Meliodas y los Druidas: Un Vínculo Ancestral

Los Druidas son un clan de humanos que vive en lo más profundo de los bosques así como en su tierra sagrada conocida como Istar. Son apóstoles y adoradores del Clan de las Diosas, y por lo tanto aborrecen a los miembros del Clan de los Demonios con la excepción de Meliodas. Son insulares y viven lejos de la mayoría de los otros humanos. Son conocidos además como los filósofos y hechiceros del bosque. Se dice que los Druidas tienen la capacidad de utilizar el poder de la naturaleza para curar las heridas que son consideradas mortales.

El poder mágico que una vez rebosó de la tierra misma, ahora estaba rebosante de humanos, animales, plantas y que por los pasados tres mil años les ha estado dando vida a todos los seres vivos. Sin embargo, el estado del poder mágico en Britannia ha cambiado drásticamente. En el Reino de Edinburgh, una de las Mandamientos le habla a Zeldris y le dice que ha estado pensando en algo desde que salieron del sello; éste lo afirma y responde que hace tres mil años Britannia era rebosante, rica y lleno de poder mágico pero ahora esta casi seca y debido a eso iba a tomar un tiempo para que volvieran sus poderes mágicos.

Druidas en su tierra sagrada, Istar

La historia de Meliodas y su conexión con los druidas se entrelaza con los eventos que sacudieron Britannia hace tres mil años. Los druidas, como adoradores del Clan de las Diosas, aborrecían a los demonios, pero existía una notable excepción: Meliodas. Esta peculiaridad sugiere una relación o un evento pasado que marcó una diferencia en la percepción de Meliodas por parte de este clan.

La Influencia de los Druidas en Britannia

Los druidas son conocidos por su profunda conexión con la naturaleza y su habilidad para sanar heridas mortales utilizando el poder del bosque. Esta capacidad los convierte en figuras clave en la preservación de la vida y el equilibrio en el mundo. Su tierra sagrada, Istar, es un lugar de gran importancia espiritual y un refugio para aquellos que buscan la sabiduría ancestral.

Durante un período crítico, mientras uno de los hombres hablaba, Derieri se acerca a él, provocando que escupiera su alma la cual el demonio procedió a devorar. Una de los mandamientos se pone en acción y dice que sus "abejas" podrían ir a buscar un tarro grande de todo eso, utilizando el Summon Ring provocando que la materia oscura en la cual estaba empezara a moverse, le pregunta a Fraudrin si había algunos pueblos humanos cerca y que si había donde podía encontrar unos buenos, mientras la materia forma un vórtice del cual había varias criaturas.

Representación artística de un demonio devorando un alma

En el pueblo, las personas escapaban, pero sus almas eran robadas y llegaban a las manos de un Demonio Rojo quien seguía robando almas, hasta que fue golpeado en la espalda por Gilthunder quien le declara que eran sus oponentes. Howzer ataca al demonio con el Rising Tornado desprendiendole un brazo a la bestia y dándose cuenta de que el poder que emanaba de él se parecía al de la Nueva Generación. El Demonio Rojo se preparaba para atacarlos con el Fuego del Purgatorio, sin embargo, es encerrado en un Perfect Shell de Griamore provocando que el ataque le explotara, seguidamente el cadáver del demonio es incinerado por el Iron Hammer of the Thunder Emperor de Gilthunder, esto además hizo que las almas regresarán a los cuerpos de las personas quienes empezaron a celebrar a los caballeros.

A pesar de esto, Gilthunder se percata de que aún no está terminado y les ordena a las personas que se retiraran, y se dan cuenta de que era una bestia diferente al rojo, tratándose de un Demonio Gris percatándose que su poder era igual al de Hendrickson. Un entusiasmado Howzer sin importarle eso declara que lo derrotarían, pero una persona les empieza a decir que si creían que el Demonio Gris era de la misma clase que la del Demonio Rojo se llevarían una gran sorpresa y que si había alguna esperanza de derrotarlo ellos debían trabajar juntos.

