Meliodas y Estarossa: Hermanos Demoníacos en el Universo de Nanatsu no Taizai

La compleja relación entre los hermanos demoníacos Meliodas y Estarossa es un pilar fundamental en la narrativa de Nanatsu no Taizai. Sus lazos de sangre, marcados por la rivalidad, el amor y un destino entrelazado, definen gran parte de los conflictos y desarrollos de la historia.

El Orgullo del Rey Demonio: Meliodas

Desde el momento de su nacimiento, Meliodas se había convertido en el orgullo absoluto del Rey Demonio, su hijo predilecto, el guerrero destinado a traer gloria eterna a su raza. Con él al frente de las tropas demoníacas, los avances de las Diosas se habían detenido en seco; terreno tras terreno recuperado, ejércitos enteros aniquilados bajo su espada y su poder abrumador. Era una fuerza imparable en el campo de batalla, un torbellino de oscuridad y confianza que hacía temblar incluso a los arcángeles más valientes.

Melissa lo admiraba con una devoción casi ciega. Cada vez que lo veía regresar cubierto de polvo y sangre enemiga, con esa sonrisa despreocupada que parecía desafiar al mismísimo destino, su corazón latía más rápido. Quería ser como él: fuerte, valiente, invencible.

-Meliodas es increíble... -murmuraba para sí misma cada vez que lo veía entrenar con Zeldris y Estarossa, sus ojos azules brillando de pura admiración-. Algún día yo también podré pelear así...

Aunque su padre insistía una y otra vez en mantenerla apartada del conflicto -"Tú eres mi joya, no mi arma"-, Melissa no podía contener la fascinación que le despertaba el combate. Cada golpe que resonaba en los campos de entrenamiento, cada técnica que liberaba destellos de energía oscura, cada rugido de poder que hacía vibrar el aire... todo avivaba en ella un deseo infantil pero ardiente de aprender, de participar, de demostrar que también llevaba sangre demoníaca en las venas.

A veces, cuando su padre estaba ocupado con asuntos del reino o con estrategias de guerra, Melissa se escabullía de su habitación protegida. Con pasos sigilosos y el corazón acelerado, corría por los pasillos sombríos del castillo hasta llegar a los vastos campos de entrenamiento al aire libre del Purgatorio. Allí se ocultaba detrás de una roca negra o una columna erosionada por siglos de batallas, observando en silencio a sus hermanos.

Un día, mientras los tres entrenaban con ferocidad, Melissa logró acercarse más de lo habitual. El aire estaba cargado de energía demoníaca: relámpagos negros cruzaban el cielo artificial, el suelo temblaba con cada impacto. Meliodas y Zeldris intercambiaban golpes a una velocidad que apenas permitía seguirlos con la vista. Estarossa, con los brazos cruzados y una sonrisa burlona, observaba desde un lado.

-Vas mejorando, Zeldris -dijo Meliodas con esa sonrisa confiada que siempre llevaba, deteniendo el ataque brutal de su hermano menor con un solo antebrazo-. Pero aún te falta velocidad. Sigues pensando antes de moverte. En batalla, eso te mata.

-¡No necesito que me lo digas, hermano! -gruñó Zeldris, retrocediendo con los ojos encendidos de furia. Su aura oscura se intensificó, y cargó de nuevo con un golpe que partió el aire como un trueno-. ¡Te voy a borrar esa sonrisa de la cara!

Estarossa soltó una carcajada profunda y resonante, inclinando la cabeza.

-Vamos, Zeldris, ¿eso es todo lo que tienes? Pareces un cachorro ladrando a un dragón. Meliodas ni siquiera está sudando.

Meliodas rio por lo bajo, esquivando el siguiente ataque con un movimiento fluido y contraatacando con un puñetazo que envió a Zeldris varios metros hacia atrás.

-No seas tan duro con él, Estarossa. Al menos lo intenta.

El corazón le latía tan fuerte que temía que la oyeran. Quería estar ahí con ellos. Quería sentir el poder correr por sus venas. Quería que la vieran como una igual, no como una niña frágil que debía esconderse.

Sin pensarlo dos veces, salió de su escondite y corrió hacia el centro del campo de entrenamiento, con el cabello rosado ondeando detrás de ella como una bandera de rebeldía.

