La adaptación de los Mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, realizada por Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, publicada por primera vez en 1974, está considerada como una de las grandes obras maestras de la historieta. Esta edición está hecha a partir de los dibujos originales de Breccia, dándole todo el peso a su dominio gráfico, especialmente a sus sutiles negros y blancos. Breccia es el artista que mejor ha logrado captar la esencia de los relatos de Lovecraft: su oscuridad, su horror, su insondable monstruosidad. El propio artista usó aquí distintas técnicas pictóricas, mezclándolas y alternándolas, mostrando en el blanco y negro unos matices hasta el momento desconocidos. La composición de Breccia en algunas viñetas, a golpe de salpicones de tinta que tienen de todo menos aleatoriedad y collages, nos muestra de la mejor de las maneras el horror que Lovecraft describía en Dunwich, Innsmouth o en los colores caídos del cielo.
Howard Phillips Lovecraft (Providence, Rhode Island, 1890) fue un hombre tremendamente adelantado a su tiempo, al menos en lo que a su propia capacidad de abstracción se refiere. Hasta su llegada, las historias de terror habían sido tradicionalmente enfocadas desde una perspectiva puramente antropocéntrica. Para Lovecraft, la emoción humana más primordial era el miedo, y entre todos los miedos, el miedo a lo desconocido era indudablemente el más puro. Partiendo de esta base, gracias a la afición a la astronomía que cultivó en su juventud y a una insólita conciencia del lugar que ocupa el ser humano en la inmensidad del cosmos, comprendió que el auténtico terror -aquel capaz de volvernos completamente locos- ha de proceder de lo inefable, lo inconmensurable, lo incomprensible; de los rincones más oscuros de las infinitas profundidades del espacio exterior. Este enfoque, radical y perturbador, no solo redefinió el género del terror en la literatura, sino que también ha dejado una huella profunda en las artes visuales. Entre los artistas que mejor lograron plasmar esta terrorífica abstracción, destaca el ilustrador de origen uruguayo Alberto Breccia.

Conocido principalmente por sus trabajos junto al guionista argentino Héctor Germán Oesterheld, los cuales solían albergar una fuerte carga política de lucha contra el autoritarismo, Breccia alcanzó la palestra internacional gracias a un estilo cada vez más propio y experimental. En 1969, llevó a cabo una adaptación de Los mitos de Cthulhu (Astiberri Ediciones) que no sólo interpretaba nueve de los relatos más terroríficos de Lovecraft, sino que los expandía con arreglos de Norberto Buscaglia. Gracias a sus trazos aparentemente toscos pero milimétricamente pensados, Breccia logró capturar con sus ilustraciones el mismísimo espíritu del horror cósmico, plasmando ominosas escenas en su habitual monocromía que trasladan al lector a lugares oscuros de su propia psique. A través de su pluma y de sus pinceles, Breccia supo trasladar a sus lectores a un universo donde la lógica y la comprensión humana quedan relegadas frente a la cosmogonía de los dioses antiguos, seres más viejos que el propio tiempo y que observan a la humanidad con crueldad e indiferencia.
La visión artística de Alberto Breccia
“Al igual que en las obras de Lovecraft, el horror está sutilmente sugerido y no tarda en corporeizarse, tan inquietante como insondable. El lector interioriza la angustia en un intento de racionalizar esas formas cambiantes, huidizas. Sin duda alguna, el opresivo mundo de Lovecraft y sus alucinantes atmósferas reaparecen intactos en la obra de Breccia.“ “Esta serie de cuentos permite al autor argentino, maestro del blanco y negro, representar lo indescriptible, y el resultado es impresionante." "Me di cuenta de que el lenguaje tradicional del cómic no podía representar satisfactoriamente el universo de Lovecraft, de manera que experimenté con nuevas técnicas como el monotipo o el collage", aseguraba el popular dibujante argentino, fallecido en 1993. "Esos monstruos están hechos así porque no quería ofrecer al lector únicamente mi propia visión; también quería que cada lector añadiese algo suyo, que utilizara la base que yo le proporcionaba para vestirla de sus propios temores, de sus propios miedos". De esa forma Breccia consiguió dibujar algunas de las páginas más inquietantes e intrigantes que se han visto jamás, porque cada uno las interpretamos de distinta manera. Un trabajo que elevó la categoría artística del cómic a límites insospechados.

