La Saga de Trunks del Futuro: Un Viaje Emocional y de Poder en Dragon Ball Z

La saga de Namek es recordada por la pura tensión que se vivía en cada capítulo.

Zarbon, la mano derecha de Freezer junto a Dodoria, se trataba de un ser presumido que alardeaba de su aspecto físico y odiaba tener que recurrir a su horrenda transformación para incrementar sus poderes, pero durante la saga de Namek se vio obligado a hacerlo al encontrarse con Vegeta.

En su aspecto normal no tuvo nada que hacer contra el príncipe de los saiyans, pero una vez convertido en monstruo, Zarbon dio una soberana paliza a Vegeta.

Los buenos de Gohan y Krilin debían ser cautos y ocultar sus fuerzas para no ser descubiertos por Freezer ni por Vegeta.

Pero el momento llegó, el enemigo de los defensores de la Tierra se encontró con Gohan y con cara amistosa se dirigió hacia él.

Le sonrió y cuanto le tenía lo suficientemente cerca le propinó un rodillazo en el estómago del que todavía se estará acordando el hijo de Son Goku.

Vegeta afirmó que no le mataba por tener un buen día, pero cuando ya se alejó lo suficientemente de él se percató del Dragon Radar y de cómo se lo ocultó el "maldito crío".

Por si los esbirros de Freezer no fuesen suficiente amenaza en Namek, el líder de la Organización Interplanetaria de Comercio decidió llamar a las Fuerzas Especiales Ginyu para resolver su pequeño problema a hora de encontrar las Bolas de Dragón y acabar con su molesta competencia en la búsqueda de las mismas.

Recoome, Burter, Jeice, Guldo y el capitán Ginyu aterrizaron en Namek y no tardaron más que unos segundos en localizar a Vegeta, Krilin y Gohan y en estallar las batallas venideras contra los mismos.

Pero antes de cumplir su misión, las Fuerzas Especiales realizaron su característico baile y pose final frente a los ojos atónitos de Freezer...

Fuerzas Especiales Ginyu pose

Más o menos, entre Vegeta, Piccolo, Gohan, Krilin y Dende consiguieron hacer frente a Freezer y a sus dos transformaciones siguientes, pero el tirano decidió regalarles a los presentes el poder contemplar su estado definitivo antes de acabar con sus vidas.

Vegeta se estaba muriendo y fue entonces cuando reveló a Goku todo el odio y rencor que tenía guardado en su corazón en contra de lo que Freezer le había hecho a su planeta natal y a su raza.

Mientras el orgulloso príncipe de los saiyans cedía ante las lágrimas de haber sido derrotado, Goku comprendió que él estaba ahí, en Namek, frente a Freezer, porque era su destino.

Vegeta estaba convencido de que Kakaroto tenía que ser el legendario Super Saiyan, pero Goku no lo tenía tan claro.

Lo intentó todo contra Freezer, el Kaio Ken, el Kame Hame Ha, la Genkidama, y ninguno había resultado efecto.

Cuando Freezer apareció verdaderamente herido por primera vez su ira se dirigió hacia Krilin y le hizo explotar en mil pedazos en el aire.

Fue entonces cuando Freezer había sellado su sentencia de muerte.

Cell consiguió convertirse en un ser perfecto tras absorber a A-18 y ya no había nada ni nadie que pudiese detenerlo.

Vegeta, quien había salido con un orgullo y poder reforzados de la "Sala del Espíritu y el Tiempo" o "Rincón del Alma y el Tiempo", pensó que su técnica más poderosa, el Final Flash, acabaría con su rival.

El estallido de energía fue tan espectacular como inútil.

Vegeta usa Final Flash contra Cell

Uno de los momentos más entretenidos del Cell Game fue cuando Cell decidió ceder el protagonismo a sus pequeñas creaciones para que se enfrentasen a los amigos de Gohan y les provocasen el suficiente dolor como para despertar la supuesta fuerza del hijo de Goku, la cual se esconde en su interior y solo sale a la luz a través de la ira del joven saiyan.

Lo más increíble es que estos "monstruitos" son capaces de plantar cara a los más fuertes del grupo: Vegeta, Trunks y Piccolo.

No nos cortamos en decir que este es el momento más emotivo de toda la serie.

Gohan, movido por la ira que le produjo ver morir a A-16 mientras este le decía que defendiese la Tierra por todo lo bueno y los animales que habitan en ella, explotó.

El hijo de Son Goku superó los límites del Super Saiyan y entre lágrimas se convirtió en un guerrero con un poder más allá de lo imaginable.

Gohan Super Saiyan 2

Si todavía alguno se pregunta la razón por la que llamamos a Gohan "el mesías", la explicación es sencilla.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Esta frase es del tío Ben de Spider-Man, pero se puede aplicar a este momento.

El ego de Gohan creció más que nunca al ver que Cell no podía hacerle ni un solo rasguño y esta confianza de más le salió muy cara.

Cuando Cell se vio contra la espada y la pared usó su última carta bajo la manga, suicidarse explotando y llevarse consigo a todos los que pudiese.

Cell regresó y, gracias a las células de los saiyans y haber pasado por una situación muy cercana a la muerte, lo hizo con un poder multiplicado.

Harto de su propio juego, Cell decidió acabar con todo usando el Kame Hame Ha y Gohan le respondió con la misma técnica.

El joven saiyan perdía ventaja y ni con la ayuda de Piccolo, Krilin, Yamcha y Ten Shin Han conseguía ganarle terreno a Cell.

Antes de que la trama de Dragon Ball Z avanzase unos años y presentase al Gohan estudiante y a Goten y Trunks de niños, quedaba un asunto pendiente.

El chico venido del futuro regresó a su realidad temporal y ya no era el mismo joven que había partido tiempo atrás.

La fuerza y experiencia en combate que había adquirido al lado de su padre y de Goku le sirvió para derrotar en un santiamén a los androides A-17 y A-18, sin embargo ahí no había acabado la amenaza.

Aquél que no aceptó el Infierno. El Héroe del Futuro: Trunks el Super Saiyajin | Dragon Ball Z

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