Mariquita Pérez: El Ícono de la Industria Juguetera Española

Mariquita Pérez fue la muñeca más icónica de España en las décadas de los cuarenta y cincuenta, manteniendo su producción hasta los años setenta. Acompáñanos y descubre la historia de esta emblemática muñeca, que, a lo largo de los años, ha evolucionado adaptándose a las nuevas tendencias y gustos cambiantes, pero siempre manteniendo su esencia original. Hoy en día, Mariquita Pérez sigue brillando como un ícono atemporal, una muñeca que ha resistido el paso de los años manteniendo su atractivo inalterable.

Orígenes Nobles y una Inspiración Familiar

¿Alguna vez te has preguntado cómo surgió la icónica muñeca Mariquita Pérez que ha cautivado a generaciones enteras? Todo comenzó en la década de 1930, cuando una muñeca especial capturó la atención de niños y adultos por igual. Leonor Coello, hija del Conde Coello de Portugal, fue quien ideó la Mariquita Pérez por inspiración de su hija de dos años, Leonor de Góngora. Afincadas en San Sebastián, la pequeña solía pasear por la playa de la mano de su muñeca alemana, un objeto que su familia había adquirido en una rifa benéfica. A su madre se le ocurrió confeccionarle un vestido igual que el suyo, haciendo que la niña y su juguete llevasen la ropa a conjunto.

Aquella idea atrajo las miradas de otras niñas y madres con las que se cruzaban, lo que llevó a la noble emprendedora a lanzarse a crear una muñeca que, como la de su hija, “se vistiese de verdad”. Leonor quería un nombre muy español para su creación, por lo que no dudó en consultar a los amigos y compañeros de tertulia de su marido Manuel de Góngora, escritor y redactor jefe de la revista Blanco y Negro, entre los que se encontraban intelectuales de la talla de Luis Escobar, comediógrafo y director teatral; Jacinto Guerrero, músico y autor de zarzuelas; Felipe Sassone, novelista y diplomático; Eugenio d'Ors, filósofo y académico y Víctor de la Serna, periodista. Leonor les explicó que la muñeca debía tener personalidad propia, historia, un nombre pegadizo y una familia. Al ser español y fácil pensaron en el de María, pero al final se decantaron por el diminutivo de Mariquita. Respecto al apellido, eligieron el de Pérez porque era común y de los más extendidos en España, lo que se ajustaba a la familiaridad deseada.

Leonor Coello, hija del Conde Coello de Portugal, era una dama perteneciente a la nobleza madrileña que residía en San Sebastián durante la guerra civil española y que se inspiró en su hija de dos años, Leonor de Góngora, para crear una muñeca. Durante este tiempo era frecuente verla pasear a su hija por la Playa de la Concha (San Sebastián), con una muñeca alemana de porcelana que había ganado en una de las frecuentes rifas benéficas que se celebraban entonces para recaudar fondos destinados al frente. Esta emprendedora vestía a la muñeca igual que la pequeña, suscitando el interés y la sorpresa entre bañistas y transeúntes. El éxito fue tal, que en sus recorridos por la citada playa la gente se paraba para ver a aquella niña rubia de ojos azules que llevaba entre sus brazos una muñeca con idéntico vestido. No imaginaba que ese juguete, el cual había llegado a sus manos procedente de Alemania, iba a ser el embrión del negocio de su vida. Leonor que era una emprendedora nata con gran visión comercial, tuvo la idea de convertir a su hija en modelo, en la musa que sirviese de inspiración para una muñeca nueva y especial, distinta a las demás, una muñeca que se vestía de verdad, igual que las niñas de la época.

Niña paseando con su muñeca en la playa

La Fabricación y el Éxito Inicial

Una vez finalizada la Guerra Civil, Leonor Coello se puso en contacto con Santiago Molina, un juguetero de la Villa de Onil, en Alicante, para materializar su idea. Después de la Guerra Civil, Leonor encontró a Santiago Molina, un prestigioso fabricante de muñecas en la Villa de Onil, Alicante. Juntos comenzaron a producir las muñecas de Mariquita Pérez utilizando cartón piedra, ojos de cristal y pelucas naturales. El éxito fue inmediato, vendiendo más de mil unidades en poco tiempo.

