Nanatsu no Taizai y las Enfermedades Mentales: Un Paralelismo Histórico y Psicológico

El manga "Nanatsu no Taizai: Mokushiroku no Yonkishi", secuela de la aclamada franquicia "Nanatsu no Taizai", ha anunciado una pausa indefinida debido a la enfermedad del autor, Nakaba Suzuki. En un comunicado oficial, se informó que la obra no podrá continuar hasta que Suzuki se recupere, dejando en suspenso el futuro de la serie. La salud de los autores es un problema recurrente en la industria del manga, y los mangakas a menudo enfrentan horarios extremadamente exigentes. Nakaba Suzuki, conocido por su dedicación, es un ejemplo de ello, y su reciente pausa subraya la necesidad de considerar el bienestar de los creadores.

Ilustración de Nakaba Suzuki trabajando en su manga

La serie original, "Nanatsu no Taizai", que sigue las aventuras de los Siete Pecados Capitales, capturó la atención global. Sin embargo, la pausa de su secuela pone de relieve un problema más profundo: la conceptualización de las conductas conflictivas a lo largo de la historia. Este trabajo busca establecer un paralelismo entre los Pecados Capitales de la Escolástica medieval y los Trastornos de Personalidad entendidos por la Psiquiatría actual, reflexionando sobre cómo han cambiado la calificación y conceptualización de ciertas actitudes y formas de relacionarse con el entorno.

De los Temperamentos Clásicos a los Pecados Capitales

La Medicina Clásica ya consideraba la enfermedad mental, clasificando a las personas según cuatro temperamentos: sanguíneo, colérico, melancólico y flemático, indicativos de su orientación emocional. El funcionamiento óptimo de la personalidad se alcanzaba con la "crasis", la interacción adecuada de fuerzas internas y externas. La virtud ("areté") se entendía como la disposición del individuo ante la comunidad, donde cada estamento tenía una función. Paralelamente, la filosofía platónica buscaba explicar el desorden y alcanzar una ética personal, mientras que la literatura ofrecía personajes trágicos cuyas transgresiones morales y emocionales reflejaban prohibiciones sociales, subrayando la relación entre la violación de principios y el castigo divino.

Diagrama de los cuatro temperamentos clásicos

En el contexto medieval, el individuo religioso entendía las conductas desviadas como pecados derivados de la intervención demoníaca. Gregorio el Magno, hacia el año 600, categorizó los Pecados Capitales, reconociendo que eran origen de muchas otras conductas indeseables. Esta categorización se asemeja a la imprecisión de los Trastornos de Personalidad, que a menudo coexisten en un mismo individuo. La Escolástica, al clasificar estas conductas imputables y privativas de la Gracia, realizó una primera aproximación a la psicología humana, buscando criterios definitorios para pensamientos, sentimientos y actitudes.

La Psicopatología en la Edad Media y Moderna

La teoría de la psicopatología de Alberto Magno y Tomás de Aquino postulaba que el alma no podía enfermar, considerando la insania como una enfermedad somática. En la literatura místico-religiosa, el pecado era la enfermedad del alma. Alberto Magno atribuía rasgos de carácter a factores somáticos; si las pasiones eran intensas e interferían el razonamiento, se consideraban pecados. El saber esotérico, cercano a lo religioso, ofrecía clasificaciones de personalidad basadas en la influencia astral, intentando justificar conductas por influencias incontrolables.

Durante la Edad Moderna, el pensamiento científico natural se centró en lo moral y la imputabilidad de los actos. El Protestantismo, enfatizando la corrupción de la naturaleza humana, consideraba al hombre incapaz de evitar el pecado, pero no lo achacaba a enfermedades físicas o mentales. El concepto de "insania moral" apareció con Jerónimo Cardano, y Huarte de San Juan realizó una primera clasificación de la personalidad. El fenómeno de la brujería, entre los siglos XIV y XVII, se interpretó como una transgresión del orden existente, vinculando el pecado con las desviaciones de la personalidad y la conducta, similar a la inadaptación social característica de los Trastornos de Personalidad.

Ilustración medieval de brujas y pecados

La Evolución del Concepto de Enfermedad Mental

El liberalismo económico y el puritanismo religioso asociaron el trabajo con la moralidad y el ocio con el pecado, haciendo que las dificultades de una persona con Trastorno de Personalidad para mantener una actividad productiva la llevaran a ser considerada "pecadora". A principios del siglo XIX, la "insania moral" se definía como una enfermedad del alma en sus atributos morales, sin trastorno aparente del intelecto. Pinel introdujo el "tratamiento moral" para equilibrar las pasiones, identificando pasión con emociones.