Caballeros Sagrados luchando contra un Demonio Gris

Hendrickson se acerca a los sorprendidos caballeros, en donde un enojado Griamore estaba dispuesto a vengar la muerte de su padre. Hendrickson se lanza contra él y lo saca del camino debido a que el Demonio Gris había disparado fuego contra ellos causando una enorme explosión en el lugar. Un aterrorizado Griamore escucha las palabras de Hendrickson sobre que debían concentrarse ante la amenaza que tenían frente a ellos, declarándole que Dreyfus estaba vivo dejándolo en shock pero rápidamente vuelve a la normalidad diciendo que mentía ya que lo vio matarlo con sus propios ojos, cosa que Hendrickson responde que pensaba igual.

Howzer utiliza el Rising Tornado sobre el demonio que luego recibe el Iron Hammer of the Thunder Emperor de Gilthunder, sin embargo, el Demonio Gris deshace todo eso utilizando el Dark Nebula destruyendo una parte del lugar, sin embargo, Gilthunder y Howzer fueron salvados por Griamore y su Long Shield, sin embargo, Howzer se da cuenta de que no protegió a Hendrickson preguntando el por qué, sin embargo, a este no le importó. Gilthunder le exige a Hendrickson una respuesta sobre el asesinato de su padre.

Esto le permitió a Hendrickson acercarse y utilizar Purge acabando finalmente con el demonio, dejando aún más sorprendidos a los caballeros, Hendrickson les agradece por ayudarlos y los alaga por lo fuerte que se volvieron, Gilthunder con intriga le pregunta como era que conocía Purge ya que era el mismo poder de su padre, Hendrickson les explica la función de esta técnica de los druidas y que al igual que Zaratras él era un druida.

Ante esta revelación Griamore pregunta si Dreyfus también lo era, este lo niega ya que eran hermanastros, añadiendo que no había alguien más puro que Zaratras y que tanto él como Dreyfus lo admiraban desde el fondo de sus corazones, causando ira en Gilthunder le exige que le responda por que mató a su padre.

Investigaciones y Revelaciones

Mientras bajaban por el enorme agujero, Hendrickson y Dreyfus se encontraban sin poder creer que hace años hubo un próspero reino lleno de gente. Hendrickson tiene la idea de que pudo ser un meteoro, sin embargo, Dreyfus le aclara que sentía un rastro de poder y que eso lo debió haber causado una existencia más allá del conocimiento humano.

Hendrickson y Dreyfus investigando las ruinas del Reino de Danafor

Al llegar al fondo del agujero, Dreyfus recuerda que no había traído una linterna a lo que Hendrickson le dice que no tenían ni una pista o información y andaban a ciegas retórica y literalmente, repentinamente escuchan un sonido que los alerta. Hendrickson dice que probablemente Gilthunder, Howzer y Griamore se emocionarían al escuchar eso, pero Dreyfus le dice que los otros dos sí pero Griamore lloraría.

Dreyfus pregunta si a él no le gustaba la oscuridad a lo que Hendrickson responde que fue debido a su estancia con los druidas empezando a contarle que cuando era niño, era asignado a la vigilancia de las tumbas de los fallecidos y que cada noche se quedaba de guardia para asegurarse de que los cuerpos no se llenaran de almas oscuras y regresaran y que debía hacerlo hasta que quedara únicamente el esqueleto y al querer acabar con eso lo más pronto posible despertó su poder Acid y que debido a eso fue expulsado de la aldea y lo llamaban el cobarde o el niño maldito.

Esto causa risas en Dreyfus quien le dice que él no era un cobarde, simplemente era amable declarando que se convertirá en un gran Caballero Sagrado y que tanto él como Zaratras y el rey lo sabían. Estos comentarios causaron una sonrisa en Hendrickson quien cómicamente dice que era infantil, pero Dreyfus le dice que el día en que ambos se convirtieran en el Caballero Sagrado más fuerte y el Gran Caballero Sagrado respectivamente, estaba muy lejos mientras su hermano aún estuviera en el cargo.

