La aldea se encontraba en un estado de desolación, sus habitantes, ahora compuestos únicamente por hombres, observaban con pesar cómo la carreta que transportaba a las últimas mujeres dejaba atrás el lugar. Un grupo de ancianos se reunió, susurrando entre ellos, mientras los jóvenes los miraban con desesperanza. Shikamaru, al notar entre los jóvenes a un rubio revoltoso y huérfano llamado Naruto, negó con la cabeza.
Shikaku, el padre de Shikamaru, lo llamó y se alejó rápidamente. Los pensamientos de los adultos reunidos no eran del agrado de Shikamaru, quien se opuso, apoyado por sus amigos. Sin embargo, sabía que debían vigilar que los hombres no cumplieran su macabra voluntad. La idea de que, tras la partida de las mujeres, algunos pretendieran usar a jóvenes para sus fines, era un crimen que se gritaba mentalmente el Nara.
Cada cierto tiempo, el Señor Feudal exigía mujeres para su servicio en el castillo, pero rara vez regresaban, y si lo hacían, era como cadáveres.
Cuando Naruto vio que los aldeanos se dispersaban para sus labores, suspiró abatido y se dirigió al río. Allí, colocó una caña de pescar hecha por él y esperó. Por su mente joven pasaban los acontecimientos, y sentía que, por ser huérfano, sería el más afectado por todo lo que sucedía. Su deber era cuidar que los lugares y seres vivos recibieran sus bendiciones. Pero al ver ese templo, en esa zona, pensó que era hora de descansar y observar a los habitantes.
El sol ya caía, por lo que Kami-Sama Sasuke, optó por descansar y vería en algún momento de la tarde quién lo descubriría. Una sonrisa de lado apareció en sus facciones dragoniles al suponer eso.
Por la tarde del tercer día, el rubio volvió a ver su aldea y entró en ella, solo para sentir cómo un grupo de hombres mayores lo agarraban, lo alzaban y lo llevaban a una de las casas. Sus ropas fueron arrancadas y sintió las manos de esos tipos tocarlo. La puerta se abrió de golpe y los malhechores se giraron molestos a ver quién los interrumpía. Un anciano asustado y sudoroso gritó: "¡Es un dios! ¡Un dragón, ha llegado a estas tierras!". Los hombres se miraron y, aun sin creer, cuestionaron: "¿Estás seguro Sarutobi?". El viejo asintió y, a regañadientes, los hombres dejaron su "diversión" saliendo del lugar y siguiendo a Sarutobi, que los guiaba a donde había visto a la magnífica deidad. El anciano agradeció que se diera ese suceso maravilloso, pues solo de ese modo pudo salvar, por esa vez, a Naruto. La gente llegó hasta donde el pequeño templo se alzaba sobre una colina y, conservando distancia segura, observaron la enorme figura. El Dios sintió que lo observaban y alzó la cabeza, mirando en dirección de los aldeanos. "¡Soy Kami-Sama Sasuke y exijo un sacrificio… una doncella. Tráiganla y recibirán mis bendiciones!". Los aldeanos asintieron asustados y asombrados al mismo tiempo. Luego bajaron corriendo la colina hasta que el templo ya no se veía. Los adultos se reunieron de nuevo al llegar al pueblo y ahí, con o sin la aceptación de todos, se llegó a lo que todo el mundo imaginaba.
Sasuke se removió y se estiró divertido. Ese lugar le parecía tranquilo; puede que, si el sacrificio era digno, por fin pudiera dejar de peregrinar. Esos pensamientos serenos danzaban por su mente cuando vio que una figura se acercaba. "-¡¿Qué es esto?! ¡Yo pedí una doncella!" exclamó el dragón color ébano. "-¡Exijo un cambio!" La voz del recién llegado se dejó oír, en calma, pero segura. "-¡No me iré, ttebayo!".
