En un momento crucial, Hagoromo, el sabio de los Seis Caminos, se dispuso a elegir al sucesor del ninshū. Para sorpresa de todos, especialmente de su hijo Indra, el elegido fue Asura. Asura, con humildad, cuestionó la elección de su padre, sintiendo que carecía del talento de su hermano.
Indra, por su parte, exigió una explicación, sintiéndose indignado por no ser considerado digno. Hagoromo, con semblante grave, reveló que la aldea que le había confiado a Indra había sido destruida. Asura, perplejo, preguntó a Futami si el Shinju había sido retirado por la fuerza, a lo que Indra respondió con una mirada amenazante, negándolo.
Hagoromo le pidió a Indra que explicara sus acciones. Indra afirmó haber hecho lo mismo que Asura: proporcionar agua a los aldeanos y encargarse del Shinju, pero destacando que lo hizo solo. Hagoromo señaló que esta diferencia radical había alterado los resultados. La lucha por los derechos sobre el agua había llevado a los aldeanos a la autodestrucción, y la felicidad obtenida fácilmente, concluyó, no perdura.
En contraste, Hagoromo elogió la elección de Asura de trabajar y sufrir junto a los aldeanos, enfatizando que la felicidad ganada con esfuerzo es duradera. Reconoció el poder del Sharingan de Indra, pero señaló que Asura había crecido enormemente, aunque aún necesitaba poder. Hagoromo le pidió a Indra que uniera sus fuerzas con Asura para asegurar la perduración del ninshū.

Esa misma noche, en una cueva, Indra, acompañado por sus discípulos, reflexionaba sobre la decisión de su padre. Sus discípulos, concordando con él, sugirieron volver a hablar con Hagoromo y le ofrecieron su ayuda para solucionar la situación. Indra les pidió perdón, a lo que ellos respondieron que le pedirían cualquier cosa.
En la aldea del ninshū, la celebración por el nombramiento de Asura estaba en pleno apogeo. Kanna conversaba con Taizō, quien expresó su alegría por la elección de Asura. Taizō describió a Indra como talentoso pero severo, temiendo que su liderazgo infundiera miedo en algunos aldeanos. En cambio, Asura, con su comprensión del corazón humano y su viaje de crecimiento, era la elección ideal. Taizō, además, insinuó el amor de Kanna por Asura, lo que provocó el sonrojo y la negación de Kanna, seguida de un golpe a Taizō.
Asura se reunió con Hagoromo, quien le preguntó si aún dudaba, y Asura lo confirmó. Hagoromo explicó que el Sharingan había transformado a Indra, abrumándolo con su poder y llevándolo a perder la comprensión de los sentimientos ajenos, cerrando así su corazón. A diferencia de Indra, Asura poseía la capacidad de comprender los sentimientos de los demás, sentando las bases del ninshū en el amor, la confianza y los vínculos. La unión de alegrías y penas había forjado un vínculo amoroso, esencial para evitar el abuso de este poder. Hagoromo le pidió a Asura que él y su hermano unieran fuerzas para expandir este vínculo.

Kanna buscaba a Asura en la entrada de la aldea. Al escuchar un estruendo y darse la vuelta, observó una imponente formación de llamas púrpuras elevándose detrás de las montañas. La formación descendió velozmente hacia la aldea como un meteorito, causando un gran impacto y terror entre los habitantes.
Asura y Hagoromo corrieron hacia Kanna para asegurarse de su bienestar. En ese momento, divisaron la formación púrpura frente a ellos. De entre las llamas emergió Indra, furioso, exigiendo una explicación por no haber sido elegido sucesor. Hagoromo reafirmó que el ninshū se rige por el amor, no por el poder.
Indra declaró no necesitar amor, argumentando que su viaje le había mostrado que los aldeanos dependían de su poder. Afirmó que el poder de Asura era insuficiente y que, al necesitar la colaboración de otros, no podía lograr un mundo perfecto. Él, en cambio, no necesitaba a los débiles y crearía un orden sin conflictos mediante su poder. Hagoromo le advirtió que ese era el mismo deseo de Kaguya y que, a pesar de su poder, no debían olvidar el corazón. Señaló que quienes no podían seguir su ritmo le temían, y que gobernar mediante el miedo era imposible.
Indra, desafiante, respondió que gobernaría por la fuerza. Hagoromo se horrorizó al ver hasta dónde había llegado Indra en su búsqueda de poder. Asura, con tristeza, le pidió a su hermano que se detuviera, no queriendo luchar contra él. Indra, con arrogancia, lo atacó con una ráfaga de rayos, pero Asura se defendió con una pared de viento.
Asura lanzó una esfera de viento con cinco esferas menores, que Indra intentó destruir con fuego negro, logrando solo desintegrar la esfera mayor. A pesar de ello, Indra invocó una imponente figura esquelética púrpura que lo rodeaba, reconociendo el progreso de Asura pero asegurando su superioridad. La figura se hizo aún más grande, adquiriendo una armadura y piernas, e intentó aplastar a Asura y Hagoromo, quienes apenas lograron esquivarla.

