Alberto Breccia es un mito de la historieta mundial. Comenzando con su primera incursión destacada en 1946, año en que se hizo cargo del dibujo de la tira de aventuras Vito Nervio. Pasando por su memorable Sherlock Time con guión de Héctor Oesterheld, y más tarde con su adaptación de El eternauta también con guión de Oesterheld, en 1969.
La adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, que realizaron Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, publicada por primera vez en 1974, está considerada como una de las grandes obras maestras de la historieta. Ya cuando se lanzó, el talento de Breccia había sorprendido a los aficionados, fascinados por su excelente trabajo y su capacidad para dar vida al ominoso mundo del escritor.
Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) sobrellevó una infancia enfermiza marcada por una educación autodidacta. Fue un niño precoz. A los tres años ya sabía leer, a los siete comenzó a escribir. Su vida puede entenderse como la consagración de esos dos hábitos. Después de Poe, fue el gran innovador del relato de terror. La llamada de Cthulhu (1926), El horror de Dunwich (1928), En las montañas de la locura (1931) y La sombra sobre Innsmouth (1931) están consideradas como sus obras capitales. En ellas se cifra el mayor de sus legados al género: el horror cósmico. De sus muchas lecturas, las de Arthur Machen, Lord Dunsany y Algernon Blackwood estuvieron entre sus preferidas. Ignorado por sus contemporáneos, resignado a su destino solitario, Lovecraft murió a los cuarenta y siete años dejando un vasto número de ficciones, poesías, cartas y ensayos. En 1939 sus amigos emprendieron la edición sistemática de sus trabajos.
Alberto Breccia nació en Montevideo (Uruguay) en 1919. Cuando sólo contaba tres años su familia se trasladó a Argentina. Inició su carrera como historietista a los 19 años en una revista de barrio llamada Acento. Su trabajo empieza a ser reconocido a partir de Vito Nervio, que dibujó desde 1947 a 1959. A finales de la década de los 50 conoció al guionista Héctor G. En 1973, con textos del poeta Norberto Buscaglia, realiza una adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft. Con el guionista Carlos Trillo colabora en la realización de Un tal Daneri y de Buscavidas. En 1983 comienza la realización de Perramus (001 Ediciones), con guiones de Juan Sasturain. Además de las adaptaciones de relatos de Edgar Allan Poe, en sus últimos años adapta relatos de escritores como Borges, García Márquez y otros. Informe sobre ciegos (Astiberri, 2011), adaptación de un fragmento de la novela de Ernesto Sabato Sobre héroes y tumbas, sería una de sus últimas obras.
El dibujante y teórico del cómic estadounidense Scott McCloud, señala en su libro Cómo se hace el cómic. El arte invisible, que existen dos tipos de artistas de la historieta: los que encuentran un estilo y lo repiten en cada una de sus obras, y los que investigan perpetuamente nuevas formas de expresión, nunca satisfechos con contar todas sus historias de una sola manera. Breccia era indudablemente de estos últimos.
Aunque Breccia había leído a Lovecraft en su adolescencia no fue hasta una lectura casual durante un viaje a principios de los años setenta cuando el dibujante advirtió las grandes posibilidades y retos que los Mitos ofrecían para un artista gráfico de sus características. Aunque siempre fiel a sus personales y sutiles blancos y negros Alberto Breccia se dio cuenta «de que el lenguaje tradicional de cómic no podía representar satisfactoriamente el universo de Lovecraft, de manera que empecé a experimentar con nuevas técnicas, como el monotipo o el collage». También resultó importante dejar un margen a la imaginación del lector: «estos monstruos informes están hechos así porque no quería ofrecer al lector únicamente mi propia visión: también quería que cada lector añadiese algo suyo, que utilizara la base que yo le proporcionaba para vestirla de sus propios temores, de su propio miedo».
Cabe la aclaración, sin embargo, de que en Los mitos… no nos encontraremos con el típico texto con algunas ilustraciones diseminadas, sino con historietas hechas y derechas y algo más; porque el modo en que Breccia y Buscaglia incluyen los textos de Lovecraft en esta obra, va mucho más allá del cómic. Pero no se agota en los textos ni en su modo de administrarlos la revolución que perpetra Breccia y compañía en Los mitos…, sino que las imágenes reflejan una inagotable voluntad por investigar los límites de lo que un lector, de historietas o de literatura, puede aceptar.