Repentinamente una voz en la oscuridad les pregunta si les podía conceder ese deseo, esto alertó a los dos caballeros quienes se dieron cuenta de que esa presencia no era humana. Hendrickson encuentra la fuente de la voz y lo ilumina con el orbe sorprendiéndose al ver a una criatura en el suelo quien les decía que si le daban su cuerpo les concedería su deseo.

Dreyfus le declara al demonio que se encontró con los hombres equivocados, sin embargo, la criatura en forma de niebla les declara que los tomará por la fuerza y se lanza contra Dreyfus alertando a Hendrickson. Sin embargo, no pudo entrar en su cuerpo, sorprendiendo al demonio por su voluntad y alma inquebrantable. Dreyfus le declara que su voluntad es una espada que corta todo lo que se interponga en su camino y un escudo que protege al reino a su gente, a los niños y a los amigos.

Este se da cuenta de que se trataba de un druida y que Zaratras también lo era viendo a Dreyfus mostrándole una marca y ojos negros. Dreyfus exige que saliera del cuerpo de Hendrickson, sin embargo, el demonio le dice que si intenta matarlo solo mataría a su amigo y que si tan solo Hendrickson utilizara Purge como Zaratras todo se arreglaría, finalizando pregunta si ambos pelearían a muerte o irían a beber juntos.

Dreyfus suelta su espada declarando que hiciera lo que quisiera pero si mataba a Hendrickson, él lo mataría, el demonio alaga la gran amistad entre ambos y procede a salir del cuerpo de Hendrickson, mientras que Dreyfus se disculpaba con Zaratras y Griamore.

El Legado de los Druidas y el Destino de Meliodas

Terminando de recordar, Gilthunder, Howzer y Griamore entre lágrimas se sorprenden. Hendrickson les dice que su mente había sido controlada y una vez que regresaron a Liones, el demonio planeó el asesinato de Zaratras debido a la amenaza que presentaba así como de igual forma culpar a los Siete Pecados Capitales.

En el Reino de Danafor, Meliodas veía a una moribunda Liz diciéndole que no la pudo proteger, sin embargo, esta le decía que no llorara ya que se volverían a ver, en ese momento Meliodas despierta viendo a Elizabeth llorando quien se alegra de verlo abrazándolo y este pregunta donde estaban y por los demás.

En otra habitación, Slader estaba siendo sanado y agradece a su sanadora ya que empezaba a sentir su brazo otra vez, mientras que otros sanadores intentaban regresar a Merlin a la normalidad. Arthur lloraba disculpándose con ella, viendo esto Slader le reclama que un hombre debería actuar como tal y que llorar no arreglaría nada.

Gowther aparece declarando que él modificó su memoria haciéndole creer que acabó con todos. Meliodas se sorprende al verlo preguntando cuando regresó y por que iba así, Gowther se acerca y abre su toalla mostrando que no tenía nada puesto causando una reacción cómica en Meliodas, Elizabeth y Slader quien se acercó a ver.

Meliodas procede a preguntarle si ya estaba mejor, Gowther responde que si se refería a otro colapso maníaco o mental ya había sido tratado mostrando que tenía un Amuleto de la Tranquilidad que era un artefacto mágico de Merlin.

Merlin empieza a explicar que ni su magia pudo deshacer el poder que hay sobre su cuerpo y que de acuerdo con Galand esos mandamientos fueron otorgados el mismo Rey Demonio y para combatirlo necesitarían el poder de las diosas, pero de lo que deberían preocuparse es de la fuerza de Galand y que si volvía con su poder mágico serían derrotados, a lo que Meliodas declara que todo era inútil provocando que allí todos se deprimieran.

Seguidamente empiezan con el poder de Galand que sin su poder mágico solo tendría un poder de 26.000 y que asumiendo que el resto de los mandamientos estén a su par, daría un total de 260.000 y que en el caso de que recuperen sus poderes mágicos superarían los 300.000. más aún sin invocan seres como Albion u otros demonios inferiores.