Naruko suspiró, agotada; le habían hecho limpiar el patio de la academia por el escándalo que armó en el hospital. No se arrepentía y lo seguiría haciendo todas las veces que hiciera falta, hasta que pudiera ver a Subaru. Con la mirada decidida, Naruko caminó por las calles de Konoha rumbo al hospital una vez más. Su paso era rápido, casi impulsivo. Pero antes de continuar, algo la detuvo. "-Está abierto..." susurró. Ichiraku Ramen estaba abierto. Sus ojos brillaron con emoción y, sin pensarlo, corrió hacia el local. "-¡Subaru!" gritó, levantando la cortina con fuerza. Pero dentro solo había un par de aldeanos comiendo y Teuchi limpiando la barra. El hombre levantó la vista, sorprendido. "-¿Naruko?" dijo con cierta confusión, examinando su ropa llena de tierra y hojas. Naruko se acercó casi corriendo. "-Viejo Teuchi" dijo con urgencia, "¿Subaru? ¿Dónde está? ¿Cómo está?". La expresión de Teuchi cambió lentamente. Bajó un poco la mirada antes de responder: "-Naruko... Subaru sigue en el hospital." "-Y-ya veo..." Naruko sintió un nudo formarse en la garganta. Los aldeanos dejaron monedas sobre la barra y se marcharon casi al mismo tiempo. El silencio que quedó atrás era pesado. Teuchi soltó un suspiro cansado mientras limpiaba la barra con un paño. "-Naruko..." dijo con voz más suave, "Ven, siéntate un momento. Te invitaré un ramen." Naruko se sentó en silencio. Teuchi dejó un plato de ramen caliente frente a ella. El estómago de Naruko rugió con fuerza, haciéndola sonrojar. Teuchi rió: "Veo que tu estómago sigue siendo igual de animado". "-Los extrañé mucho..." murmuró Naruko, con la voz más baja que antes. Teuchi dejó el paño a un lado y se inclinó un poco hacia ella, serio pero cálido. "-Perdón, Naruko..." dijo con un suspiro profundo, "Pero todo esto fue muy repentino. Para mí... y también para Ayame." Naruko apretó los labios, sin mirarlo directamente. "-¿Cómo está Subaru?" Teuchi se quedó un momento en silencio, para luego soltar un largo suspiro, agachando la mirada. "-Está en coma." "-¡¿Qué?!" Naruko se levantó de su asiento bruscamente, casi botando el ramen. "-Sí..." Teuchi apretó los puños, "A-alguien le dio algo. No sé bien a qué se referían los doctores, pero encontraron algo en su... en su sangre. Yo... en verdad..." Teuchi alzó la vista. Naruko estaba llorando. Las lágrimas caían sin control mientras su corazón latía tan rápido que parecía dolerle. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. En coma. En coma. En coma.... Esa palabra se le repetía constantemente en la cabeza. "-Y-yo... tengo que verlo" dijo al fin, con la voz rota. "-Naruko..." "-¡Por favor!" lo interrumpió, "¡Déjame verlo, por favor!" Se aferró al borde de la barra con fuerza, como si las piernas ya no la sostuvieran. "-Solo... solo un momento" suplicó, "No voy a hacer nada. Solo quiero verlo". El silencio se extendió entre ambos. Teuchi apretó los labios. "-Mañana..." "-¿Ma-mañana?" preguntó Naruko, con un hilo de esperanza en la voz. Teuchi asintió despacio. "-Sí. Le diré a Ayame para que vayas con ella". Por un segundo, Naruko se quedó inmóvil. Luego, su rostro se iluminó. "-¡Gracias! ¡Muchas gracias, viejo!" Se lanzó hacia la barra para abrazarlo, volcando el ramen en el movimiento. El caldo se derramó lentamente sobre la madera, pero a ninguno de los dos pareció importarle. Teuchi soltó una risa suave, cansada. "-Oye, oye... ten cuidado" murmuró, "Ese ramen no se hizo solo". Naruko se apartó apenas, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. "-Lo siento..." dijo, con una sonrisa temblorosa, "De verdad... gracias".
