Los Mejores Cómics de Frank Miller: Un Recorrido por su Obra Maestra

Frank Miller es considerado uno de los mejores guionistas de cómics de la historia. Además de guionista y dibujante de sus cómics, Frank Miller ha sido guionista de cine e incluso director, aunque en ese ámbito ha tenido una suerte dispar, triunfando con la adaptación al cine de Sin City (2005) y fracasando estrepitósamente con The Spirit (2008). De hecho, aunque en los últimos años su presencia ha estado más ligada a Hollywood, incluyendo su debut como director en solitario con la vilipendiada adaptación del clásico The Spirit, innegablemente Miller será siempre más recordado por su aporte al mundo de las viñetas, al que redefinió a partir de la década de 1980. Nacido en Maryland a finales de los años cincuenta, Frank Miller pasó de ser un revolucionario y polémico autor de cómics a uno de los más grandes de la historia, podio que suele compartir con otros como Alan Moore. Y es que (a menos que hayas estado viviendo en una cueva los últimos treinta años) el nombre de Miller te debe sonar, y mucho. Miller cuenta entre sus obras con muchos de los mejores cómics de todos los tiempos y nunca está de más repasarlos. Si hay cómics adultos, en el mejor sentido de la palabra, él es uno de los principales culpables. Al contrario de sus coetáneos británicos, él supo impregnar sus tintas de una visceralidad y una crudeza impropia del cómic mainstream. Tiene un ideario inconfundible y es de esos autores que siempre han ido más allá de donde se le ha permitido. Su sombra es alargada y en más de una ocasión ha sido terriblemente interpretado. Es alguien que siempre ha abrazado cierta ambigüedad en la que deja clara una ideología, pero que no intenta imponer nada a nadie. Es alguien inteligente y que saber cómo moverse. Su tratamiento de los personajes ha conducido a una tendencia que supuso un alejamiento, en muchas ocasiones, de la esencia de determinados personajes. Pero eso nunca es achacable al autor. No debería responsabilizarse por ello. Guste más o menos, Frank Miller es alguien que es Historia viva del cómic. Fue alguien que hizo madurar a los superhéroes y se atrevió a llevarlos a otros niveles a extremos a los que nadie se habría podido imaginar.

La carrera de Frank Miller despegó a principios de la década de 1980 cuando escribió y dibujó "Daredevil" para Marvel Comics. Este aclamado trabajo le otorgó reconocimiento internacional y sentó las bases para su futuro éxito. En "Daredevil", Miller introdujo elementos más maduros y realistas al personaje, explorando temas como la corrupción política, la violencia urbana y los dilemas morales. Su influencia fue innegable e inspiró a futuros autores que se vieron cautivados por su estilo único. Frank Miller estuvo en dos etapas en la serie de Daredevil. Su primera etapa redefinió al personaje, pero su segunda etapa lo destruyó por completo. La primera serie de la que se encargó en su totalidad Frank Miller fue Daredevil. Marvel decidió apostar por este joven desconocido de tan sólo 22 años. Pero no les defraudó, realizando el mejor trabajo hasta la fecha en la serie de Daredevil. Frank Miller redefinió al personaje, dándole un tono oscuro a la trama, a la vez que lo unía al misticismo de Japón. Frank Miller estuvo tentado de abandonar Daredevil, ya que no le gustaban los guiones que recibía de McKenzie. Posteriormente, Frank Miller se alió con Steve Gerber para renovar a la Santísima Trinidad de DC: Superman, Batman y Wonder Woman. Después del éxito de Batman, Miller volvió a Daredevil, donde revitalizó al personaje tal y como había hecho con el Caballero Oscuro. También creó una miniserie de ocho números de Elektra. Tras dejar Daredevil, volvió para poner una guinda final a un pastel totalmente delicioso. Un célebre director de la plantilla de Marvel Studios afirmó en su momento que Daredevil es el personaje que ha concentrado las historias mejor construidas dramáticamente de La Casa de las Ideas. Y es muy difícil no darle la razón cuando se observa a este personaje con perspectiva. Su etapa, por sí sola, ya es un imprescindible. Como lo es la miniserie Un Hombre sin Medio, diseñada para reelaborar el origen del personaje y, automáticamente, tomado en consideración como el canónico. Pero es que lo que hizo en Born Again sigue siendo revolucionario. Si algo es esta obra es un via crucis personal destinado al héroe católico por excelencia del universo. Al igual que Cristo, vive la historia en la que tiene todo en juego. La premisa parte de una traición y sigue una estructura, como es lógico, de caída y renacer. Aunque el autor ya viniera de una etapa en el personaje que marcó un estándar muchas veces imitado y pocas veces alcanzado, es esta colaboración posterior con Mazzucchelli la que tuvo una mayor depuración en todos los sentidos. Una creación totalmente redonda a la que nada se le puede achacar más allá de la frustración a la que conduce que el deseo de que cualquier cómic de superhéroes tuviese esta ambición.