El primer modelo, hecho de cartón-piedra, tenía ojos fijos de cristal, boca cerrada y peluca de cabello natural. Vestía un conjunto de rayas rojas y blancas con zapatillas de esparto. Inicialmente se lanzaron 1.000 unidades que fueron un éxito total. Cabe destacar que la Mariquita Pérez era considerado un producto de lujo ya que tenía un precio de 85 pesetas, más del doble del sueldo medio en la España de la postguerra, donde se cobraran unas 150 pesetas. El primer modelo de Mariquita Pérez fue fabricado en 1939 y estaba hecho de cartón piedra, tanto la cabeza como el cuerpo, a base de una mezcla de escayola, polvos de talco y pegamento que, una vez seca, se le daba forma con una lija. Tenía peluca de cabello natural, ojos de cristal fijo con cejas y pestañas superiores pintadas a trazo y boca cerrada. En cuanto al vestuario, llevaba un vestido de vichy de rayas rojas y blancas, dos lazos para el pelo del mismo tejido, zapatillas “topolino” de esparto a juego y ropa interior, este conjunto recibió el nombre de Mi Delantal.

La fiesta de inauguración de la primera tienda Mariquita Pérez, en donde se presentó a la muñeca en sociedad, se celebró el 11 de noviembre de 1940 en un pequeño local ubicado en un primer piso y sin escaparate, en la Avenida del Generalísimo número 12, actual Paseo de la Castellana, llegando a ser todo un acontecimiento social en el Madrid de la posguerra. Poco después, y a medida que el negocio iba creciendo, la sede central de la empresa se instaló en una casa de tres pisos ubicada en la calle Núñez de Balboa 52 de Madrid; el taller de fabricación de muñecas y confección de ropa estaba situado en la planta baja y los pisos superiores se destinaron a salas de canastillas, tienda de trajes para niñas, que así podían vestir igual que sus muñecas y un salón para acomodar a la clientela. Por aquel entonces la compañía ya contaba con 25 empleadas entre diseñadoras, cortadoras, costureras, etc.

Tienda antigua de Mariquita Pérez

Evolución y Expansión de la Muñeca

Entre 1941 y 1942, se fabricaron en Madrid nuevos modelos con ojos móviles y boca abierta. Entre 1941 y 1942 salieron al mercado nuevos modelos, todavía fabricados en Onil por Santiago Molina, con algunas modificaciones: los ojos de cristal eran durmientes y las cejas y las pestañas inferiores estaban pintadas a trazo, mientras que las superiores eran naturales; la boca la tenía abierta y mostraba los dos incisivos centrales. En esta época aparecieron también las muñecas andadoras y articuladas. La indumentaria se amplió con nuevos trajes, abrigos a juego con los guantes, calcetines, sombreros de fieltro, zapatos de piel y conjuntos de ropa interior, compuestos por camiseta, combinación y braga.

En 1943, Mariquita Pérez se renovó: se hizo más morena, con menos colorete y cabello con bucles. En 1943, Mariquita Pérez, ya fabricada en Madrid por Florido, volvió a cambiar; se hizo más morena al mejorar la calidad del baño de pintura que se daba al cartón piedra para simular el color de la piel, que se llama al duco; se rebajó el colorete de las mejillas y el cabello se peinó a la moda con el bucletón: un bucle en la parte delantera a modo de flequillo, otros dos horizontales, más pequeños, a ambos lados de la cara y uno más grande en la nuca.

