En la bulliciosa aldea de Konoha, la vida transcurría con normalidad mientras varios ninjas se preparaban para un evento importante. Tenten buscaba un kunai, Rock Lee adquiría unas nuevas pesas, Shikamaru y Chōji reservaban un viaje a las aguas termales, y Sakura e Ino unían esfuerzos para encontrar el regalo perfecto. En medio de esta actividad, unos insectos revoloteaban, para luego regresar a su dueño encapuchado. Al darse la vuelta, se reveló a Shino, quien se preguntaba por los que no habían regresado. La respuesta llegó con la aparición de tres niños.
Uno de los niños, al ver los insectos, preguntó qué eran. Una niña del grupo, refiriéndose a uno de ellos como Tsukune, le pidió que los espantara, ya que no los soportaba. El otro niño notó que estos insectos eran diferentes y parecían tener algo extraño, intentando aplastarlos. Shino intervino, pidiendo a los niños que se detuvieran y aclarando que esos insectos eran sus amigos. Los niños reaccionaron con sorpresa, y la niña cuestionó lo que Shino estaba diciendo.
Mientras tanto, Iruka subía las escaleras, preguntándose qué les pasaba a esos niños, ya que tenían clases extras y no sabía dónde se habían metido. De repente, fue sorprendido por los gritos de asombro de los tres niños. Shino, con sus insectos, estaba creando la figura de una persona. Tsukune, maravillado, exclamó que era la primera vez que veía insectos domesticados. Su compañero de al lado afirmó que serían "la bomba" en las fiestas, pero la niña se opuso, diciendo que todo se llenaría de bichos. Shino, al escuchar esto, le dijo que al parecer odiaba los insectos, pero explicó que al vivir con ellos podían llegar a ser lindos. Luego, cambió la formación de insectos para que adquirieran la forma de varias aves pequeñas, asombrando a la niña, quien admitió que quizás un poco.

Tsukune afirmó que él también quería hacerlo. Shino le preguntó si creía que podría llegar a ser un maestro de insectos, pero el otro niño lo corrigió, explicando que Tsukune decía que sería el próximo Hokage. Para sorpresa de Shino, Tsukune confirmó su deseo de ser un ninja que superara a Naruto Uzumaki. Shino, comprendiendo, respondió que si superaba a Naruto, sería el próximo Hokage. La niña le preguntó a Tsukune si él también lo creía, a lo que respondió que aprovecharía para ser Hokage. Shino se quitó la capucha y comunicó que conocía a alguien que también quería ser Hokage, dirigiéndose a Tsukune y diciendo que ya era increíble porque no conocía a nadie que quisiera ser Hokage como algo secundario. Tsukune presumió esto a sus compañeros, aunque su compañero le recordó que también le había dicho "chico". Sin desanimarse, Tsukune dijo que ya vería en 10 años. Iruka, observando todo desde lejos, sonrió.
Tsukune le preguntó a Shino si él también quería ser Hokage, pero Shino respondió que no, que nunca lo había pensado. La niña le preguntó si quería ser un maestro de los insectos, y Shino asintió. Tsukune entonces dijo que para que los sueños se cumplieran primero se necesitaba algo, y expresó que ya quería dar el primer paso. Shino se quedó pensativo sobre la idea de "dar el primer paso para cumplir un sueño". La niña les preguntó a sus compañeros si iban bien de tiempo, lo que hizo que uno de ellos se alterara y dijera que se les había olvidado que estaban en clase. Shino volvió a la realidad y les dijo a los niños que regresaran rápido, deseándoles suerte con lo de superar a Naruto. Tsukune también le deseó suerte a Shino, y así se despidieron los tres.
