En el ámbito de la literatura infantil y juvenil, la presencia de imágenes es notablemente mayor que en los libros destinados a un público adulto. Tabernero considera las ilustraciones como elementos paratextuales de gran importancia en este tipo de narrativa. En nuestra época, la ilustración ha cobrado aún más relevancia, dado que los jóvenes lectores están familiarizados con diversos sistemas audiovisuales como videojuegos, canales en línea y televisión.
Ventura (2004: 3) subraya la importancia de la conexión entre el contenido visual y el texto, así como la adecuación de ambos al soporte y sus dimensiones. Lewis (1999: 84) propone tres enfoques para abordar el libro-álbum: 1. Estético, centrado en el análisis de la imagen; 2. Pedagógico, enfocado en la comprensión; y 3. Literario, que combina los dos anteriores, reconociendo el libro-álbum como una entidad dual donde las partes individuales no funcionarían por sí solas.
A menudo, es solo al trabajar con niños que los adultos perciben la significativa evolución de este tipo de producto en las últimas dos o tres décadas. Es crucial distinguir entre el álbum ilustrado y el libro ilustrado. En el primero, la imagen se integra plenamente en el desarrollo de la narración, mientras que en el segundo, la ilustración es meramente complementaria (Hunt, 1991, 175).
Una de las primeras cuestiones que surge en la creación de esta ficción texto-visual es la simetría o asimetría en la importancia del texto o la imagen. ¿Está el ilustrador al servicio del autor del texto, o se trata de un autor en pleno derecho, tan importante como el autor del texto, o incluso más en ocasiones? Es probable que nunca se alcance un acuerdo unánime, y es posible que esta relación varíe según la génesis del proyecto y los acuerdos entre autor, editorial e ilustrador.
Tabernero opina que es necesario añadir una dimensión contextual, ya que en el siglo XXI la literatura infantil se concibe desde la escritura, la recepción individual y la lectura, en contraste con la oralidad, la recepción colectiva y la narración oral de juglares y cuentacuentos (74). De alguna manera, el ilustrador asume el rol del narrador oral tradicional, encargándose de elementos que antes se transmitían gestual o tonalmente.
Es importante recordar que la ilustración de libros tuvo sus inicios con una intencionalidad moralizante o pedagógica, como se observa en las iluminaciones de los textos medievales. El nacimiento del libro álbum se sitúa en la década de 1960, aunque se pueden considerar precedentes obras como "Alicia en el país de las maravillas" de L. Carroll, "Der Struwelpeter" de Hoffmann o "A Apple Pie" de Greenaway en el siglo XIX. Igualmente, a principios del siglo XX, se pueden citar "La Historia de Babar" de Brunhoff y los "Albums du Pére Castor" de Faucher (Tabernero: 75).
La revolución visual de los años sesenta, impulsada por el desarrollo de la televisión, la publicidad y el cine, documenta la transformación semiótica en la construcción de historias. Una de las características más interesantes de la producción de este tipo de libro es la especial interrelación entre imagen y texto, que fomenta la experimentación y la posmodernidad. Curiosamente, esta experimentación e innovación son mejor aceptadas por los receptores más jóvenes, quienes son más abiertos a nuevas propuestas y tienen menos bagaje de expectativas (Tabernero: 78).
Cabe señalar que la evolución reciente del libro álbum, con sus similitudes y diferencias con el cómic y la novela gráfica, ha reavivado la necesidad de nuevas formas de crear ficción para jóvenes y adultos. Ejemplos notables incluyen libros como "Someday a bird will poop on you" de Sue Salvi y Megan Kellie o "Go The Fuck to Sleep" de Adam Mansbach. Entre los aspectos innovadores actuales, destaca una clara intención metaficcional e intertextual, un juego con las convenciones que difumina la frontera entre lo real y lo irreal, la palabra y la imagen.
Un ejemplo clásico es "The Very Hungry Caterpillar" de Eric Carle. La oruga, tras un gran banquete, experimenta una metamorfosis. El autor menciona que su editor sugirió un episodio de náuseas como castigo, lo cual Carle rechazó por contradecir el mensaje del libro: el apetito inmenso que, al ser satisfecho, transforma y mejora al individuo.
Dentro de las técnicas de ilustración, se encuentran los pictogramas y los libros interactivos. Los pictogramas sustituyen palabras básicas por iconos, buscando romper la arbitrariedad del signo lingüístico (87). Los libros interactivos, como "El libro Inquieto", o los libros pop-up con lengüetas, desplegables, agujeros o ventanas, se sitúan entre el libro y el juguete (89).
El peritexto editorial, que abarca elementos como la edad del lector, el formato, la cubierta, la página del título y los anexos, es responsabilidad de la editorial (93). En los libros infantiles, esta parte del libro a menudo se dirige al adulto, quien actúa como filtro y decide la compra.