Posteriormente Meliodas se marcha a avisarle a Diane ya que todo estaba decidido y se marcha con Elizabeth hacía donde estaba, mientras iban, un portal se abre frente a Meliodas del cual sale King, el pecado del dragón con facilidad lo detiene y cómicamente le dice que viera por donde iba. Meliodas pregunta donde estuvo, King responde que regresó al Reino de Liones, pero escuchó que fueron a Camelot, a lo que Hawk le aclara que fue por que habían aparecido demonios, alarmando al hada quien pregunta por el bienestar de Diane por lo que se dirigen a donde se encontraba.

Al llegar con ella, Diane se levanta por las palabras de King, sin embargo, esta pregunta por su identidad. Diane le preguntaba a la persona frente a ella su identidad, un confundido King le dice que no hiciera ese tipo de bromas y le dice su nombre, pero Diane no lo reconoce si no que lo recuerda como un hada redonda con barba, dejando sin palabras a King.

Meliodas le habla y esta lo llama por su nombre, pero al ver a Elizabeth, Diane se enfurece preguntando quien era. De manera inmediata le informan a Merlin, todos se sorprenden al verla en su cuerpo, pero la maga les aclara que es una proyección que hace a través de Aldan.

Merlin pone la teoría de que probablemente se deba al golpe que Diane recibió en la cabeza, Elizabeth le dice que no la recordaba ni a ella ni a Hawk pero aún lo hacía con Meliodas. Gowther quien estaba siendo vestido por Slader empieza a escuchar esto.

Los ojos de Diane empiezan a tornarse borrosos, empezando a decir cosas como que el nombre Meliodas era de niño, King le dice que Meliodas era el capitán de los Siete Pecados Capitales, a pesar de esto, Diane no reconoce ese nombre. King va rápidamente a informarle a Merlin que los recuerdos de Diane se desvanecían.

Meliodas, les dice que Diane solía llamarlo por su nombre cuando recién se conocieron, ante esto, Merlin decide examinarla, sin embargo al llegar donde se encontraba un caballero les dice que ella se marchó ya que pareció recordar algo muy importante.

Gowther le declara que él borro sus recuerdos utilizando Lost World, un enfadado King pregunta el por qué, este le responde que quería entender las emociones y por eso alteró los recuerdos de Guila, Diane se opuso a sus acciones y le declaró que una vez perdió sus recuerdos con King pero lo recuperó y que ellos estaban tan profundo en su corazón, esos importantes recuerdos que no podían ser borrados. Esto dejo sorprendido a King quien recuerda su conversación con Ban y cuando jugaba hace siglos con Diane.

Gowther le afirma que por esa razón quiso hacer un experimento y que sus recuerdos fueron borrados fácilmente, King se enoja y cambia a su forma de hada, se acerca a Gowther y pregunta que le hizo sentir borrar sus recuerdos, sin embargo, el muñeco le dice que no entendía su pregunta puesto que los sentimientos no eran necesarios para alterar los recuerdos de otros y le pregunta si estaba enojado.

Gowther termina en un muro, King le dice a Meliodas que debía ir a reunirse con Diane para percatarse de que él, Elizabeth, Hawk y Merlin ya estaban en movimiento, provocando una sonrisa en el hada. Mientras tanto, Slader recoge a Gowther, King se pone en movimiento y jura que le regresara a Diane sus recuerdos.

Meliodas tiene una idea de hacía donde se dirigía mencionando que antes de unirse a los Pecados ella estuvo en su hogar, Merlin informa que el hogar del Clan de los Gigantes era Megadozer que se encontraba a trescientas millas del Reino de Camelot, pasando por el Reino de Edinburgh.

El Clan de los Gigantes y su hogar, Megadozer

La Madre de Hawk se encontraba corriendo mientras recibía las indicaciones de Hawk de ir al norte hacía Megadozer. Dentro del Boar Hat, King le pregunta a Merlin si no po...