-¡Yo también quiero intentarlo! - exclamó con voz emocionada y temblorosa, deteniéndose justo entre sus hermanos-. ¡Por favor! ¡Déjenme pelear con ustedes! ¡Quiero aprender! ¡Quiero ser fuerte como Meliodas!

Los tres se congelaron al instante.

Meliodas fue el primero en reaccionar. Sus ojos verdes se abrieron con sorpresa, y la sonrisa confiada desapareció por completo, reemplazada por una mezcla de alarma y ternura.

-¿Melissa...? -murmuró, bajando los brazos-. ¿Qué haces aquí? Esto no es lugar para ti.

Zeldris se enderezó de inmediato, frunciendo el ceño con severidad.

-¿Cómo saliste de tu cámara? Padre te matará si se entera. Vuelve ahora mismo.

Estarossa, en cambio, arqueó una ceja con curiosidad divertida, cruzando los brazos de nuevo.

-Vaya, vaya... la princesita decidió salir de su torre. ¿Quieres pelear de verdad, pequeña? ¿O solo viniste a vernos lucirnos?

Melissa negó con la cabeza vigorosamente, dando un paso adelante con determinación infantil.

-No... ¡quiero pelear de verdad! -insistió, apretando los puñitos-. ¡Meliodas siempre dice que los demonios deben ser fuertes! ¡Yo también soy demonio! ¡Quiero que me enseñen! ¡Por favor, hermano...!

Meliodas suspiró, pasándose una mano por el cabello rubio. Miró a sus hermanos menores y luego a la niña, que lo observaba con ojos suplicantes.

-Melissa... -dijo con voz más suave, arrodillándose frente a ella-. No es que no queramos. Es que... si te pasa algo, padre nos destrozaría a todos. Y yo... no quiero verte herida. Nunca.

-Pero... -Melissa bajó la mirada, la voz temblándole-. Si no aprendo, siempre voy a ser solo... la joya que hay que proteger. Quiero ser más que eso. Quiero que me vean como a una de ustedes.

Zeldris resopló, cruzando los brazos.

-Eres una niña. El campo de batalla no es un juego.

Estarossa soltó una risita baja.

-Déjala intentarlo una vez, Meliodas. ¿Qué daño puede hacer? Solo es una pequeña demostración. Tal vez tenga más poder del que creemos.

Meliodas miró fijamente a Melissa por un largo momento. Luego, con una sonrisa resignada pero cálida, extendió la mano hacia ella.

-Está bien... solo esta vez. Pero si duele, paramos inmediatamente. ¿Entendido?

Los ojos de Melissa se iluminaron como estrellas en la oscuridad.

-¡Sí! ¡Gracias, hermano! - exclamó, tomando su mano con fuerza.

Los tres hermanos intercambiaron una mirada: preocupación, incredulidad y un toque de orgullo oculto. Por primera vez, la pequeña joya del Rey Demonio había dado un paso fuera de su jaula...

Entrenamiento de los hermanos demonio Meliodas, Zeldris y Estarossa

Estarossa: El Enigma del Amor y el Odio

Estarossa es uno de los hijos del Rey Demonio y hermano de Meliodas y Zeldris. A pesar de su apariencia tranquila y relajada, Estarossa posee un lado sádico y cruel, disfrutando de la tortura y el sufrimiento de sus enemigos, e incluso de sus hermanos, como castigo por sus acciones.

Estarossa es un hombre alto y muy musculoso de piel ligeramente bronceada. Tiene un gran parecido con Meliodas, compartiendo el mismo estilo de peinado, pero de color plateado. Usa como vestimenta un abrigo largo de color marrón con adornos blancos y bordes amarillos que le cubre casi todo el cuerpo, dejando su pecho ligeramente al descubierto.

Apariencia de Estarossa

A diferencia de otros miembros de los Diez Mandamientos, Estarossa es muy tranquilo y relajado. Sin embargo, se molesta con facilidad sin perder su expresión tranquila. Cita la crueldad anterior de Meliodas como uno de los rasgos que solía admirar más de él, y claramente gustó de torturar a su hermano como castigo por su traición a su propia raza. Sin embargo, comenzó a llorar al matar a Meliodas, lo que implica que todavía sentía amor por su hermano mayor a pesar de su traición.

