El Japón rural del siglo pasado es el escenario de estos relatos firmados por una de las voces más apasionantes del manga moderno. Nieve roja habla de un mundo perdido, lejano en el tiempo pero aún increíblemente sugerente, marcado por estaciones difíciles y el arduo trabajo que se necesita para arrancar de la tierra lo necesario para vivir.
Nieve roja es una obra maestra del gekiga, historias agridulces, poéticas y surreales, una ventana a la esencia del Japón más profundo.

Susumu Katsumata y el Movimiento Gekiga
Susumo Katsumata (1943-2007) no tuvo una infancia fácil. Se quedó huérfano con seis años, por lo que fue criado por una hermana de su madre, y la primera etapa de su vida transcurrió en el arruinado Japón de la posguerra, antes de que su país se convirtiera en la potencia económica y cultural que es hoy en día. Pasó esos años en el campo y, aunque más tarde, en Tokio, se convertiría en un ilustrador publicitario y mangaka, lo que entonces vivió debió de marcarle profundamente.
Cuando se inició en el mundo del manga, en los años sesenta, se integró en el movimiento del gekiga, que había sido fundado algún tiempo antes por Yoshihiro Tatsumi: sus obras pretendían ofrecer una imagen realista y dramática de la sociedad de su tiempo, y estaban dirigidas a un público inequívocamente adulto. Sin embargo, mientras que los cómics de la mayoría de sus compañeros de generación intentaban reproducir la existencia cotidiana en las megaurbes japonesas, Katsumata situó la mayoría de sus historias en el medio rural.
La mayoría de los relatos que contiene este tomo se ubican en un periodo indeterminado. Puede entenderse que constituyen, en efecto, versiones fantasiosas de la niñez del autor, en los años cuarenta y cincuenta, pero con una excepción -en la que aparece tanto un automóvil como el fósil de un dinosaurio-, también podrían transcurrir en legendario Japón feudal, durante su larguísima Edad Media.
Un Retrato Crudo y Poético de la Vida Rural
Katsumata, un excelente narrador gráfico, nos ofrece una imagen de su pasado con escasas concesiones: sus historias están pobladas por campesinos alcoholizados, mendigas marcadas por remotas tragedias, monjes lujuriosos, muchachas vendidas por sus padres para servir como prostitutas… Un espacio donde la vida es brutal, dura y monótona, a pesar de ocasionales raptos de lirismo, como dicta el viejo adagio “pueblo chico, infierno grande”.
Sobre todo, para las mujeres: en “Nieve roja” no se suaviza en lo más mínimo una realidad en la que sufren una constante amenaza de violencia física y sexual. Abundan, mucho más que los actos desinteresados, las riñas, los amores desgraciados y las venganzas. El trazo sencillo, caricaturesco y sutil de Katsumata, en la línea del manga clásico, no disminuye el impacto de los hechos que cuenta.

Campesinos, artesanos, bandas de niños luchadores, monjes budistas a caballo entre la espiritualidad y las tentaciones eróticas, mujeres fuertes y testarudas, víctimas de la violencia y el abuso: el de Katsumata es un cuadro pintado con tonos de crudo realismo, donde sin embargo no faltan las criaturas mitológicas y sobrenaturales.
Mitología y Realidad en la Obra de Katsumata
Con total naturalidad, sin embargo, Katsumata integra elementos del folclore y la mitología nipona: así nos encontramos con espíritus llenos de rencor, brujas, animales parlantes y, muy a menudo, con los kappa. Estos son una especie de pequeños diablos acuáticos, traviesos y a veces muy lascivos, que residen en los ríos y lagos. Los granjeros los conocen y, aunque la mayoría de los personajes desconfían con razón de ellos, aceptan su presencia; forman parte, en cierto modo, de su cotidianidad, y en estos relatos son testigos y, en ocasiones, la causa de los dramas humanos.
No es un sitio fácil para vivir: las dificultades se agazapan en cada esquina y uno debe luchar por salir adelante. Hay quien se siente anclado a esos lugares, otros están simplemente de paso, pero siempre dejan algo tras de sí: unos ideales, un deseo. En este universo, Katsumata integra de vez en cuando, como comentábamos al principio, un elemento extraído de la mitología nipona que no desentona en absoluto, sino que refuerza la narrativa y lo que los relatos transmiten. En este sentido, los kappa, criaturas acuáticas con caparazón y pico que tienen un plato en la cabeza -el cual siempre ha de estar húmedo para que puedan sobrevivir-, son un buen ejemplo.
En principio, los personajes los conciben como monstruos malvados que lo único que buscan es hacer daño a los seres humanos, chuparles la sangre. No obstante, dichos kappa viven cerca de personas igualmente violentas, que también perjudican o se mueven por su propio interés, e incluso, en ocasiones, intentan proteger a los seres humanos porque han sido benévolos con ellos en el pasado. Así, Katsumata nos plantea quién es el verdadero monstruo, o señala que, pese a lo que sus personajes puedan pensar, no son tan diferentes de esas criaturas.

La Narrativa Gráfica de Katsumata
Sus trazos, sencillos como en muchas obras del estilo, tienen mucha expresividad. El autor combina escenas protagonizadas por sus personajes en diferentes situaciones con planos más generales en los que destaca una única figura en el horizonte y viñetas en las que se refleja la fuerza de la naturaleza -la de una tormenta de nieve, por ejemplo-. Un último punto que resulta interesante es la narrativa. Para contar sus historias, Katsumata no siempre se vale de un argumento con un inicio, un nudo y un desenlace claros. A veces, tiene más fuerza un instante de la vida de sus protagonistas, un día a día sin sobresaltos. En Nieve roja, encontramos relatos con mayor desarrollo argumental y otros que se centran en esos momentos, con sutileza pero, a la vez, con impacto. Por otra parte, en general se vale de la elipsis: no todo nos lo muestra de manera explícita, hay cosas que deja a la imaginación del lector.
Eso no hace que esta obra resulte menos universal ni hace menor su encanto: reconocemos a los hombres y mujeres de sus historias como nuestros semejantes, reconocemos los impulsos que los mueven -deseo, locura, ira, amor o compasión- y sabemos que lo que les acontece en estas páginas podría haber sucedido en cualquier pequeña aldea aislada del mundo.
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"Nieve Roja": Un Reconocimiento Tardío
Esta antología, “Nieve roja”, fue publicada poco antes de su fallecimiento, y ganó el prestigioso Premio de la Asociación de Dibujantes de Cómic de Japón, deparándole un tardío y justo reconocimiento.
Para la primera publicación en lengua española de la presente edición de la obra de Susumu Katsumata, la editorial ha optado por incluir los relatos en orden cronológico en lugar de seguir la edición original japonesa. Formato: Rústica con solapas. Desde que comenzó a publicar manga en su línea Gallographics, la editorial Gallo Nero ha traído a nuestro mercado grandes obras de autores underground: importantes nombres de la corriente del gekiga, dibujantes más o menos conocidos de las páginas de la revista Garo. Su carta de presentación en nuestro país es Nieve roja, un recopilatorio que recoge varias historias breves publicadas entre 1976 y 1985 y que se publicó como antología en 2005. En ese momento, alcanzó un éxito notable e incluso recibió el Premio de la Asociación de Dibujantes de Japón.
| ISBN | 9788419168078 |
|---|---|
| Editorial | Gallo Nero Ediciones |
| Género | Manga Seinen |
| Páginas | 232 (interiores en blanco y negro) |
| Formato | Rústica con solapas, sentido de lectura oriental |
| Volumen | Único |