Berserk Capítulo 101: El Despertar de los Espíritus

El capítulo 101 del manga Berserk, titulado "Fuegos Fatuos" (鬼火 Onibi?), nos sumerge en una situación de extrema tensión para Guts. El descubrimiento de decenas de niños muertos en un establo en llamas lo lleva a un punto crítico.

Viendo la complicada situación, Guts retiene a Jill con un cuchillo, ordenando a los pueblerinos que retrocedan. La madre de Jill y Thomas llaman preocupados a Jill, mientras Puck se muestra inquieto por el actuar de Guts, temiendo que esté alterando aún más a los aldeanos.

Los pueblerinos, sin embargo, desobedecen la orden de Guts. Ante su intriga, Puck reitera que retrocedan, advirtiendo que el guerrero está herido y puede ser peligroso acercársele. A pesar de la advertencia, un hombre intenta atacar a Guts por la espalda.

En respuesta, Guts voltea y le hace un ligero corte en el cuello a Jill, instando a los aldeanos a rendirse. Guts advierte que su cuerpo se está entumeciendo, y no sabe si podría perder el control de su mano, lo que provoca que el hombre se detenga e insulte a Guts. La madre de Jill se desmaya, y Puck, abrumado, piensa que Guts se está convirtiendo en el menor de los males.

Con Jill aún sometida, Guts logra retirarse. En su camino, se encuentran con el padre de Jill, quien se esconde en un callejón al ser visto. Más adelante, en un camino apartado del pueblo, Guts insta a Jill a regresar a su hogar.

Puck, enfurecido y con un aspecto cómico, reclama a Guts por su brusquedad, especialmente después de haberle puesto un cuchillo en el cuello a Jill, recalcando que está sangrando. Guts lo agarra, lo sacude frente a la herida de la chica y lo arroja, despidiéndose. Posteriormente, Guts se disculpa con Jill por lo sucedido.

Jill, algo abrumada por la retirada de Guts, le pregunta si va al Valle de la Niebla, y que de ser así, ella también irá, alegando que esa elfa gigante debe ser su amiga desaparecida hace mucho tiempo. Guts le pide que olvide ese asunto, reiterando que su amiga ya no es humana y que él planea matarla. Le pregunta a Jill qué cree que pasará si ella va con él y le reitera que regrese a casa, insistiendo en que lo suyo no es un juego infantil. Jill deja de seguir a Guts, cuestionándose si todo terminará allí.

Más tarde, Puck reprende a Guts, preguntándole por qué actúa de esa manera y por qué es tan brusco con una amable jovencita que le dio refugio y comida, exigiendo que debería dar ejemplo personal.

Guts se tambalea, derramando sangre en el camino. Puck se preocupa y le pide ver su herida, pero Guts lo ignora. Puck enfurece preguntando qué le pasa, a lo que Guts responde que no tuvo intención de hacerlo su mascota y le pide que deje de zumbar a su alrededor y molestarlo.

Algo cautivado, Puck piensa que él no es una mascota y se acerca simpáticamente a Guts, expresando que sin él, la historia sería demasiado oscura y que debería darle color a su vida. Guts lo aprieta, recordándole que detesta a los elfos y que le dan ganas de aplastarlos. Puck lo golpea y muerde insultándolo hasta que Guts lo arroja contra el suelo. Puck se levanta rápidamente y le muestra el dedo del medio, diciéndole que vuelva por más. Guts lo ignora.

Al atardecer, Guts se encuentra vomitando en un barranco donde ha montado una fogata. La grotesca imagen de los niños quemados no se le ha ido de la mente. Acto seguido, Guts toma una serpiente, la decapita, bebe su sangre, la pela y come parte de su carne, necesitando reponer líquidos. Guts traga esto con algo de asco, notando que, además del veneno, sufre de insomnio. Mastica unas hojas de coca, pensando que será una noche larga.

Al ponerse el sol, Guts observa fijamente la fogata, y su Estigma del Sacrificio comienza a sangrar. Para su sorpresa, el niño demoníaco que lo ha estado siguiendo se le aparece en medio de la fogata. Detrás del niño demoníaco, aparecen decenas de espíritus de niños llorando cubiertos en llamas. Guts se muestra aterrado y sorprendido, preguntando furioso al niño demoníaco si él los trajo allí.

Niños muertos en un establo en llamas

Cruzando el umbral del destino: La odisea de Lincon en Berserk - capitulo 21.

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