"-¿Otra vez este lugar...?" preguntó, mirando a su alrededor. Todo se veía igual que aquella vez, pero el ambiente se sentía distinto. Más pesado. Más denso, como si el aire mismo la oprimiera. Una fuerte corriente de aire casi la hizo perder el equilibrio. "-¡Ugh! ¡Huele horrible!" se quejó, tapándose la nariz. Aun así, siguió avanzando. Naruko se acercó un poco más a la jaula. Entonces... Una garra gigantesca emergió de la oscuridad y se clavó contra el suelo, a escasos centímetros de ella. La rubia cayó de espaldas con un grito ahogado, el corazón desbocado, observando cómo aquella enorme garra podía haberla aplastado sin esfuerzo. Una voz grave y burlona resonó desde las sombras. "-Qué pequeña..." Una risa oscura brotó de la misma voz. Desde la oscuridad, dos enormes ojos rojos se abrieron lentamente, brillando con una mezcla inquietante de diversión y curiosidad. "-T-tú... ¿q-quién eres?" tartamudeó la niña, retrocediendo un paso. Una sonrisa retorcida se formó en la negrura. Poco a poco, una enorme cabeza comenzó a emerger de la oscuridad, revelando su presencia imponente, aplastante. Naruko abrió los ojos de par en par. "-N-no... n-no es posible..."
Naruto Uzumaki era un niño de nueve años de ojos azules y pelo rubio que vivía en la aldea de Konoha. Su vida era horrible; los aldeanos siempre lo miraban con odio o lo golpeaban, sobre todo el día de hoy, su cumpleaños. El niño fue perseguido por muchos aldeanos, cosa que el rubio corre hasta chocar con alguien. Naruto vio que era un hombre con un abanico y estaba acompañado por dos ninjas. "¿Por favor señor no me haga daño, no quiero que me vuelvan a pegar otra vez en mi cumpleaños?" El niño estaba muy asustado, cosa que el hombre solo pudo abrazar al niño. "No te preocupes no te voy hacer daño, de echo quieres acompañarme a mi palacio, te voy a dar algo para comer." El niño de ojos azules muy contento aceptó y se fue con el hombre. Tras un rato llegaron al palacio donde el hombre dijo ser el señor feudal, que era el hombre más importante del país del fuego y le explicó a Naruto que él era más importante que el Hokage. "Naruto hoy es tu cumpleaños hoy cumples diez años entonces siempre los aldeanos te pegan todos los días." "Si señor feudal, no sé ¿por qué? todo en mi aldea me odiaban." (Hiruzen eres un imbécil, este niño es el hijo de Minato y Kushina, me dijiste que estaba bien) pensaba el señor feudal. "¿Cómo se llama usted señor feudal tiene usted nombre?" "Me llamo Saito, dime Naruto quieres quedarte a vivir aquí para ser un ninja y de paso mi hombre de confianza." El joven Uzumaki aceptó muy contento quedarse en el palacio. Pasaron dos meses desde que Naruto se fue a vivir con el señor feudal, donde pudo aprender muchas cosas sobre diplomacia y ser un ninja, pero, lo más importante es ya no confiar en el tercer Hokage. Mientras en la aldea de Konoha, Hiruzen Sarutobi estuvo buscando a Naruto pero, no lo encontró. (Ya pasaron dos meses en donde se ha metido Naruto) pensaba Hiruzen. El tercer Hokage llegó a su oficina donde recibió una carta del señor feudal pidiendo que fuera a verlo, cosa que al anciano Hokage, tras tardar unas horas, llegó al palacio. Hiruzen entra a la oficina de Saito, que solo vio al anciano Hokage con mirada de enojo. El viejo Sarutobi solo se puso un poco nervioso para luego sentarse en una de las sillas. "Por fin llegaste Hiruzen, parece que estuviste buscando al pobre Naruto, no tienes que seguir buscando, él está aquí." El viejo Hokage se quedó sorprendido por las palabras de Saito. "Hiruzen, ¿cómo te atreves a ocultarme sobre la vida que ha estado viviendo Naruto? Me dijiste que estaba bien, pero su vida ha sido un infierno, sabiendo que su padre fue mi amigo." El viejo Sarutobi estaba ya muy asustado por la mirada de odio que le estaba dando el señor feudal. "Escucha Hiruzen, tanto Naruto como yo no confiamos en ti, ¿entiendes?" "Pero, señor feudal, le suplico que deje que Naruto vuelva a la aldea conmigo." "Eso nunca Hiruzen, Naruto va a quedarse aquí para convertirse en ninja y mi hombre de confianza." El tercer Hokage se quedó en shock por las palabras de Saito, ahora Naruto iba a ser el