El Diez Colas, también conocido como Jūbi (十尾, Jūbi), es una entidad de poder inimaginable en el universo de Naruto. Su existencia se remonta a los albores del mundo ninja, mucho antes de la creación de las Aldeas Ocultas, cuando la humanidad estaba sumida en guerras constantes. El Shinju, una manifestación del Árbol Divino, era adorado como un dios, y cada mil años producía un fruto sagrado. Kaguya Ōtsutsuki, una princesa de una tierra lejana, violó la prohibición y consumió este fruto con el objetivo de traer la paz al mundo. Al hacerlo, adquirió un poder inmenso, llegando a ser considerada una diosa por algunos y un demonio por otros.
Sin embargo, el Árbol Divino, furioso por el robo de su chakra, se manifestó como el Jūbi. Los hijos de Kaguya, Hagoromo Ōtsutsuki y Hamura Ōtsutsuki, se enfrentaron a esta bestia primordial. Lograron derrotarla y Hagoromo se convirtió en su primer Jinchūriki, sellando el chakra del Jūbi dentro de sí mismo. Este evento marcó el inicio de una nueva era para la humanidad, y Hagoromo fue conocido como el Sabio de los Seis Caminos.
Antes de morir, Hagoromo, consciente de que el Jūbi podría ser liberado, utilizó todo su poder para dividir su chakra en nueve entidades separadas, conocidas como las Bestias con Cola (Bijū). El cuerpo físico del Jūbi fue sellado mediante el Chibaku Tensei y enviado al cielo, creando así la Luna. Esta hazaña lo convirtió en un héroe deificado.

El Renacimiento del Jūbi
Siglos más tarde, Madara Uchiha, uno de los descendientes del Sabio de los Seis Caminos, invocó el caparazón vacío del Jūbi, al que llamó la Estatua Demoníaca del Camino Exterior. Con la adquisición de esta estatua, Madara desarrolló el Plan Ojo de Luna, cuyo objetivo era revivir al Jūbi reuniendo a las nueve Bestias con Cola.
Durante la Cuarta Gran Guerra Shinobi, el Jūbi fue finalmente revivido. Su aparición causó asombro y terror entre todos los presentes. Madara y Obito se colocaron sobre su cabeza, preparados para desatar su poder. Naruto, al sentir la ausencia del chakra maligno del Mazō, se dio cuenta de que el chakra del Jūbi era natural y no poseía intenciones malignas, una cualidad que ni siquiera Kurama podía comprender.
El Jūbi demostró ser una fuerza imparable. Con un solo movimiento de sus colas, destrozaba el terreno y levantaba enormes columnas de humo. Su velocidad era asombrosa, capaz de desplazar a los ninjas con un simple manotazo. Utilizó su Bomba Bestia con Cola para atacar, pero Kakashi logró desplazar al Gyūki y a B al Espacio-Tiempo del Kamui, salvándolos en el último momento.

La Naturaleza del Jūbi
Kurama explicó que el Jūbi no posee sentimientos ni ideales propios. Su chakra es natural, comparable a la energía que fluye alrededor de un planeta. Sin embargo, al ser la voluntad de Kaguya, estaba fiel a su propósito de recuperar el chakra heredado por sus hijos y reaccionaba a la presencia de las Bestias con Cola en Naruto, viéndolo como un reflejo de Hagoromo.
A lo largo de la guerra, el Jūbi sufrió varias transformaciones, aumentando su tamaño y poder. En su estado más avanzado, adquirió una apariencia humanoide con proporciones alargadas y demacradas, un cuello retorcido y múltiples cuernos. En otra etapa, su boca se abrió para revelar una esfera similar a una flor Rafflesia, y más tarde, se transformó en un Dios Árbol.
Cuando Kaguya perdió el control del chakra de las Bestias con Cola, se fusionó con ellas, transformándose en una versión inestable del Jūbi. Su cuerpo original se convirtió en una masa gigante de chakra con cabeza de conejo, dientes afilados y el ojo del Jūbi en la frente.