Los Cómics Imprescindibles de Frank Miller

Sin embargo, fue con su obra maestra "Batman: The Dark Knight Returns" (El Regreso del Caballero Oscuro), publicada por DC Comics en 1986, que Frank Miller alcanzó estatus legendario. Esta novela gráfica redefinió al personaje de Batman al presentarlo como un vigilante envejecido que regresa a las calles para combatir el crimen después de años retirado. La visión sombría y distorsionada de Gotham City capturada por Miller resonó con los lectores, convirtiendo esta historia en un hito dentro del género superheroico. Después de los eventos de 'Crisis en tierras infinitas' (1985), donde ocurrió un reinicio de todos los personajes de DC, el encargado de relatar el origen de Batman fue Frank Miller. Así nació Batman: Year One, donde vemos como Bruce Wayne vuelve a Gotham después de varios años viajando por el mundo, a la vez que un joven James Gordon viene como refuerzo del cuerpo policial. 'El mejor cómic de Batman'. Así es considerado esta obra, donde Frank Miller 'rescató' la parte más oscura del Caballero Oscuro. Estamos ante un futuro alternativo, donde Bruce Wayne va a cumplir los 50 años y lleva varios años retirado de su actividad como Batman. Una obra maestra de tomo y lomo, Batman: Año Uno es un clásico del cómic que redefinió el mito del hombre murciélago, para presentar un origen de Batman que terminaría marcando lo que se ha hecho desde su publicación, en 1989, en las obras posteriores del personaje. Presentando el origen definitivo, en una obra que contó con el notable trabajo de David Mazzucchelli en el arte, Año Uno no solo explica el génesis del personaje creado por Bill Finger y Bob Kane, en una historia que aborda su primer año como vigilante, sino que contribuyó a reinventar el actuar de Batman en relación al resto de personajes de Gotham, especialmente con Jim Gordon. Además, este cómic influenció fuertemente lo que se hizo en Batman Begins y, de hecho, comparten su cierre final que tantea la amenaza de alguien que se hace llamar The Joker. No hace falta que se haga una película crepuscular con Batman. Con DKR hay de sobra. Seguramente sea su obra de mayor predicamento en la cultura popular y considerada universalmente como una de las mejores piezas jamás realizadas de Batman. En él, vuelve a ahondar en temáticas político-sociales para mostrar una Gotham futura y descontrolada. Batman a caballo. Ese es el pie. El desarrollo de esta obra ha concedido la posibilidad de mostrar distintas versiones de los personajes que rodean al Caballero Oscuro y hacer un homenaje a dicho personaje, presentando la versión más fascista y consecuente posible. Esta novela gráfica hizo que no se pudiera volver a ver con los mismos ojos a este personaje. No es uno cualquiera, sino uno con un recorrido de décadas de publicación ininterrumpida. Esta obra contó con irregulares secuelas de entre las que destaca El Chico Dorado o DKR 2, que supuso un paso de gigantes en el mundo del color (imposible no mencionar a otra genia en este punto: Lynn Varley).

Otra obra destacada de Frank Miller es "Sin City", una serie de cómics noir creada por Miller. Ambientada en Basin City, una ciudad ficticia llena de crimen y corrupción, "Sin City" es un viaje oscuro y fascinante a través del lado más sórdido de la sociedad. Miller no solo escribió las historias, sino que también se encargó del arte, utilizando su estilo característico de alto contraste y viñetas impactantes para crear una atmósfera única. La ficticia ciudad de Basin City es el contexto que Miller necesitaba para crear esta obra maestra neo-noir (que incluye dos geniales adaptaciones al cine de la mano de Robert Rodriguez). Acción, violencia, personajes de lo más bajo de la sociedad y un mundo de mierda, tal como suele verlo el propio Miller. Serie de género negro, donde vemos una ciudad profundamente corrupta, donde incluso las prostitutas tienen un barrio que controlan a base de violencia y sangre. La policía, el alcalde, la iglesia... ¡todo está corrompido y en manos de grupos sanguinarios! Ambientada en un mundo violento, muy influenciada por el cine negro y su iluminación llena de claroscuros, Sin City es ya un clásico del cómic. Al respecto, Miller afirmaba en una entrevista: «Cuando comencé Sin City me di cuenta de que los cómics estadounidenses e ingleses eran demasiado recargados, demasiado estreñidos y los cómics japoneses demasiado vacíos. Son muchas las historias de Sin City que destacan, y ahí están las que fueron adaptadas a la pantalla grande como ejemplo de las más conocidas, pero sin duda la más importante de todas, aunque algunos tengan especial cariño por Mataría por Ella, es El Duro Adiós. Se trata de una obra ultraviolenta en donde un hombre corrompido por la violencia, mete el pie a fondo en el acelerador para matar en busca de respuestas por lo que cree justo: la bendita venganza por el asesinato de aquella mujer que le mostró que en el sucio mundo hay cosas bellas.