alumno del señor feudal. Hiruzen intentó hablar, pero es que no sabía ni qué decir. "Naruto va a volver a la aldea cuando sea el momento, pero va a estar protegido por ser mi hombre de confianza." El tercer Hokage asiente con la cabeza y se va del palacio. (Ya quiero ver qué haces Naruto cuando vuelvas a la aldea) pensaba Saito en su mente. Años más tarde, Naruto de doce años, vuelve a la aldea, pero siendo un chico serio. El joven Uzumaki tuvo un cambio impresionante, ahora era más inteligente, aun que él y Saito hicieron cosas a espaldas del tercer Hokage como hablar con el clan Uchiha. Los Uchihas eran orgullosos, cosa que Naruto y el señor feudal les dijo hace tres años que pensaban en poner a Itachi como el quinto Hokage en unos años, cosa que hizo feliz al clan Uchiha. Fugaku estaba contento de que su hijo mayor pudiera ser Hokage, cosa que calmó su enojo del clan con la aldea. Naruto llegó a la oficina del Hokage y al entrar vio a Hiruzen. "Hola Hokage Sama, quise venir a verte ya que el señor feudal se enteró que Orochimaru está en la aldea." El viejo Sarutobi se quedó muy sorprendido por lo dicho por Naruto. "Escucha, como ya estamos en el torneo final del examen para ser chunin, quiero decirte algo." Hiruzen estaba nervioso, pues Naruto nunca le habló de una manera tan fría. "Por órdenes del señor feudal, tienes que decirle a toda la aldea que yo soy el consejero del señor del país del fuego." Cuatro años después. Un pequeño rubio con marquitas en las mejillas y orejitas estaba corriendo de una multitud de aldeanos, estaba siendo perseguido y si lo alcanzaban sería golpeado y lastimado cruelmente. Como si el destino estuviese en su contra, entró en un callejón sin salida al dar la vuelta para salir de ahí vio como los aldeanos entraban, ya lo habían alcanzado. Así como estuvieron cerca del pequeño comenzaron a golpearlo brutalmente. "Naru- ¿por qué me pegan? Yo no les he hecho nada malo" *decía entre lágrimas tratando de cubrirse*. "Aldeano 1- cállate demonio *dijo dándole un golpe en la cara* por tu culpa Yondaime-sama está en nuestra contra, tú lo poseíste". "Aldeano 2- por tu culpa mi esposa y mi hijo murieron". "Aldeano 3- mis padres murieron por tu culpa". Todos los aldeanos empezaron a golpearlo mucho más fuerte. A sus guardias los había dejado atrás y no lo han encontrado todavía, a él no le gustaba que lo siguieran pero hoy se arrepentía de eso, cuando el niño vio como una persona con un cuchillo al rojo vivo se empezaba a acercar gritó con todo lo que podía. "Naru- ¡¡PAPÁ!!" *dijo con terror palpable en su voz*. Cinco minutos antes, Minato estaba haciendo su papeleo interminable, de repente sintió un escalofrío recorrer toda su espalda, sintió un muy mal presentimiento así que mandó a llamar a ambu. "Mina- ambu!" "Ambu- si Hokage-sama *dijeron arrodillándose*" "Mina- busquen dónde está mi hijo Naruto". Cuando terminó de decir eso los ambu desaparecieron, Minato seguía con un muy mal presentimiento y antes de continuar su papeleo escuchó por toda la aldea un grito aterrador, que era lo que más quería evitar, ese grito era de su hijo. Cuando escuchó como su hijo lo llamaba salió por la ventana de la torre Hokage a toda velocidad, no importó nada, solo quería llegar con su hijo lo más rápido posible, haciendo uso de su velocidad fue hacia donde se escuchó el grito, cuando llegó su sangre hirvió de rabia pues su pequeño bebé estaba en un charco de su propia sangre y un hombre con cuchillo al rojo vivo acercándose a él. Minato inmediatamente fue a auxiliar a su hijo, agarró al hombre y con toda su fuerza lo arrojó hacia los demás de la turba, solo se agachó y agarró a su hijo tembloroso y con lágrimas, el pequeño Naruto solo se abrazó a su padre en un abrazo tembloroso y se escondió en el hueco de su hombro y cuello sollozando. Minato al ver esto sintió un poco menos de rabia, pero aún así alzó su chakra para que ambu fuera inmediatamente, cuando llegaron le mandó a todos los aldeanos a IT (interrogación y tortura) pues él bien sabía que Ibiki, Anko y su hijo se llevaban bien y no les gustaba que los aldeanos se salieran con la suya y estaría más que dispuestos a