En el puesto de Amaguriama, Kiba, junto a Akamaru, esperaba con impaciencia. Su compañero de equipo, Shino, llegó disculpándose por la demora. Kiba, con cara de furia, le gritó a Shino por llegar tarde y le preguntó cómo le había ido. Shino respondió que, como suponían, todos estaban concentrados en el regalo de bodas. Kiba insistió en que debían decidirse pronto, recordándole a Shino que Kakashi había dicho que era una misión. Aunque para los demás fuera solo una misión en teoría, Kiba se la tomaba como una misión de verdad: la última misión del Equipo 8. Shino repitió la última frase dicha por Kiba, quien explicó que Hinata se casaba, por lo que ya no volverían a trabajar como antes. Shino asintió, dándole la razón a su compañero.
En casa de Kurenai, ella les preguntó a sus antiguos subordinados si en verdad se referían a un regalo para Hinata. Kiba admitió que no sabían qué regalarle que gustara a ambos. La pequeña Mirai, montada sobre Akamaru, se dirigió a Kiba como "Akakiba" y a Akamaru como "Kibamaru". Kiba le sonrió a la niña, diciéndole que estaba mezclando sus nombres y que no fuera mala. Kurenai rió mientras sostenía su taza de té y dijo que le hubiera gustado beber licor en lugar de té. Recordando algo, preguntó a Kiba y Shino si conocían "aquella historia". Narró que antaño, el clan Senju del bosque regalaba hidromiel en las bodas, y que fueron ellos quienes descubrieron el rico sabor de la miel con el agua, llamando a tal bebida hidromiel. Explicó que, al ser difícil de preparar, empezó a regalarse en ocasiones especiales. Shino pensó que la hidromiel podía usarse como medicina y para cocinar, y que Hinata sabría usarlo. Kiba sonrió y afirmó que seguro que la alegraría. Shino añadió que seguro como se irían de luna de miel, sería un buen augurio. Kiba se levantó de su asiento y respondió a su compañero que era un chiste malo y que Hinata se iría si lo escuchara, para luego volver a sentarse.

Con la información sobre el regalo de bodas, Kiba, Akamaru y Shino partieron, siendo despedidos por Kurenai y Mirai, quien seguía refiriéndose a ellos como "Kibamaru y Akakiba". Al llegar a las puertas de Sora-ku, Kiba, Shino y Akamaru entraron.
Dentro de uno de los edificios de la ciudad abandonada, Shino comentó que el sitio era solitario. Kiba mencionó que apestaba a moho, y una voz inesperada se disculpó de manera grosera por ello. Los ninjas de Konoha levantaron la cabeza y vieron a un gato caminando sobre uno de los tubos de los pasillos. Akamaru gruñó. El gato se dirigió hacia los ninjas, preguntándoles si eran de Konoha, afirmando que apestaba a perro, a bichos, y que este último era un perro, dirigiéndose a Kiba, Shino y Akamaru respectivamente, a quienes terminó llamando un grupo de inútiles. Kiba se sorprendió al ver que era un gato ninja. Shino le informó al felino que estaban buscando a un apicultor que vivía en Sora-ku y que no eran sospechosos. El gato descendió al suelo y afirmó que claro que eran sospechosos y que no tenía nada que decirles. Kiba respondió que eso significaba que conocía al apicultor y que lo atraparían y le sacarían la información, haciendo que el gato saliera corriendo.
Una mujer aterrizó desde lo alto del edificio sosteniendo un kunai, refiriéndose al gato como Momo, el cual se escondió detrás de la kunoichi. La mujer les preguntó a los ninjas de Konoha quiénes eran y por qué perseguían a su Momo. Shino la reconoció como la ama del gato ninja y les advirtió a Kiba y Akamaru que estuvieran atentos. Sin embargo, Kiba reaccionó de manera extraña, sonrojado, comenzó a decir que así que se llamaba Momo. Se acercó a la kunoichi y le dijo que era una casualidad, porque su perro se llamaba Akamaru, lo que hizo que Shino solo agachara la cabeza.