Debido a su mandamiento, el Amor, adopta una personalidad fría y amable, aunque sádica y cruel sin llegar a sentir odio. Es imposible saber lo que realmente piensa o siente Estarossa, ya que parece disfrutar pelear por su propia cuenta. Incluso afirmó que quería pelear con sus hermanos por el trono del Rey Demonio, a pesar de que confesó no estar interesado en él. En consecuencia, sus motivaciones son poco claras, esto lo prueba ya que incluso prefirió ceder el trono, optando por "ganarse" a Elizabeth Liones.

En una ocasión, Estarossa se enfrentó a Meliodas cuando este llegó para advertirles sobre la destrucción del Reino de Edinburgh. Posteriormente, se limitó a ver cómo sus compañeros atacaban repetidamente a Meliodas, hasta que este utilizó su Revenge Counter, el cual Estarossa bloqueó con suma facilidad. Estarossa pregunta a Meliodas cuándo pensaba traicionar a sus compañeros. Mientras Estarossa seguía disfrutando del dolor de Meliodas, Derieri y Monspeet comentan que sentían una extraña observación y que probablemente serían los amigos de Meliodas. Ante esto, Estarossa lo toma del cuello y pregunta desde cuándo estuvo planeando traicionar a sus nuevos compañeros de la misma forma que traicionó a los Diez Mandamientos cuando era su líder.

Estarossa empieza a recordar cuando Meliodas era parte de los Diez Mandamientos, cuando su fuerza, crueldad e indiferencia por la vida era una magnífica vista por contemplar, incluso las diosas se acobardaban por su presencia y todos lo reconocieron como el más digno sucesor del Rey Demonio. Acto seguido Estarossa lo lanza contra el suelo y Melascula pide acabar con él debido a que sus Siete Pecados Capitales la hicieron sufrir mucho. Estarossa se queda observando mientras Melascula sacaba el alma de Meliodas y seguidamente vio como su compañera era asesinada por Ban de los Siete Pecados Capitales. Estarossa declara que intentó devorar el alma de su hermano por lo que su muerte era bien merecida y le agradece a Ban por haberlo hecho, aunque comenta que si no lo hubiera hecho, él mismo habría acabado con ella.

Utilizando su técnica Rebellion, Estarossa invoca otras seis espadas negras a la vez que Ban pregunta exaltado qué era lo que pretendía hacer allí. Éste utiliza Fox Hunt en el demonio sin resultado alguno, el cual empieza a explicar que los demonios superiores poseían siete corazones y que no importara cuán poderoso fuera el demonio, una vez que estén destruidos todos los corazones, este moriría. Estarossa continúa clavando las espadas en Meliodas a pesar del intento de Ban por detenerlo al romper su cuello y utilizar Hunter Fest. Antes de clavar la última espada, Estarossa llora despidiéndose de su hermano para finalmente acertar el golpe final provocando un gran grito en Ban, el cual es desintegrado por Estarossa.

Un mes después, Estarossa junto con Derieri, Monspeet y Grayroad dirigían un ataque contra el Reino de Liones, donde encararían a varios Caballeros Sagrados. Estarossa reconoce a Escanor, puesto que creía que lo había asesinado, sin embargo no le presta atención y ante la impotencia de los caballeros, el demonio les dice que los liberaría de su sufrimiento. Posterior y repentinamente, Escanor aparece frente a él, sorprendiendo a Estarossa, quien pregunta por qué su mandamiento no tenía efecto en él, a lo que responde que no tenía razón para odiar a los que estaban por debajo de él, sino que siente pena por ellos. Acto seguido, el mandamiento conecta un potente golpe en su quijada para luego este elevarse un poco y conectar otro golpe, y de este modo lo lanza hacia abajo rompiendo la roca donde ambos estaban. Estarossa bajaría para luego patearlo hacia arriba y aparecer detrás de este y así empujarlo hacia donde se encontraba el resto de los Caballeros Sagrados.

