En 1973, publicar cómics para adultos en España presentaba un desafío considerable. La revista Trinca, que ofrecía contenido apto para mayores, había cesado su publicación en julio de ese mismo año. Otras publicaciones como Mata Ratos o El Papus existían, pero se centraban en el humor picante o la sátira política, respectivamente. En aquel entonces, España aún se encontraba bajo la dictadura franquista, aunque se percibían indicios de cambio y un anhelo por la novedad.
Ante este panorama, un grupo de jóvenes aspirantes a creadores de cómics, guiados por el teórico de la historieta Antonio Martín, decidieron lanzar su propia revista. No se trataba de historietas de aventuras ni de humor convencional. Su objetivo era crear cómics que reflejaran el mundo en el que vivían, aportando su perspectiva personal. Estos jóvenes creadores, entre los que se encontraban Miquel Farriol, Guillermo, Isa, Mariscal, Max, Nazario, Pamies, Pepichek y Juan Villafuerte, reunieron 25.000 pesetas para imprimir su tebeo.
El tebeo, titulado El Rrollo Enmascarado, se caracterizaba por tener 32 páginas, con portadas a color y el interior en blanco y negro. Su precio de venta al público era de 100 pesetas, y su portada indicaba claramente que era un tebeo para adultos, destinado a un público "progre". Conscientes de la originalidad y el nivel de su trabajo para la época, optaron por una tirada prudente de 1.000 ejemplares, distribuyéndolos entre conocidos y librerías amigas.
La publicación requería un permiso del Ministerio de Información y Turismo. A pesar de considerar la opción de una edición pirata, decidieron seguir el cauce legal. Sin embargo, al día siguiente de enviar algunos ejemplares al Ministerio, la policía intervino en la imprenta y en el domicilio del editor, Miquel Farriol, para secuestrar las planchas y los ejemplares. El Fiscal de Orden Público consideró que el contenido de El Rrollo Enmascarado incurría en un delito de escándalo público, lo que resultó en una solicitud de seis meses de arresto mayor, una multa de 15.000 pesetas y nueve años de inhabilitación especial para el editor.
Antonio Martín, como testigo directo de los hechos, explicó que "tanto la banda de El Rollo Enmascarado como otros grupos de similar sintonía surgidos en los últimos tiempos están formados por adolescentes crecidos que pretenden vivir libres y cuyos planteamientos respecto a la sociedad de producción / consumo son muy diferentes a los que el sistema declara óptimos". Destacó que se trataba de una juventud minoritaria, reflejo de otras formas de vida, concretamente americanas, que buscaba expresarse con sinceridad, aunque aún en un proceso de búsqueda personal y sin comprometerse activamente en la lucha contra el sistema.

A pesar de esta experiencia, los mismos autores continuaron autopublicando sus cómics. Lanzaron historietas completas como Catalina (1974), Paupérrimus Comix (1974), Diploma d’Honor (1974) y De Qvommic (El Rrollo Aristocrático) (1974). Posteriormente, bajo el sello editorial Mandragora, vieron la luz Purita (1975) y Nasti de Plasti (1976), siempre como números únicos y con la colaboración de otros jóvenes talentos como Juan Ángel, Ceesepe, Montesol y Onliyú.
Los Tebeos del Rollo, una colección posterior, marcó un intento de publicación periódica de cómics realizados por autores españoles. Tras el éxito de Purita, Iniciativas Editoriales lanzó esta colección, que incluía historietas del llamado comix underground español. Sin embargo, debido a las dificultades de distribución y al escaso mercado para este tipo de publicaciones en la época, solo se publicaron tres números: Carajillo Vacilón (segunda mitad de 1976), El Sidecar y A la Calle (enero de 1977). En el tercer número se anunciaba un cuarto número titulado Metrópolis, que finalmente no llegó a publicarse.
Los Tebeos del Rollo se presentaban en formato de libro de historieta con cubiertas en color y 64 páginas en blanco y negro, encuadernados en rústica. Estos tebeos son representativos de los inicios del underground, con historietas cortas de diversos autores españoles sin una conexión temática entre ellas, pero unidas por una corriente artística común.
Es importante señalar que Los Tebeos del Rollo no deben considerarse una continuación directa del mítico equipo de El Rrollo (con dos 'r'), ya que en esta nueva etapa no participaron Nazario ni los hermanos Farriol, quienes fueron tres de los cuatro miembros fundadores del colectivo original.

El contenido del tercer número, "A la Calle", incluía diversas historietas y colaboraciones:
- Portada de Mariscal.
- Diseño en las cubiertas interiores atribuido a Pamiés.
- Ilustración sin firma, posiblemente de Mariscal.
- Fotografía y texto introductorio.
- Créditos de la colección.
- Portadilla con ilustración de Mariscal.
- Historietas como "NOTICAS ÚLTIMA DE HORA" y "CARLOS O EL AMOR AL TELÉFONO" por El Rubiales.
- "LAS TRAVESURAS" con dibujos de Mariscal y montaje de El Rubiales.
- "LA HISTORIA ASOMBROSA DEL HELADO DICIEMBRE" con texto de Onliyu e ilustraciones de Max.
- Ilustración "VILLA AMPARÍN. PLAYA PUEBLA FARNAL" por Mariscal.
- "CARPANTA en LA ÚLTIMA CENA (Homenaje a Escobar)" por Pamiés.
- Publicidad de otros títulos de la colección.
- "EL DÍA EN QUE MATARON A RAQUEL" por Montesol y Roger.
- Página con una historieta, letra de canción e ilustración por Martí.
- "PASEO" por Isa, "SUCESOS" por Carlos Rubio y "TOMMY BOBBY en EL HALLAZGO" por El Rubiales.
- "EL ASCENSOR" por Pamies.
- "PELÍCULA DE SUSPENSE" por El Rubiales.
- Publicidad de otros tebeos y revistas.
- Página con historietas por Cifré.
- "EL FUTURISTA SPIDI GONSALES" por Mariscal y una historieta por Tutiflip y Solarios.
- "EL DR. FUMANCHÚ" por Montesol.
- Ilustración a doble página con textos por Roger.
- "LOS GARRIRIS en UN VIAJE INESPERADO" por Mariscal.
- "ESCENA TENSA DE BAR" por Vallés.
- "NEURA EN LAS TINIEBLAS" por Antonio Pamies.
- Fotografía.
- Página final con dibujo de Los Garriris por Mariscal.
ANTONIO PAMIES ✏️ CÓMIC underground de los 70 y 80
El Carajillo Vacilón fue creado en Madrid por el grupo de Ceesepe, El Hortelano, Sblock, Carrasco, Iñaki, Pejo, Agust y Juan Ángel. Los otros dos números de Los Tebeos del Rollo fueron elaborados en Barcelona.
La colección de Los Tebeos del Rollo representa un hito en la historia del cómic español, mostrando la valentía y la creatividad de una generación de artistas que, a pesar de las dificultades, lograron plasmar su visión del mundo en las páginas de sus publicaciones.