Ya prefiguraba esta inagotable búsqueda de los límites, la versión que de El eternauta hizo Breccia con destino a su publicación en episodios en la revista de gran tirada Gente. Sus experimentos gráficos fueron tales, que la dirección de la revista presionó a Oesterheld para que a su vez reprimiera las locuras de Breccia y lo hiciera volver al camino de lo inteligible. Lejos de matar ese germen, Breccia lo alimenta en Los mitos… y lo lleva hasta lugares que, seguramente, ni él mismo imaginaba.
Los mitos… lo expresa de un modo ejemplar, porque cada historia de Lovecraft se verá reflejada de un modo diferente, en una permanente pesquisa por encontrar la mejor forma de narrar gráficamente.

Se puede adivinar un camino, como el del in crescendo de una obra de la mal llamada música clásica, que comienza en el primer cuento, El horror de Dunwich. Ese camino gráfico inicia con lo esencial de la historieta, el negro de la tinta y el blanco del papel. Breccia comienza a utilizar la primera sin claroscuros, ni en aguada ni en textura de líneas y con predominancia del blanco del papel. Pero a mitad de la historia introduce otra técnica, ya sea pastel o grafito, quizás carbonilla, para introducir ese claroscuro. Para el final de la historia ese grafito, y la oscuridad que sobreviene en consecuencia y que cambia la clave tonal del comienzo, se hace dueño de las imágenes. Este derrotero y cambio de técnica en medio de una historia, es sintomático de la búsqueda técnica y expresiva que representa de un modo tan acabado Los mitos… en la obra de Breccia.
En el Llamado de Cthulhu el artista opta por la tinta en manchas y aguadas, combinándola con trazos de plumín y creando un lenguaje de texturas inesperadas para narrar este escenario de “ciudades ciclópeas y gigantescos monolitos” en el que se desenvuelve el relato.

Tal es el impulso de esta experimentación constante que en El ceremonial, El color que cayó del cielo y sobre todo, en La sombra sobre Innsmouth, Breccia empuja las fronteras de su lenguaje volcándose decididamente a la abstracción en muchas de las imágenes. Esto lleva como objetivo graficar de algún modo los monstruos que Lovecraft omite describir acabadamente (un recurso que el escritor estadounidense utilizaba a menudo) y deja librados a la imaginación del lector.
La adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, que realizaron Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, publicada por primera vez en 1974, está hecha a partir de los dibujos originales de Breccia dándole todo el peso a su dominio gráfico, especialmente a sus sutiles negros y blancos.
Las visiones de Lovecraft ya constituían, en sí mismas, un perturbador viaje al sueño y la pesadilla por la mera fuerza de las palabras. Breccia agrega el poder de su trazo. “Al igual que en las obras de Lovecraft, el horror está sutilmente sugerido y no tarda en corporeizarse, tan inquietante como insondable. El lector interioriza la angustia en un intento de racionalizar esas formas cambiantes, huidizas. Sin duda alguna, el opresivo mundo de Lovecraft y sus alucinantes atmósferas reaparecen intactos en la obra de Breccia.“
“Esta serie de cuentos permite al autor argentino, maestro del blanco y negro, representar lo indescriptible, y el resultado es impresionante.“
Ya hemos dicho alguna vez que una de las grandezas de H.P. Lovecraft es la de haber sabido aglutinar a un numeroso grupo de artistas que han consagrado toda su obra, o parte de ella, a desarrollar y enriquecer los mitos creados por el extraño autor de Nueva Inglaterra. Y no como parodia o pastiche, sino como verdadera continuación y de modo confeso. Esto constituye un caso único y extraño en la historia literaria moderna. Ese universo imaginario sigue vivo y continua influyendo en lectores y artistas de todo el mundo que siguen ampliando su obra.
Para los que gusten de las historias de terror, los guiones de Lovecraft les brindarán lo que buscan. Para los que disfruten la historieta, encontrarán en Lo mitos… al mejor Breccia.