Leonor no se detuvo, viajaba por toda España en una furgoneta decorada con las rayas rojas y blancas, promocionando su muñeca en todas las provincias. La marca se convirtió en una franquicia importante, expandiéndose a Estados Unidos y América del Sur. Además, también organizó desfiles infantiles donde las niñas y las muñecas lucían vestidos a juego. Leonor viajó por todas las provincias españolas en una furgoneta decorada con las identificativas rayas rojas y blancas conducida por un chófer. Recorría primero las ciudades importantes e investigaba cuales eran las tiendas más selectas, para seguidamente ofrecer a los propietarios la posibilidad de vender en exclusiva su muñeca. A cambio la empresaria proporcionaba la mercancía, papel de envolver con franjas rojas y blancas y el letrero que debía colocarse en el lugar más destacado de la fachada. Primero convirtió en franquicias de la marca las mejores jugueterías de Santander y Bilbao, a las que siguieron Segovia y el resto del país, llegando a contar con 40 estables en otras tantas provincias. Otra de las iniciativas de Leonor fue llevar a cabo desfiles infantiles donde las niñas se presentaban con los mismos trajes que sus muñecas, fueron muchas las niñas invitadas, entre ellas estuvo Marisol, que además utilizó vestidos de Mariquita Pérez hechos especialmente para ella en dos de sus primeras películas. Los desfiles de pasarela también se repitieron en algunas provincias españolas así como en el extranjero, llegando a presentarse una colección de vestidos de Mariquita Pérez en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

Mariquita Pérez no solo era una muñeca, sino un fenómeno cultural. Se escribieron cuentos sobre sus aventuras y se realizaron programas de radio. Su ajuar incluía perros, baúles, muebles, y muchos otros accesorios. Con el tiempo el ajuar continuó multiplicándose: baúl, muebles, billeteros, paraguas, medallas, bolsos, abanicos, máquinas de fotos, misal, libros del colegio con pizarrines, gafas de sol, y hasta un perro de raza fox terrier llamado Olé. La vida de Mariquita Pérez era un fiel reflejo de las niñas de familias adineradas de entonces: asistía a un colegio de monjas, los domingos paseaba con sus perros por los parques de su ciudad, en verano viajaba a la playa y a la montaña, y a lo largo del año practicaba todo tipo de deportes: esquí, tenis, vela, etc., y desarrollaba sus aficiones.

Ajuar de Mariquita Pérez

La Familia Pérez: Juanín y Otros Compañeros

Juanín Pérez, el entrañable hermano de Mariquita Pérez, hizo su primera aparición en 1941 y rápidamente se convirtió en un compañero inseparable para los niños. Pronto se dio a conocer a su familia, a través de cuentos y de medios de comunicación como la radio: Su padre, José Antonio Pérez de la Escalera, era un militar andaluz, y su madre, vasca, se llamaba Marta Carvajal y Goicoechea. Estudiaba en el Colegio de El Sagrado Corazón de Madrid, junto a su amiga Mariví. Leonor Coello decidió ampliar la familia y darle hermanos, al recién nacido se le llamó Juanín Pérez. El nombre surgió de forma espontánea, con la atracción de lo popular, y los materiales empleados en su manufactura debían ser los mismos que los de su hermana. Apareció por primera vez en 1941 a un precio de 77 pesetas y su tirada superó el millar. Estaba bañado al duco, con ojos que no se movían, cabello y pestañas pintados. Su guardarropa, que cubría todas las necesidades de un recién nacido, estaba muy elaborado con bordados de todo tipo: punto de cruz, festones, vainicas, encajes, entredoses, etc.

Posteriormente aparecieron otras versiones: el Juanín de lujo con peluca rubia y rizada y que costaba 300 pesetas, el "de acortar" de ocho meses de edad y Juanín cadete, de unos ocho años de edad (al igual que su hermana), que apareció en 1942 cuando Leonor cambió de fabricante y se decantó por Florido. Vestía pantalón corto por la rodilla, camisa, corbata, gorra, abrigo de paño inglés, guantes de piel, chaleco, calcetines largos de lana y zapatos de piel marrón con suela de goma. Tenía el pelo cortado a navaja con raya a un lado. Salió del mismo molde que Mariquita Pérez y con el mismo color de piel, si bien con los rasgos cambiados. También Juanín llegó a contar con un amplio vestuario y al igual que su hermana mayor se ofreció una versión articulada y otra andadora. En 1950 sale al mercado un nuevo modelo de Juanín llamado Juanín de acortar, un bebé de ocho meses que llevaba un mecanismo para poder mover brazos y piernas en determinados modelos, ojo acrílico tipo flirty, con cabello natural rubio y liso peinado a tazón. A lo largo de los años el aspecto de Juanín cadete fue modificado en varias ocasiones, aunque no con la misma frecuencia que su hermana. Así, en 1953 el muñeco se estilizó y los ojos se hicieron de fibra en lugar de cristal, y en la década de los sesenta aparece con peluca rubia, flequillo y algo más delgado.

