Maus es la biografía de Vladek Spiegelman, un judío polaco superviviente de los campos de exterminio nazis, contada a través de su hijo Art, un dibujante de cómics que quiere dejar memoria de la aterradora persecución que sufrieron millones de personas en la Europa sometida por Hitler y de las consecuencias de este sufrimiento en la vida cotidiana de las generaciones posteriores. La novela gráfica que todo el mundo conoce o ha escuchado algo sobre ella. Elección obvia si atiendes cualquier clasificación de recomendaciones. Su autor, Art Spiegelman, nació en 1948 en Estocolmo, aunque creció y se educó en Estados Unidos. Tras estudiar arte y diseño, comenzó a colaborar como ilustrador en la Topps Gum Co. Al mismo tiempo, se inició en la publicación de cómics underground y así comenzó a explorar los convencionalismos expresivos del medio. En 1980, fundó junto a su mujer la revista Raw, en la que se publicó originalmente Maus. Maus cuenta la historia de cómo Artie, hijo de un judío polaco que sobrevivió a los hechos acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial, entrevista a su padre (Vladek) en diversas ocasiones para reconstruir sus vivencias. La combinación de ambas historias hace verídico y real todo lo que cuenta. Vladek Spiegelman es un judío polonés que consiguió sobrevivir a la Europa de Hitler y a Auschwitz-Birkenau. Su hijo, el creador del cómic, quiso inmortalizar su historia sin ocultar la difícil relación entre ambos.
Apartándose de las formas de literatura creadas hasta la publicación de Maus, Art Spiegelman se aproxima al tema del Holocausto de un modo absolutamente renovador, y para ello relata la experiencia de su propia familia en forma de memoir gráfica, utilizando todos los recursos estilísticos y narrativos tradicionales de este género y, a la vez, inventando otros nuevos. Hoy me estreno en mis reseñas con la recomendación de una novela gráfica, género que he descubierto por casualidad y del que espero seguir nutriéndome para mis futuras lecturas. Como decía, Maus es una primera incursión lógica en el género. La edición que se ha manejado para esta reseña es una edición de la obra completa de 2012, publicada por el sello Reservoir Books de Penguin Random House y traducida por Cruz Rodríguez Juiz. Al igual que «Persépolis» de Marjani Satrapi, la novela gráfica «Maus» de Art Spiegelman está totalmente dibujada en blanco y negro. Mientras que «Persépolis» cuenta la historia autobiográfica de la revolución islámica de 1979, «Maus» cuenta la historia de su padre durante la Segunda Guerra Mondial.

La lectura de Maus es complicada: se narran las vivencias reales de un judío superviviente del Holocausto, Vladek Spiegelman, padre del autor de la novela. Insisto, la lectura no es fácil, no por su ritmo o las líneas sencillas de los trazos de los dibujos, sino, por la historia desgarradora que cuenta: familias rotas por el dolor, seres queridos que son separados por la fuerza, muertes llenas de crueldad. La historia de este superviviente se alterna con otras vivencias que comparte con su hijo en la actualidad. En la actualidad, el padre del dibujante se muestra como una persona temerosa, antipática y obsesionada con la guerra. Su enclenque cuerpo de ratón ha logrado escapar a Estados Unidos, pero su alma quedó sepultada para siempre entre los miles de cadáveres que tuvo que enterrar. Su hijo, Art, utiliza sus viñetas como terapia para lidiar con los tormentos que persiguen a su familia.
Algo que destaca de esta novela gráfica «Maus» es la utilización de animales para diferenciar a los judíos (los ratones) de los no judíos. De hecho, es lo que da título al libro. Maus quiere decir Ratón en alemán. Lo gracioso es que los alemanes están representados como gatos, el enemigo mayor del ratón. Es una especie de metáfora que simplifica un poco en dónde se encontraban los protagonistas y lo que cada pueblo hizo. No tapa por ejemplo que los primeros en encerrar a los judíos eran judíos. No esconde tampoco que en Auschwitch hubiera Kapos poloneses en sus uniformes de prisioneros. Explica sin embargo que los judíos a veces podían ponerse máscaras y evitar ser reconocidos como ratones. También muestra que encerraban a franceses o americanos en los campamentos sin ser judíos. La elección de recrear el Holocausto a través de una especie de fábula protagonizada por ratones (judíos) y gatos (alemanes nazis) es una solución inteligente para aliviar al lector ante las atrocidades descritas. Sí, los nazis son gatos ávidos de cazar ratones casi de forma instintiva. Los judíos son sus enemigos natos. Los cerdos, por ejemplo, se emplearán para los personajes polacos que se unen al nazismo.

