Lejía sin cloro: Una guía completa sobre su significado y uso

La lejía, también conocida como lavandina, es el nombre dado a diferentes sustancias que, en disolución acuosa, son un fuerte oxidante y que suelen utilizarse como desinfectante, como decolorantes y en general como solventes de materias orgánicas.

El proceso de blanqueo se conoce desde hace miles de años, y la forma más temprana concernió a la difusión de tejidos y telas sobre un campo de blanqueo sometidos a la acción del sol y el agua. Los blanqueadores modernos resultaron del trabajo de científicos del siglo XVIII, entre ellos el químico sueco Carl Wilhelm Scheele -que descubrió el cloro- y los franceses Claude Louis Berthollet (1748-1822) -que reconoció que el cloro podía usarse para blanquear telas y que hizo el primer hipoclorito de sodio (Eau de Javel, o agua de Javel)- y Antoine Germain Labarraque -que descubrió la capacidad de desinfección de los hipocloritos.

En términos químicos, utilizamos dicloroisocianurato sódico (o DCCNa) en nuestras fórmulas de cloro: se trata, por tanto, de una molécula química que contiene átomos de cloro. De hecho, en presencia de agua, el DCCNa se hidroliza y libera una molécula de ácido hipocloroso (HClO), responsable de la desinfección. Las pastillas de lejía se fabrican a partir de un polvo concentrado compactado que contiene dicloroisocianurato sódico (o DCCNa).

El elemento cloro es la base de los blanqueadores más utilizados, por ejemplo, la solución de hipoclorito de sodio, que en disolución acuosa solo es estable en pH básico.

El nombre formal de la lejía es hipoclorito de sodio, lo cual significa que contiene (hipo-) poco (-clorito) cloro en su fórmula. En resumen, la principal diferencia es que la lejía de uso doméstico tiene entre 35 y 65 g/l de cloro activo en su fórmula, mientras que el cloro contiene entre 150 y 180 g/l. En realidad, estamos hablando de un producto que contiene a otro, y que, por tanto, resultan compatibles hasta cierto punto. Como habrás visto, la lejía define su «concentración» por la cantidad de cloro presente.

Lejía sin cloro: Alternativas y usos

Los desinfectantes sin lejía son productos de limpieza y desinfección que no contienen hipoclorito de sodio, el ingrediente activo presente en la lejía común. Existen diversas opciones de desinfectantes sin lejía en el mercado, cada una con sus propias ventajas y aplicaciones específicas.

Ventajas de los desinfectantes sin lejía:

  • Seguridad para los usuarios: La lejía puede causar irritación en la piel, los ojos y las vías respiratorias.
  • Compatibilidad con superficies delicadas: La lejía puede ser corrosiva para ciertos materiales y puede dañar superficies sensibles o decolorar textiles.
  • Olores menos fuertes: La lejía tiene un olor fuerte y distintivo que puede ser desagradable.
  • Desinfección residual: Algunos desinfectantes sin lejía, como los amonios cuaternarios, ofrecen una desinfección residual, lo que significa que funcionarán incluso después de que se haya completado la tarea de limpieza.

Usos de la lejía y desinfectantes sin cloro:

La lejía es adecuada para desinfectar superficies inertes. No se recomienda aplicarla en las manos, el cuerpo o los animales. El hipoclorito de sodio se utiliza en la industria alimentaria para la desinfección de cintas transportadoras y en la purificación de agua potable y de piscinas.

Usos de la lejía y desinfectantes sin cloro

Entornos donde se prefieren desinfectantes sin lejía:

  • Centros educativos e infantiles: El empleo de productos desinfectantes sin lejía se ha extendido en centros infantiles e instalaciones educativas, como academias, colegios y guarderías.
  • Entornos con mascotas: La lejía puede ser tóxico para los animales, especialmente si se ingiere o se inhala en grandes cantidades.
  • Industria alimentaria: Un desinfectante sin lejía para la industria alimentaria es una opción más segura en la manipulación de alimentos. La lejía, además, puede causar irritación en la piel, ojos y sistema respiratorio en empleados de hostelería.
  • Espacios Públicos: En los entornos públicos y comunitarios, como los baños, concurren un gran número de personas diariamente, lo que genera una mayor acumulación de gérmenes.

Consideraciones de seguridad y toxicidad

La lejía es un álcali, cuanto más básica sea, mayor será la importancia de las lesiones que produzca en el organismo, como por ejemplo necrosis por licuefacción (el tejido se convierte en una masa líquida viscosa), saponificación de grasas o desnaturalización de proteínas. Los daños que se producen en el organismo pueden ser variables en función de la vía y tiempo de exposición (ingestión, por contacto, inhalación), propiedades físicas, y cantidad y concentración de producto que alcanza en el organismo.

