El Fenómeno del Manga Japonés y sus Creadores

El manga es, literalmente, una palabra japonesa que puede traducirse como «garabatos» o «imágenes insignificantes», en relación a esa tendencia al dibujo rápido, impreso en papel barato y en blanco y negro. La respuesta es fácil: sus características propias en cuanto a modelo productivo, lenguaje, técnicas de dibujo y señas culturales son fáciles de identificar.

En Japón, los mangakas gozan de gran prestigio. Sin embargo, el camino para alcanzar el éxito suele ser arduo y la exigencia en su trabajo no es apta para cualquiera. Empecemos por lo básico. El mangaka es un autor de manga. Es decir, la persona encargada de crear los guiones e ilustraciones de una historia gráfica. La figura del mangaka como la conocemos hoy comenzó en el siglo XX, especialmente con Osamu Tezuka, considerado el "padre del manga". Tezuka introdujo técnicas narrativas revolucionarias inspiradas en el cine y transformó el manga en un medio artístico y culturalmente relevante. Desde entonces, y debido a la expansión mundial del manga, el rol del mangaka ha evolucionado, pasando de ser artistas reconocidos a fenómenos de masas.

Uno de los principales prejuicios que el público occidental tiene con el manga es su vinculación a un público mayoritariamente infantil o juvenil. Si bien es cierto que los más conocidos forman parte del género Shonen, existen varios géneros más dirigidos a todo tipo de público, abarcando todo tipo de temas. El shonen, como ya hemos apuntado, estaría dirigido a un público joven y, principalmente, masculino. Se centraría en historias de acción, aventuras y crecimiento personal. Dentro de esta categoría encontraríamos los títulos más conocidos internacionalmente, como Dragon Ball, One Piece o Naruto. Para público joven también tendríamos el shōjo aunque este suele relacionarse con un público femenino (un estigma a erradicar) y que suele tratar temas relacionados con experiencias emocionales y relaciones románticas. Sin embargo, el manga también incluye géneros como el Seinen y el Josei, dirigido a un público más adulto, abordando temas psicológicos y realistas, y con tramas más complejas.

Aunque en la industria del manga intervienen muchos actores, nada sería posible sin el talento de los mangakas. El trabajo de estos artistas, creadores detrás de las historias y personajes, ha marcado a varias generaciones y puesto Japón en el punto de mira del público occidental. ¿Quieres conocer algunos de los nombres y trabajos más conocidos?