El Romanticismo elevó a héroes a personajes con rasgos disfuncionales y desadaptativos, exhibiendo una ruptura con la norma como triunfo de la afectividad sobre la razón. Estas "personalidades desviadas" eran calificadas de pecadoras, pero con una connotación de fatalidad que acentuaba el sufrimiento del héroe, iniciando una corriente exculpatoria de la responsabilidad. A finales del siglo XIX, Ribot y Queyral intentaron formular tipologías caracteriales. En 1907, Kraepelin describió cuatro personalidades psicopáticas con carácter de aberración moral, predispuestas a la criminalidad y a otras actitudes desviadas, acuñando el concepto de "inferioridad psicopática".

Retrato de Philippe Pinel en un hospital psiquiátrico

Kurt Schneider y la Relativización de la Anormalidad

Kurt Schneider aportó la primera clasificación de personalidades anormales, basándose en la "norma del término medio" y no en una norma de valor. Para Schneider, las personalidades anormales transitan hacia las normales sin un límite claro. La presencia habitual de una estructura de personalidad no excluye su variabilidad y cambios influenciados por el entorno y las experiencias. Schneider relativizó el criterio de lo perenne, dejando espacio para la libertad y la autoconfrontación.

A diferencia de sus contemporáneos, Schneider no consideraba la patología de la personalidad como precursora de otros trastornos mentales, sino como entidades separadas. Argumentaba que a los sujetos no se les puede etiquetar como enfermedades, sino destacar sus propiedades caracterizadoras. Schneider consideraba los puntos de vista éticos en relación a la conducta desarrollada, y el hecho de que la personalidad sea un continuo dinámico permite que ciertos rasgos sean modificados, acercándonos a la idea de que el "pecado" puede ser corregido.

Paralelismos entre Pecados Capitales y Trastornos de Personalidad

Existen similitudes entre los siete Pecados Capitales y los Trastornos de Personalidad, observadas en niveles de manifestación, concepto de libertad, tristeza asociada, tratamiento, impedimento para una vida armónica y desarrollo de conductas.

  • Niveles de Manifestación: El pecado (pensamiento, palabra, obra u omisión) se superpone a los niveles del Trastorno de Personalidad (cognitivo, expresivo, conductual).
  • Libertad y Disposición: El pecado original condiciona al pecador, similar al temperamento en los Trastornos de Personalidad. La libertad de elección entre el bien y el mal se equipara a la interacción del individuo y su entorno, el aprendizaje social. La personalidad es un proceso dialéctico entre necesidad y libertad.
  • Tristeza y Malestar: El pecado se asocia a la tristeza por alejamiento de Dios. Los Trastornos de Personalidad causan malestar vital, vacío e infelicidad, reflejando la incapacidad del "psicópata" frente al amor.
  • Tratamiento: El tratamiento "moral" o educativo para el pecador se asemeja a la psicoterapia para Trastornos de Personalidad, enfocada en equilibrar polaridades y modificar patrones de conducta.
  • Armonía y Sentido de la Vida: El pecador se aparta del plan divino, impidiendo una existencia armoniosa. Los Trastornos de Personalidad impiden la paz y armonía con el entorno, faltando el contacto con el sentido último de la vida.
  • Desarrollo y Descenso: La "carrera del pecador" que se hunde en la miseria moral se equipara al "desarrollo psicopático" donde el individuo se vuelve más inadaptado, quedando atrapado en un presente inauténtico.
Infografía comparando Pecados Capitales y Trastornos de Personalidad

Los Pecados Capitales en Nanatsu no Taizai

La serie "Nanatsu no Taizai" presenta personajes inspirados en mitos occidentales y otras fuentes, con una interpretación heroica de los Pecados Capitales. Sin embargo, algunos personajes, como Meliodas y Elizabeth, han recibido críticas por aspectos de su personalidad.

Meliodas: El Dragón de la Ira

Meliodas, el protagonista y líder de los Siete Pecados Capitales, es apodado "el dragón de la ira" por haber destruido el reino de Danafor en un ataque de ira. A pesar de su apariencia juvenil, es un demonio milenario con la maldición de la inmortalidad, buscando romperla para vivir con Elizabeth. Su amor por ella desarrolla su empatía, dedicándose a proteger a otras razas. Fue líder de los Diez Mandamientos, pero traicionó a su clan al enamorarse de Elizabeth, una diosa. Su padre, el rey demonio, lo maldijo a resucitar perdiendo gradualmente su humanidad. Irónicamente, es amable, alegre y optimista, mostrando su ira solo para proteger a sus seres queridos. Su ataque mágico principal es el "contra-ataque total", capaz de reflejar y potenciar ataques mágicos.

