Los Mejores Personajes del Tebeo Español de los Años 70

La década de los 70 fue una época dorada para los tebeos en España, un periodo en el que la creatividad y el talento de muchos autores dieron vida a personajes inolvidables que marcaron a varias generaciones. El nuevo sello Bruguera ha comenzado a rescatar los grandes clásicos de esa editorial que marcó la infancia de decenas de españoles, desde 1910 hasta 1986, con personajes inolvidables como Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape, Anacleto...

En estas últimas semanas se han publicado dos volúmenes imprescindibles: "Lo Mejor de Vázquez" y "Lo Mejor de Sir Tim O'theo", que se suman a los dos tomos de "Rompetechos, edición integral", publicados ya hace unos meses. Estos tebeos navideños de los años 70 contaron con la colaboración de numerosos autores que dejaron su huella en la historia del cómic español.

La historieta, tebeo o cómic español es una de las tradiciones de historieta más importantes a nivel europeo, gozando de sus años dorados en los años cuarenta y cincuenta, además de un boom entre finales de los setenta y mediados de los ochenta. En España, a la historieta se la ha llamado también tebeo. Yo considero que durante los años 70 existió una "cultura" del tebeo.

Los tebeos navideños de los años 70 ocupaban un lugar especial en el corazón de los lectores. Estos cómics, cargados de humor, aventura y, a menudo, con un toque de picardía, se convirtieron en un regalo esperado y una fuente inagotable de entretenimiento durante las fiestas.

El Legado de Bruguera y sus Personajes Icónicos

La editorial Bruguera fue una pieza clave en la historia del tebeo español, y muchas de sus publicaciones se convirtieron en referentes, especialmente durante las épocas navideñas. Una revista que surgió a partir del fenómeno Ibáñez, junto a sus personajes Mortadelo y Filemón, fue un éxito rotundo. La revista ocupaba el hueco dejado por Gran Pulgarcito y asumió algunas de sus series.

El diseño de la portada de Ibáñez, donde la "O" de Mortadelo se transformaba en el personaje, era un reclamo innovador. La demanda de historietas de esta cómica pareja llevó a la creación de un equipo profesional en la editorial, integrado por Antoni Bancells, Blas Sanchís, Casanyes y Martínez Osete, entre otros.

En este semanario se publicaron sobre todo historias largas de Mortadelo y Filemón, realizadas por Ibáñez. A esta pareja se unieron series como Pepe Barrena, La Panda, Manolón, conductor de camión, Flash, el fotógrafo, La abuelita Paz, Anacleto, agente secreto, Feliciano o Zipi y Zape, que apareció por primera vez en formato de aventuras de larga duración. También surgieron series nuevas como Sir Tim O’Theo, Segis y Olivio, traperos de alivio, Trompinez o la serie de aventuras El corsario de hierro, con guiones de Víctor Mora y el regreso de Ambrós a Bruguera.

Los números extras, hasta el 43, salían coincidiendo con las temporadas de primavera, verano y Navidad de cada año, además de algún almanaque. Hacia finales de los años 70, la revista evolucionó incorporando reportajes sobre personajes populares del mundo de la canción, el cine o los deportes. Se añadieron nuevas series como El mini Rey, Neronius, Ricky y Los Desahuciados, Deliranta Rococó, Jan Europa, Tete Gutapercha o Constancio Plurilópez.

A pesar de estas novedades, la revista entró en un declive, y las series más emblemáticas, incluida Mortadelo y Filemón, desaparecieron. En 1982, pasó a ser quincenal, y su final llegó en diciembre de 1983 con el número 645.

La nostalgia por los tebeos de los años 70 es palpable, y muchos de estos ejemplares se pueden encontrar aún en los trasteros, esperando ser redescubiertos. Estos cómics no solo ofrecían entretenimiento, sino que también reflejaban la sociedad y la cultura de la época, con personajes y autores que se han convertido en indiscutibles clásicos.

Manuel Vázquez: El Maestro del Humor Absurdo

Manuel Vázquez (Madrid, 1930-Barcelona, 1995) está considerado el maestro de la escuela Bruguera, como siempre ha reconocido el propio Francisco Ibáñez, autor del prólogo de este fantástico "Lo Mejor de Vázquez" (Ediciones B), una imprescindible antología que reúne inolvidables historietas de los cinco mejores personajes que realizó Vázquez: las hermanas Gilda, Anacleto, El tío Vázquez, la familia Cebolleta y La familia Churumbel, que son ya indesligables de nuestra historia.

Anacleto, agente secreto

"Anacleto, agente secreto" apareció por primera vez el 7 de diciembre de 1964, en el nº 1753 de la revista Pulgarcito (una página incluida en este tomo). Tuvo tanto éxito que enseguida saltó a casi todas las revistas de Bruguera. En esta primera historia el personaje era calvo y estaba inspirado en James Bond, aunque, como reconoció el propio Vázquez, después su mayor inspiración sería Maxwell Smart, el famoso protagonista de la serie Superagente 86.