Vías de exposición y sus efectos:

  • Ingestión: Las mucosas son las primeras afectadas por la ingestión de lejía y principalmente se verán afectadas las mucosas de la boca, faringe y esófago, y en consecuencia se verá afectado el resto del sistema digestivo. La ingesta de pequeñas cantidades va a producir irritación leve de la faringe y esófago, y rara vez va a causar gastritis (pequeñas cantidades pueden ser neutralizadas por el pH ácido estomacal).
  • Exposición dental: El hipoclorito de sodio es usado por dentistas para limpiar conductos radiculares, y es seguro siempre que el hipoclorito permanezca dentro del conducto.
  • Inhalación: Las mucosas más afectadas serán las del sistema respiratorio. Inhalar altas concentraciones (en un espacio reducido sin ventilación) puede provocar disfonía (pérdida del timbre normal de voz por lesión en la laringe), dificultad respiratoria, tos, disnea, traqueobronquitis y edema agudo de pulmón.
  • Exposición cutánea: Cuando este tóxico entra en contacto con la piel, puede causar irritación cutánea o hipersensibilidad dérmica. Estas irritaciones pueden apreciarse de manera inmediata o de manera retardada.
  • Exposición ocular: Por lo general este tipo de exposición, va a generar lesiones leves. Lo más característico son las lesiones corneales, debido a una alteración superficial de su epitelio que generará molestias que van acompañadas de ardor. Es una recuperación bastante rápida (entre 1 o 2 días).
  • Toxicidad hematológica: El hipoclorito sódico es capaz de descomponerse en agua y en ácido hipocloroso cuando se junta con el plasma. El ácido hipocloroso, induce a la hemólisis, porque modifica las proteínas de la membrana.

Los daños pueden clasificarse en grados, desde 0 (sin daño) hasta 3 (daño severo).

Grados de toxicidad por exposición a lejía

Las intoxicaciones por productos del hogar se producían de manera accidental (70-80% de los casos) en niños menores de 5 años, cursando la mayoría de las veces de forma asintomática y sin requerir intervención terapéutica. En un 10% las intoxicaciones se producían por errores de dosificación, y en un 9,8% se producían de manera voluntaria en niños mayores de 12 años con fines suicidas.

Primeros auxilios en caso de intoxicación:

  • Si los daños están en la piel o en los ojos, se lavará la zona afectada con suero fisiológico o agua.
  • Si la intoxicación es producida por cantidades pequeñas, se va a diluir con agua, leche o leche albuminosa.
  • Si, en cambio, la intoxicación es producida por cantidades muy grandes, se debe administrar leche albuminosa (cuyo mecanismo de acción ya se ha explicado en las intoxicaciones de cantidades pequeñas), protección mediante antibióticos, corticoides (aunque este solo debe administrarse si se produce un edema en la faringe o en la glotis).

Hay muchas posibilidades de recuperación si se le aplica el tratamiento apropiado y lo más rápido posible. Está totalmente contraindicado en una intoxicación por lejía el carbón activo.

Desinfección eficaz: Guía completa para usar lejía correctamente

Lejía y cloro: ¿Son lo mismo?

No se debe confundir la lejía con el elemento químico Cloro, expresado con el símbolo Cl. Ni tampoco con la sustancia desinfectante comúnmente conocida con el mismo nombre; cloro. El cloro, en su forma pura, es un gas tóxico y corrosivo. Pero no debes preocuparte, pues en los productos de limpieza está diluido y estabilizado en forma de hipoclorito de sodio. La lejía es un tipo específico de blanqueador que contiene cloro, pero su fórmula la hace segura y funcional para desinfectar áreas de nuestra casa al hacer limpieza.

Clorox es una marca que produce diversos productos de limpieza y desinfección, incluyendo el blanqueador (cloro/lejía). El término ‘blanqueador’ se refiere a una sustancia química utilizada para blanquear, desinfectar y eliminar manchas.

Uso de la lejía en piscinas

En primer lugar, aclaremos algo: la lejía es cloro. El cloro de piscina y una jarra de Clorox son químicamente lo mismo. El cloro para piscinas, que suele comprarse en pastillas, gránulos o en forma líquida, suele estar disponible en formulaciones de entre el 65% y casi el 100% de cloro. Una jarra de lejía, como Clorox, es en su mayor parte agua. La lejía contiene entre un 5% y un 6% de hipoclorito sódico, lo que significa que aproximadamente el 95% de su jarra de lejía no servirá para limpiar la piscina. La etiqueta de cada botella de lejía debe indicar la proporción de hipoclorito sódico (y cloro disponible) que contiene. También querrá una formulación sin fragancias ni otros productos químicos. La lejía, como cualquier otro tipo de tratamiento para piscinas, se utiliza mejor en concentraciones específicas, es decir, deberá ser capaz de detectar una cierta cantidad de cloro en el agua de la piscina. Demasiado poco, y no conseguirá desinfectar eficazmente el agua y las superficies de la piscina. El intervalo ideal de cloro añadido oscila entre una y tres partes por millón, es decir, entre 1 y 3 ppm en lenguaje más científico.

Añadir ácido cianúrico a su piscina cuando añada lejía (o algún otro tratamiento con cloro) evitará que el cloro se descomponga con la luz solar y se vuelva inútil para la desinfección e higienización.

Composición química de la lejía

Innovaciones en blanqueadores

Actualmente también contamos con las cápsulas de blanqueador (Bleach Packs) y el blanqueador concentrado en polvo (Concentrated Bleach Powder) que funcionan de manera similar al blanqueador de hipoclorito de sodio una vez disueltos en agua.

Mezclas peligrosas

Mucho cuidado con las mezclas entre lejía con cloro y otros ingredientes como limpiacristales, lavavajillas o limpiadores de todo tipo. Hacerlo sin las protecciones adecuadas puede ser peligroso.

tags: #non #chlorine #bleach #traduccion