El uso de la historieta en el aula es una dinámica habitual, aunque a menudo se limita a una actividad lúdica sin integrarse en la programación anual. El cómic, como herramienta válida y motivadora, puede emplearse en clases de lengua, literatura, idiomas extranjeros y para alumnos con necesidades educativas especiales. La integración del cómic en el aula requiere una planificación didáctica que defina claramente las intenciones educativas.
La doble articulación verbo-icónica del cómic no niega su condición narrativa, permitiendo su análisis al igual que otras formas de expresión artística como el cine, la novela gráfica o el álbum ilustrado. En el cómic, la imagen puede adquirir una jerarquía importante respecto al mensaje lingüístico. Al hablar de texto, nos referimos a una unidad cerrada y acabada, mientras que el discurso es una estructura sintáctico-semántica que permite hablar de discursos científicos, jurídicos, literarios, etc. (Molero, A., 2004: 26). Por lo tanto, el cómic se sitúa en un nivel de narratividad similar a otros discursos como el cine o la narración literaria.
En un tebeo, tanto lo que se cuenta (nivel de la historia) como el cómo se cuenta (nivel del discurso) son importantes. Las narraciones pictóricas pueden dividirse en viñetas, técnica de la historieta moderna. El cómic, al ser fácilmente manipulable y relativamente económico, fomenta la creatividad y el aprendizaje, especialmente en la comprensión lectora y la lectoescritura. Sigue siendo un camino seguro hacia el libro, y su disfrute puede extenderse a lo largo de la vida.

Como medio de comunicación, el cómic ejerce una notable influencia. Su integración en el aula debe fomentar la reflexión sobre sus códigos, intenciones comunicativas e impacto en los lectores. Existe una amplia gama de historietas con estilos y temáticas variadas, muchas de ellas de alta calidad literaria y cultural. La creación de tebeos en el aula es una actividad interdisciplinar que motiva al estudiante, implicando áreas como la comunicación, la formación, el aprendizaje y las relaciones humanas.
La elaboración de una historieta implica desarrollar una trama con un mensaje implícito, que requiere investigación, observación, síntesis y documentación. Posteriormente, se pasa al guion, transformando la idea en texto y luego integrando las imágenes. La introducción del guion técnico es adecuada a partir del último ciclo de Primaria. Además del diseño, es necesario profundizar en la maquetación y secuenciación de imágenes, con posibilidades de difusión en blogs o webs de clase.
La lectura de imágenes secuenciadas y la producción de guiones y viñetas ofrecen un recurso motivador para integrar en diversas materias curriculares. Se pueden elaborar cómics para casi todas las asignaturas, trabajando técnicas lingüísticas variadas. La aplicación didáctica puede ir desde la lectura de esta forma artística para conocer clichés sociales y estereotipos del mercado, hasta la creación de cómics por parte de los alumnos para producir mensajes a través de este medio gráfico-visual.
La creación de cómics en las aulas favorece el trabajo de investigación y el aprendizaje significativo. La combinación de lenguaje icónico y verbal promueve el desarrollo integral de la personalidad. A través de los personajes, los alumnos pueden ejercitar la expresión lingüística, dinámica, dramática, social y natural.
Taller de Cómic "De la idea a la viñeta"
En la elaboración de un álbum ilustrado, se tiende a la simultaneidad, donde los autores buscan tender puentes entre lo visual y lo escrito. La forma de escribir un álbum ilustrado es mediante un guión donde la palabra está al servicio de las imágenes. Según Durán, la ilustración en el álbum ilustrado es "el conjunto de imágenes secuenciadas siguiendo un hilo narrativo coherente, susceptible de ser leído como un relato de una cierta autonomía respecto al texto" (2007a, p. 80). La primacía de la imagen sobre la palabra en el álbum ilustrado establece que la ilustración cargue con la estructura de la narración. Los vacíos entre ilustraciones son rellenados por el texto. El mediador puede emplear las imágenes como hilo narrativo, resumiendo o adaptando el texto según la capacidad del niño.
El álbum ilustrado es una experiencia integral que cada lector recorre a su manera, creando un itinerario propio según sus deseos de libertad y juego.

En la historia del cómic, Estados Unidos es un país fundamental. La rivalidad entre William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer impulsó la popularización de los primeros personajes y series de cómic en sus periódicos. La "Edad de Oro" (1938-1956) fue un periodo clave en la consolidación del cómic como industria cultural.
El cómic franco-belga, con su propia personalidad, es otro foco de influencia importante, especialmente en España. La "bande dessinée" (BD) es un referente en Europa, y muchos autores españoles publican primero en Francia.
La industria del Manga japonés es la más potente a nivel internacional. A pesar de llegar más tarde a Europa, sus aficionados son millones. El Manga atrae a jóvenes y adolescentes por la variedad de temas que aborda. España es uno de los países con mayor consumo de Manga, junto a Francia, EE.UU. y Japón. Corea del Sur también está desarrollando un cómic con creciente presencia internacional.
El cómic español, aunque influenciado por el franco-belga y el estadounidense, ha desarrollado su propia identidad. Actualmente, muchos autores españoles editan sus cómics primero en Francia.
Es importante diferenciar entre webcómic (creado para distribución y lectura online) y cómic digital (formatos descargables para lectura offline). Ambos pueden ser elaborados con medios digitales o no. La evolución de estos formatos ha ampliado las posibilidades de creación y difusión.

En la actualidad, los mercados de cómics tienden a una mayor globalización, permitiendo que autores de diferentes países colaboren y que las obras traspasen fronteras, dando lugar a un cómic global.