A diferencia de cuando los pecados viajaron a Camelot esta vez iban más apurados y con asuntos realmente importantes, dado a que era un viaje de suma importancia el Rey Arthuro decidió unirse a este viaje nadie se opuso incluso el estuvo la mayoría del viaje con Merlin cosa que no le agradó para nada a Escanor pero no se atrevió a decir nada. Por otro lado Eli con Diane se encontraban hablando de cosas de chicas en el cuarto de Diane mientras que Ban y King limpiaban y cocinaban algo para el viaje, por otro lado había un Hawk enojado y una pequeña ignorando a aquel pecado de la ira.

King y Elaine se adentraban en el frondoso bosque de Britannia, caminando en silencio mientras avanzaban hacia el Valle de los Druidas. King, con su mente ocupada en los recientes descubrimientos sobre el Árbol Sagrado, no dejaba de pensar en cómo la entidad divina conocida como Caos había influido en su creación. Si eso significaba que el Bosque de las Hadas podría verse afectado, quería comprender todo lo posible, para proteger lo que tanto amaba. Elaine caminaba a su lado, vigilante y decidida, siempre dispuesta a proteger lo que le importaba. Como la Santa encargada de cuidar la Fuente de la Juventud, su responsabilidad era grande, pero también sentía el deseo de acompañar a su hermano en esta aventura para comprender lo que estaba sucediendo con el Árbol Sagrado.

Sin embargo, la calma del viaje pronto se vio interrumpida por un peculiar sonido: una risa baja, casi traviesa, que provenía de algún lugar detrás de ellos. Elaine, cruzándose de brazos con una ligera sonrisa, ya sabía a quién pertenecía esa risa.

"¿Otra vez?" -dijo Elaine con tono divertido, pero ya acostumbrada a la presencia de aquel curioso acompañante. King suspiró, alzando los ojos al cielo mientras sus pensamientos eran interrumpidos por la inevitable presencia de Meliodas.

"No puedo creer que no haya otra forma de que se entretenga..." -murmuró King, sabiendo que ya no había forma de escapar de él. Al escuchar sus voces, Meliodas apareció entre los árboles, una sonrisa traviesa en su rostro mientras olía el aire como un cachorro curioso, disfrutando de la situación. Estaba evidentemente en busca de algo o, como siempre, simplemente por diversión.

"¡Vaya, vaya, qué sorpresa!" -dijo Meliodas mientras se acercaba caminando con desinterés, sin nada de preocupación en su postura. - "¿Estaban planeando ir al Valle de los Druidas sin mí? No me lo creo."

Elaine se volvió hacia él con una mirada traviesa también, como si supiera exactamente lo que sucedería a continuación.

"Meliodas, ¿en serio crees que puedes seguirnos en todo momento?" -dijo Elaine con tono de advertencia, aunque en sus ojos había diversión. - "Ya sabemos que te encanta aparecer en el momento justo para fastidiarnos."

King puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar sonreír levemente ante la actitud despreocupada de Meliodas.

"¿Acaso te gusta el peligro?" -preguntó King con cierto sarcasmo. - "¿Sigues buscando pelea o solo quieres esparcir caos por ahí?"

Meliodas, sin inmutarse, se acercó aún más a ellos.

"Solo quiero ver cómo va todo. No estoy buscando pelea, aunque no me importaría si surge alguna." -dijo Meliodas mientras se sentaba en una piedra cercana. - "¿Qué? ¿No puedo acompañar a mis amigos?"

Elaine suspiró, pero al final, viendo que no había forma de librarse de él, se cruzó de brazos.

"Solo tienes que prometer no causar problemas, Meliodas." -le advirtió Elaine, aunque su tono era más suave. Sabía que, al final, Meliodas no iba a dejarlo pasar.

King miró a Elaine, luego a Meliodas, y finalmente se dio cuenta de que no había forma de detenerlo. Aunque estaba preocupado por lo que encontrarían en el Valle de los Druidas, sabía que tener a Meliodas cerca podría ser útil, aunque también podría ser un dolor de cabeza.

"Bien, pero no digas que no te lo advertimos..." -dijo King, resignado a la presencia del siempre impredecible Meliodas.

Meliodas sonrió ampliamente y se levantó, contento de que finalmente lo aceptaran en su pequeña expedición.