Anacleto, agente secreto en acción

Su elegante traje negro, su flequillo, sus gadgets y su sempiterno cigarrillo (en una época en la que los personajes de cómic todavía fumaban) eran las señas de identidad del personaje. Odiaba el desierto, escenario recurrente de sus aventuras, y siempre que tenía una misión en el mar, el mismo tiburón intentaba comérselo. En los personajes secundarios destacamos al jefe de Anacleto (gordo, calvo y con gafas) y a su mayor enemigo, que no era otro que el propio autor, bajo el nombre de "el malvado Vázquez". Y es que siempre fue muy aficionado a usarse a sí mismo en las historietas, como demuestra otro de los personajes de esta antología, el tío Vázquez. Destacar el humor absurdo de la serie que siempre incluía una leve crítica social, aunque sea mucho menor que en otras de sus historias, como El tío Vázquez o La Familia Cebolleta.

La familia Cebolleta

"La familia Cebolleta" es una de las familias más famosas del cómic español y que inspiró a otras muchas que llegaron después. Nacida en 1951, estaba formada por Don Rosendo, el cabeza de familia; Doña Leonor, madre y ama de casa; los hijos Diógenes y Pocholita, aunque esta última desapareció de la serie tras los primeros años, el loro Jeremías y el abuelo Cebolleta que con su barba blanca y su incansable tendencia a contar batallitas, ha pasado al imaginario colectivo en numerosas frases hechas… “Eres más pesado que el abuelo Cebolleta”.

Uno de los grandes éxitos de su autor, que supo retratar a la perfección a las familias de aquella época, en una serie que tenía una enorme crítica social. De hecho, en 1955 fue víctima de la censura por su corrosiva versión de la familia y de la explotación laboral. Los censores también acabaron con la hija guapa y los diferentes novios que paseaba por las viñetas... ¡lo que era una inmoralidad! A pesar de todos esos problemas, Vázquez era un auténtico genio y sus guiones hilaban tan fino que la censura no era capaz de captar todos los detalles de sus historias... como podemos comprobar en este fantástico volumen.

Los cuentos del Tío Vázquez

Como decimos, Manuel Vázquez era muy aficionado a retratarse como personaje de cómic. De hecho, durante sus últimos años se centró en cómics autobiográficos. Pero el primero fue este personaje que nació en la revista Din-Dan en 1968. Y que ya en su primera historia (también incluida en este tomo) era acosado por sus cobradores, a los que siempre burlaba para no pagarles. Ibáñez rindió homenaje a este personaje y al propio Vázquez convirtiéndole en el moroso que vive en el ático de 13 Rue del Percebe (1961). Una serie, por cierto, que Vázquez adelantó en una página de Pulgarcito (1959).

Lo más curioso es que este personaje es totalmente autobiográfico, porque Vázquez era un caradura, como reconocía en sus cómics y como se vio en su biografía cinematográfica "El Gran Vázquez" (Óscar Aibar, 2015). Siempre estaba pidiendo dinero a todo el mundo, vivía con varias mujeres a la vez, sin que estas lo supieran, y muchas otras lindezas por el estilo. Eso no resta un ápice de genialidad a estas aventuras en las que hace del timo una obra de arte. También nos enseña mil formas de zafarse de los acreedores. Al tiempo que es una crítica social de la realidad económica del país en aquellos años difíciles.

Las hermanas Gilda

"Las hermanas Gilda" es la versión de El gordo y el Flaco de Vázquez que nació en 1949. Aunque la versión que todos recordamos, mucho más elegante, es de unos años más tarde (ambas están recogidas en este volumen). La serie narra las aventuras humorísticas de esas dos hermanas que tienen nombre de dos famosos Reyes Godos, Leovigilda y Hermenegilda. Por cierto que esos reyes eran padre e hijo y su rivalidad tuvo resultados mortales. Afortunadamente las hermanas de Vázquez terminan sus conflictos con chistes.

Hemenegilda es morena, rellenita, con el pelo recogido en un moño y un poco inocente y simple. Su mayor sueño es encontrar un marido. Leovigilda es alta y delgada, con una melena rubia; es más madura, e incluso amargada, y siempre intenta fastidiar a su hermana. Su ritmo vertiginoso nos recuerda al cine mudo, aunque no parasen de hablar y de reprocharse cosas. Con estos personajes Vázquez vuelve a hacer una durísima crítica de las relaciones familiares, añadiendo la frustración y represión sexual de la posguerra, sobre todo la dirigida a las mujeres. Con la censura de 1955 el tono de la serie también se rebajó y desparecieron las persecuciones implacables a los novios.

La familia Churumbel

"La familia Churumbel" (1960) es otro ataque despiadado de Vázquez a la institución familiar pero, además, añadiendo los tópicos sobre los gitanos, que en aquella época no estaban demasiado bien considerados por la sociedad. Hemos avanzado muchísimo en ese aspecto pero, desgraciadamente, todavía queda muchísimo para acabar definitivamente con el racismo. En la década de los 70 la serie fue censurada por esos contenidos racistas. Y desapareció definitivamente en los 80.