Desde la primera hoja vemos que la relación entre padre e hijo es tensa. Vladek atrae la simpatía de muchos lectores, por todo lo que sufrió y por el amor que demuestra por su mujer durante toda la historia. A mí, a pesar del respeto que siento por lo que vivió, su carácter difícil de mayor hizo que no le tuviera mucho aprecio. Vemos enseguida dibujado en su brazo los números que tatuaban a los judíos. Comprendemos, desde los ojos de su hijo, que es rácano porque estuvo traumatizado por el hambre y la muerte del Holocausto. Anja, la primera mujer de Vladek y la madre del autor es un personaje muy importante del principio al final, incluido el primer hijo que tuvo con Vladek. Anja es descrita como una mujer interesante pero con tendencias depresivas. El autor Art no me resultó del todo simpático, quizás por cómo utiliza a su padre sin querer ayudarle de ninguna otra manera. Pero admiro cómo consigue transmitir tantos mensajes diferentes en un formato accesible a casi todo el mundo, y de manera tan emotiva. Las frases del padre aparecen en todos los idiomas distorsionadas (por ejemplo: «en aquí» de la imagen de antes). Se han hecho muchas críticas a las traducciones en español, en francés… cuando en realidad el diálogo intentaba mostrar que el padre hablaba un inglés de inmigrante, y no de nativo, como el hijo.
Temas Clave en Maus
- ¿Por qué escribir historias sobre el Holocausto? Art Spiegelman aprovecha para hablarnos de algunas preguntas que los periodistas le hicieron tras la primera publicación de Maus, como la utilidad de los libros sobre el Holocausto y la responsabilidad de las empresas enriquecidas durante la Alemania nazi.
- Las primeras manifestaciones antisemitas. La obra detalla cómo la familia de Vladek fue testigo de las progresivas restricciones y persecuciones contra los judíos, desde la creencia inicial de que se trataba de una mala etapa hasta la barbarie del exterminio. El texto reflexiona sobre la lentitud con la que se toma conciencia de la gravedad de los acontecimientos, comparándolo con situaciones de novelas como "El cuento de la criada".
- La lucha por la supervivencia. Art Spiegelman evoca la admiración por su padre, Vladek, por todo lo que hizo para sobrevivir: trabajó en múltiples puestos, dio clases de inglés, negoció con su propia ración de pan. La vida está siempre del lado de la vida, y en cierta manera, les tenemos rabia a las víctimas. Pero no son los MEJORES los que han sobrevivido, ni los que han muerto. Y es algo de hecho que veremos durante todo el libro, los protagonistas tienen múltiples situaciones en las que estuvieron a punto de morir. Y la vida decidió otra cosa.
- La culpabilidad de sobrevivir. Al igual que en "Patria" de Fernando Aramburu, en Maus las víctimas no son solo los que vivieron el Holocausto, sino todas las personas cercanas, incluido los hijos nacidos después de los hechos. Los supervivientes quedaron marcados para siempre, algunos con la culpabilidad de haber sobrevivido, lo que acarreó comportamientos complicados y desavenencias familiares.
- El papel de las mujeres. El personaje de Anja permite ver cómo fue la Segunda Guerra Mundial para las mujeres. Varias mujeres ayudaron a Vladek y Anja a evitar ser arrestados, Anja conspiraba con los comunistas, y otras consiguieron que Vladek y Anja no perdieran contacto, arriesgando sus vidas. Se descubre la solidaridad, la ayuda, la capacidad de rebeldía y de trabajo entre las mujeres, incluyendo a prisioneras que intentaron rebelarse contra los nazis con explosivos.
MAUS (1/2) de Art Spiegelman - RESUMEN COMPLETO: novela grafica, holocausto, segunda guerra mundial
Como espero que ya habrás comprendido, la historia es extraordinaria y emotiva. Es realista, y por lo tanto, dura. Pero no me pude despegar del libro queriendo saber cómo salía adelante Vladek, qué más le pasaba a él y a Anja. La estructura sorprende al principio de la segunda parte, pero está bien construida para que termines de leer casi con lágrimas en los ojos. ¡Te recomiendo este cómic muchísimo! Creo incluso que debería ser una lectura obligatoria en todos los colegios, sobre todo en España donde vivimos los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial un poco de lejos. Si te gustó Maus, no te pierdas el libro ilustrado El árabe del futuro, de Riad Sattouf.
Maus recibió el premio Pullizter en 1992 (el único otorgado a una novela gráfica) por su renovador diseño, por su original modo de acercarse a uno de los hechos más lamentables de la historia de la humanidad, y por la cantidad de emociones y sentimientos que es capaz de transmitir a través de sus dibujos en blanco y negro. Una historia que engancha, muy buena historia gráfica.

