En el Reino de Danafor, Meliodas presenció una escena desgarradora: una moribunda Liz le decía que no pudo protegerla. Sin embargo, ella le aseguró que no llorara, ya que se volverían a ver. En ese instante, Meliodas despertó, encontrando a Elizabeth llorando. Ella se alegró de verlo y lo abrazó, mientras él preguntaba por su paradero y el de los demás.
Mientras tanto, en otra habitación, Slader estaba siendo sanado. Agradeció a su sanadora, sintiendo cómo su brazo volvía a la vida. Otros sanadores intentaban devolver a Merlin a la normalidad. Arthur, con lágrimas en los ojos, se disculpaba con ella. Al presenciar esto, Slader le reprochó que un hombre debe actuar como tal y que llorar no solucionaría nada.
Merlin, con la ayuda de Aldan, explicó cómo logró sobrevivir. Gowther apareció, declarando que él había modificado su memoria, haciéndole creer que había acabado con todos. Meliodas se sorprendió al verlo, preguntando cuándo regresó y por qué se presentaba de esa manera. Gowther se acercó y abrió su toalla, revelando que no llevaba nada puesto, lo que provocó una reacción cómica en Meliodas, Elizabeth y Slader, quien se acercó a observar.
Meliodas procedió a preguntarle si ya se encontraba mejor. Gowther respondió que si se refería a un colapso maníaco o mental, ya había sido tratado, mostrando un Amuleto de la Tranquilidad, un artefacto mágico de Merlin.
Merlin comenzó a explicar que ni su magia pudo deshacer el poder que se cernía sobre su cuerpo. Según Galand, esos mandamientos fueron otorgados por el propio Rey Demonio, y para combatirlo necesitarían el poder de las diosas. Sin embargo, la verdadera preocupación era la fuerza de Galand y la posibilidad de ser derrotados si regresaba con su poder mágico. Ante esto, Meliodas declaró que todo era inútil, sumiendo a todos en la depresión.
Merlin detalló el poder que asumirían los Diez Mandamientos. Explicó que el poder de Galand, sin su magia, era de 26.000. Si el resto de los mandamientos estuvieran a su nivel, el total ascendería a 260.000. En caso de que recuperaran sus poderes mágicos, superarían los 300.000, sin contar la invocación de seres como Albion u otros demonios inferiores.

Posteriormente, King, Meliodas y Elizabeth se dirigieron a buscar a Diane. Meliodas decidió ir a avisarle a Diane, ya que todo estaba decidido, y partió con Elizabeth hacia donde ella se encontraba. Mientras avanzaban, un portal se abrió frente a Meliodas, del cual emergió King, el pecado del dragón. King lo detuvo con facilidad y, cómicamente, le dijo que tuviera cuidado por dónde iba.
Meliodas preguntó dónde había estado King. Este respondió que había regresado al Reino de Liones, pero escuchó que habían ido a Camelot. Hawk aclaró que fue porque habían aparecido demonios, alarmando al hada, quien preguntó por el bienestar de Diane. Por lo tanto, se dirigieron al lugar donde se encontraba.
Al llegar con ella, Diane se levantó ante las palabras de King. Sin embargo, preguntó por su identidad, mostrando un claro signo de amnesia.

Este capítulo de Nanatsu no Taizai revela el poder de los Diez Mandamientos y la difícil situación de los Pecados Capitales, mientras Diane sufre de amnesia.