructura del mundo de One Piece comprende un Gobierno Mundial, liderado por un personaje que hasta bien avanzada la obra es de identidad desconocida; la Marina, una suerte de policía marítima que imparte justicia sin ningún tipo de límite demostrándose en varios puntos corrupta y por otro lado los piratas (divididos en malhechores y aventureros) junto al Ejército Revolucionario, un grupo organizado de proscritos que luchan para sabotear los planes del Gobierno Mundial.

El mundo que Oda ha creado se trata en esencia de un sistema feudal en el que los países que se adhieren al Gobierno Mundial, deben pagar un tributo que impone esta organización para satisfacer las necesidades de los nobles mundiales, que habitan en un territorio aparte ajeno a todo el resto del mundo. Los países que no se adscriben al gobierno son obviados por la Marina en caso de que necesiten defensa de algún tipo ante los piratas siendo algunos de ellos gravemente hostigados por el propio gobierno.

En esta ecuación Luffy es presentado como una figura de liberación que lucha contra la desigualdad y va ayudando a países a medida que avanza la historia, volviendo estos territorios afines a su tripulación.

Mapa del mundo de One Piece

Fue en las protestas de Nepal del pasado septiembre cuando se empezó a ver esta bandera de manera más notoria entre los manifestantes. Las imágenes de la 'Jolly Roger' de One Piece se hicieron rápidamente virales y tuvieron su réplica en las protestas que hubo en Indonesia semanas más tarde. El gobierno del país se llegó a plantear incluso prohibir este símbolo.

La imagen es tremendamente poderosa: de fondo la sede del Gobierno de Nepal, el fastuoso palacio Singha Durbar, completamente en llamas. En primer plano, una bandera pirata cuya calavera no solo sonríe, sino que porta un llamativo gorro de paja. Para los jóvenes de todo el mundo, la enseña no necesita presentación alguna. Se trata del símbolo más reconocible de One Piece, probablemente el manga y serie de anime más importante de la historia.

Una obra interminable, que se ha convertido en uno de los principales referentes de la generación milenial y zeta. Creada en 1997 por el mangaka japonés Eiichido Ora, One Piece posee el récord Guinness a la obra que más libros ha vendido de un solo autor. Es importante tener en cuenta que la historia todavía no ha terminado, habiéndose publicado un total de 112 tomos en julio de 2025. Es decir, todavía es actual y relevante. Para mucho de los manifestantes en Nepal, también en otras protestas que se están llevando a cabo alrededor del mundo en estos días, la tripulación del Sombrero de Paja les ha acompañado literalmente todas sus vidas. Al fin y al cabo, la historia comenzó a desarrollarse alrededor del año en el que la gen z vino al mundo.

Por qué se utiliza la bandera de 'One Piece' en manifestaciones

El simbolismo detrás de la bandera de One Piece es claro y no da lugar a equívocos. En el manga, el pirata Monkey D. Luffy, acompañado de su pintoresca tripulación, se rebelan contra un Gobierno corrupto y autoritario. Un sentimiento de inconformismo ante las injusticias compartido por los jóvenes que se han echado a la calle en distintos puntos del planeta como Singapur, Nepal, Filipinas, Perú, Marruecos o en las protestas contra el genocidio de Palestina.

Todos ellos tienen en común, además, que han disfrutado de una manera u otra del anime o el manga.

Porque el uso de un mismo símbolo por jóvenes criados a priori en entornos tan diferentes unos de otros hablan de dos aspectos claves en la sociedad actual. El primero, la globalización existente, potenciada sobre todo gracias a las redes sociales y las nuevas tecnologías. Si bien los símbolos siempre se han copiado los unos a otros, ahora lo hacen de una manera más rápida que nunca. Pero además, la bandera de One Piece también nos explica cómo el foco cultural ha ido virando progresivamente hacia Asia, y más concretamente a Japón. Los referentes hegemónicos ya no vienen necesariamente de entornos anglosajones como el Reino Unido o Estados Unidos, tal y como sucedía con generaciones previas, sino que proceden de culturas como la japonesa o de Corea del Sur.