Mangakas Destacados y su Legado

  1. Akira Toriyama es sin duda el mangaka más importante para la expansión global del fenómeno manga. Gracias a su obra Dragon Ball, el manga y anime llegaron a millones de personas alrededor del mundo, trascendiendo cualquier barrera cultural. Además de las aventuras inmortales de Goku, Vegeta, Bulma, Krilin y el Follet Tortuga, también es conocido por ser el padre de Arale, la niña robot protagonista de su otra serie más celebrada, el Dr.Slump. Fallecido recientemente, su legado es sin duda una piedra angular del manga a nivel global, siendo así uno de los mangakas más importantes y respetados en todo el mundo.
  2. Si Akira Toriyama exportó el manga a todo el planeta, Eiichiro Oda lo consolidó como un fenómeno de masas. Creador de One Piece, el manga más vendido en la historia, Oda comenzó su carrera influenciado por Toriyama, aunque rápidamente desarrolló su propio estilo distintivo. Las constantes reimpresiones y ediciones de One Piece son una muestra de que las aventuras de Luffy siguen atrayendo a jóvenes grumetes a navegar por la Grand Line junto a una tripulación pirata fiel que lleva desde 1997 armada con su sombrero de paja. One Piece destaca por su complejidad narrativa, sus personajes entrañables y su profunda conexión emocional con los lectores. La dedicación y creatividad de Oda lo han convertido en uno de los mangakas más exitosos y respetados de la historia.
  3. Por su carácter pionero y su influencia no podía faltar en esta lista Osamu Tezuka, a quien se le conoce como el "Padre del Manga". Sus obras Astro Boy y Kimba, el león blanco, marcaron un antes y un después en la industria. Sin embargo, su obra más compleja y celebrada es Adolf. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, la serie sigue las vidas de tres personajes llamados Adolf: un niño judío en Japón, un joven simpatizante nazi y Adolf Hitler. A través de sus historias, Tezuka explora temas como la discriminación racial, el impacto de la propaganda y los dilemas morales en tiempos de guerra. Con una narrativa madura y profunda, la obra muestra el poder destructivo del odio y la ideología. Debido a su estilo de dibujo y el enfoque cinematográfico de su narrativa, las obras de Osamu Tezuka han inspirado a generaciones de mangakas. Por ello, Tezuka es considerado el creador del manga moderno, y su legado aún se siente en la industria.
  4. Conocido por su habilidad para crear historias llenas de misterio, los mangas de Naoki Urasawa nos brindan momentos geniales de suspenso con inesperados giros argumentales. Entre sus obras más conocidas se encuentran Monster, 20th Century Boys y Pluto. Urasawa ha sabido destacar gracias a su profundo desarrollo de personajes y su habilidad para construir tramas complejas, explorando temas psicológicos y éticos de la naturaleza humana. Urasawa ha ganado numerosos premios y es considerado uno de los mejores mangakas de su generación.
  5. En una industria principalmente masculina, Rumiko Takahashi fue una de las primeras mujeres mangakas en alcanzar un gran éxito internacional. Conocida por su talento en el género de comedia romántica y aventuras, Takahashi es la responsable de éxitos como Ranma ½ e Inuyasha, obras que han cautivado a millones de lectores de todo el mundo. Probablemente, una parte nada pequeña de treintañeros/as de Catalunya es capaz de entonar todavía la cabecera o opening de sus versiones animadas. Su estilo combina humor, romance y acción, y sus personajes suelen ser entrañables y carismáticos. Su influencia se extiende a numerosas series que siguen su estilo y temáticas.
  6. Otro nombre fundamental a la hora de hablar de mangakas influyentes es Wataru Yoshizumi, conocida principalmente por sus historias de amor y comedia dirigidas a un público adolescente, dentro del género shōjo. Su obra más famosa, Marmalade Boy, cuenta la historia de un grupo de adolescentes enfrentándose a relaciones complicadas y situaciones familiares. A través de su obra, Yoshizumi logra capturar las emociones y dilemas típicos de la adolescencia, que combinado a su estilo fresco y romántico le han asegurado un lugar especial entre los mangakas más populares del género.
  7. Finalmente, Ai Yazawa es la creadora de Nana, una obra profundamente influyente en el género shōjo y josei. Nana es la historia de dos jóvenes con el mismo nombre que intentan alcanzar sus sueños en Tokio mientras enfrentan las complejidades de la amistad, el amor y el autoconocimiento. Famosa por su estilo de dibujo, Yazawa pone el énfasis en la moda y el detalle en los personajes. Su habilidad para capturar la complejidad emocional de los personajes y sus relaciones ha hecho que Nana sea una obra aclamada tanto por su narrativa como por su estética.

En conclusión, la obra de estos mangakas no solamente es importante por la calidad de sus historias, sino porque han sabido combinar los elementos necesarios para trascender cualquier barrera cultural y exportar el manga alrededor del mundo, convirtiéndolo en un fenómeno global.

Ilustración de varios mangakas famosos

El Auge del Manga en España

El manga cruzó los Pirineos, o la Costa Brava, para ser más exactos, durante el otoño de 1968. Se trataba de Tonda Haneko, del autor Rakuten Kitazawa -apodo de Yasuji Kitazawa-, en los interiores de la revista barcelonesa Cavall Fort nº 137 y 138. Durante los años posteriores el manga sería material de influencia en fanzines, pero nada sólido comercialmente -acaso las tiras en El Víbora-. Los más espabilados importaban y los demás se conformaban con ver por la tele ese anime tan colorido. Y otros redibujaban portadas de Candy Candy o Heidi, los animes de moda. Hasta que en 1992 'Dragon Ball', de Akira Toriyama, revienta el mercado, tras el éxito de su adaptación televisiva. Al año siguiente llegaría Doraemon y ya en 2001, en formato álbum, 'Shin-Chan', repitiendo un éxito similar. Del VHS al CD con regalo, al fascículo de kiosko y al estreno de nuevas cabeceras. En suma, es coherente apuntar que la producción de manga en España es un fenómeno relativamente nuevo -no así el anime-.