Asura intentó un nuevo ataque con una esfera de viento, pero fue fácilmente desviada por la espada del gigante. Indra usó su figura para golpear a Asura, lanzándolo a gran distancia. Cuando Indra se dirigió nuevamente hacia su hermano, fue atacado por los aldeanos. Hagoromo les ordenó unir sus fuerzas, y los aldeanos combinaron sus técnicas elementales. Indra desvió el ataque con su espada gigante, declarando que pondría fin a los frágiles ideales de Hagoromo y preparándose para un tajo final.
Inesperadamente, una barrera de sustancia negra protegió a las personas, mientras Asura era rodeado por seis esferas de la misma sustancia. Indra reconoció el poder de los Seis Caminos, dándose cuenta de que Hagoromo se lo había entregado, lo que lo enfureció. Invocó una segunda espada de chakra y atacó a Asura con ambas. Hagoromo y los demás unieron sus manos, formando una cadena y concentrando chakra, que se materializó como un brazo que tocó la espalda de Asura. En el plano mental, Asura vio a su padre, quien le explicó que el chakra es la fuerza que une los corazones. Rodeado ahora por todos los aldeanos, incluyendo a Futami, Taizō y Kanna, Asura liberó cuatro brazos de chakra que apartaron las espadas de Indra y convocó una estatua gigante de madera, mucho más grande que la figura de Indra. Asura se posicionó sobre la estatua y, lanzando una lluvia de puños de madera, destruyó la figura de Indra.

Hagoromo narró que, tiempo después, el rumor se extendió sobre Indra, quien fundó el clan del ninjutsu, imponiendo su ideal. Mucho tiempo después, en su lecho de muerte, Hagoromo se despidió de Asura, rodeado por él, Kanna y sus hijos, junto a Futami. Hagoromo lamentó no haber guiado bien el mundo, pero Asura lo consoló, afirmando que su voluntad había transmitido el ninshū a muchos. Sin embargo, Hagoromo reveló que Indra había venido la noche anterior, anunciando su intención de trascender el futuro del ninshū y convertirlo en un infierno. Indra confesó haber temido el poder de Kaguya y haber huido, utilizando falacias sobre el amor y los vínculos como escudo. Declaró que el futuro del ninshū que Hagoromo había malinterpretado traería luchas y desgracias, y que no descansaría hasta haber destruido a Asura, al clan del ninshū y a su mundo. Para lograrlo, su alma se reencarnaría una y otra vez.
Con sus últimas fuerzas, Hagoromo se disculpó con Asura, pero este le aseguró que estuviera tranquilo; si el alma de Indra reencarnaría eternamente, también lo haría la suya. Tal como dijo Indra, la lucha entre él y Asura continuó, eternamente, a través de sus descendientes. El odio creado por esta lucha creció hasta un punto sin retorno, y aunque Asura e Indra murieran, sus almas reencarnaron permanentemente en sus descendientes: Hashirama Senju y Madara Uchiha, y ahora, en Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha.
La narrativa se traslada a un evento más reciente, donde Naruto se encuentra con Guren mientras busca a Yūkimaru, luchando contra ella para rescatarlo. Yamato, Kakashi y Naruto se reagrupan con el resto del equipo. Kabuto le comunica a Guren que Yūkimaru es solo una herramienta para controlar al Tres Colas, lo que la molesta. Mientras tanto, Shizune, Ino, Tenten y Lee se unen a los demás para discutir su nueva misión: sellar al Tres Colas antes de que el grupo de Orochimaru logre capturarlo.