En 1998, Miller lanzó 300, una miniserie de cómics en la que narraba la Batalla de las Termópilas desde la perspectiva del rey Leónidas de Esparta. Hiper conocido cómic debido a su exitosa versión cinematográfica con Gerald Butler. Apasionante relato que trata la 'Batalla de Termópilas', donde un grupo de sólo 300 espartanos debe hacer frente al Imperio Persa, con 1 millón de soldados y en plena expansión. Si se tuviese que definir la épica en el sentido más clásico de la palabra en una obra reciente, debería salir este ejemplo. Hay pocas a que puedan hacer frente a la versión de Frank Miller de la Batalla de las Termópilas. A pesar de las licencias históricas, y de lo discutible respecto a la masculinidad, esta novela gráfica recoge toda la espectacularidad testosterónica que puede llegar a aceptar el medio. Probablemente en estas páginas apaisadas residan algunas de las ilustraciones más barrocas y bellas de este intenso artista. Fue cocinada a fuego lento y desembocó en una oda a aquellos que, aun sabiendo que van a perder una batalla, nunca lo pondrán fácil. Este cómic contó con una estimable precuela centrada en Xerxes, el antagonista de esta historia.

En un futuro distópico conocemos a Martha Washington, una chica negra, pobre y huérfana que acaba convirtiéndose en soldado de la P-A-X. En este futuro los médicos se dedican a asesinar a los mendigos para 'limpiar' las ciudades y los Estados Unidos ya no están tan unidos... Además, hay una gran guerra militar contra las Hamburgueseras por el control del Amazonas... Bien se sabe que no solo por los superhéroes ha estado marcada la carrera de Frank Miller, y algunos de esos ejemplos también estarán en esta lista, pero Martha Washington es una de sus obras menos conocidas, pero a la vez una de las más elogiadas. Trabajando codo a codo con el dibujante Dave Gibbons, más conocido por su trabajo en Watchmen, esta obra distópica de ciencia ficción protagonizada por una mujer afroamericana cuyo camino inevitablemente la lleva a convertirse en héroe de guerra para un Estados Unidos dividido. Con una serie de secuelas que siguieron a la obra original publicada por Dark Horse en 1990, este cómic es lectura obligada para todos quienes quieren acercarse al lado de la carrera de este artista que no tiene relación con el mundo de las capas y los spándex. La epopeya de una mujer negra estadounidense se ha estado reivindicando últimamente, debido a la situación política por la que se está transitando. Aunque sus secuelas hayan tenido resultados un tanto dispares, lo que nadie puede negar es que Give Me Liberty ha tenido un ingenio y una capacidad predictiva fuera de toda duda. Pasarlas canutas. Tal vez sea el trabajo más naturalista y con menor artificio (aunque eso no quiere decir que esté exento de él). A lo largo de los distintos volúmenes Frank Miller y Dave Gibbons transicionan a través de distintos géneros para tratar de estudiar las políticas americanas y qué es lo que hace que dicha potencia te califique como un héroe. Manejan distintos tonos y es un trabajo bastante amplio y con una de esas verdades que, por mucho que no vayan a ser de las más agradables, conviene escucharlas.