El modelo de trabajo español difiere del japonés. En nuestras fronteras, cuando un autor logra cierto reconocimiento expondrá su material en salones y eventos grupales. Pero esto también ha propiciado una suerte de cultura de grupo, una fenomenología generacional que bebe de todo neojapanismo: fan arts, cosplays, youtubers, JRPGs -rol japonés-, locales especializados en sushi y demás influencia de la memética kawaii. Una buena puerta de entrada la encontramos en Planeta Manga, la colección antológica que Planeta Cómic ha editado en formato revista japonesa, respetando la influencia canónica pero presentando a autores nacionales que tal vez no hayan pasado bajo tu radar.

¿Y quienes son esas firmas? También podemos encontrar a la descacharrante Ana Oncina (Barcelona), autora de la serie ‘Croqueta y empanadilla’, o a Luis Montes Salvador, granadino autor de Gryphoon. Si seguimos desenlazando nombres encontramos a Marta Salmons, fundadora de Skizocrilian Studio junto con su compañero Mijail Sampedro y ganadora del V Concurso Manga de Norma Editorial con ‘Pechanko!’ (2011). Como puedes leer, los nombres femeninos ganan relevancia como mangakas. ¿Quién había dicho que en España no había mangakas?

Portada de

Vivir del manga en España hace tiempo que dejó de ser una utopía. Si bien este antes era un espacio reservado para japoneses, entre los que se colaba puntualmente algún extranjero que, de una forma u otra, acababa ligado al país nipón, cada vez son más los españoles que desarrollan aquí sus carreras y consiguen hacerse un nombre. Es el caso de Carlos Moreno y de Alba Cardona que, junto a otros compañeros, autopublicaron un fanzine en 2016 y desde entonces no han dejado de trabajar. Un sueño que perseguían desde que de pequeños veían sus animes favoritos por la televisión autonómica. “TV3, y más concretamente el canal 3XL, hizo mucho en su día para el sector. Los del 90 nacimos con el anime bajo el brazo. A mi me animó a empezar a dibujar y desde entonces no he parado. Con los años, comprendí que tenía que dedicarme a ello porque es algo que no puedo parar de hacer”, reconoce Moreno a La Vanguardia. Algo con lo que está de acuerdo Cardona, quien además reivindica que “actualmente hay muchas mujeres mangakas españolas a las que no les está yendo nada mal”, y explica que “en la escuela Joso, todo un referente, hay una clara mayoría de mujeres en las aulas en gran parte de las asignaturas”.

En la escuela Joso trabaja también Jonatan Cantero, ganador del Premio Internacional de Manga de Japón por su obra Korokke y la chica que dijo no, realizada junto a Josep Busquet. Por otro lado está Planeta, que en 1982 inauguró su subdivisión de cómic y diez años más tarde la de manga con la publicación de Dragon Ball, que “marcó un antes y un después y con el que empezó el interés del público español”, tal y como apunta el director editorial David Hernando. Y desde Norma Comics, Anabel Espada vislumbra un futuro optimista, en el que “como ya está ocurriendo ahora, cada vez haya más oportunidades para nuestros autores.

Internet fue decisivo para Juan Albarran, quien siempre había querido dedicarse al manga pero “había un problema muy grande que era el idioma. Así que opté por ser realista y buscar otra vía”, reconoce el autor, que trabajó durante siete años como entintador en DC Comics. “Pero vino la pandemia, perdí el trabajo y no me quedó otra que empezar de cero. Vi el auge de los animes durante el confinamiento e intenté probar suerte. Me tiré al vacío y salió bien”, confiesa el catalán, que se mudó a Japón para trabajar mano a mano con otros mangakas y ahora cuenta con tres ayudantes. “Soy una especie de rareza allí. Algo nuevo para los lectores y eso es algo en lo que poco a poco empiezan a fijarse las editoriales. Es algo en lo que confían Fidel de Tovar y Dani Bermúdez, guionista y dibujante de títulos como Arashiyama, la montaña de los deseos o Liquid Memories: el asesino del agua, que admiten el optimismo de este nuevo panorama. “Hoy en día, con las plataformas de autopublicación, el crowfunding y las propuestas como el concurso de manga de Norma, entre otros, un mangaka puede ver su obra publicada y en manos del gran público en cuestión de meses o, incluso, de semanas”. Meritxell Puig, directora general de Ficomic y del salón, concluye el panorama actual con que "ser un otaku no es motivo de vergüenza sino de orgullo. El manga siempre ha sido apto para todos los públicos y es ahora cuando esto se empieza a reflejar".