"¡Eso es! ¡Aventura, aquí vamos!" -dijo Meliodas con entusiasmo, como si estuviera más interesado en lo que pudiera pasar en el camino que en lo que realmente sucedería en el Valle de los Druidas.

El grupo continuó su marcha, pero no sin una constante sensación de que, con Meliodas siguiéndolos, las cosas probablemente no irían a ser tan simples como pensaban. Sin embargo, mientras avanzaban por el bosque de Britannia, la mezcla de seriedad de King y Elaine, junto con la despreocupación de Meliodas, creó una atmósfera extraña pero intrigante, como si el destino estuviera a punto de develar algo grande en el Valle de los Druidas.

Los jóvenes druidas, vestidos con túnicas verdes que parecían fusionarse con el entorno del bosque, se acercaron a King, el Rey Hada, y a Elaine, la Santa. Había un aire solemne en el ambiente, como si el bosque mismo estuviera al tanto de su llegada y el ritual que estaba a punto de comenzar. El Valle de los Druidas era un lugar venerado, lleno de secretos antiguos que solo los seres más sabios y conectados con la naturaleza podían entender y proteger.

King, serio y atento, miraba a los druidas. Sabía que había un ritual especial que se debía realizar para que las hadas pudieran entrar al valle de manera segura, un proceso que requería calma y respeto hacia la naturaleza. Elaine caminaba a su lado, confiada en el proceso y lista para ayudar a su hermano en lo que necesitara.

Los druidas comenzaron a organizarse alrededor de un círculo de piedras, preparando lo que parecía ser un antiguo altar. El Ritual de Aceptación era uno que se realizaba para permitir que las hadas se conectaran completamente con la magia del valle y pudieran recibir su protección. El momento era delicado, y los druidas estaban a punto de empezar.

Sin embargo, antes de que pudieran hacerlo, un crujido fuerte resonó en el aire. Todos se giraron al mismo tiempo, buscando la fuente de la interrupción. La respuesta fue inmediata: una rama de un árbol cercano se quebró, y de entre los arbustos, Meliodas apareció repentinamente. Con una expresión relajada, su caída terminó de manera algo torpe, aterrizando de espaldas, literalmente cayendo sobre sus pompas en el pasto.

El silencio invadió el grupo por un instante, y las miradas de los jóvenes druidas se dirigieron a Meliodas, mientras él se levantaba y sacudía el polvo de su pantalón blanco con una sonrisa amplia en el rostro, sin mostrar ningún atisbo de vergüenza.

"¡Vaya! ¡Eso fue algo inesperado!" -dijo Meliodas, riendo con su tono habitual, como si no hubiera interrumpido el momento más serio del día. King y Elaine intercambiaron miradas, y aunque el rey hada estaba a punto de reprenderlo, la imagen de Meliodas causando el caos con su torpeza lo hizo suspirar profundamente. Ya lo conocía demasiado bien como para sorprenderse por sus travesuras.

"Meliodas... ¿En serio?" -dijo King, con su paciencia a punto de agotarse. - "¿Qué te hizo caer?"

Meliodas sonrió ampliamente y levantó las manos, como si no hubiera hecho nada malo.

"Oh, ya sabes, el pasto... ¡estaba muy resbaloso!" -dijo, guiñando un ojo a Elaine, quien solo se limitó a negar con la cabeza.

Los jóvenes druidas no podían dejar de mirarlo, algunos impresionados por la manera en que Meliodas parecía no darse cuenta de lo que había interrumpido. Sin embargo, el líder druida tomó la iniciativa y, con voz firme, habló:

"¿Quién es este?" -preguntó, sin desviar la mirada de Meliodas. - "¿Es él quien interrumpe el ritual de las hadas?"

Elaine, al ver la confusión de los druidas, intervino rápidamente para aclarar la situación.

"Este es Meliodas, un buen amigo. No tiene malas intenciones, solo es... un poco travieso." -dijo Elaine, tratando de calmar la tensión en el aire. - "No dejemos que una pequeña caída nos distraiga del ritual."