Qué tiene que ver 'One Piece' con Palestina

Desde sus inicios, el uso de la bandera de One Piece como símbolo de descontento y rebelión ha estado unida a la lucha pro Palestina. De hecho, la primera vez de la que se tiene constancia de su uso fue durante una manifestación celebrada en 2023 en Singapur, celebrada tras la respuesta de Israel contra la población de Gaza tras el atentado de Hamas del 7 de octubre. Ese mismo año también se utilizó en una demostración celebrada en Nueva York con el mismo motivo, lo que demuestra que desde el primer momento la calavera con el sombrero de paja ha estado unida a la causa.

Sin embargo el uso del símbolo no se convirtió en prominente hasta 2025, también con Singapur como epicentro.

Tiene sentido, pues la ciudad-estado posee una gran influencia cultural japonesa. Sobre todo a través de sus expresiones más populares, como lo son el anime y el manga. En agosto de 2025, varios de sus habitantes más jóvenes se lanzaron a la calle para mostrar su descontento ante lo que entienden es un sistema corrupto e injusto. Lo hicieron en el marco de la fiesta de la independencia de su país, por lo que mientras el Gobierno hacía gala de símbolos nacionalistas, ellos contestaron alzando el jolly roger.

Por si fuese poco, el Ejecutivo de Tharman Shanmugaratnam señaló a la bandera pirata tildándola de amenaza para la unidad nacional. Un gesto que, sin embargo, solo logró popularizarla más y más. Sin pretenderlo había creado un símbolo universal de resistencia.

La bandera de 'One Piece' alrededor del mundo

De esta manera, la bandera de One Piece ha tenido un papel prominente en las violentas protestas de Nepal, que terminaron con la deposición del primer ministro KP Sharma Oli, también en las manifestaciones de Filipinas contra la corrupción, en las concentraciones de Perú contra la presidenta Dina Boluarte, también fuera del cargo ya, o en las revueltas de Marruecos a raíz del fallecimiento de ocho mujeres en una semana tras practicarles una cesárea.

Todas estas demostraciones de descontento, aunque a priori desconectadas entre sí, tienen varios puntos en común. El primero de ellos es la sensación compartida y consciente de ser un movimiento generacional. La gran mayoría de los manifestantes se identifican a sí mismos como miembros de la generación zeta, y así lo representan en sus símbolos. En pintadas con la letra Z, pero también en el uso de iconos como la bandera de One Piece.

Parece evidente que unas movilizaciones han servido de inspiración a otras. Dos plataformas que tienen mucho de generacional, además. Más allá de la necesidad de rebelión, se trata de una enseña que puede portar todo el mundo que conozca la obra pues tras ella no hay ideología alguna. De hecho, de haber algo, lo que hay es una propiedad intelectual que genera un negocio que, según se calcula, factura unos 150 millones de dólares al año. Es decir, puro capitalismo. Por ello, jóvenes tan distintos entre sí pueden alzarla sin conflicto moral o ideológico alguno. El descontento, o la solidaridad con el pueblo palestino, no requiere de afiliación a ningún partido político, sindicato o, siquiera, adhesión a un marco teórico concreto. Es simplemente enfado ante lo que se considera injusto. Es por eso que cada vez más símbolos nacidos de la cultura popular se emplean en la vida real. Antes que el jolly roger fueron el saludo de los tres dedos de los Juegos del Hambre, empleado en protestas de Tailandia y Myanmar, o el uso de iconografía procedente de Harry Potter en 2020 en Tailandia. Símbolos universales, que además poseen la capacidad de propagarse con la rapidez de los memes. Todo un signo de los tiempos que corren.

México se ha sumado a la oleada de protestas juveniles que a lo largo de los últimos meses han sacudido Nepal Sri Lanka, Bangladesh, Perú, Marruecos o Filipinas, por citar un puñado de ejemplos. Marchas que comparten dos grandes señas de identidad. No importa que las protestas se organicen en Lima, Katmandú o Ciudad de México. Más allá de usar las redes como catalizadores, las movilizaciones de la Generación Z habitualmente recurren a un mismo emblema: la bandera pirata de 'One Piece', el manga de Eiichirō Oda que los manifestantes han convertido en su enseña más identificable. Y no solo por la bandera.