La kunoichi les preguntó a los ninjas si su gato les había hecho algo y les pidió que lo disculparan, pero Kiba solo dijo que era un lindo gato ninja, a lo que Momo le recordó que hace un momento lo llamaba "gato asqueroso". La chica se presentó como Tamaki, a lo cual Kiba se presentó, para después apuntar a Akamaru refiriéndose a él como su perro ninja. Tamaki le preguntó si en verdad era el maestro de un perro ninja y le expresó su asombro. Kiba se subió en Akamaru y dijo que no era para tanto, que solo estaba al nivel de ser considerado el próximo Hokage, lo que solo asombró más a Tamaki, a quien Kiba le expresó su risa con sonrojos.

En la entrada de un bosque de bambú, Tamaki les explicó a Kiba Inuzuka y Shino que el apicultor vivía en el bosque de bambú que estaba más allá. Momo arrogantemente les dijo que no lo encontrarían, que hasta los gatos se perdían allá. Kiba respondió que eran ninjas y que no se perderían. Tamaki se despidió de los tres, quienes comenzaron a adentrarse en el bosque de bambú.
En medio de la niebla del bosque, una abeja volaba hacia un extraño hombre que llevaba puesto un traje muy peculiar. Dando por entendido lo que quiso comunicarle la abeja, que tenían intrusos. Caminando en el bosque, Kiba le dijo a Shino que primero buscaría con su nariz, y cuando lo encontrara, que sacara sus insectos, siendo interrumpido ahora por su propio estornudo. A lo que presumió que probablemente Tamaki estaba hablando de él. Shino le preguntó a su compañero si se había enamorado, pero éste, sonrojado, lo negó, ya que sería el próximo Hokage y no iba a enamorarse. Shino le respondió que era muy transparente. Kiba le preguntó qué dijo, pero Shino cambió de tema y le dijo que le daba envidia, para después Kiba continuar su camino junto a Akamaru.
Mientras veía a su compañero caminar, Shino comenzó a pensar en cuando Kiba dijo que "ya que seré el próximo Hokage, tendré que ponerme serio". Shino pensó que quizás siempre se había reído de las exageraciones de Kiba, pero... ahora recordó cuando uno de esos niños le dijo que "para que los sueños se cumplan se necesita algo", y "ya quiero dar el primer paso". Pensando ahora que no estaba en posición de juzgar a nadie, y recordando finalmente cuando Kiba le dijo que Hinata se casaba, así que no volverían a trabajar como antes, pensando así en esta última parte. Shino salió de sus pensamientos para volver a la realidad y darse cuenta de que estaba rodeado por neblina sin poder ver a Kiba ni a Akamaru, para después comenzar a correr y buscarlos.
Shino intentó usar a sus insectos para localizar a sus compañeros, pero no dio resultados, entendiendo con ello que se trataba de una técnica de ocultamiento. Fue sorprendido por una gran cantidad de abejas que se dirigían hacia él. Shino reaccionó atacando con sus insectos, pero las abejas se convirtieron en miel, lo cual lo dejó bastante sorprendido. Una de las abejas voló en medio de todo el ajetreo hacia Shino y lo picó, dejándolo paralizado.

En la casa del apicultor, en medio del bosque de bambú, éste le entregó una jarra con hidromiel a Shino. Shino le agradeció al apicultor y le preguntó cuánto era, pero este ninja respondió que no necesitaba dinero, aunque si lo tuviera, no le serviría de nada. Shino procedió a pedirle al apicultor que le enseñara el camino de vuelta, no obstante, éste le dijo que no había caminos de vuelta, explicando que ese bosque de bambú estaba rodeado por una especie de barrera y, una vez que se entraba, no se podía salir, y que estarían perdidos en esa interminable niebla. Siendo así este jutsu, Shino, sorprendido por esta aclaración, comenzó a correr inútilmente para tratar de salir. Al mismo tiempo, le dijo a distancia al apicultor que, por desgracia, no se podía deshacer el jutsu, y que no se desharía ni aunque lo matara, ya que la niebla se creó originalmente con sustancias especiales que confunden a la gente y solo usó una pequeña parte de niebla para crear el jutsu. Shino dejó de correr y dijo que si era solo eso, podía despejarla. El apicultor le dio la razón en esta parte, pero le aclaró que este jutsu tenía un problema: se aprovechaba de las inseguridades de los que caían en el mar de niebla, sorprendiendo con ello. El apicultor le preguntó si se dio cuenta, diciendo ahora que este bosque hacía dudar a la gente que caía en el jutsu, volviéndolos presos de las dudas, pero por el contrario, quienes jamás dudaban no se verían afectados por el jutsu.
