Como todo producto humano, cultural o no, mercantil o material o mental, siempre existirán realizaciones que los humanos considerarán de primer nivel o de quinto nivel. En el terreno del cómic o la historieta, existen casi una decena de museos en España, terminados o en proyecto, y existen varias decenas de grandes y medianos museos en el mundo. Diríamos que es una realidad casi semiolvidada, que quizás, en el fondo no otorguemos suficiente información. Por tanto, todo museo o fundación que se realice sobre esta temática, por ejemplo, esta de Villadiego es notable.
La historieta es una combinación de las artes, en cierto modo, como la ópera y el cine, es una de las artes totales, combina-mezcla-hibrida la plástica y la literatura y, muchos elementos de otras artes. Deberíamos no olvidar, que llevamos dos siglos con este arte -bien harían que se crease una Red de Museos y Colecciones del cómic y el humor gráfico en España-, y, pienso no han existido conmemoraciones suficientes, para recordar esta eventualidad.
La fotografía y la historieta, que surgieron, al menos en el siglo diecinueve, se indica, para recordar que Thomas Rowlandson, fue el inventor del cómic, 1809, “Los viajes del doctor Syntax”. Y que R. Por consecuencia, deberíamos ser conscientes, que el cómic-historieta, ya respira desde hace dos siglos. Pienso y opino, que el cómic y la historieta y el humor gráfico deberían incluirse en una misma realidad-modalidad-categoría-concepto.
Es cierto, que el humor gráfico podría retrotraerse a etapas anteriores al siglo diecinueve. Pero creo que los museos, fundaciones, colecciones del cómic aumentaría su valor de conocimiento y entitativo, si incluyesen secciones o salas o departamentos al Arte del Humor Gráfico, y, viceversa.
Villadiego, un pueblo medieval, posiblemente, uno de los pueblos más bonitos de esta Piel de Toro llena de estrellas y, que han tenido la inteligencia y la creatividad de crear-inventar-diseñar seis museos. Y, que deberían seguir creando nuevos, porque es una de las maneras más creativas-imaginativas-económicas-eficientes de crear empleo y trabajo, y, ocio y turismo y cultura, en definitiva, interpretación del ser humano.
“Tomar las de Villadiego”, se interpreta el privilegio que Fernando III otorgó a la Villa, para que los judíos que estuviesen perseguidos en otros lugares se refugiarán en esta villa-lugar. También en La Celestina y en El Quijote se habla de “calzas de Villadiego”, que alude a unas alpargatas del pueblo de Villadiego. Existe una placa conmemorativa de García Lorca que visitó este lugar-lagar-pueblo-villa el día 25 de agosto de 1934, con su compañía y teatro la Barraca - a veces, pienso y opino, y me digo a mi mismo, se podría crear una red de aldeas y pueblos y ciudades conmemorando que fueron visitadas por Lorca y su compañía, hace ya casi un siglo-.
Citar también, que existe una escultura al Padre Flórez, que en el siglo XVIII escribió España Sagrada. No sé si existe una tesis doctoral sobre pueblos criptojudíos, aquellos que tuvieron durante siglos una presencia judía importante. No quiero que nadie se ofenda, pero en aquellos pueblos o aldeas que han tenido esta realidad, incluso hoy, se nota más prosperidad económica, más riqueza en comparación con los pueblos de su comarca y provincia, tenemos, Lucena en Córdoba, Bolaños en Ciudad Real, y, me parece, que en Villadiego sucede lo mismo -lo cual, ya que estamos materializando pájaros de sugerencias, pues un Centro de Interpretación Judío Medieval podría ser una perla flor más de este pueblo de museos-.
Estimado lector-a, empezamos hablando y terminando del y sobre el museo del cómic, y, hemos ido recorriendo por el paisaje del interior humano. Solo queda que usted visite este lugar, este museo de la historieta, estos museos, porque es una forma de recorrer el alma humana. De ser y estar de forma más verídica y verdadera en nosotros mismos.
En Patrimonio Activo Castilla y León nos encanta nuestra tierra, llena de historias que hacen volar la imaginación hacia el infinito y más allá. Quizás por eso, y porque su madre era de allí, en la localidad burgalesa de Villadiego -de donde procede el dicho «Tomar las de Villadiego»- vivió y murió un dibujante de cómic muy conocido: Ángel Pardo. Él fue el historietista que más cuadernos del Capitán Trueno dibujó. Ahora ya te suena, ¿verdad?
