Portgas D. Ace, nacido como Gol D. Ace y apodado "Puño de Fuego", fue una figura crucial en la saga de One Piece. Hermano jurado de Luffy y Sabo, y hijo biológico del Rey de los Piratas, Gol D. Roger, y Portgas D. Rouge, su vida estuvo marcada por un legado complejo y una búsqueda incansable de identidad.
Adoptado por el Vicealmirante Monkey D. Garp, Ace creció con una carga emocional significativa, lidiando con la sombra de su infame padre. A pesar de no compartir lazos de sangre con Luffy, su parecido físico y su espíritu aventurero los unían profundamente.

Ace era un personaje más serio y maduro que su hermano adoptivo, Luffy. Poseía una estatura mayor y una complexión más musculosa, con pecas distintivas que le conferían un aire juvenil. Sus rasgos faciales recordaban a los de su padre biológico, Gol D. Roger, en su juventud.
Entre sus características más notables se encontraban sus tatuajes. En su espalda, lucía el símbolo de Barbablanca, una calavera con bigote blanco sobre huesos cruzados, que representaba su orgullo y lealtad hacia el Yonko. En su bíceps izquierdo, llevaba un tatuaje con las letras "ASCE", con la "S" tachada, un recordatorio de su hermano Sabo.
Su vestimenta habitual consistía en una camisa abierta, pantalones negros hasta la rodilla, botas negras y una bolsa azul atada a la pierna izquierda. Llevaba un cinturón corto con una gran hebilla en forma de "A" y una daga colgando de su cadera. En su brazo izquierdo, lucía un Log Pose y un brazalete a rayas rojas y blancas. Un collar de cuentas rojas y un sombrero naranja completaban su icónico atuendo, aunque lamentablemente perdió este último en la isla Banaro tras su duelo con Barbanegra.
El Camino de un Pirata: Los Piratas Spade y Barbablanca
Tras un encuentro con sirenas y hombres-pez, Ace, al mando de sus Piratas Spade, se dirigió al Nuevo Mundo. Allí, buscaba forjar su propio camino, huyendo de los fantasmas de su pasado y anhelando una infamia que alterara el orden mundial. Su objetivo se centró en desafiar a los Piratas de Barbablanca, liderados por el temible "Hombre más Fuerte del Mundo".
Ace demostró una lealtad inquebrantable hacia sus Piratas Spade. Ante la superioridad de Barbablanca, creó una barrera de fuego para permitir su escape, quedándose atrás para enfrentarse solo al Yonko. A pesar de ser derrotado y secuestrado, su determinación lo llevó a atacar a Barbablanca más de cien veces, ganándose finalmente un lugar como capitán de la segunda división.

Durante su tiempo con Barbablanca, Ace desarrolló un vínculo particular con Deuce, a quien conoció varado en una isla. A pesar de la frialdad inicial de Deuce, quien se sentía incómodo al saber que Ace era hijo de Roger, ambos forjaron una amistad sólida.
Barbablanca, reconociendo la fuerza y el espíritu de Ace, lo invitó a unirse a su tripulación como uno de sus hijos. A pesar de su resistencia inicial, Ace finalmente aceptó, encontrando en Barbablanca una figura paterna que nunca tuvo.
El Legado de un Hermano: Lazos de Sangre y Juramento
La relación entre Ace y Luffy era profunda y afectuosa. A pesar de no ser hermanos de sangre, Ace asumió el rol de protector y hermano mayor, cuidando de Luffy desde la infancia. Incluso llegó a enfrentarse a su abuelo, Garp, para proteger a Luffy de su comportamiento abusivo.
El vínculo con Sabo, su otro hermano jurado, también era de suma importancia. Juntos, soñaban con convertirse en piratas y habían planeado su futuro. La supuesta muerte de Sabo a manos de un Noble Mundial sumió a Ace en una profunda tristeza y un deseo de venganza.
La historia de Ace también está intrínsecamente ligada a la de su madre, Portgas D. Rouge. Para proteger a su hijo del Gobierno Mundial, Rouge llevó a Ace en su vientre durante veinte meses, soportando un dolor inimaginable. Justo antes de morir, le dio el nombre de Gol D. Ace, un legado que él llevaría consigo.
A pesar de su desprecio por Gol D. Roger, Ace prefería el nombre de su madre, buscando su propia identidad al margen de la de su infame padre. Su búsqueda de respuestas sobre su derecho a existir lo atormentó, llevándolo a reflexionar sobre su propia mortalidad.
la muerte de portgas D. Ace ( One Piece 3D2Y) (Audio latino) 😩
El Sacrificio y la Guerra en Marineford
Los eventos que rodearon la captura y el intento de ejecución de Ace en Impel Down y Marineford marcaron un punto de inflexión en la historia. La organización de su rescate por parte de Luffy y Barbablanca desencadenó una guerra masiva entre los Piratas de Barbablanca y sus aliados contra la Marina y los Siete Señores de la Guerra del Mar.
A pesar de lograr escapar de la ejecución gracias a los esfuerzos de sus aliados, Ace fue provocado por el Almirante Akainu, quien insultó a Barbablanca. Incapaz de tolerar tales ofensas, Ace se lanzó contra Akainu, a pesar de las advertencias. En un acto de sacrificio supremo, Ace se interpuso entre Akainu y Luffy, recibiendo un golpe mortal destinado a su hermano menor.
Su muerte conmocionó al mundo y tuvo profundas repercusiones en la trama, impulsando a Luffy a volverse más fuerte y a continuar luchando por sus sueños.
La Personalidad y las Luchas Internas de Ace
Ace era conocido por su temperamento volátil y su tendencia a la imprudencia. Se irritaba y se volvía violento ante cualquier insulto o daño hacia sus seres queridos. Esta característica, heredada de su padre, lo metió en numerosos problemas.
Su obstinación a menudo lo perjudicaba, especialmente cuando se negaba a retroceder en una pelea. Esto se hizo evidente en su búsqueda de Barbanegra, a pesar de las advertencias de sus compañeros y de Barbablanca.
A pesar de su fuerza y valentía, Ace luchaba con su propia identidad y su derecho a existir. El legado de su padre lo perseguía, y anhelaba encontrar respuestas a preguntas que lo atormentaban.
Una de sus peculiaridades recurrentes era su extrema narcolepsia, cayendo dormido en momentos inoportunos, lo que a menudo desconcertaba a quienes lo rodeaban.
A pesar de su odio hacia Gol D. Roger, Ace a veces mostraba rasgos similares a los de su padre, como la tendencia a no dejarse intimidar y a enfrentarse a sus enemigos sin dudarlo. Su deseo de proteger a quienes le importaban, incluso a costa de su propia vida, definió su carácter.