Breccia retrata un mundo donde las formas humanas se diluyen en sombras, donde pequeñas islas de orden atraviesan el aparente caos que domina cada página, y donde la comprensión de la realidad es reemplazada por la noción de que el ser humano es absolutamente insignificante cuando sale de su esfera de dominancia más inmediata. La interpretación gráfica de estos cuentos a cargo de Alberto Breccia es asombrosa. El estilo es único e inimitable. El pincel se erige en el centro de su trabajo artístico, con este instrumento ejecuta trazos rotundos y secos que definen el decorado y la atmósfera de la secuencia. Para los personajes utiliza normalmente la plumilla y los perfila con más detalle, de una manera más naturalista para darle el centro de la acción, dentro de un universo inabarcable, caótico y amenazador. El paisaje puede ser extremadamente denso, para trazarlo utiliza el grabado, el collage y otras técnicas que mezcla de manera magistral y así poder construir formas apenas reconocibles, pero llenas de intención. Para la descripción de los seres monstruosos, Breccia emplea todo tipo de recursos técnicos y artísticos con los que plasma una serie de formas bizarras que escapan a cualquier manera humana de entender la materia.
Adaptación de los Relatos
La adaptación de Los mitos de Cthulhu (Sins entido), la interpretación de Alberto Breccia de los famosos relatos de H.P. Lovecraft es, sin duda, la mejor de las adaptaciones de la obra del escritor que se ha hecho a cualquier otro medio, porque es la que mejor refleja los escenarios de pesadilla, habitados por seres de otras dimensiones, que poblaban la obra del popular escritor. Y es una de las obras de arte del Cómic con mayúsculas. Por lo que es un lujo poder volver a disfrutar de esta nueva edición remasterizada que respeta los blancos, negros y, sobre todo, grises, de la obra de Lovecraft y Breccia. Una obra gráficamente inigualable que demuestra que Breccia entendió mejor que nadie al famoso escritor de terror porque consiguió diseñar lo invisible a base de tramados mecánicos, collages, efectos ópticos y otras técnicas impensables en un cómic. Consiguió retratar la atmósfera que emanaba de los insanos mundos de Lovecraft. Dibujando el terror.
Las historias recogidas en este volumen, según nos cuenta José Villarrubia en el prólogo, iban a formar parte originalmente de una colección de principios de los 80 de Bruguera en la que se adaptarían a formato cómic obras de diversos autores entre los que se encontraban Isaac Asimov o H. P. Lovecraft. A este último, en particular, se le iban a dedicar al menos tres volúmenes, con arte de Esteban Maroto, Alex Niño y Sergio Toppi. Comienza el volumen con La Ciudad Sin Nombre (The Nameless City, 1921). Se suele señalar este relato como el primero del ciclo de los Mitos, posterior al ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, en el que Lovecraft estaba fuertemente inspirado por Lord Dunsany. En ella, un arqueólogo llega a una ciudad olvidada por el tiempo, descubriendo que fue construida por seres anteriores a la humanidad. Están aquí ya la mayoría de las características de la obra posterior de Lovecraft. Extrañas razas que poblaron la Tierra en tiempos inmemoriales, construcciones ciclópeas, la fascinación por oriente… y Abdul Alhazred, que es mencionado en este relato por primera vez.
El Ceremonial (The Festival, 1923) es la segunda historia. Un joven visita el pueblo costero de Kingsport, invitado por sus parientes a una celebración ancestral. Y tras pasar un rato enfrascado en la lectura del infame Necronomicón, presenciará un ritual en el que unos seres putrefactos invocan unos monstruos alados. Los Mitos de Cthulhu cierra el volumen adaptando el relato más conocido del autor, La Llamada de Cthulhu (The Call of Cthulhu, 1926). Alcanza en estas páginas su punto álgido el horror cósmico del autor, y la desoladora sensación de que el ser humano es absolutamente insignificante en el universo.

En la adaptación de "La Llamada de Cthulhu", resulta chocante que una imagen tan icónica como la del Gran Cthulhu haya sido plasmada de una forma tan diferente a la que tenemos todos en mente. Pero aún así, es una imagen impecable. Pongámonos en el lugar de alguien que contemple un monstruo de estas características de cientos de metros de altura.
La influencia de Lovecraft y la entropía
Durante los últimos años del siglo XIX, un físico austríaco llamado Ludwig Boltzmann ideó un concepto que acabaría siendo tremendamente importante para el desarrollo de la ciencia moderna: la entropía. Sin querer entrar en nociones demasiado complejas, podríamos definir la entropía como el grado de organización del universo, que siempre tiende hacia el caos. No obstante, Boltzmann añadió que era posible encontrar pequeños sectores aleatorios de orden en nuestro universo, surgidos del caos de manera espontánea, y demostró matemáticamente que esto era una realidad. Nuestro planeta, un infinitesimal oasis de vida en un vasto vacío helado, es una de esas parcelas en las que reina el orden. Partiendo de esta noción, diversos astrónomos aludieron que, técnicamente, sería posible que un cerebro orgánico perfectamente funcional surgiera de este caos en algún lugar recóndito del cosmos, condenado a flotar eternamente mientras sueña con realidades que no existen. Algunos llevaron esta conjetura más allá, y se atrevieron a asegurar que, hasta donde podemos saber, toda nuestra realidad, todo lo que hemos vivido y todo lo que ha ocurrido jamás, no sería más que una suerte de simulación onírica imaginada por este ‘cerebro de Boltzmann‘.