Como decía, Maus es una primera incursión lógica en el género. Su lectura no es fácil, no por su ritmo o las líneas sencillas de los trazos de los dibujos, sino, por la historia desgarradora que cuenta: familias rotas por el dolor, seres queridos que son separados por la fuerza, muertes llenas de crueldad. La combinación de ambas historias hace verídico y real todo lo que cuenta. Vladek Spiegelman es un judío polonés que consiguió sobrevivir a la Europa de Hitler y a Auschwitz-Birkenau. Su hijo, el creador del cómic, quiso inmortalizar su historia sin ocultar la difícil relación entre ambos. Lo cierto es que Maus es un libro que no se puede dejar de leer, ni siquiera para ir a dormir.
El estilo de dibujo es único. Los judíos están representados como ratones, los nazis como gatos y los polacos no judíos como cerdos. Esto ayuda a diferenciar la etnia de los diferentes personajes de la obra de un simple vistazo, aunque si hay que ponerle una pega al estilo de dibujo sería las expresiones faciales, muy trabajadas en algunos casos y muy vagas en otros. Por otra parte, diferenciar a los diferentes protagonistas de la historia (sobre todo en los recuerdos del padre) puede llegar a resultar complicado en según qué viñetas. Los fondos cumplen, sin más, pues en la inmensa mayoría de las viñetas el dibujo está centrado en los personajes.
Uno de los aspectos narrativos más trabajados de la obra es la relación de Artie con Vladek. Esta obra es autobiográfica, y es que Artie es el homónimo de Art Spiegelman, que cuenta la historia de su padre a través de esta novela gráfica. Y es que el personaje de Vladek parece sacado de un molde de “típico viejo judío avaro”. A lo largo de la obra, pueden verse comportamientos bastante cuestionables, e incluso reprobables, tanto con su hijo, como con su actual esposa, con la que no tiene una relación demasiado sana. En algunos momentos de la obra, esta puede llegar a crear un sentimiento de desazón o malestar en el lector, pues ciertas situaciones vividas por Vladek plasman de manera magistral la angustia y desesperación que sufrieron los judíos durante todos los momentos que ocurrieron antes, durante y después de la ocupación alemana en Polonia.
Antes siquiera de poner mis manos sobre esta obra, ya había oído maravillas de ella. Como “estudioso” (entendamos por estudioso que me encanta leer sobre historia) de la Segunda Guerra Mundial he encontrado la obra muy interesante, es muy refrescante leer la historia desde el punto de vista de un superviviente del holocausto. El hecho de que el primer capítulo hable sobre situaciones completamente insustanciales sobre la juventud de Vladek me decepcionó un poco, aunque a partir del segundo capítulo entramos de lleno en la ocupación alemana. Maus no es la historia de un héroe, que luchó con uñas y dientes contra los alemanes y salió triunfante de la situación. Maus es la historia de un superviviente, preocupado por su mujer y sus hijos, que hizó lo necesario para sobrevivir y ver un día más. Uno de los aspectos que más me incomodaron de la obra no tiene que ver con la ocupación alemana, sino con la relación de Vladek con su segunda esposa, Mala. Es bastante obvio que ninguno de los dos siente demasiado cariño por el otro, y es más una especie de “unión por conveniencia”. Ver sus conversaciones, sus desplantes y sus enfados me creó (y me crea cada vez que las leo) un sentimiento de incomodidad, como si estuviese leyendo algo privado entre dos personas. No revelaré nada de la trama, pero si os puedo decir que la obra avanza a buen ritmo, cada capítulo tiene algo nuevo que contar y las conversaciones entre padre e hijo enlazan muy bien con la historia que Vladek le cuenta a Artie. Simplemente por su dibujo y su argumento, Maus es una novela gráfica que resulta atractiva.

Sus páginas son un recordatorio en riguroso banco y negro sobre lo que el ser humano es capaz de hacer si se deja llevar por las promesas vacías y los populismos alimentados desde el odio y el rencor. Quizás comenzaremos a valorar mejor nuestra existencia y la presencia de nuestros seres queridos. Somos de las pocas generaciones que no han sufrido ninguna guerra, no sabemos gestionar la pérdida ni entendemos lo que puede suponer. La guerra es una añoranza continua de aquella vida que teníamos y creíamos asegurada. Quizás ha llegado el momento de reorganizar nuestras preferencias y la forma en que invertimos nuestro tiempo. Miedo a ser el siguiente en pasar por esas duchas falsas. Sirven como memoria de lo que no debe repetirse. Escapar con vida del exterminio nazi.