Los Jinchūriki (人柱力; literalmente «Poder del Sacrificio Humano») son humanos que sirven como contenedores espirituales de los Bijū, bestias de gran poder selladas en su interior. La historia de Naruto Shippuden gira en gran medida en torno a estos individuos, sus luchas y el destino de las Bestias con Cola. El primer Jinchūriki conocido fue el Sabio de los Seis Caminos, quien selló al Diez Colas dentro de sí mismo para salvar al mundo. Posteriormente, dividió su chakra entre nueve bestias para evitar que el Diez Colas aterrorizara de nuevo tras su muerte.
Con el tiempo, las aldeas ninja comenzaron a utilizar a las Bestias con Cola como armas o para mantener el equilibrio de poder. Para asegurar la lealtad, se convirtió en tradición que los Jinchūriki fueran seleccionados de la familia del Kage. Esto aseguraba fuertes lazos con la aldea y demostraba el poder del líder. Ejemplos notables incluyen a Gaara, hijo del Cuarto Kazekage; Killer B, compañero del Cuarto Raikage; y Naruto, hijo del Cuarto Hokage.
Cada aldea implementó métodos distintos para sellar a sus Bijū. Konoha usó el Sello de los Ocho Trigramas, Kumogakure empleó el Sello de Armadura de Hierro, mientras que Sunagakure selló a su bestia en un recipiente para luego transferirlo a un niño aún no nacido. La organización Akatsuki, cuyo objetivo era capturar a todos los Jinchūriki, utilizaba el Jutsu de Sellado: Nueve Dragones Ilusorios para extraer las bestias y revivir al Diez Colas original. La extracción de un Bijū de su Jinchūriki resultaba en la muerte de este último, y viceversa, lo que hacía que las bestias a menudo protegieran a sus contenedores.

Los Jinchūriki y sus Bestias con Cola
A lo largo de la serie, conocemos a varios Jinchūriki, cada uno con su propia historia y conexión con su Bijū:
- Gaara: El Jinchūriki del Shukaku, el Ichibi (Una Cola). Inicialmente temido y odiado por su aldea, Sunagakure, Gaara desarrolló una personalidad sádica. Tras su encuentro con Naruto y su posterior secuestro por Akatsuki, donde el Shukaku fue extraído provocándole la muerte, fue revivido por Chiyo. A pesar de no tener ya al Shukaku, conservó su habilidad para manipular la arena.
- Yugito Nii: La Jinchūriki del Matatabi, el Nibi (Dos Colas). Una Jōnin de Kumogakure, fue capturada por Hidan y Kakuzu, quienes extrajeron al Nibi, causándole la muerte. Fue entrenada desde joven para controlar a su bestia.
- Yagura Karatachi: El Jinchūriki del Isobu, el Sanbi (Tres Colas). Fue el Cuarto Mizukage de Kirigakure y uno de los pocos Jinchūriki en dominar completamente a su bestia. Se especula que estuvo controlado por Obito Uchiha.
- Rōshi: El Jinchūriki del Son Gokū, el Yonbi (Cuatro Colas). Proveniente de Iwagakure, poseía la habilidad de usar el estilo de chakra Yōton (Elemento Lava). Su bestia es un simio con cuernos.
- Han: El Jinchūriki del Kokuō, el Gobi (Cinco Colas). Otro ninja de Iwagakure, conocido por su armadura y su ninjutsu de vapor. Su Bijū es una mezcla de delfín y caballo.
- Utakata: El Jinchūriki del Saiken, el Rokubi (Seis Colas). Un joven ninja de Kirigakure, considerado un criminal por su aldea. Desarrolló una amistad con Hotaru Tsuchigumo.
- Fū: La Jinchūriki del Chōmei, el Nanabi (Siete Colas). Originaria de la Aldea Oculta de la Cascada, su Bijū es un insecto rinoceronte. A diferencia de otros Jinchūriki, Fū buscaba hacer amigos y creía en la unión de las aldeas.
- Killer B: El Jinchūriki del Gyūki, el Hachibi (Ocho Colas). Un ninja de Kumogakure, conocido por su personalidad excéntrica y su dominio sobre el Gyūki. Ha demostrado ser un formidable guerrero y un mentor para Naruto.
- Naruto Uzumaki: El Jinchūriki del Kurama, el Kyūbi (Nueve Colas). El protagonista de la serie, Naruto, alberga al zorro demoníaco más poderoso. A pesar de ser temido y rechazado por su aldea, Naruto aprendió a controlar el poder de Kurama y a usarlo para proteger a sus seres queridos. Durante la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, Naruto se convirtió en el Jinchūriki de todas las nueve Bestias con Cola.

El Poder y las Habilidades de los Jinchūriki
Los Jinchūriki poseen acceso a una inmensa cantidad de chakra y a habilidades únicas derivadas de sus Bijū. Pueden manifestar versiones parciales o completas de sus bestias, conocidas como Versión 1 y Versión 2. Con entrenamiento, algunos Jinchūriki, como Killer B y Naruto, logran una sincronización perfecta con sus Bijū, permitiéndoles transformarse completamente y acceder a su máximo poder.
Además de sus transformaciones, los Jinchūriki pueden utilizar técnicas específicas de sus bestias. Gaara manipula la arena, Yugito controla el fuego azul, Rōshi crea lava, Killer B utiliza tinta y Naruto posee una regeneración acelerada. La capacitación en las Cataratas de la Verdad es fundamental para que los Jinchūriki aprendan a controlar a sus bestias y eviten ser corrompidos por sus instintos animales.
Naruto activa el Modo Kyubi Por Primera Vez En Frente de Killer Bee y Yamato
Pseudo-Jinchūriki y Casos Especiales
Existen también los "Pseudo-Jinchūriki", individuos que no albergan un Bijū completo pero poseen habilidades similares. Un ejemplo es Sora, quien tenía parte del chakra de Kurama. Kinkaku y Ginkaku, por otro lado, obtuvieron grandes reservas de chakra y marcas faciales similares a las de Naruto tras comer carne del estómago de Kurama.
En el anime, Yūkimaru demostró un control parcial sobre el Tres Colas. Otros casos notables incluyen a Kuroma y Akari Tatsushiro en un videojuego, quienes sirvieron de recipientes para dragones. Kushina Uzumaki y Obito Uchiha son los únicos Jinchūriki que sobrevivieron a la extracción de sus Bijū.
Minato Namikaze, el Cuarto Hokage y padre de Naruto, fue el Jinchūriki de la mitad Yin de Kurama. Madara Uchiha se convirtió en el Jinchūriki del Diez Colas tras capturar a ocho de las Bestias con Cola y la mitad de Kurama de Naruto, alcanzando un poder inmenso.

La existencia de los Jinchūriki siempre ha estado marcada por la discriminación y el miedo, pero muchos de ellos, a pesar de ser rechazados, lograron ganarse el respeto y proteger a sus aldeas. Sus historias son un testimonio de la fuerza, la resiliencia y la búsqueda de aceptación en un mundo a menudo hostil.