El líder druida se quedó en silencio por un momento, observando a Meliodas con una mirada crítica. Después de unos segundos, pareció decidir que la situación podía continuar sin mayores problemas.

"Muy bien." -dijo el líder druida, finalmente. - "Pero debe ser cuidado el paso que demos. El ritual de aceptación debe llevarse a cabo sin interrupciones."

Meliodas, aún un poco avergonzado por su entrada desastrosa, se levantó de la hierba y sonrió de nuevo.

"Prometido. No causaré más problemas... o tal vez sí. ¡Quién sabe!" -respondió con una sonrisa pícara.

El grupo continuó, y el Ritual de Aceptación comenzó oficialmente. Los druidas elevaron sus manos al cielo, recitando antiguos cánticos que resonaban en todo el valle. La atmósfera se volvió mágica, cargada de una energía palpable, mientras la tierra respondía al llamado.

King se concentró, sabiendo que este ritual era vital para la protección del Bosque de las Hadas. Elaine, de pie a su lado, sentía la misma conexión con la naturaleza que su hermano, pero también la calidez del momento, como si todo estuviera alineado para cumplir un propósito mayor.

Sin embargo, aún con la ceremonia en progreso, no pudo evitar mirar a Meliodas, quien estaba sentado en una roca cercana, observando todo con su carácter despreocupado, como si el destino estuviera de alguna manera sellado para seguir su propio curso.

El caos y la calma, al parecer, seguían coexistiendo, y la aventura de todos continuaba en el mismo camino.

El ritual llegó a su fin, y las energías del Valle de los Druidas parecían fluir como un río invisible a través del aire. Los árboles alrededor comenzaron a brillar tenuemente, y las casas de madera tallada, que parecían crecer directamente de las copas de los árboles, emergieron a la vista. La atmósfera estaba cargada de magia antigua, y el suelo parecía vibrar con cada paso que daban King y Elaine hacia el interior del valle.

Los jóvenes druidas los recibieron con sonrisas y gestos de bienvenida. Era un lugar lleno de serenidad y poder, donde los druidas más sabios habían residido por generaciones, viviendo en armonía con la naturaleza. Las hadas y las criaturas mágicas del bosque parecían observar en silencio mientras el grupo avanzaba.

Sin embargo, cuando Meliodas trató de seguirlos, el ambiente cambió de inmediato. Los jóvenes druidas, al principio relajados y amables, comenzaron a rodearlo lentamente, con expresiones severas en sus rostros. Un susurro recorrió el aire, y la figura de una mujer anciana druida se adelantó. Con un semblante serio, la mujer levantó la mano, haciendo que todos los demás se quedaran quietos. Su mirada fija en Meliodas era penetrante, como si pudiera ver más allá de lo que él mostraba. Los otros druidas murmuraron entre ellos, algunos visiblemente tensos.

"Este no es un niño común." -dijo la anciana druida con voz grave y autoritaria. - "Este es un demonio."

La afirmación cayó como un peso en el aire, y todos los ojos se centraron en Meliodas. El ambiente, antes pacífico y lleno de magia, se tornó tenso. Los árboles parecían inclinarse levemente, como si el propio bosque estuviera tomando partido en la acusación. Los jóvenes druidas miraban con desconfianza a Meliodas, sus posturas rígidas y sus manos listas para invocar hechizos protectores.

King y Elaine se detuvieron al escuchar la acusación. Elaine dio un paso adelante, su rostro serio, mientras que King, aunque también sorprendido, no parecía tan alarmado.

"No es lo que creen." -intervino King, mirando a la mujer anciana con calma. - "Meliodas no es un demonio. Es un caballero que ha luchado para proteger Britannia y su gente."

La mujer anciana no se movió, pero su expresión no cambió. Parecía una persona que había visto muchas cosas a lo largo de su vida, y la fuerza en su mirada era inquebrantable.

"Los demonios no son seres de confianza." -respondió la anciana druida. - "Sabemos lo que son. Y tú, joven Meliodas, emanas una oscuridad que no puede esconderse."