¿Cómo ha llegado a México? Tras cocinarse durante semanas en redes, la movilización más visible en México tuvo lugar este fin de semana, cuando miles de personas se concentraron en la capital para dejar claro su "hartazgo político". La convocatoria fue en su mayor parte pacífica y transcurrió sin grandes incidentes, más allá de los insultos a la presidenta (Claudia Sheinbaum); pero quedó empañada por los altercados finales, que dejaron más de un centenar de heridos (la mayoría policías) y varias decenas de detenidos.

¿Quiénes salieron a la calle? Algunos medios aseguran que entre los manifestantes había sobre todo jóvenes, otros matizan que durante la mayor parte de la marcha de Ciudad México la Generación Z fue minoritaria y lo más habitual era encontrarse con personas que pasaban de los 30 años. La propia Sheinbaum incidió en ese mensaje más tarde, al comentar lo ocurrido el sábado en Ciudad de México: "Dicen que marcharon jóvenes, pero en realidad había muy pocos, y de manera violenta quitaron vallas y rompieron vidrios. Lo cierto es que, más allá de Ciudad de México, hubo movilizaciones en otros puntos del país, como Yucatán, Puebla, Monterrey o Guanajuato, y entre los manifestantes hondearon las enseñas de 'One Piece'. También carteles reclamando mejoras en el país y banderas de México con el rostro de Carlos Manzo, el líder local de Uruapan asesinado a balazos hace solo unas semanas.

¿Y por qué salieron a la calle? La otra clave. La cuenta TendenciaMax (656.600 seguidores) se hacía eco hace unas semanas de un manifiesto encabezado por "Generación Z México" y la bandera de 'One Piece' (modificada para añadirle un bigote y sombrero mejicano), en el que se deslizaban claves de la convocatoria. Para empezar, se insistía en que el movimiento no respalda ninguna ideología ni partido y carece de "agendas disfrazadas". Durante la marcha podía escucharse a gente expresando su hartazgo por la violencia, la inseguridad, la gestión de Sheinbaum o incluso denunciando que a Manzo "lo mató el Estado". Excelsior desliza que otro de los puntos que ha hecho crecer la tensión es la decisión de aplicar un impuesto del 8% a los videojuegos con contenido violento.

¿Por qué 'One Piece'? Si algo tienen las movilizaciones espontáneas es que no resulta fácil definirlas. Las marchas de la Gen Z no son una excepción. En común tienen la movilización de la Generación Z y la fortuna que parece haber hecho 'One Piece' en su imaginario, algo que no parece casual. El cómic empezó a publicarse a finales de los 90 y sigue actualizándose, con lo que su popularidad ha coincidido con el boom de la Gen Z, y gran parte de su argumento se encaja con las reclamaciones de las protestas. Al fin y al cabo su personaje principal, el joven y carismático pirata Monkey D.

Manifestantes con la bandera de One Piece

En Xataka | Los jóvenes se han vuelto más espirituales que la media de España.

Una calavera sonriente con un sombrero de paja: los fans del manga y anime japonés 'One Piece' reconocen enseguida la bandera Jolly Roger como el emblema de la Tripulación del Sombrero de Paja, un grupo de piratas liderado por el capitán Monkey D.

La bandera fue izada frente al parlamento de Nepal cuando manifestantes irrumpieron y prendieron fuego al edificio en septiembre. Desde entonces, se usa en movimientos juveniles globales conocidos como protestas Gen Z.

"Han ayudado a oprimidos y han enfrentado a figuras corruptas. Desde Indonesia, el símbolo se extendió a Nepal, donde las protestas contra la prohibición de redes sociales lograron levantar la medida y provocar la renuncia del primer ministro.