Shino le preguntó ahora al manipulador de abejas si quería decir que dudaba, recordando cuando los niños le desearon que se cumplieran sus sueños, cuando Kiba le dijo que Hinata se casaba y que no volverían a trabajar como antes, y cuando Kurenai dijo que perder a Hinata los haría sentir raros pero se acostumbrarían. Recordando todo esto, Shino al fin entendió, manifestándose ahora frente a él ilusiones de Hinata, Kurenai y Kiba. Dijo ahora que si Hinata se casaba, el Equipo 8 desaparecería y que no sabía cómo viviría como ninja, que siempre quiso seguir a sus compañeros, el que alguna vez era su sueño, y por ello entendió que estaba perdido.
El apicultor apareció detrás y le dijo al Aburame que era como él, que estaba perdido en la vida, pero le dijo que no se sufre cuando se está perdido, ya que él vive el presente. Le dijo que sus compañeros lo entendían, que decían que perderse estaba bien, y que cuando se perdía, ya no había responsabilidades. Estando ahora las ilusiones de sus compañeros de equipo con los brazos abiertos, el apicultor le dijo a Shino que no tenía por qué seguir avanzando, que lo dejara todo y se quedara ahí perdido, y si quería, podía quedarse con ellos. La ilusión de Shino le pidió que viniera, la de Hinata le extendió sus manos, a las cuales comenzó a acercarse, pero entonces recordó cuando Kiba le dijo que "sería la última misión del Equipo 8", haciéndolo entrar en razón y respondiendo que eso no era lo que buscaba. Para sorpresa del apicultor, Shino dijo que lo que buscaba era acompañar a sus compañeros mientras avanzaban, y que no llegaría a un acuerdo con ellos, comenzando a dispersarse así las ilusiones de Kiba y Kurenai. Al tiempo que el Aburame decía que no podía quedarse en ese lugar, y que debía volver a la aldea enseguida, dejando así perplejo al apicultor. Shino sonrió y dijo que era porque tenía una boda a la que asistir. Tras esto, la ilusión de Hinata se dispersó. El apicultor, incrédulo, le preguntó si creía que podía salir de la niebla, afirmándole que dudaba de su vida. Shino asintió a esto y dijo que mientras sus compañeros avanzaran seguros por su camino, estaba seguro de que encontraría el suyo, sin haber duda. Acto seguido, los insectos del Aburame se esparcieron por el bosque para así finalmente ayudarlo a encontrar la salida.

En la entrada de Sora-ku, Shino llegó viendo a Kiba y Akamaru. Kiba le preguntó a su compañero dónde se había metido, ya que desapareció de repente. Shino se disculpó y aclaró que consiguió la hidromiel, la cual está enseñando. Kiba se alegró y le preguntó cuándo lo hizo, y que pensó que se había perdido. Shino dijo que sí se perdió, pero se encontró porque... pero fue interrumpido por Kiba, quien dijo que ya podían volver con la hidromiel.
Los niños de la vez anterior vieron con asombro los insectos de Shino, diciendo la niña que también quería volverse maestra de los insectos. Tsukune dijo desanimado que si no daba el primer paso, no sería Hokage. Shino, quien estaba detrás de él, le respondió que se equivocaba, que ya dio ese paso, porque ponerse un objetivo...
Me dieron el peor regimiento, ¡pero las convertí en un ejército de diosas inmortales!
tags: #naruto #shippuden #capitulo #498facebook