cobrarles la golpiza del niño. Minato solo se fue al hospital para que revisaran a su hijo, al llegar nadie lo quería atender hasta que él lanzó su instinto asesino e inmediatamente uno de los doctores llevó a Minato y Naruto a una habitación para checarlo, al llegar solamente acostó a su hijo en la cama y esperó a que el doctor lo revisara, cuando el doctor terminó le dijo que no tenía heridas internas, así que Minato solo le dijo que si el pequeño estaba bien se lo llevaría a casa, el doctor trató de detenerlo y solo recibió intención asesina directo de su Kage, Minato solo cargó de nuevo a Naruto ya que el niño estaba dormido y con sus heridas más graves cerradas, solo era cuestión de tiempo para que se le terminaran de cerrar y quedar sin ninguna marca, al llegar a su residencia Kushina y su hija interceptaron al Kage en la entrada felices, pero al ver a su pequeño esas perdieron toda felicidad. "Kushi- Minato ¿qué le sucedió a mi Sochi?" *dijo con mirada seria pero con voz quebrada*. "Natsu- papá ¿qué le pasó a onni-chan?" *decía con lágrimas en sus ojos*. "Mina- mañana que es cumpleaños de ambos daremos la noticia de que nos iremos y regresaremos en siete u ocho años, no dejaré que a uno de mis hijos lo traten diferente, regresaremos una vez que naru se sepa defender de los estúpidos civiles *dijo viendo a Kushina a lo cual está entendió y asintió con la cabeza, Natsumi estaba un poco enojada ya que si se van los civiles ya no le darían lo que ella quisiera, gracias a esto también se iban ya que ella se estaba volviendo arrogante pero se le quitaría cuando se fueran*". "Kushi-chan lleva a Naruto a su habitación y cámbiale su ropa para que duerma bien, en lo que empiezo a empacar para mañana en la madrugada irnos *dijo dándole a Naruto*". "Natsumi-chan empaca tus cosas para irnos *Natsumi solo asintió*". Al día siguiente. Todo el día transcurrió "normal" pues estaban empacando todo y las habitaciones estaban hechas un desastre, pero se aseguraron de que la sala y cocina estuviera bien para la fiesta de cumpleaños. En la noche. Llegaron todos los jefes de clanes y sus familias, el Sandaime Hokage, Jiraiya, Tsunade y Shisune, Kakashi y Obito los cuales vivían juntos y apenas se enteraron esa mañana de que su sensei se iría, decidieron irse con él, empacaron todo lo cual traían en sellos de almacenamiento para quedarse en casa de su sensei para que sea más fácil irse con ellos. Todas las personas traían regalos para ambos niños, ya que al ser de clanes y shinobis sabían que lo que tenían los niños eran efectos de sellado. Minato, quien aún no daba sus regalos, llamó la atención de la gente. "Mina- bueno, quiero que me presten atención, les daremos sus regalos a mis hijos y tenemos algo que anunciar *estos últimos al escuchar que les darían más regalos fueron corriendo con sus papás y padrinos*". "Jira- mi regalo es darle a firmar a Naruto la invocación de los sapos y volverlo mi aprendiz." "Tsuna- el mío es darle a Natsumi la invocación de las babosas, ya que será mi aprendiz, por qué tiene un control de chakra casi perfecto, solo le falta entrenamiento". Todos al escuchar eso se sorprendieron, pero los felicitaron. "Kushi- Bien, ahora es mi turno *dijo yendo por dos pergaminos* mi regalo para naru-chan es el liderazgo del clan Uzumaki *dijo dándole el pergamino* ábrelo cariño y fírmalo con sangre *Naruto hizo lo que su mamá le dijo, cuando lo firmó sus mechones que se parecían a los de su padre se volvieron rojos, todos al ver eso sonrieron y aplaudieron ya que había nuevo líder Uzumaki*". "para Natsumi-chan *ella ya sabía que a Natsumi le gustaba más lo material* mi regalo es dinero y algunas nuevas ropas dijo dándole una caja grande *Natsumi se emocionó más que con el contrato animal y a muchos les cayó una gota estilo anime, pero aún así aplaudieron*". "Mina- mi regalo para naru-chan es este *dijo dándole una caja grande de puras armas de práctica y ropa Shinobi, todos aplaudieron ya que empezaría una nueva generación de shinobis de todos los clanes, lo que nadie vio y solo vio Naruto fue que también estaba el pergamino de jefe del clan Namikaze, él estaba a punto de decirle a