En 1950, se lanzaron al mercado Juanín Pérez, el hermano de Mariquita, y Juanín Bebé de 8 meses. Algunos modelos ya contaban con mecanismos para mover los brazos y las piernas, y ojos de acrílico coquetos.

Mariquita Pérez, la bestseller de las muñecas

La Competencia y el Resurgir del Icono

A lo largo de los años, surgieron varias muñecas que rivalizaron con Mariquita Pérez, como Gisela, creada en 1943, y Cayetana, creada en 1946. Ambas tenían ajuares y características propias que las hicieron populares.

Durante 30 años, Mariquita Pérez fue el sueño de toda niña en España (y en parte del extranjero) hasta que la moda hizo que dejase de gustar tanto. Los nuevos aires políticos y sociales permitieron que otras muñecas del extranjero entrasen al mercado español y sedujeran a las niñas que buscaban juguetes más modernos. Barbie y Nancy fueron dos de sus grandes rivales y ayudaron a que su declive se precipitase. A ello hay que añadir la mala gestión de la empresa por parte del marido de Leonor de Góngora a quien, tras separarse, se le prohibió la entrada a la fábrica de la muñeca que nació a su imagen y semejanza.

En 1998 se constituyó la empresa Nueva Mariquita Pérez S.L. en Onil, con unos propietarios que nada tenían que ver con los originales, quienes perdieron la patente de la muñeca. Su producción, destinada al público adulto que por coleccionismo o por nostalgia estaban interesados en tener una, se ha mantenido hasta la actualidad. La nueva versión de la Mariquita Pérez tiene tres variables: una de porcelana, otra de vinilo y una de cartón piedra.

Actualmente, Mariquita Pérez y su familia mantienen la esencia de sus orígenes, fabricándose de forma artesanal en Onil con vinilo y materiales de calidad. En nuestra página web, se pueden encontrar diversas versiones de Mariquita, desde las más clásicas hasta las más modernas, como enfermera, flamenca o fallera, entre otras. En Mariquita Pérez trabajamos para mantener su esencia y carácter, pero poniendo en ella toda la innovación y materiales actuales.

Valores y Características de la Marca

Descubre los valores que reflejan el compromiso de la marca Mariquita Pérez. Tradición: Honramos y preservamos la esencia de la creación original manteniendo viva la magia que conquistó a generaciones. Calidad: Desde la selección de materiales hasta el cuidado de cada detalle. Artesanía: Utilizamos técnicas tradicionales y procesos tecnológicos para fabricar cada muñeca de forma exclusiva.

El vestuario es su seña de identidad. Tenemos varios tamaños disponibles: Mariquita y Juanín de 50 cm, Juanín Bebé de 40 cm y los Minis de 21 cm. Regala ilusión. Haz que esa persona se sienta especial con un regalo que será la joya de su colección de muñecas. Esta muñeca tan deseada podrá convertirse en una herencia familiar que pase de generación en generación. Mariquita Pérez es el regalo perfecto tanto para los más pequeños como para los más mayores.

Tamaños de Muñecas Mariquita Pérez
Personaje Tamaño (cm)
Mariquita 50
Juanín 50
Juanín Bebé 40
Minis 21

Si tienes una tienda o eres distribuidor y quieres tener en tu catálogo a la muñeca Mariquita Pérez y a su familia no dudes en preguntarnos. ¡Ahora puedes distribuir la conocida Mariquita Pérez de forma fácil!

Variedad de muñecas Mariquita Pérez actuales

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