Shukaku, también conocido como el Shukaku de Una Cola (一尾狸, Ichibi no Shukaku), es una de las nueve Bestias con Cola creadas por el Sabio de los Seis Caminos. Originalmente, el chakra del Diez Colas fue separado en nueve criaturas distintas tras la muerte de su progenitor. A pesar de las leyendas que lo describen como el espíritu corrupto de un monje de Suna que se transformó en demonio, Shukaku es, en realidad, una Bestia con Cola con una historia compleja y un poder considerable.
Su apariencia es la de un tanuki de color arena oscura, adornado con líneas azules (negras en el manga) que recorren su cuerpo. Su característica más distintiva es su gigantesca cola, que parece estar compuesta por varias colas más pequeñas. Shukaku es retratado como una criatura inteligente pero errática, con un comportamiento que recuerda a un borracho, un rasgo común en la representación del tanuki en el folclore japonés. De hecho, "Shukaku" puede traducirse como "borracho" en japonés. Al igual que otras bestias, su ira innata y sed de sangre influyen en su comportamiento, disfrutando especialmente de la oportunidad de matar, sobre todo durante las noches de luna llena.
A lo largo de su existencia, Shukaku ha sido sellado dentro de tres jinchūrikis. El más conocido y reciente es Gaara, el Quinto Kazekage de Sunagakure. En algún momento del pasado, Shukaku estuvo sellado en un sacerdote llamado Bunpuku, quien podría ser su primer jinchūriki. Bunpuku vivía recluido en una jaula debido a la bestia que albergaba. En su subconsciente, Shukaku llegó a conversar con Bunpuku, preguntándole si le molestaba ser rechazado por el pueblo a pesar de ser un sacerdote.
El vínculo de Shukaku con Gaara comenzó antes de su nacimiento. La esposa del Cuarto Kazekage, Karura, quedó embarazada, y su esposo ordenó a Chiyo que sellara a Shukaku dentro de Gaara, incluso antes de que naciera. Este sello, realizado tras la extracción de Shukaku de su segundo jinchūriki (el Tercer Kazekage, quien se inspiró en el control de la arena de Shukaku para crear la Arena de Hierro), marcó el destino de Gaara.
Desde su nacimiento, Gaara ha estado protegido por la arena, pero la incapacidad de controlar adecuadamente el poder de Shukaku provocó que hiriera y matara a personas en Suna. Shukaku se liberó por completo tras la muerte de Yashamaru a manos de Gaara. La presencia de Shukaku en Gaara le otorgó la capacidad de levitar y controlar la arena a voluntad. Sin embargo, la bestia también provocaba insomnio en sus jinchūrikis, por temor a que devorara sus mentes mientras dormían, lo que llevaba a una inestabilidad mental. En el caso de Gaara, se confirmó más tarde que la arena que lo protegía se movía por el amor de su madre, Karura.
Gaara, como jinchūriki de Shukaku, demostró la capacidad de transformarse en una versión miniatura de la bestia, e incluso en su forma completa. En ocasiones, permitía que Shukaku tomara el control de su cuerpo. En su lucha contra Gamabunta, Shukaku demostró ser superior, obligando a Naruto a recurrir a una Transformación Combinada con el sapo para poder alcanzar a Gaara y despertarlo.

La organización Akatsuki, a través de Deidara y Sasori, capturó a Shukaku mientras estaba sellado en Gaara, extrayendo la bestia y dejando a Gaara sin vida. Sin embargo, Gaara fue resucitado por Chiyo, quien sacrificó su propia vida utilizando la Técnica de Transferencia de Vida y el chakra de Naruto.
Durante la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, Shukaku fue liberado por los esfuerzos combinados de la Gran Alianza Shinobi, tras ser re-capturado por Madara. Cuando Obito se convirtió en el jinchūriki del Diez Colas, Naruto pudo sentir el chakra de Shukaku y de las otras Bestias con Cola al entrar en él. Posteriormente, tras la derrota de Obito, el chakra de Shukaku y las demás bestias fueron liberados. Inicialmente, su chakra no pudo ser capturado por la Alianza Shinobi debido a la falta de conexión previa con Naruto, pero finalmente las bestias fueron liberadas del control de Akatsuki.
Tras su liberación, Shukaku se negó inicialmente a prestarle chakra a Gaara para sellar a Madara Uchiha, argumentando que ya no tenía una relación con él. Sin embargo, al recordar su amistad con Naruto y su rivalidad con Kurama, Shukaku decidió por sí mismo prestarle chakra a Gaara, no por petición, sino por decisión propia.