Luego de esto, Escanor eleva su poder creando un pequeño sol ante el demonio, por lo cual rápidamente lo dirige hacia Estarossa, que sorprendido por este acto es golpeado fuertemente saliendo disparado por tal impacto. Y una vez este sobrevolando el Lago Penace, Escanor utiliza su Cruel Sun para impactar de lleno al mandamiento del amor, y así este cayendo al fondo del lago y sufriendo el impacto. Escanor utiliza el Pride Flare sobre el mismo Estarossa que aún estaba siendo impactado por el anterior ataque para así hacer explotar y evaporar todo el lago.

Luego de lo ocurrido, Estarossa saldría entre el humo del lago evaporado pero totalmente lastimado y con su brazo izquierdo totalmente quemado por el Cruel Sun y Pride Flare. Estarossa comienza a curarse gracias a su materia oscura para luego decir que es hora de terminar con el combate, a lo cual Escanor responde que al fin hay algo en lo que están de acuerdo, por lo cual este crea otro Cruel Sun, pero Estarossa rápidamente utiliza el Blackout (Estarossa), técnica que consume por completo el Cruel Sun. Seguidamente Estarossa se lanza hacia Escanor diciendo que será su final, por lo cual Escanor responde ante este y ambos chocan sus armas en un poderoso ataque que el mandamiento del amor logra repeler hacia el león del orgullo con Full Counter, creando en Escanor un gran daño.

Después de su dura batalla contra el León del Orgullo, este quedaría en coma, por lo cual Zeldris diría que los Diez Mandamientos están literalmente derrotados. Luego de esto, Estarossa despertaría recuperando la conciencia tras su coma y se le ve en una especie de cápsula con agua recuperándose.

Estarossa despierta después de haber estado en coma. Luego de esto, Estarossa despertaría debido a un sueño en el cual aparecería Elizabeth preguntándole si se había vuelto a pelear con su hermano mayor. Luego de esto, Estarossa reaccionaría muy sorprendido, lo cual lo despertaría de su sueño para así terminar su recuperación.

Luego de esto, este se vestiría para así reencontrarse con Meliodas y Zeldris, algo que no se había dado en varios años, pero en eso notaría la presencia de Elizabeth, cosa que lo sorprende a pesar de que ambos afirman no conocerse.

Los hermanos debaten quién sería el nuevo Rey Demonio, algo que no interesa en absoluto a Estarossa. Tal poder demostró que ni Zeldris con el poder de su padre podía moverse un milímetro; sin embargo, Estarossa podía oponer resistencia, pero luego Meliodas aumentaría la presión para clavarlo y mantenerlos por un tiempo.

Estarossa enfrentando a Escanor

Estarossa, asombrado de tal poder, se disculpa con Meliodas por haberlo llamado tonto, pero sin embargo, mentalmente afirmó que aún no había sido derrotado.

Tras convencer a Zeldris de ayudarle en su afán de romper la maldición de Elizabeth, Meliodas afirma que no podrá igualar el poder del Rey Demonio entrenando ni tomando el poder prestado de Zeldris, y que el único modo de lograrlo es absorbiendo los diez mandamientos del Rey Demonio dentro de su cuerpo, dado que los diez mandamientos son fragmentos de la mitad del poder del Rey Demonio.

Estarossa le insiste a su hermano menor que le enseñe cómo es que los mandamientos son retirados de su portador, a lo que Zeldris utiliza el hechizo para remover mandamientos en Estarossa. Este se alarma ante eso, pero el hechizo no funciona, lo que lleva a Zeldris a explicar que los mandamientos solo pueden ser retirados si el portador da su consentimiento o si se encuentra sin poder o incapaz de luchar en respuesta. Finalmente, Meliodas les ordena que recolecten los mandamientos restantes.

Estarossa sale en busca de Galand, por lo cual pasa toda la noche en busca del demonio. Una vez que lo encuentra, éste logra entablar una conversación con sus mentes. Luego de esto, Estarossa pasaría varios días en busca de sus compañeros Derieri y Monspeet, los cuales se encontraban en una pequeña casa a las afueras de Liones. Éste, cuando llega al lugar, quema y asesina a la mujer que había salvado las vidas de estos dos mandamientos.