Con una carrera completamente consolidada, y teniendo el espacio para hacer obras a gusto, Frank Miller concretó esta locura satírica ultraviolenta de ciencia ficción, publicada en tres números a partir de 1990 y que cuenta con el reconocible aporte artístico del dibujante Geof Darrow. Presentando otro futuro distópico deprimente, en Hard Boiled el equipo creativo da cuenta del poder de las corporaciones y la nula esperanza ante el avance de la humanidad, este cómic se centra en un investigador ligado a una compañía aseguradora, que descubre que también es un cyborg homicida. Pero mientras su misión es recaudar impuestos, por debajo se va colando una tarea mucho más importante y que tiene relación con los robots esclavizados por el hombre. El término hard boiled se acuñó para designar a las novelas baratas de género negro que se produjeron en los años veinte. Eran relatos sórdidos en los que se permitían hacer mordaces análisis de la sociedad imperante. El título es una declaración de intenciones respecto a lo que este cómic da de sí. Pero trasladan el concepto a un nuevo horizonte que no tiene nada que ver. Aquí la acción manda. Tiene mala cara. Se tiende a comprender esta obra como un vehículo de lucimiento del barroco artista Geoff Darrow. Pero, detrás de la violencia y de la fisicidad, se oculta un ideario extremista y nihilista alrededor de qué es lo que define a la humanidad en una sociedad deshumanizada, propias del subgénero en el que se enmarca: el cyberpunk.

Mientras Frank Miller se metía de lleno en los ninjas con su etapa en la serie regular de Daredevil, también se dio el tiempo en 1983 para publicar esta obra en la que las artes marciales, la violencia y los códigos de honor oriental no están ajenos de un futuro distópico. Centrándose en un samurai atrapado en una espada mágica por varios siglos, junto a sus enemigos mortales, Ronin presenta un escenario en el que estos guerreros son despertados en un escenario que nada tiene que ver con el Japón feudal. Con elementos de ciencia ficción y una tradición de violencia oriental, Ronin es un trabajo experimental que aportó al desarrollo de Miller como artista y que nos terminó dando las hombres cumbre por las que posteriormente sería reconocido. La idea de mezclar ciencia ficción con el género samuráis sigue siendo innovadora hoy en día. Bebiendo del gran referente de este autor: Lobo Solitario y su Cachorro, se permite realizar una esteta subversión de algunos géneros. Lucy in the Sky with Diamonds. El arte que Miller expone en esta obra tiene la fuerza de un huracán y la agilidad de una katana. Su trabajo más influenciado directamente tanto por los grandes autores de manga como por la fértil imaginación de Moebius. Un trabajo personalísimo y de lo más inaccesibles de este autor.

Aunque Daredevil y Batman siempre serán sinónimo de Frank Miller, es innegable que el artista también aportó elementos que terminaron influyendo lo que se entiende por Wolverine, un personaje que terminó de consolidarse a partir del cómic homónimo a cargo de este artista. Con una historia en la que también contribuyó Chris Claremont, el escritor más importante de los cómics de los X-Men, esta exitosa miniserie de cuatro números publicada en 1982, en una época en la que el mutante de las garras ni siquiera tenía serie regular, presenta finalmente a un Wolveriene dividido entre el control del código japonés y sus instintos más animales. Como es tradición con Miller, este cómic incluye ninjas, sangre y violencia, pero también amor, ya que incluye el compromiso de Logan con Mariko Yashida. Si se juntan a dos autores en su mejor momento para disfrutar de un proyecto que conecten las filias de ambos de una forma simétrica, lo que se obtiene es algo así como Lobezno: Honor. Cuando Lobezno hizo migas con La Mano. Esta fue la obra que lo consolidó del todo como una voz a tener en muy en cuenta en la industria. Pero también ayudó a configurar lo que el imaginario público tiende a asociar y a esperar de Lobezno: misiones sucias y encubiertas, manchadas de sangre y protagonizadas por un personaje trágico y resiliente.

Daredevil era un personaje con el que Marvel no tenía idea qué hacer, pero la irrupción de Frank Miller permitió elevar al Hombre Sin Miedo directo al panteón de personajes más importantes de la editorial durante la década de los ochentas. Toda la etapa de Miller es recomendada, incluyendo clásicos como la muerte de Elektra, la creación de superhéroes más asociada al autor, pero sin duda Daredevil: Born Again brilla con luces propias. La obra más importante del artista en Marvel es un viaje al infierno de Matt Murdock que inspiró todo lo que hizo después con el personaje a partir de su publicación en 1986. Ahí estuvo la traición de Karen Page que da pie a una crisis de fe, la cual añadió el catolicismo al centro de este personaje que ya había sido reinventado en el mundo de las artes marciales y los ninjas, poniendo en el centro a un maligno Kingpin con acceso a los secretos del héroe. Un imperdible. Daredevil: The Man Without Fear" Frank Miller comenzó a tener reconocimiento por su trabajo a cargo de Daredevil, personaje al que redefinió completamente a partir de enero de 1981, con el lanzamiento de Daredevil #168, el primer cómic del guardián de Hell's Kitchen que escribió en solitario, además de encargarse de su arte. No obstante, Daredevil: El Hombre Sin Miedo es una obra de 1993 que tampoco se puede dejar de lado. Con el trabajo de dibujos a cargo de John Romita Jr., este cómic es una especie de Daredevil: Año Uno, presentando una nueva versión del origen del personaje. Además, es este cómic el que aportó el ya conocido look del personaje vestido de negro, que fue traspasado a la serie de televisión de Netflix.