“Fue casi como un reto: quería averiguar si sería capaz de dibujar lo que Lovecraft describía. No sé si lo he conseguido, pero puedo asegurar que durante los casi tres años que he tardado en realizar este trabajo he vivido completamente inmerso en su mundo". La última interpretación es del lector. Antes de comenzar esta obra, Breccia estaba inmerso en la adaptación de Informe sobre ciegos (Astiberri), de Ernesto Sábato (Mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 1994) pero la necesidad de adaptar el texto no gustó mucho al escritor que se opuso al cómic. Así que el dibujante abandonó dicho proyecto para centrarse en Lovecraft. Contando con la ayuda, en el guión, de su yerno, Norberto Buscaglia. Las similitudes entre la obra de Sábato y el universo de Lovecraft le sirvieron a Breccia para plasmar conceptos que pueden expresarse con palabras pero que son imposibles de dibujar, como los monstruos de Chtulhu, que el escritor siempre define vagamente, dejando su interpretación al lector. Así fue como Breccia consiguió crear un mundo nuevo, nunca visto antes (ni después) en el mundo del cómic, en el que las pesadillas del escritor cobraban vida. En el que las extraordinarias invenciones gráficas eran tan sorprendentes como los malsanos textos del escritor.
H.P. LOVECRAFT | Draw My Life
En todas estas historias se sigue un esquema similar, muy característico del escritor de Providence. Un protagonista, siempre masculino, nos narra un episodio espeluznante de su vida del que ha sido testigo o actor principal. Este suceso se va revelando a nuestro narrador de forma lenta pero inevitable y le lleva a tomar conciencia de la existencia de un universo maligno, oculto a la mirada general de la gente corriente y que amenaza con subvertir el orden establecido. Este peligro está formado generalmente por seres inquietantes, monstruosos, indescriptibles, venidos de otras dimensiones y que necesitan de aliados humanos para completar sus planes. Este descubrimiento llevará irremisiblemente al protagonista de cada historia al borde de la locura y a la marginación social. La repetición del esquema no afecta la eficacia del relato puesto que el foco está puesto en la atmósfera decadente y llena de angustia que Lovecraft imprime a sus cuentos.
Edición y Legado
La edición a cargo de Astiberri es ejemplar y sigue fielmente la realizada anteriormente por la editorial española Sins entido en 2003. Es en cartoné, papel mate y grueso, está bien impresa, bien rotulada y el tamaño es el adecuado. Tiene un breve apéndice firmado por Latino Imparato que está ilustrado por un par de bocetos de la serie realizados en su momento por el genio de Montevideo. El precio es razonable. Los mitos de Cthulhu es una obra revolucionaria que rompió los límites de los relatos de terror que se realizaban en la historieta durante la década de los setenta. La elección por parte de sus autores de la obra de un escritor casi desconocido para la época como era Howard Phillips Lovecraft y la realización gráfica llena de experimentos formales a cargo de Alberto Breccia, le confieren a esta serie un aire de ruptura radical que acabará costándole el olvido durante varios años. Si no dispone de esta obra, la excelente edición de Astiberri le permitirá disfrutar de uno de los momentos más intensos, inspirados y originales de la historia del cómic de terror mundial.
30 años después de su publicación, Los mitos de Cthulhu sigue siendo una obra gráficamente revolucionaria e inigualada, y una de las mejores adaptaciones de la literatura al cómic, lo que queda resaltado en esta estupenda edición que nos permite apreciar los experimentos gráficos de Breccia. Así que armaos de valor y preparaos a vivir una experiencia sobrenatural en las páginas de un cómic.
| Título Original | Título en Español |
|---|---|
| The Nameless City | La Ciudad Sin Nombre |
| The Festival | El Ceremonial |
| The Call of Cthulhu | La Llamada de Cthulhu |
| The Colour Out of Space | El Color que Cayó del Cielo |
| The Dunwich Horror | El Horror de Dunwich |
| The Shadow Over Innsmouth | La Sombra Sobre Innsmouth |
| The Thing on the Doorstep | La Cosa en el Umbral |
| The Whisperer in Darkness | El que Susurraba en las Tinieblas |
| The Dweller in Darkness | El Morador de las Tinieblas |