Jane, el zorro y yo: Un viaje de autodescubrimiento a través de la literatura y el arte

Montreal, a finales de los años ochenta del siglo pasado. Hélène es una muchacha de doce años que inexplicablemente ha sido dejada de lado por sus antiguas amigas, quienes ahora se divierten humillándola en público.

El día a día de la protagonista es un infierno y su autoestima se resiente hasta el punto de que llega a asumir como ciertos los insultos recibidos. No quiere recurrir a la ayuda y comprensión de su madre, porque la vida de ésta no es mucho mejor: siempre al borde del colapso por agotamiento, mantiene ella sola a Hélène y sus dos hermanos. El único consuelo de Hélène es la lectura de Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë, con cuya desgraciada protagonista se siente identificada.

Ilustración de Hélène leyendo Jane Eyre en un entorno sombrío

La novela gráfica Jane, el zorro y yo, obra de las canadienses Isabelle Arsenault (ilustradora) y Fanny Britt (escritora y autora teatral), aborda temas universales como el paso de la infancia a la edad adulta, el acoso escolar, los problemas derivados de la baja autoestima y la capacidad del arte y la literatura para convertirse en tablas de salvación.

La historia tiene mucho de autobiográfica, según confiesa la escritora, Fanny Britt. Hélène sufre el acoso y la intimidación de sus compañeras de colegio. Cuando cruza el patio o sube la escalera que conduce al aula de arte piensa en cuánto le gustaría ser invisible. Pero los insultos garabateados en puertas y paredes le recuerdan dolorosamente su castigo: Hélène la que huele mal, Hélène la gorda, Hélène la que no tiene amigos...

El acoso escolar es uno de los grandes temas del cómic, ya que si las burlas son continuas, como sucede en esta historia, los adolescentes pueden llegar a creerse los insultos que les dedican sus compañeros, lo que puede influir muy negativamente en esa falta de autoestima. Eso queda patente en una de las escenas clave del cómic, cuando la joven Hélène va a comprarse un bañador, y se ve a sí misma como una salchicha.

«A veces no hay una explicación lógica para la crueldad de los niños. Tenemos suerte si contamos con una Jane Eyre a la que recurrir, mientras tratamos de encontrar nuevos amigos y confidentes. Para algunos niños, Jane, el zorro y yo se convertirá en su propia Jane Eyre. Hélène cargará con los golpes que reciban y les ofrecerá la esperanza de salir fortalecidos al final», señala la crítica de School Library Journal.

Viñeta que muestra los insultos dirigidos a Hélène

Durante una temporada, Hélène se refugia en el mundo de Jane Eyre, cuya protagonista, criada en un orfanato, lucha por hacerse un lugar en el mundo. Sin embargo, un día, durante una acampada escolar, Hélène ve un zorro en la linde del bosque y, en un instante revelador, intuye que buscar consuelo en su heroína de novela ya no basta, y que algo tendrá que cambiar en su vida. El zorro, cuya mirada le devolverá su autoestima y la capacidad para volver a relacionarse con los demás, se convierte en un símbolo de esperanza y un primer paso para conectar con el mundo.

«La soledad es un idioma que no necesita traducción… Es un idioma que entiende todo aquel que ha soportado la interminable espera de su propia Géraldine», comenta The New York Times sobre la obra.

Ilustración de Hélène observando un zorro en el bosque

Las autoras establecen nuevos niveles de lectura combinando ambos relatos, el real y el que transcurre en la mente de la joven protagonista, entre Hélène y Jane. Por eso es tan rico este cómic, porque la gente joven puede leerlo como una historia que les toca de cerca y con cuya protagonista se pueden identificar, mientras que los adultos encuentran muchas otras capas y lecturas.

«No pretendo solucionar el problema del acoso escolar y la baja autoestima», asegura Fanny Britt, «pero me gustaría dar un par de pistas para solucionarlo. La primera es la amistad verdadera. Al final, todos encontramos a ese grupo de amigos que nos aceptan como somos. La segunda es la evasión a través del arte o la literatura. Las grandes obras y los grandes personajes pueden ser una fuente de inspiración».

Isabelle Arsenault es una de las ilustradoras más premiadas de la actualidad. Destaca el lenguaje corporal que imprime a sus personajes, que parecen vivos, así como los silencios y pausas dramáticas, que acentúa con grandes ilustraciones. La aparición del zorro es un momento realmente inolvidable y que transmite inmediatamente el cambio emocional, ese paso a la madurez, de la protagonista.

Todo está pensado en este libro, desde la tipografía (que remite a la escritura infantil y que varía de tamaño para expresar los estados de ánimo de la protagonista), hasta el color (el mundo gris en el que vive Hélène contrasta con el colorido de las páginas de Jane Eyre y del momento en el que aparece el zorro. Y poco a poco, el color irá llegando al mundo de la protagonista).

Detalle de la ilustración que muestra el contraste de color

«Esta novela gráfica es atractiva y muy conmovedora. Sus dibujos evocativos, con una inteligente utilización del color, ilustran el aislamiento, la tristeza y, finalmente, la esperanza de Hélène», afirma The Bookseller.

Jane, el zorro y yo explora el espinoso tema del bullying de forma magistral, aprovechando las nuevas posibilidades expresivas que ofrece el género de la novela gráfica. Es un libro imprescindible por varias razones: no hay muchos cómics dirigidos a un público preadolescente; posee una excepcional calidad artística y literaria; será apreciado por lectores de todas las edades; y puede ser una excelente herramienta para educadores y profesores.

Jane, el zorro y yo

Isabelle Arsenault (Quebec, 1978) estudió Bellas Artes y Diseño Gráfico en la Universidad de Quebec en Montreal. En 2005 recibió el prestigioso Prix littéraires du Gouverneur général por su primer libro infantil ilustrado. Volvió a recibir este premio en 2012 por Virginia Woolf y en 2013 por Jane, el zorro y yo, realizado en colaboración con Fanny Britt. Dos de sus libros entraron en la lista de los diez mejores títulos ilustrados del año que confecciona The New York Times: Migrant, en 2012, y Jane, el zorro y yo, en 2013.

Fanny Britt (Quebec, 1977) se licenció en dramaturgia en 2001 en la Escuela Nacional de Teatro de Canadá. Ha traducido al menos una docena de piezas teatrales y ha escrito a su vez una docena de obras. Mantiene una implicación muy directa con la promoción del teatro juvenil. También en su obra literaria incide en los mundos de la infancia y la adolescencia. Sus trabajos más exitosos son los realizados en colaboración con Isabelle Arsenault, como Jane, el zorro y yo.

Retrato de Isabelle Arsenault y Fanny Britt

Portada de la novela gráfica

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