Estarossa apuñala a Monspeet. Mientras éste estrangula a su compañero, se revela que Estarossa había nacido sin el poder de la oscuridad, siendo éste desde niño un tímido cobarde al cual le daba miedo asesinar cualquier cosa que no sea un insecto sin dudarlo. Durante esto, Estarossa pareciera haber muerto, haciendo que Derieri se acerque a ambos; sin embargo, Estarossa había fingido haber sido asesinado, por lo cual despertando rápidamente toma por el cuello a ésta para así con su mano derecha intentar arrebatar el último corazón de esta, pero en ese momento Monspeet utiliza su Trick Star para cambiar de posición con Derieri, para así ser este quien es apuñalado por Estarossa y de esta manera sacrificándose por Derieri.

Luego de esto y perseguir a Derieri, llega hasta donde se había librado la batalla entre el clan de los demonios contra los Caballeros Sagrados, Stigma y los Siete Pecados Capitales. Una vez presente, se emociona al ver a Elizabeth y ahora podría tomarla a ella, al no estar su hermano, además de tomar el mandamiento de Derieri.

Debido a la gran cantidad de caballeros, para evitar que se interpongan, utilizando las llamas del purgatorio crea una gran bestia de llamas oscuras para mantenerlos ocupados, luego rodea a las dos mujeres en un torbellino de llamas negras al cual él puede entrar.

Estarossa consigue liberarse pero se encuentra con dos miembros de los Cuatro Arcángeles, Sariel y Tarmiel. De Estarossa se enfrenta a Sarriel y Tarmiel, quienes se burlan al hablar mal de ellos y recordarles que fue él quien mató a Mael. Ambos lo atacan, pero sus ataques parecen ser insignificantes frente al poder del mandamiento, quien responde con el Killing Saucer, con el cual parece derrotarlos, pero ambos muestran sus verdaderas formas usando las gracias dada por la Deidad Suprema; con las cuales son mucho más poderosos.

Debido a la unión de ambas gracias: Océano y Tornado, crean una dimensión de bolsillo a donde envían a Estarossa, quien no sabe dónde está. Intentando salir de ella, Estarossa intenta volar, pero es detenido por una gigantesca ola, la cual lo lleva a un vórtice que genera un tornado que lo lleva al cielo y al que termina cayéndose un rayo. En ese entonces, en un difícil momento, Estarossa absorbe el mandamiento de la Verdad de Galand y logra salir de allí, aunque con ligeros cambios en su apariencia.

La Historia de Estarossa/Mael | Nanatsu No Taizai

Mael: El Arcángel Olvidado

Mael era uno de los Cuatro Arcángeles del Clan de la Diosa y el hermano menor de Ludociel. En su juventud, Mael fue rechazado por su clan porque era un cobarde incapaz de dañar incluso a un insecto sin dudarlo. También fue durante este tiempo que conoció a la diosa Elizabeth y se enamoró de ella debido a que ella era la única persona además de su hermano que lo entendía.

Hace 3000 años, cierta persona modificó las memorias de todas las demás personas, haciendo que se creyera que el arcángel era el segundo hijo del Rey Demonio, bajo el nombre de Estarossa.

Actualmente es el único sobreviviente de los cuatro Arcángeles.

Teorías y Misterios sobre Estarossa

Con la salida del nuevo manga de Nanatsu no Taizai se ha creado una nueva incógnita: ¿Quién es Estarossa? Hay diversas teorías, entre estas la de el hijo de Meliodas, que es en realidad Mael, etc.

Se dice en el segundo capítulo que Estarossa es el hermano de Zeldris y como se sabe que Zeldris es hermano de Meliodas, quiere decir que los tres son hermanos siendo Meliodas el más grande, pero este Estarossa nació cuando fue la gran guerra.

Nombre Relación Rol
Meliodas Hermano Mayor Capitán de los Siete Pecados Capitales, Hijo Predilecto del Rey Demonio
Zeldris Hermano Menor Líder de los Diez Mandamientos
Estarossa Hermano Miembro de los Diez Mandamientos, Arcángel Mael (bajo engaño)
Mael Hermano de Ludociel Arcángel, Portador del Mandamiento del Amor (anteriormente)

Diagrama de la familia demoníaca y su conexión con los Arcángeles

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