Más tarde, Shukaku intentó atrapar a Madara Uchiha creando una enorme pirámide con su arena y un patrón de sellado maldito. A pesar de que Madara escapó utilizando el Susanoo, las Nueve Bestias con Cola, junto con Naruto y Killer Bee, lograron atacar y repeler a Madara.
Cuando Madara recuperó su ojo derecho, comenzó a ser arrastrado por cadenas de chakra. Gaara intervino, creando manos gigantes de arena para detener a Madara y proteger a Shukaku. Este acto recordó a Shukaku sus conversaciones pasadas con Gaara, tanto cuando era su jinchūriki como cuando era joven. A pesar de la intervención de Gaara, Madara logró romper las cadenas y continuar su ataque. Shukaku, al ver la determinación de Gaara, reconoció su igualdad con su anterior jinchūriki.
Posteriormente, Shukaku, junto con las otras Bestias con Cola, fue fusionado con Madara para revivir al Diez Colas. Más tarde, cuando Obito transfirió la mitad Yin de Kurama a Naruto, también lo hizo con las mitades extraídas de Shukaku y Gyūki. En el plano espiritual, Shukaku apareció ante Naruto y Hagoromo Ōtsutsuki, reafirmando la profecía del chico que cambiaría el mundo.
Durante la batalla contra Kaguya Ōtsutsuki, Naruto utilizó el chakra de Shukaku para crear un Rasen Shuriken de Elemento Imán, que, junto con los ataques de las otras Bestias con Cola, provocó la fusión de Kaguya en una criatura deforme de chakra. Tras el sellado de Kaguya, Sasuke utilizó su Rinnegan para controlar a las Bestias con Cola y sellarlas utilizando el Chibaku Tensei.
Después de la separación, Shukaku volvió a contactar a Gaara para informarle sobre la pérdida de su conexión con Gyūki y la permanencia de su vínculo con Naruto. Cuando Urashiki Otsutsuki apareció, Shukaku salió de su escondite para ayudar a Gaara a sellarlo temporalmente. Finalmente, Shukaku aceptó ser sellado y trasladado a Konoha para su seguridad.

En cuanto a sus habilidades, Shukaku posee una inmensa reserva de chakra y es capaz de utilizar la Bola Bestia con Cola. A pesar de ser considerada la Bestia con Cola de menor capacidad ofensiva debido a su menor número de colas, su principal fortaleza radica en su habilidad para controlar la arena, lo que le otorga una defensa casi impenetrable, ganándose el título de "defensa absoluta". Puede manipular la arena a gran escala, creando desde innumerables brazos hasta tsunamis. Shukaku también tiene la naturaleza de Viento, permitiéndole crear proyectiles de aire comprimido capaces de destruir rocas. Su cuerpo tiene un sello maldito natural en forma de marcas, y puede fusionarse con la arena del desierto para realizar ataques sorpresa. Ha demostrado ser resistente, persistente y astuto, con una rápida capacidad de regeneración y la habilidad de convertir su cuerpo en arena para evitar daños.
El nombre "Tanuki" (狸) se refiere a un perro mapache nativo de Japón, conocido por su naturaleza rebelde, habilidades de cambio de forma y por traer buena fortuna. Shukaku comparte varios arquetipos del tanuki, incluyendo la leyenda de Bunbuku Chagama, donde un tanuki es sellado en una tetera, algo que se refleja en la serie.
Naruto: Historia y Evolución de GAARA
Una característica única de Shukaku es que es la única Bestia con Cola que no ha mostrado otorgar a su jinchūriki los característicos mantos de chakra rojo (Versión 1 o Versión 2). Además, Shukaku es la primera Bestia con Cola cuyo nombre se revela en la serie.