Este museo es el centro de interpretación de las Cuatro Villas sobre el cómic. Fabulantis es mucho más que un simple museo del cómic. Se trata de un lugar interactivo, bastante enfocado en el público infantil y que supone un punto de reunión para los amantes de la viñeta. Además rinde homenaje al historietista Ángel Pardo, uno de los dibujantes que participó de manera más activa en la elaboración de los comics de El Capitán Trueno. Pardo, que regresó al que era el pueblo de su madre para descansar, terminaría sus días en Villadiego, dejando una profunda huella en el pueblo.

En la primera sala y como inicio de la visita se describen las principales características del cómic, lo que puede reforzarse dedicando un tiempo a la lectura de los ejemplares disponibles en el Centro. La primera sala de Fabulantis sirve para que el visitante se familiarice con las principales características del cómic.
Le sigue la sección dedicada a Ángel Pardo, el historietista que más cuadernos del Capitán Trueno dibujó, que vivió y terminó sus días en la localidad de Villadiego.
A partir de aquí se plantean dos posibilidades en cuanto al orden de visita. O una segunda opción, que sería ir al aula de trabajo en la que se pueden realizar diferentes actividades como dibujar, pintar o disfrazarse. La cuarta sala de Fabulantis es un aula de trabajo para dibujar, pintar o disfrazarse.
Además se puede hacer uso de las mochilas didácticas, a disposición tanto de padres como de profesores, en las que se describen (aportando el material necesario para su realización) siete "Aventuras", a través de las cuáles se trabajan aspectos como la vestimenta en la Edad Media, el diseño de escudos de armas, la elaboración de un cómic...
Sea cual sea el itinerario elegido, se continúa en la sala del "Aplausómetro" en la que con el formato del cómic como base, se ofrece la posibilidad de ser los directores de una pequeña proyección. La quinta sala es del «Aplausómetro», en la cual ejerces de director de una historia grabada. Te la presentan y luego te preguntan cuál es la opción que elegirías para continuarla.
Y no se te olvide. En definitiva, un lugar en el que pequeños y también mayores aprenden y disfrutan del proceso creativo del cómic y dibujan, pintan y crean una narración dejando volar su imaginación. ¿Has visitado este museo?
“Ausentarse impensadamente, de ordinario por huir de un riesgo o un compromiso”. Con esas palabras, nuestro Diccionario de la Lengua define la expresión “tomar las de Villadiego”, una locución que hemos escuchado en situaciones insólitas o embarazosas hasta la saciedad. Bendito lenguaje popular. Pero pocas personas conocen su origen. Esta expresión nace en la Edad Media, cuando Villadiego se transformó en refugio para los judíos perseguidos. En el año 1223, Fernando III emitió una encomienda que permitió en años sucesivos protección por parte del rey, siempre y cuando vistieran unas calzas amarillas como distintivo. Los judíos huían a Villadiego y vestían de amarillo para mostrar el favor del rey. Y esto les sirvió hasta la expulsión por parte de los Reyes Católicos en el año 1492.

En los tiempos que corren decidimos tomar las de Villadiego también para huir, pero de la gran ciudad, de la contaminación y del ruido. Es fácil de conseguir, teniendo en cuenta que hemos llegado a tierras burgalesas, allí donde la naturaleza es casi virgen y las carreteras que serpentean por las montañas casi siempre están desiertas. A caballo entre el Páramo y la comarca de Odra-Pisuerga, llegamos a esta preciosa villa medieval que lleva tres décadas reconocida como Conjunto Histórico y que tiene cierto renombre por su labor cultural.
Así es como se conoce popularmente a Villadiego, aunque no todos los museos se encuentran hoy en día abiertos al público. Para evitar sorpresas es mejor contactar con el Centro de Recepción de Visitantes del Geoparque Las Loras y organizar la visita para no perder detalle.
El Centro de Visitantes desgrana la importancia del que es uno de los geoparques más importantes de nuestro país. Tiene su origen en un gigantesco fondo marino que evolucionó tras 250 millones de años en el precioso parque natural que disfrutamos hoy en día y que la UNESCO tiene bajo su protección desde el año 2017. Este inmenso espacio natural ocupa hasta once poblaciones de la provincia de Burgos, incluyendo el precioso pueblo del agua, Orbaneja del Castillo.