300 Aunque su detallado arte marca al cómic, además del tono homoerótico fascista que no fue trasladado del todo en su adaptación, es la película la que finalmente convirtió a esta obra en uno de los trabajos más rentables del escritor y que siempre serán parte de la discusión sobre su carrera. Por eso esta obra tiene que estar en cualquier obra. 300, publicado en 1998, fue la evolución de todo lo que había hecho Frank Miller previamente, incluyendo sus obras de superhéroes con ninjas, sus apuestas noir en ciudades sucias y las exageranciones violentas de sus fábulas distópicas. En este caso, el escenario base es la Batalla de las Termópilas, elevando a Leónidas como el clásico héroe milleriano comprometido por la violencia de sus actos, pero lo suficientemente decente como para saber que hay cosas correctas que merecen ser hechas.

Frank Miller ha sido guionista de cine e incluso director.

Frank Miller dirigiendo una película
En esta serie Frank Miller daba rienda suelta a su pasión por el manga y el país nipón. La obra más personal de Frank Miller, esta saga de historias individuales crean en su conjunto un vistazo a la sucia y horrenda ciudad de Basin, corrompida por tipos sin valores y mujeres que se ganan su lugar de respeto a punta de plomo. El arte gráfico de Geof Darrow es impresionante... En un futuro distópico conocemos a Martha Washington, una chica negra, pobre y huérfana que acaba convirtiéndose en soldado de la P-A-X. En este futuro los médicos se dedican a asesinar a los mendigos para 'limpiar' las ciudades y los Estados Unidos ya no están tan unidos... Además, hay una gran guerra militar contra las Hamburgueseras por el control del Amazonas... ¿Frank Miller y Bill Sienkiewicz en total libertad creativa haciendo un trabajo ambicioso en lo creativo? ¿Hace falta decir algo más? Sí, se puede decir que Elektra es una de los mejores personajes que han poblado el Universo Marvel. Uno que, tras mucho tiempo, fue digna de lanzar una novela gráfica de mayor enjundia. La imagen más icónica para el personaje. Ambos artistas ya colaboraron haciendo una revisión de los cimientos de Daredevil con su divisiva Amor y Guerra, y se nota la inercia y la sinergia del entendimiento mutuo. Aunque la forma, de algún modo, canibaliza al fondo, eso no quiere decir que esta no sea interesante. Aquí se aprecia una cara rabia y una aproximación a los esqueletos que dejó detrás el belicismo de Reagan.

BORN AGAIN: LA PASIÓN DE CRIST... NO!! DAREDEVIL!!!!!

El legado de Frank Miller en la industria del cómic es innegable. Su enfoque innovador y arriesgado ha influido directamente en obras posteriores e incluso ha tenido un impacto significativo en el cine. Varios directores han adaptado sus trabajos al cine con películas como "300", basada en su novela gráfica homónima; o "Sin City", dirigida por Robert Rodríguez. Para su amigo Alan Moore, el trabajo de Miller desde Sin City es homofóbico y misógino, a pesar de elogiar sus primeros Batman y Daredevil. En respuesta a las afirmaciones de que sus cómics son conservadores, Miller afirma: «No soy conservador. A pesar de sus polémicas declaraciones, durante los siguientes 20 años, Frank Miller siguió siendo uno de los artistas del cómic más vendidos y leídos. En 2022, Miller anunció que iba a lanzar una editorial de cómics llamada Frank Miller Presents, o FMP, en la que será presidente y editor en jefe y que editará entre dos y cuatro títulos por año.

Miller fue capaz de volver a poner a Batman en el mapa y en lo más alto y fue con una idea curiosa: presentarlo como un personaje adulto, maduro y (un poco) fondón. Los ochenta eran el caldo de cultivo perfecto para estas influencias en el cine y Miller les dio a los directores -indirectamente- todo lo que necesitaban. De momento todo se volvió mucho más oscuro, más violento, los matones eran peores y las calles estaban más sucias.

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