"Vimos lo que pasó en Nepal y nos llenó de esperanza. Estamos hablando de One Piece, que es bastante entretenido estuve mirando un poquito para para saber más o menos de que trataba y por qué se transformó en la bandera de movilizaciones en Perú, pero también hay que incluir Indonesia, Filipinas, Nepal. En Francia también apareció.

El símbolo en cuestión es la conocida “Jolly Roger” de los Piratas del Sombrero de Paja, liderados por Monkey D. Luffy. Empecemos por el contexto. En Perú, jóvenes de la Generación Z han salido a las calles rechazando reformas al sistema de pensiones. Y esto no es exclusivo de Perú. También se ha visto en Nepal, Indonesia, Francia, Filipinas. En Nepal, por ejemplo, los manifestantes usaron este símbolo al pedir la renuncia del primer ministro, protestar contra la censura, el nepotismo, y exigir transparencia.

¿Por qué sirve *One Piece* como símbolo revolucionario?

La historia también un ejército revolucionario en la trama que lucha contra el Gobierno Mundial, secretamente, para liberar a los pueblos. ¿Por qué? Porque al no ver representación política empezaron a ver la calle como una forma de expresión de su descontento.

21:29Una bandera pirata de un manga japonés como símbolo de resistencia, desafío y libertad. Una calavera caricaturesca con sombrero de paja sobre una pancarta negra que ha saltado del fandom a distintas realidades asiáticas agitadas por el caos, la opresión, la corrupción y el desempleo.

El fenómeno de One Piece, como ocurrió en su día con las máscaras de V de Vendetta o de La casa de papel, o con el saludo de los tres dedos de la saga Los Juegos del Hambre, va allá de los cómics y de las pantallas para convertirse en un distintivo de descontento popular.

Fueron los jóvenes japoneses los primeros que, a pequeña escala, ondearon el año pasado esta versión de la tradicional bandera Jolly Rogers, en las protestas contra los escándalos de financiación irregular que sacudían a su Gobierno. Después, en Corea del Sur, algunos manifestantes también las sacaron a pasear durante las masivas marchas contra el ex presidente Yoon Suk Yeol, quien decretó una efímera ley marcial que, durante unas horas, devolvió a esta vibrante democracia asiática a un oscuro pasado marcado por regímenes militares.

Este verano, la icónica bandera pirata volvió a aparecer en Indonesia. Un grupo de camioneros, cabreados por nuevas restricciones sobre vehículos con exceso de carga, respondieron sacando este estandarte de dibujos animados a un llamamiento del presidente del país para que la gente ondeara la bandera nacional de cara al Día de la Independencia.

La Jolly Rogers del manga y anime fue vista después durante una marcha anticorrupción en universidades de Filipinas y, a principios de septiembre, también se convirtió en uno de los símbolos del histórico levantamiento juvenil en Nepal. Incluso hace unos días, en Francia, algunos universitarios portaron esta bandera durante las protestas que se han extendido por varias partes del país contra los recortes presupuestarios.

Tripulación de los Piratas del Sombrero de Paja

Monkey D. Luffy, con su bandera.

Los movimientos juveniles han vuelto a recurrir a la cultura popular para expresar su indignación contra los gobernantes. Ahora, la corriente abraza la bandera de la variopinta tripulación de Monkey D. Luffy, el protagonista de One Piece, quien surca los mares persiguiendo un legendario tesoro que lo llevaría a convertirse en el rey de los piratas. Luffy presenta la calavera con sombrero de paja como una declaración de rebeldía y de libertad para vivir según sus propios ideales frente a las reglas establecidas por un régimen distópico.

El padre de One Piece es el mangaka -creador de cómics- Eiichiro Oda, quien nunca muestra su rostro en las entrevistas que concede. «Es extremadamente reservado y no permite que le fotografíen la cara», señalaba The New York Times tras un encuentro en Japón con el autor. En su país, Oda sí que ha aparecido en varios programas de televisión, donde siempre impone una condición para preservar su anonimato: que su rostro sea sustituido en pantalla por el dibujo de un pez.