Ilustración de Meliodas en su forma demoníaca

Elizabeth Liones: La Princesa de la Sanación

Elizabeth, la tercera princesa de Liones, se embarca en la búsqueda de los Siete Pecados Capitales para salvar su reino. Es amable, bondadosa y sensible, aunque a veces torpe y tímida. Confía plenamente en Meliodas y lo ayuda, incluso arriesgando su vida. Su amistad con Meliodas es peculiar, marcada por el acoso sexual de este. A los 16 años, escapa de su castillo para reunir a los Pecados. A medida que acompaña a Meliodas, gana el cariño de los demás miembros y se convierte en una fugitiva. Fue secuestrada para resucitar al clan de los demonios, pero manifiesta su poder latente de druida, sanando a los heridos. Posteriormente, descubre que es la reencarnación de una antigua novia de Meliodas, maldita a morir y reencarnar cada vez que se reencuentra con él. Fue una diosa que peleó en la guerra santa. Su magia le permite volar, curar heridas fatales y purificar seres afectados por magia oscura.

Ban: El Zorro de la Avaricia

Ban, "el inmortal", es acusado de matar a la guardiana de la fuente de la juventud y de incendiar el bosque de las hadas. En realidad, descubrió que beber de la fuente causaría la sequía del bosque, perdiendo interés en la vida eterna. Se hizo amigo de Elaine, un hada, a quien prometió robarla para vivir juntos. El bosque fue atacado por un demonio, hiriendo a ambos. Elaine le dio a beber de la fuente a Ban para salvarlo, otorgándole regeneración y longevidad. Tras la muerte de Elaine, Ban fue arrestado. Durante años, se ofreció voluntario para pruebas de ejecución, esperando reunirse con Elaine. Su nivel de regeneración es celular, imposible de morir por métodos convencionales.

Diane: La Serpiente de la Envidia

Diane, una gigante, es el segundo pecado encontrado por Meliodas y Elizabeth. Se le otorgó su apodo tras ser acusada de asesinar a una compañera gigante y a varios caballeros sagrados. A pesar de su apariencia juvenil, tiene unos 700 años. Fue entrenada por Matrona, una gigante con odio hacia los humanos. Cuando Matrona fue envenenada protegiendo a Diane, le suplicó que no confiara en los humanos. Años después, Meliodas la reclutó para los Siete Pecados Capitales. Desarrolló un interés amoroso en Meliodas, que no es correspondido. Como gigante, controla magia de la tierra, creando ataques como avalanchas y golems.

King: El Oso de la Pereza

King, cuyo verdadero nombre es Arlequín, es el rey del clan de las hadas y el cuarto pecado en unirse al grupo. Como hada, posee habilidades como flotar, telequinesis y cambio de apariencia. Su forma conocida es la de un hombre obeso y grotesco, pero su verdadera forma es la de un adolescente delgado. Hace muchos años, llevaba una vida tranquila como rey del bosque de las hadas, pero un incidente lo llevó a abandonar su responsabilidad, resultando en la destrucción del bosque y la muerte de su hermana.

PSICÓLOGO ANALIZA A MELIODAS | Seven Deadly Sins | nanatsu no taizai | Ness

Otros personajes de manga y anime también pueden relacionarse con enfermedades psicológicas. Kaede (Elfen Lied) ha sido asociada con esquizofrenia paranoide y trastorno de identidad disociativo. Kouta tiene represión, y Roxanne (Claymore) es un ejemplo de perversa narcisista. Violet Evergarden muestra emociones reprimidas y traumas. Ryō Saeba (City Hunter) sufre de síndrome de Burnout, y Raji (Akagami no Shirayuki Hime) presenta trastorno de personalidad narcisista. Las reinas quirópteros (Blood+) pueden sufrir el trastorno de Rip Van Winkle. Light Yagami (Death Note) padece megalomanía, y Zank (Akame ga Kill) es un claro ejemplo de sadismo.

Ilustración de personajes de anime con trastornos psicológicos

La obra de Nakaba Suzuki, al igual que otras creaciones artísticas, nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la psique humana, estableciendo puentes entre conceptos históricos y diagnósticos contemporáneos, y demostrando cómo la ficción puede ser un espejo de nuestras propias realidades y desafíos.

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