La Aldea Oculta entre las Hojas, Konoha, se presentaba ante cualquier visitante como un lugar de gran belleza y serenidad, un remanso de paz rodeado por un bosque inmenso que le otorgaba su enigmático nombre. En el corazón de esta aldea, sobre la imponente Montaña de los Hokages, se encontraba un joven de cabello rubio y ojos azules, con las distintivas marcas de bigotes en sus mejillas. Vestido con un mono naranja, estaba sentado en la cabeza del monumento del Cuarto Hokage, perdido en sus pensamientos mientras contemplaba el horizonte.
Apretando los puños, el joven Naruto murmuró con frustración: "No puedo creer que Kakashi-sensei haya preferido entrenar a Sasuke que ayudarme con mi entrenamiento. Siempre lo ha preferido a él. Si, él tiene a ese ninja de Suna como enemigo, pero yo, mi contrincante es el genio Hyuga." Suspirando abatido, levantó la vista hacia el sol poniente y se lamentó: "Tengo un mes para entrenarme y ni siquiera tengo un maestro que me guíe, ¿cómo se supone que gane mi batalla? Ebisu-baka simplemente me dejó tirado diciendo que no perdería su tiempo conmigo, así Kakashi-sensei se lo hubiera pedido. Ni siquiera se tomó el tiempo de ver lo que puedo hacer." Mirando hacia Konoha, su hogar, susurró con tristeza: "No sé qué hacer, estoy solo, ttebayo."
Años después, Naruto se despereza en su silla de oficina, rodeado de montañas de documentos. Mira por la ventana la hermosa y próspera Konoha, observando a la gente ir y venir. Sonríe, sabiendo que daría su vida por ellos y por su hogar, pues ese era el deber de un Hokage y para ello se había esforzado. A sus veinticinco años, es considerado el mejor ninja del mundo, pero recuerda las innumerables luchas, el dolor y las lágrimas que dejó en el camino, así como a los seres queridos perdidos. Sacude la cabeza, negándose a decaer, pues su fuerza es la que mantiene la aldea unida.
Un golpe en la puerta anuncia la llegada de Sakura, su mejor amiga, consejera y la mujer que ama. Sakura, ahora una kunoichi excepcional, ha dejado la dirección del hospital para ayudar a Naruto con el papeleo, bromeando que él es un genio en la batalla pero un desastre en la escritura. Naruto sonríe al verla, apreciando estos momentos. La vida de Hokage no es como la imaginaba de niño; pasa la mayor parte del tiempo firmando papeles y rara vez sale de la aldea, a veces incluso duerme en la oficina, pero no la cambiaría por nada. Ese es su lugar.
"Buenos días, Sakura-chan", saluda Naruto, sin poder evitar añadir el sufijo cariñoso. Sakura responde con una leve sonrisa, pero Naruto nota algo de preocupación en su rostro. "Claro, tonto... aquí tienes. Debes firmar todos estos papeles, ya los clasifiqué", dice Sakura, entregándole los documentos.
"Sabes que confío en tu criterio, Sakura-chan", responde Naruto. Sakura le recuerda que esa tarde comienzan los nuevos niños en la Academia y que debe estar allí a las dos. Naruto asiente, pero se pierde en la contemplación de Sakura: el movimiento de su cabello, la curvatura de su boca, el brillo de sus ojos. Le está sucediendo a menudo, pero le cuesta prestar atención. La ama desde hace mucho tiempo, pero las cosas no salieron bien en el pasado y no quiere lastimarla. Recuerda cuando ella le dijo que lo amaba, un momento de felicidad fugaz que resultó ser una mentira para que dejara de perseguir a Sasuke. Ella siempre preocupada, siempre dispuesta a sacrificarse. Él no pudo traer a su amigo de vuelta, pero sí liberarlo de su dolor.
"¿Pasa algo?", pregunta Sakura, preocupada. Naruto asegura que está bien, solo un poco de sueño. Sakura nota sus ojeras y se acerca para verlo mejor. "¡Estoy bien, lo juro!", responde Naruto, un poco acalorado, preguntándose cómo sigue comportándose como un niño a su edad.
Sakura mira hacia otro lado con tristeza. "¿Te irás por unos días, Naruto?", pregunta. "¡Sí, claro que sí! No soy un niño, soy el Hokage, puedo cuidarme solo. No es que vaya a extrañarte tanto si son solo unos días y...", dice Naruto, pero Sakura lo interrumpe señalando la pila de hojas. "Ah... sí... yo también me refería a eso, je. Por supuesto, te has ido en otros momentos y no ha habido problemas demasiado graves, ¿no?", rasca Naruto su cabeza, sabiendo que siempre que Sakura regresa, tiene que arreglar el papeleo que él hizo mal. Pero esta vez, tratará de no ser tan torpe.