Toda una generación ha crecido con One Piece, publicado por primera vez en 1997. Los más fieles han devorado un manga con más de 515 millones de copias en circulación por 61 países. Es al serie más vendida de la historia. Mientras, otros muchos millones de seguidores han seguido su serie de animación, que ya suma más de 1.000 capítulos emitidos.

En 2023, Netflix estrenó con mucho éxito la primera temporada del live-action, con un divertido Luffy interpretado por el actor mexicano Iñaki Godoy. La serie alcanzó el puesto número uno de la plataforma en 84 países poco después de su estreno, sumando en su primera semana 140 millones de horas visualizadas. En general, la adaptación fue bien recibida por la crítica. La segunda temporada llegará en 2026.

En las recientes protestas masivas en Katmandú, la capital de Nepal, la bandera de One Piece se viralizó en las redes sociales occidentales junto con mensajes que hacían un llamamiento a los jóvenes a salir a las calles después de que el Gobierno de ese país tomara la decisión de bloquear precisamente la mayoría de estas redes sociales.

“El mundo corrupto de One Piece refleja nuestro país actual. Es hora de alzarnos y rebelarnos”, señalaba uno de los mensajes compartidos entre los jóvenes de Nepal que saltaron a las calles para defenderse de lo que denunciaban como una campaña de los políticos corruptos contra la libertad de expresión y en favor de su impunidad.

En la última década, mucho antes de la irrupción de la bandera de One Piece como símbolo de resistencia y rebeldía, en varios países de Asia, sobre todo en el Sudeste del Pacífico, uno de los gestos más habituales contra la tiranía en la región era el saludo de los tres dedos de la saga Los Juegos del Hambre.

Cualquiera reconoce de inmediato qué significa una bandera negra con una calavera. Lo aprendieron antaño las tripulaciones que sufrían asaltos, poco a poco lo supo todo el mundo: ¡piratas!

Millones de aficionados al manga y el anime tienen claro que, si la bandera cuenta además con un sombrero de paja, representa a los bucaneros protagonistas de One Piece, de Eiichiro Oda. Pero, últimamente, el símbolo ha trascendido papel y pantallas para ondear en la vida real: en concreto, en protestas ciudadanas en Indonesia, Japón, Filipinas, Corea del Sur o Nepal. La bandera típica de One Piece se ha visto en las manifestaciones, pero también en pancartas, murales, o colgada de balcones, para reivindicar lo mismo que en los cómics: libertad, rebeldía y resistencia.

La Jolly Roger ―otro nombre de las banderas piratas― más conocida de One Piece se debe al personaje protagonista, Monkey D. Luffy. Es el capitán y fundador de los Piratas de Sombrero de Paja, algo que se refleja también en su símbolo y su vestimenta.

El joven posee, además, las propiedades de la goma, y es uno de los Cuatro Emperadores que gobiernan los mares del Nuevo Mundo, en uno de los mangas más vendidos de la historia (luego convertido en anime y serie de carne y hueso en Netflix), cuya trama navega entre mares, archipiélagos y batallas navales, a la caza del célebre tesoro de One Piece.

El pasado julio, sin embargo, cientos de indonesios colocaron la bandera de los piratas de sombrero de paja en sus portales, coches o balcones. Se trataba, como recoge la BBC, de su personal e indignada respuesta a la petición del presidente del país, Prabowo Subianto, de ondear la bandera nacional, roja y blanca, para celebrar el día de la independencia nacional, el 17 de agosto. Hubo diputados que criticaron el gesto, e insinuaron que el emblema de One Piece podía convertirse en una forma de “dividir” a Indonesia. Incluso se le calificó de posible “amenaza a la seguridad nacional”. Sin embargo, a partir de ahí, el símbolo se difundió por las calles de otros países asiáticos. Y volvió a aparecer estos días, en las recientes manifestaciones en Nepal.

One Piece se publicó por primera vez en 1997. Y, desde entonces, se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia del manga. Y, probablemente, de la cultura popular nipona. Solo los cómics han vendido más de 520 millones de copias y su adaptación animada suma más de 1.100 episodios.

¿Es One Piece una Obra Política? ¿De Izquierda o Derecha?

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