su padre pero solo vio un asentimiento de él y se quedó callado* y para Natsumi-chan es lo mismo, también te entrenaré junto a Naruto y tienes probabilidad de ser mi sucesora del puesto de Hokage *todos aplaudieron* bueno, y mi anuncio es que el tercer Hokage tomará mi puesto durante unos ocho años, ya que me iré junto a mi familia de la aldea para un entrenamiento fuera, ayer mi paciencia de que respeten a naru-chan se acabó cuando lo salvé de una turba de aldeanos que lo lastimó aún más que otras veces *todos se sorprendieron por eso* afortunadamente llegué antes de que ocurriera algo peor, así que me los llevaré para que cuando regresemos él pueda defenderse de todo tipo de daño *cuando dijo todo eso vio como algunas miradas de los niños de los clanes bajaban y sonrió de lado, ya que vio tristeza en ellos y pensó -parece que naru sí tiene personas que se preocupan por él que son de su edad-*. Cuando escucharon todo lo que dijo Minato, muchos jefes de clanes que sabían de la amistad de sus hijos con el hijo de su Kage se dijeron que también empezarían sus entrenamientos para que no quedarán atrás, pero vieron a los niños y lo que vieron los sorprendió, ya que todos tenían miradas tristes, pero lo que sorprendió a todos fue lo que pasó después, ya que el primero en acercarse a Naruto fue Sasuke, después Shikamaru, Shino y Kiba, y se fueron a un rinconcito a hablar, no escucharon nada, pero sí vieron con ojos como platos cuando todos ellos abrazaron a Naruto y le daban un beso en la mejilla, lo cual hacía que se pusiera cada vez más rojo, lo cual causó gracia en Kushina, Minato, Jiraiya, Tsunade e Hiruzen, que son los que sabían que Naruto era un doncel y que tendría que tener varias parejas para restaurar ambos clanes; como es que saben que naru es un doncel, fácil le hicieron un examen.
FLASHBACK
Un Naruto de tres años recién cumplidos estaba jugando hasta que le dio un dolor en el estómago que hizo que cayera al suelo, Kushina que estaba pasando por allí para ver a su hijo se dio cuenta, entonces lo levantó en brazos y lo llevó a su cuarto, pero vio como Naruto se había desmayado, así que preocupada llamó a Minato. Cuando Minato llegó le explicó la situación y llamaron a Tsunade. Cuando esta llegó le hizo varios exámenes para ver qué es lo que había ocasionado su dolor y por consecuencia su desmayo, cuando revisó bien se sorprendió, ya que esperaba todo menos lo último. "Tsuna- es un doncel *dijo en un susurro que logró ser escuchado por Minato y Kushina los cuales se sorprendieron mucho, pues no sabían nada de eso, cuando salieron de su sorpresa le preguntaron qué era eso*". "un doncel es un hombre que puede quedar embarazado y suelen tener desde gemelos hasta trillizos *esto último sorprendió aún más a todos, al final Tsunade verificó que estuviera bien y volvió a checar para ver si no se había equivocado, lo cual efectivamente no era una equivocación, él era un doncel, después de todo les dio sus instrucciones de nuevo cuidado*". "será muy delicado, así que tengan cuidado con todo, probablemente sea débil, así que ténganlo siempre a la vista *Cabe declarar que Naruto hace un rato se había despertado y escuchó todo, pero cuando escuchó que sería débil, en su mente se dijo: seré el primer doncel más fuerte que incluso los hombres normales, pero todos los demás no sabían que estaba despierto, así que siguieron hablando sin saber que no eran los únicos escuchando toda esa información, Naruto al checar toda la información se dijo a sí mismo que no daría a conocer que lo sabía hasta que sus padres le dijeran. Lo que sí haría es darles a conocer que él no es una persona frágil y así lo hizo, en los siguientes días estuvo haciendo todo como normalmente lo hacía, pero se empezó a desesperar de que estuvieran vigilándolo todo el tiempo hasta que un día algo hizo que sus padres hablaran con Tsunade, ya que todo lo que les había dicho no había sucedido en cambio se dieron cuenta que su hijo era un prodigio con memoria fotográfica, ya que había aprendido a hacer un sello de almacenamiento solo por ver a sus padres haciendo uno y que no era débil, pues él había defendido a una niña civil