El Desafío de la Creación de Manga

Las editoriales japonesas cada vez les está costando más trabajo encontrar nuevos mangakas. Especialmente porque la demanda no deja de crecer, y con la llegada de las plataformas digitales es imposible mantener el ritmo. Cada vez son más los artistas internacionales que trabajan en las industrias del anime y el manga, pero esta vez en Kadokawa han ido a tiro hecho para reclutar dibujantes con un concurso a nivel mundial. "El manga es una 'cultura' de la que Japón está orgullosa, pero nos hemos dado cuenta de que existe muchísimo talento entre los artistas internacionales", describía Kadokawa al alabar la pieza ganadora, 'My Hope in Bloom', del dúo canadiense cocosm. "Con la popularización de los cómics digitales en los últimos años, el número de mangas se ha incrementado drásticamente si lo comparamos con el pasado", dijo Risa Tomisaki de Kadokawa en una entrevista con Oricon News. Específicamente, se buscan dibujantes para adaptar a manga las novelas ligeras y novelas más populares de la editorial, especialmente del género isekai. Y es que uno de los problemas con los que se está encontrando Japón es una tasa de nacimientos cada vez más baja y una población envejecida, con lo que en la editorial son conscientes de que cada vez se va a volver más difícil crear obras dirigidas a los jóvenes. Aún así, saben que reclutar dibujantes de fuera no es una solución mágica para arreglar la industria. "Unirse al concurso para encontrar talentos no resolverá el problema fundamental de la falta de trabajadores, ya que no contribuye en sí a expandir el equipo. La compañía definitivamente se está poniendo las pilas para expandir sus horizontes, y no solo a nivel de sus próximos mangas.

Ilustración de un estudio de mangaka

El Futuro del Manga y sus Creadores

El manga japonés ha alcanzado una popularidad mundial impresionante, convirtiéndose en una forma de entretenimiento y arte reconocida y celebrada en todo el mundo. Convenciones multitudinarias, comunidades de fans que aglutinan a millones de personas y fenómenos mediáticos alrededor de algunas obras son ejemplos del impacto del manga a nivel mundial. Sin embargo, nada de esto sería posible sin el trabajo del mangaka, el autor o autora cuya imaginación y talento dan vida a historias y personajes inolvidables.

No son pocos los que intentan abrirse paso en el mundo del manga desde fuera de Japón. Algunos consiguen ser publicados en su país de origen, pero otros pocos elegidos terminan compitiendo en terreno japonés. Ya en los 90 empezaron a surgir en España los primeros mangakas, empezando con ‘Sueños’ de la editorial Glénat, y poco a poco fue engrosándose la lista de españoles que cultivaron el manga: Javier Sánchez, Rafael Sousa, Nuria Peris, Vanessa Durán, David Ramírez, Ismael Ferrer… Pero en Sudamérica también se gestaron muchos artistas del manga, especialmente en Brasil, el país con más presencia en Japón. Poco tardarían algunas editoriales japonesas en empezar a mover ficha. Era un reclamo que el exotismo occidental se introdujese en el mundo del manga, y así lo aprovechó por ejemplo Kodansha, creando incluso las becas para extranjeros Manga Fellowship Program, propulsando entre otros al español Luis Alberto Maldonado a publicar en el país del sol naciente. Desde entonces ha habido varios altibajos en este movimiento, aunque hoy en día hay un pequeño nicho de mercado de mangakas extranjeros, parapetados en torno al Premio Internacional del Manga, el cual ya va por la 9º edición. A continuación os dejamos un par de mangakas extranjeros que publican en Japón: el primero, jamaicano e hispanohablante y la segunda, sueca con subtítulos en español.