Meliodas, aunque se mantenía en silencio, observaba a la anciana con una ligera sonrisa. No estaba molesto ni asustado. A pesar de la tensión, su actitud despreocupada permanecía intacta.

"Hmm... ¿Qué puedo decir?" -dijo con tono tranquilo, sin perder su compostura. - "Soy el futuro Rey Demonio, pero eso no significa que todo lo que soy sea solo oscuridad. He pasado por mucho... -miró a King y Elaine, quienes lo miraban con comprensión-. No soy el monstruo que crees."

Elaine, viendo cómo la situación se tensaba, caminó rápidamente hacia Meliodas y colocó una mano sobre su hombro, mostrando su apoyo.

"No es lo que piensan." -dijo ella, dirigiéndose a los druidas. - "Meliodas ha luchado al lado de los justos y ha enfrentado a muchos demonios. No se puede juzgar a una persona por su origen. Todos merecemos la oportunidad de demostrar lo que somos más allá de nuestras raíces."

La mujer anciana dudó un momento, y la energía en el aire parecía más densa. La magia druida rodeaba el lugar, esperando la decisión que se tomaría.

Finalmente, la mujer dio un paso atrás, pero no parecía completamente convencida. Ella miró a King y Elaine, como si buscara su respaldo.

"Está bien, Rey Hada, Santa Elaine... si confían en él, no interferiré. Pero que quede claro que, en nuestros ojos, Meliodas es un ser que lleva consigo la marca de los demonios. Su presencia en el Valle de los Druidas será vigilada."

Los jóvenes druidas comenzaron a dispersarse, aunque algunos aún miraban a Meliodas con recelo. King suspiró, aliviado de que la situación no hubiera escalado más, y Elaine se permitió relajar los hombros un poco.

"Gracias por confiar en nosotros, anciana druida." -dijo King con una sonrisa suave. - "Meliodas puede ser un joven complicado, pero no es un demonio malvado. Solo busca redención."

Meliodas asintió levemente, mirando a los druidas y luego sonriendo con su usual tono relajado.

"De todos modos, no me preocupo mucho por lo que piensen de mí. Estoy aquí para ver el Valle de los Druidas y, por alguna razón, parece que soy muy bueno para causar un poco de caos por donde paso."

La mujer druida lo miró con escepticismo, pero al final no dijo nada más. Ella se dio la vuelta, permitiendo que el grupo avanzara al valle, mientras los árboles que los rodeaban seguían brillando, como si la naturaleza misma los estuviera observando.

El grupo continuó su camino, sin saber qué les depararía el futuro en ese lugar tan antiguo y misterioso. Pero, por ahora, tenían la oportunidad de explorar, aprender y, quizás, incluso encontrar respuestas a preguntas que habían estado buscando por tanto tiempo.

El aire del Valle de los Druidas era denso con magia, y las energías del lugar parecían resonar en las raíces del árbol sagrado, envolviendo a todos con su poder ancestral. El grupo avanzó aún bajo la mirada curiosa y reservada de los jóvenes druidas que los observaban de lejos. Finalmente, llegaron ante una figura imponente: el líder de los druidas, un elfo anciano de cabellos largos y plateados, cuya presencia emanaba una sensación de sabiduría infinita.

Con una mirada profunda y ojos que parecían haber presenciado todo en el transcurso de las eras, el líder de los druidas observó a King con una ligera inclinación de cabeza, su voz grave y profunda resonó en el aire.

"Rey Hada, King... -su mirada se suavizó un momento antes de continuar-. La lanza espiritual Chastiefol que empuñas es un regalo forjado en el Árbol Sagrado. La creación de esa lanza es un vínculo entre las hadas y el Árbol, un símbolo de poder y sacrificio. Es una conexión que solo los elegidos pueden mantener."

King, con su habitual humildad y respeto, asintió lentamente, reconociendo la importancia de las palabras del líder druida. Aunque sentía la carga de ser el Rey Hada, sabía que las palabras del...

El Árbol Sagrado y su conexión con el Clan de las Hadas

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