de unos niños bullying. Cuando Tsunade escuchó todo lo que dijeron se sorprendió y decidió volver a checar a Naruto a fondo en su próximo chequeo personal, cuando llegó ese día ella checó y vio que todo lo que dijeron era cierto, pues le enseñó un sello de conservación para sus herramientas médicas y él en un momento después ya había hecho un sello igual o más fuerte que el que ella tenía y su resistencia y fuerza era algo que no tenían los donceles, pero aún así él seguía siendo un doncel, era extraño, pero él era como un hombre normal, solo que con la bendición de dar vida en su cuerpo, después del chequeo ella les dijo todo lo que descubrió y sus padres estaban felices, pues su niño era un prodigio, un doncel diferente y no tendrían que tener cuidado de él todo el tiempo y crecería como cualquier otro niño, pero más afeminado, nuevamente Naruto estaba escuchando la conversación, pero esta vez desde afuera y solo sonrió astutamente. FIN FLASHBACK
Y así fue como se han enterado de un pequeño doncel diferente a los demás y si se preguntan cómo es que Obito después de todo se quedó viviendo con Kakashi es que desde ese día en el hospital que se quedaron dormidos abrazándose decidió que se quedaría cerca del peli plata y solo de un día para otro ya estaba viviendo con él, Minato solo sonreía, pues Kakashi y Naruto eran como hermanos y el rubio le decía aniki al mayor, a él se le veía más feliz y se juntaba más con los de su generación y en cuanto a Obito, él no se mostró a los de su clan, pues así como regresó le pidió a su sensei que lo metiera a ambu junto a Kakashi, al principio se negó, pero con tanta insistencia del peli negro lo metió a la misma escuadra que Kakashi y fue satisfactorio, pues tenían más éxito en todas las misiones y Kakashi comenzó a salir del caparazón que se había puesto y eso hacía feliz a todos sus amigos cercanos. Ya que había acabado la fiesta, los únicos que quedaban eran un Naruto con cuatro cajas para darlas a sus amigos como despedida, las cuales eran unas cadenitas con el clan de su amigo combinado con su clan y dentro una foto de ambos; Kakashi y Obito, el jefe del clan Uchiha, la familia completa Namikaze-Uzumaki, el tercer Hokage y los amigos de Naruto. Este último se acercó con paso tímido a Sasuke, Kiba, Shino y Shikamaru; "tengan" dijo extendiéndoles su respectiva caja a cada quien. "gracias" dijeron abriendo su regalo y sonrojándose, "yo tengo una de mis clanes con una foto con todos ustedes" dijo mostrándoles una cadenita casi igual, pero con una fotografía donde se encontraban todos ellos abrazándose. *dijo viendo a su padre* "Mina- sabemos que es algo repentino, pero no tenemos dudas de que serás el mejor jefe de clan y podrás liderar ambos, Natsumi no dudará en llevar a la quiebra al clan por su gusto en el dinero y cosas materiales, en cambio tú te fijas en el bienestar de todos y tienes los mejores conocimientos en política de los de tu edad, cuando termines tus estudios sé que serás el mejor jefe que se haya visto en ambos clanes *dijo dándole una sonrisa que ponía toda su fe en su hijo*". Naru al ver esto se sintió mejor y abrió el pergamino para seguidamente firmar con sangre, lo que nadie esperó fue que una luz rodeara a Naruto y al quitarse se veía a un pequeño con facciones un poco más afeminadas, un poco más alto, pero lo que sorprendió a todos fue que su cabello había crecido un poco más, debajo de los hombros, era aún más brilloso que hasta el sol le tendría envidia, y seguía siendo un poco puntiagudo, pero lacio a la vez y que sus marcas de bigotitos se volvieron tan delgaditas y claras que hacían que se viera con piel como de porcelana. "Papá ¿qué me sucedió?" preguntó el rubio, Kushina que estaba más cerca de él lo abrazó y comenzó a decirle "¡¡Kawaii!!" Naruto quedó tipo 😵💫 por todas las sacudidas que le dio su madre. "Bueno, está listo pequeño heredero Namikaze-Uzumaki *dijo Minato con una sonrisa, la cual fue devuelta por Kushina y Naruto* bueno, ahora sí sigamos empacando todo que ya pronto nos iremos." "Papá ¿a dónde iremos?" preguntó el rubio menor. "Mmm, esa es una muy buena pregunta pequeño, pues bien, iremos a U..."