A poco que conozcas el mundo del anime te sonarán ‘Cowboy Bebop’ o ‘Samurai Champloo’. No se me ocurre mangaka más capaz para representar a personajes niños que Taiyō Matsumoto. Para muchos, ‘Pesadillas’ es la precuela espiritual del clásico ‘Akira’ de Katsuhiro Otomo.

Look Back (ルックバック Rukku Bakku?) es un manga escrito y dibujado por Tatsuki Fujimoto. La obra se publicó el 19 de julio de 2021 en Shōnen Jump+, el servicio de webcómic de Shūeisha, y posteriormente ha sido editada en formato tankōbon. Cuenta con versiones en español a cargo de Norma en España, de Ivrea en Argentina y Panini en México. Fujimoto publicó la historia al poco tiempo de haber terminado la primera parte de Chainsaw Man, su mayor éxito hasta la fecha, y se inspiró en su propia experiencia como dibujante. La obra resultó un éxito entre la crítica especializada y fue reconocida con el Kono Manga ga Sugoi! La historia está protagonizada por dos chicas de Yamagata que aspiran a convertirse en dibujantes. Ayumu Fujino (藤野 歩 Fujino Ayumu?) es una estudiante de primaria que publica tiras cómicas de cuatro viñetas (yonkoma) en el periódico escolar, mientras que Kyomoto (京本 Kyōmoto?) es una compañera que tiene agorafobia y no va a clase. Cuando ambas comparten sección en el periódico, Fujino enfurece al descubrir que Kyomoto dibuja mucho mejor que ella. Herida en su orgullo, estudia por su propia cuenta los fundamentos del dibujo y se obsesiona al punto de preocupar a su familia y amigos. En la graduación escolar, el profesor pide a Fujino que vaya a casa de Kyomoto para entregarle su diploma. Al entrar en la vivienda se encuentra el pasillo lleno de libros de bocetos y una tira de viñetas en blanco. Fujino dibuja en ella un yonkoma donde se burla del encierro de su compañera, pero la hoja se le escapa y acaba colándose en la habitación. En ese momento Kyomoto se atreve a salir de casa y se presenta ante Fujino como una gran admiradora de su obra. En el instituto, Fujino y Kyomoto forman un dúo artístico, Kyo Fujino, que presenta mangas autoconclusivos a editoriales: la primera asume los guiones y los personajes, mientras que la segunda se encarga de los fondos. Ambas se complementan y Kyomoto llega a agradecer a Fujino que le haya ayudado a abrirse al mundo. Años después, ya convertida en una autora de prestigio, Fujino recibe noticias de que un sujeto hace una matanza en la universidad de Yamagata, donde Kyomoto es una de las víctimas. Desesperada por la pérdida de su mejor amiga, pues cree que inspirarla a salir al exterior ha sido la causa indirecta de su muerte, Fujino regresa a casa de Kyomoto y rompe el yonkoma que le dedicó al sentirse culpable de haber ocasionado su deceso por el último cuadro donde la retrataba como un cadáver. En ese momento Fujino entra en trance e imagina una línea temporal donde no se habrían conocido en la casa: Kyomoto asiste igualmente a la universidad pero Fujino habría conseguido salvarla de su atacante. Fujino dibuja otro yonkoma, titulado «Look Back» (en español: «Mira atrás»), en el que imagina cómo habría salvado la vida de Kyomoto. Aún conmocionada, entra en la habitación de su mejor amiga y descubre que ésta nunca había dejado de admirarla a pesar del distanciamiento. En ese instante Fujino recuerda todos los momentos de felicidad que ha vivido con Kyomoto y decide seguir dibujando. En febrero de 2024, se anunció una adaptación cinematográfica de anime. Está producida por Studio Durian y dirigida por Kiyotaka Oshiyama, quien también está a cargo del guion y el diseño de personajes. ¡Look Back encabezó la lista de manga para lectores masculinos de Kono Manga ga Sugoi!

Portada del manga

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