Yoriichi Tsugikuni es un personaje secundario de gran importancia en la historia de Kimetsu no Yaiba. Su reputación lo ha consolidado como el cazador de demonios más poderoso que jamás haya existido, habiendo luchado durante la Era Sengoku, hace más de 500 años.
A pesar de su inmenso poder, Yoriichi era una persona tranquila y respetuosa, con una expresión solemne y reservada. Rara vez mostraba emociones intensas, manteniendo una disposición serena incluso al enfrentarse a demonios. Esta modestia a menudo tomaba por sorpresa a sus oponentes, incluido Muzan Kibutsuji, quien quedó asombrado por su habilidad.

Físicamente, Yoriichi se asemeja a su hermano en su forma humana, pero con algunas diferencias notables. Poseía la Marca del Cazador de Demonios desde su nacimiento, ubicada en la misma posición que la de Kokushibo. De joven, vestía un Haori rojo con interior blanco, un Kimono masculino color caqui, dos prendas interiores blancas y negras, y un Hakama del mismo color.
Yoriichi poseía un talento natural excepcional para las artes marciales. Era extremadamente humilde, considerándose a sí mismo como un hombre común y corriente. A pesar de su poder, siempre tuvo fe en el futuro, confiando en que futuras generaciones de Cazadores de Demonios superarían incluso sus propias habilidades, especialmente aquellos que dominaban la Respiración del Sol.
Su sueño era simple: vivir una vida tranquila junto a su familia, en una pequeña casa donde pudieran dormir juntos. Anhelaba la cercanía de sus seres queridos, poder ver sus rostros y sentir sus manos. Sin embargo, este deseo nunca se hizo realidad, lo que lo llevó a sentir un profundo pesar por no haber podido protegerlos.
A pesar de su naturaleza reservada, Yoriichi experimentaba emociones profundas. Lamentó la pérdida de Uta y su hijo no nacido, y se conmovió hasta las lágrimas al presenciar la alegría de Sumire con un simple gesto. Tras escuchar de su amigo Sumiyoshi que su vida no había sido en vano, Yoriichi sonrió cálidamente y prometió preservar las técnicas de la Respiración del Sol a través de sus descendientes.

Como recuerdo de su hermano mayor, Yoriichi conservaba una flauta tallada en madera antes de abandonar su hogar. Su disposición tranquila y respetuosa se reflejaba en su forma de ser, y su profunda conexión con la familia y el deseo de un futuro mejor lo definen como un personaje trágico y admirable.