"Sí... es cierto...", responde Sakura sonriendo. "Bien, entonces volveré a casa. Tengo algunas cosas que preparar y..." Se detiene. Naruto ha tomado su mano y la mira preocupado. "¿Nunca me dirás a dónde vas? ¿Seguirás con los secretos, Sakura-chan? ... si hay algo que..."
"Trabajo bastante, ¿sabes? Y necesito salir un poco y estar sola, Naruto. Voy por ahí...", dice Sakura, su rostro triste matándola. Lamenta ser la culpable de su preocupación, pero no puede olvidar. Sonreír en todo momento no es suficiente para ella, la careta a veces cae. "Sí... lo siento si esto te exige mucho..."
"¡Está bien! Yo elegí este trabajo, ¿no? Sé que necesitas de mi ayuda. Estas cosas no te gustan y no se te dan mucho, en cambio a mí sí. Digamos que nos complementamos...", se calla al darse cuenta de que esas palabras podrían significar mucho más de lo que pretendía. "Sí, entendí", interrumpe él, soltando su mano. "Buen viaje, Sakura-chan. No te preocupes, le pediré ayuda a Shikamaru o a Kakashi-sensei si tengo problemas."
"Bien, te lo agradecería", dice, y casi sin pensarlo, lo besa en la mejilla. Se miran por un momento, él parece querer decir algo. Sakura se aleja. "Nos vemos", dice y sale rápidamente sin mirar atrás.
Naruto se deja caer pesadamente en la silla, suspirando. "¿Nunca me pedirás que la siga?", pregunta Sai, que ha entrado por la ventana. Naruto sonríe. "No es necesario, Sai, sé a dónde va." "¿En serio? ¿El amor que sientes por ella puede ser tan hábil?", pregunta Sai. "¡¿Qué dices, idiota?!", Naruto salta amenazándolo con el puño. "Pero le preguntaste, ¿para qué hacerlo si ya lo sabes?", insiste Sai. "Porque me gustaría que fuera sincera al menos una vez conmigo, que confiara de la misma forma en que yo confío en ella."
"¿Y entonces?", pregunta Sai. "¿A dónde va?", pregunta Naruto. "Lo busca... Sasuke se fue luego de nuestra batalla final. Estaba muy malherido pero no quiso que lo ayudáramos. Simplemente desapareció. Nueve años pasaron y no hemos tenido noticias de él. Nada. Estoy seguro de que lo busca... aún lo ama, como siempre lo ha hecho." "¿Cómo puedes estar tan seguro de que aún lo ama?", pregunta Sai. "Es obvio, lo ama desde muy pequeña...", dice Naruto, levantándose y fingiendo mirar por la ventana para ocultar su dolor. Los recuerdos de la manera en que ella miraba a Sasuke siguen doliendo. "¿Y eso es razón suficiente? Quizá sus sentimientos cambiaron, si le dijeras algo..." "No hay nada que decir, sé que no cambiaron, la conozco." "Asumes demasiado..."
"Sakuraaa...", Ino está apoyada contra el marco de la puerta de la habitación de su amiga, observando cómo esta organiza su mochila. "¿Por qué te haces esto?". "Cállate, Ino." "¿Por qué le haces esto a Naruto?", Ino da en el clavo. Sakura se detiene y mira sus cosas, confundida o dudando. "¿De qué hablas?", dice después de un rato, volviendo a su tarea. "Sabes a qué me refiero. Solo te haces daño a ti y a Naruto. ¿Por qué no olvidas de una vez a Sasuke? Yo lo hice, soy feliz al lado de Sai ahora y..."
"Van a tener un hijo, lo sé, Ino. Suena perfecto, pero no es tan fácil para mí." "Sakura, sé que lo amabas mucho y..." "No es solo eso, Ino. Éramos un equipo, éramos amigos, los tres...", Sakura mira la foto del equipo 7 que aún conserva en su mesa de luz con una sonrisa nostálgica. "No hago esto por mí." "Por favor, te vas tres o cuatro veces al año desde hace ocho años, es obvio que lo buscas para que vuelva contigo." "Sí, quiero que vuelva. Pero no por la razón que crees. Lo hago por..."

🔥 ANIME vs MANGA🔥 // NARUTO y KONOHAMARU: ¡El Verdadero Legado del Séptimo Hokage es KONOHAMARU! 🔥
Konohamaru, con una confianza que recuerda a la de su mentor, proclama que él será el Séptimo Hokage, mientras Naruto se prepara para ser el Sexto, demostrando la continuidad y el ciclo de liderazgo en la Aldea Oculta de la Hoja.