La Lucha contra el Jūbi
La Alianza Shinobi unió fuerzas para detener al Jūbi. Utilizaron diversas técnicas, como el Rayo Luminoso: Ilusión del Pilar de Rayo y el Elemento Tormenta: Circo de Láser para nublar su visión y dañarlo. El Elemento Viento: Danza de la Corriente de Aire se empleó para afectar sus sentidos. Sin embargo, el Jūbi demostró ser increíblemente resistente y poderoso.
Los ninjas de la Alianza intentaron inmovilizarlo con jutsus, pero el Jūbi respondía con ataques devastadores, como la Bomba Bestia con Cola, que destruyó ciudades enteras y el Cuartel General de la Alianza Shinobi. Obito, como Jinchūriki, lo utilizó para lanzar el Elemento Madera: Jutsu de Estaca, causando numerosas bajas entre los shinobis, incluyendo a Neji Hyūga.
A pesar de los esfuerzos, el Jūbi era difícil de contener. Killer B, transformado en Gyūki, lanzó una gran cantidad de Bombas Bestia con Cola que, al detonar dentro del Jūbi, lo hicieron colapsar de dolor. Naruto y Kurama unieron sus fuerzas, y con la ayuda de otros ninjas, lograron detener sus ataques más devastadores.
Finalmente, los Hokages resucitados intervinieron. Hashirama Senju utilizó el Arte Sabio: Puerta del Gran Dios para inmovilizarlo, mientras que Tobirama Senju, Hiruzen Sarutobi y Minato Senju crearon la Formación de los Cuatro Soles Rojos para atraparlo en una barrera. A pesar de sus intentos por liberarse y lanzar una gigantesca Bola Bestia con Cola, los Hokages fortalecieron la barrera, provocando que la esfera explotara dentro, hiriendo al Jūbi.
los Hokages Vs Jubi Diez Colas La Cuarta Guerra Ninja (Español Latino)
Incluso después de ser atrapado, el Jūbi creó mini clones de sí mismo para defenderse, pero estos fueron eliminados uno por uno por los ninjas de la Alianza, incluyendo a Kiba, Shino, Hinata y el trío Ino-Shika-Chō.
Las Bestias con Cola (Bijū)
El término Bijū se refiere a las nueve bestias demoníacas que fueron creadas a partir de la división del chakra del Jūbi. Cada una tiene un número de colas que indica su poder y les da nombre:
- Ichibi (Una Cola): Shukaku, con forma de tanuki.
- Nibi (Dos Colas): Matatabi, con forma de gato.
- Sanbi (Tres Colas): Isobu, con forma de tortuga gigante.
- Yonbi (Cuatro Colas): Son Goku, un gorila gigante.
- Gobi (Cinco Colas): Kokuou, una mezcla de delfín y caballo.
- Rokubi (Seis Colas): Saiken, con forma de babosa.
- Nanabi (Siete Colas): Choumei, un escarabajo alado.
- Hachibi (Ocho Colas): Gyuki, un toro con tentáculos.
- Kyuubi (Nueve Colas): Kurama, el zorro demonio más poderoso.
Originalmente, el Jūbi era un demonio terrible y poderoso cuyo poder y esencia (chakra) eran infinitos. Solo el Sabio de los Seis Caminos y Hamura Ōtsutsuki pudieron vencerlo. Tras sellar al Jūbi en su cuerpo para evitar que el Tsukuyomi Infinito se manifestara, el Sabio, cerca de su muerte, dividió su chakra en nueve partes, dando origen a los nueve Bijū. A lo largo de la historia, las guerras se libraron con el objetivo de obtener el poder de estas poderosas bestias.

Al final de la historia en el manga, siete de los Bijū quedaron libres tras la pelea de Naruto y Sasuke contra Kaguya, a excepción del Hachibi y el Kyuubi. Los Bijū en estado libre, o sus Jinchūriki (portadores), son buscados y perseguidos por diversos grupos que desean usar su poder para sus propios fines.