prologo
Hace unos años, el zorro de nueve colas atacó Konohagakure, provocando muchas muertes y destrucción. Los shinobis se alzaron en su contra para proteger a su pueblo, pero no lograban hacerle nada. Entonces, un gran sapo apareció en el campo de batalla, y en su lomo se encontraba el Cuarto Hokage. Él enfrentó al zorro haciendo diferentes posiciones de manos. De repente, una luz blanca cegadora apareció. El Cuarto Hokage sacrificó su vida para sellar a la bestia. Esa es la historia de la derrota del zorro de nueve colas... ¿pero de verdad ese es el final de su historia? ¿De verdad murió? ¿De verdad solo era una bestia sin sentimientos?
O quizás...
"- ¡Maldita!" gritó un hombre enojado mientras se acercaba a una niña rubia. "-¿Eh?" preguntó ella, desconcertada al ver al hombre acercarse. "-¡Fuera de aquí!" vociferó, empujándola fuera de su local. La niña soltó un quejido al caer al suelo. "-¿¡Qué te pasa, así de repente?!" le gritó. "-¿¡Por qué viniste aquí, peste!? Solo estaba viendo esa máscara..." susurró en voz baja. La gente alrededor comenzó a murmurar. Susurros. Miradas. "-¡Esta, eh!" dijo el hombre mientras sacaba la máscara y se la arrojaba a la cabeza. La niña soltó un leve quejido al sentir el golpe. Agarró la máscara del suelo, la miró por un momento y luego alzó la vista con rabia, dispuesta a reclamarle al vendedor... Pero... Lo sintió. Miradas. Muchas de ellas. Todas fijas en ella. Todas susurrando. Lo mismo de siempre... Peste. ¡Peste! ¡PESTE! ¡PESTE! La niña ya no aguantó más. Salió corriendo del lugar, apartando a la multitud mientras lágrimas de frustración caían por su rostro. Corrió sin mirar atrás, atravesando las calles de Konoha hasta llegar a un parque, donde se dejó caer bajo la sombra de un árbol. Abrazando sus piernas, se quedó ahí todo el día. Nadie la buscó. Nadie preguntó por ella. ¿A quién le importaría qué le pasara a la paria de la aldea? Bueno... Una mano la sacudió ligeramente. Ella parpadeó unas cuantas veces, confundida. Al parecer, se había quedado dormida en ese lugar. Al mirar hacia un costado para ver quién la había despertado, vio a un niño castaño de su misma edad, con ojos del mismo color que su cabello y piel algo bronceada. Llevaba ropa normal: un polo azul y un pantalón color crema. Ella, al notarlo, no pudo evitar sonreír.... Sí, había una persona. "- ¡Subaru-kun!" alegre la rubia, abalanzándose sobre el castaño y tirándolo al suelo. "- Na-Naruko-chan... no puedo respirar" dijo a duras penas el niño, mientras era aplastado por el abrazo. "- Jeje, perdón" se disculpó ella, soltándolo. Subaru aprovechó para tomar una bocanada de aire. Naruko lo miró fijamente con una gran sonrisa. "- Ne, ne, Subaru-kun, ¿quieres jugar?" "-- S-Solo dame un momento..."