Al salir del Centro de Visitantes hay que cruzar la plaza Mayor y el ayuntamiento de Villadiego hasta llegar a la iglesia de San Lorenzo, ubicada junto al Antiguo Hospital de San Juan, transformado hoy en la Casa de la Cultura. Sobria, regia y sencilla, se construyó en el siglo XIV en plena transición entre el románico y el gótico, elementos perfectamente visibles a través de las ventanas ojivales que hay en la fachada. Es probablemente la construcción más antigua de la villa y guarda en su interior el Museo de Arte Sacro, una colección de tesoros de la iglesia que se remontan al siglo XIII.
De regreso a la plaza Mayor nos encaminamos hacia la calle de Vega aunque ante nuestro paso se hace notar el Palacio de los Velasco. Es una de las casas señoriales más poderosas y mejor conservadas de Villadiego, con el blasón de la familia Velasco presidiendo la puerta principal, dejando constancia del carácter noble de quienes vivieron allí en otro tiempo. Poco a poco vamos descubriendo la importancia que tuvo esta familia en la ciudad de Villadiego, ejerciendo durante años su influencia tanto política como económica.
Dejando de lado el Palacio de los Velasco, justo detrás encontramos el conocido como Arco de la Cárcel. Villadiego tuvo en su día una muralla medieval que la defendía de cualquier tipo de amenaza militar. A pesar de que ha desaparecido actualmente, aún conserva un pequeño vestigio de aquella fortaleza defensiva en dicho arco. En realidad es una puerta de entrada a la ciudad, la única que queda en pie de las cuatro que tenía originalmente. Data del siglo XV, fue ordenada construir por los Velasco y era el lugar donde se ubicaban las mazmorras.
En este punto se pueden visitar tres de los museos de la ciudad. Primero el Museo Etnográfico, una amplia colección de enseres de oficios y de la vida cotidiana de siglos pasados. En segundo lugar el Museo de la Radio, que es más bien un estudio de radio donde se muestra cómo funciona una emisora por dentro. En tercer lugar se puede visitar el Museo Pictórico, una colección de pinturas adquiridas por Villadiego gracias al legado del paisajista y restaurador de arte Lorenzo Albarrán, que se casó y falleció en este pequeño pueblo burgalés.

Bajando por la calle de las monjas saldríamos del originario recinto fortificado de Villadiego por lo que fuera en su día la judería, hasta dar con el Monasterio de San Miguel de los Ángeles. Fue fundado en el año 1468 sobre la antigua sinagoga judía aunque el estilo de sus formas góticas apunta que el templo se terminaría en el siglo XVI. Hoy en día sirve de alojamiento a la comunidad de monjas agustinas, que mantienen la iglesia abierta al culto.
Yendo por detrás del monasterio se puede alcanzar la iglesia de Santa María, también de estilo gótico aunque conserva una capilla románica del siglo XIII en honor a Santa Ana. El cuidado del patrimonio que practica Villadiego sobre su patrimonio se hace muy evidente en esta iglesia, perfectamente conservada. Hay que fijarse bien en los detalles, como por ejemplo en la pila bautismal, donde el escudo nos suena familiar. Es el de la familia Velasco, efectivamente.
Al salir de la iglesia hay que guiarse por la calle Crucero, que parte del jardín anexo al templo y llega hasta un aparcamiento de autocaravanas. Porque sí, Villadiego también está preparado para el turismo de autocaravana que tanto ha despegado desde la pandemia. Junto al área de estacionamiento se encuentra nuestra última parada: Fabulantis, el Museo del Cómic de Villadiego.
Como os hemos comentado antes, Villadiego está muy preparado para los viajeros nómadas que se pasean por las carreteras comarcales sin rumbo ni fecha de llegada. El área de estacionamiento de caravanas que hay al lado de Fabulantis está preparada para acoger hasta diez vehículos a escasos metros del casco histórico de la ciudad.
Pero por recomendar que no quede. Sin duda la mejor alternativa para hacer noche en Villadiego la vais a tener en el Centro de Turismo Rural Safari (Avda. de Burgos, 8). Este pequeño hotel rural, cómodo y funcional, cuenta con un corral, una pista de frontón profesional y un precioso jardín donde se pueden ver patos y faisanes campando a sus anchas.
El Safari tiene muy cerquita un restaurante llamado La Cueva (Mayor, 11) frente al Antiguo Hospital de San Juan. Saben sacarle jugo al cerdo en todas sus manifestaciones, bien sea con unas manitas de cerdo, un buen plato de jamón o de jijas, que es como aquí se conoce al picadillo adobado o la zorza.
tags: #museo #del #comic #villadiego