Los Churumbel son una familia gitana que vive en una apartada y humilde casa en el campo, y cuya única ocupación es el robo de todo tipo de objetos, desde animales de granja (su especialidad) hasta relojes de oro (símbolo de prosperidad en esa época), hasta locomotoras de ferrocarril o elefantes de circo. Con eso conseguían una auténtica fortuna que escondían en su casa y apuntaban en enormes libros de contabilidad. Una serie que, como veis, hay que rescatar con la objetividad que proporciona el tiempo. Pero que no puede faltar en una antología del gran Vázquez.

Sir Tim O'Theo: Parodia y Elegancia en Bellota Village

Sir Tim O'Theo es el personaje más conocido de Raf, otro de los grandes humoristas de Bruguera y uno de sus mejores dibujantes, con un trazo que destaca por su elegancia. "Lo mejor de Sir Tim O´Theo" recopila las cinco historias largas que firmó del personaje, con guiones de Andreu Martín, que ya triunfaba como novelista de policíaco (Todos los detectives se llaman Flanagan, Fanny Pelopaja), guionista de cine y autor teatral.

Sir Tim O'Theo investigando un caso

Nacido como una parodia de Sherlock Holmes, Sir Tim O´Theo vive sus aventuras, junto a su ayudante Patson, en una localidad campestre cercana a Londres llamada Bellota Village, donde se ubica su mansión "Las Chimeneas", en la que también reside el fantasma McLatha, que se dedica a hacer trastadas a Sir Tim, que es el único que puede verlo. La serie contó con guiones del propio Raf, de Ron Clark y de Andreu Martín. Andreu firma las cinco historias largas que componen este volumen y también el prólogo, en el que explica cómo nació Sir Tim O'Theo.

Otro de los escenarios habituales de las aventuras de Sir Tim era la taberna The Crazy Bird, un nombre que, como confiesa Andreu en el prólogo, daba mucho juego a la hora de traducirlo (El pájaro loco, El ave majareta, El volátil demente...). Unos cómics con un humor más adulto que la mayoría de los de la escuela Bruguera. Lo que quizá hizo que no fuera tan popular entre los críos como Mortadelo, Rompetechos o similares. Pero muchos recordamos con una sonrisa las aventuras de estos inolvidables personajes. Esperemos que el volumen tenga el suficiente éxito para que se recuperen las historias cortas, que también son fabulosas.

El Auge de las Revistas de Humor y Aventura

Durante la década de los 70, el panorama del cómic español se enriqueció con la aparición y consolidación de diversas revistas que marcarían una generación. Una de las publicaciones más emblemáticas de este periodo fue "El Víbora", una revista de historietas editada por La Cúpula que comenzó a publicarse en diciembre de 1979. Su lema, "Comix para supervivientes", reflejaba su naturaleza audaz y su conexión con las corrientes underground de la época.

"El Víbora" nació para satisfacer la demanda de los lectores de antiguas publicaciones como El Rrollo enmascarado, Star, Ozono o Butifarra!, ya desaparecidas. En sus inicios, se pensó en llamarla Goma-3, pero las autoridades no lo permitieron por su similitud con el explosivo Goma 2.

"El Víbora" no solo publicó obras de autores españoles, sino que también dio cabida a talentos internacionales, incluyendo a figuras del cómic underground estadounidense como Robert Crumb y Gilbert Shelton, y autores alternativos como Peter Bagge y los hermanos Hernández. La tirada del primer número fue de 24.000 ejemplares, y en su mejor momento, la revista alcanzó tiradas de unos 80.000 ejemplares, demostrando su enorme popularidad. A mediados de los ochenta se incorporaron autores españoles como José Luis Galiano, Jaime Martín y Laura. En los noventa, "El Víbora" demostró su resiliencia al capear la crisis que afectó a otras revistas como Cairo, Creepy, Zona 84 y Cimoc.

Principales Colaboradores y Series Destacadas

Entre las series más recordadas de la época, muchas de las cuales aparecían en ediciones especiales de Navidad, se encuentran:

  • Anacleto, agente secreto (Vázquez)
  • Angelito (Vázquez)
  • Aquiles Talón (Greg)
  • Aspirino y Colodión (Alfons Figueras)
  • Astérix (Goscinny i Uderzo)
  • Astromán (Victor Mora i Cuyás)
  • Bruno Brazil (Greg i William Vance)
  • Caco y Coco (Allué)
  • Camelio Majareto (José María Echauri i Martz Schmidt)
  • Carusino, un can muy fino (García Lorente)
  • Comanche (Greg i Hermann)
  • Constancio Plurilópez (Ballestín, Leonardo Díaz, Julio Fernández i Tran)
  • Deliranta Rococó (Montse Vives i Martz Schmidt)
  • Don Percebe y Basilio (Rojas de la Cámara)
  • Don Pío (Peñarroya)
  • Don Polillo (Vázquez)
  • El botones Sacarino (Ibáñez)
  • El corsario de hierro (Mora i Ambrós)
  • El imperio de Trigan (Mike Butterworth i Don Lawrence)
  • El mini Rey (March)
  • El teniente Blueberry (Charlier i Giraud)
  • Facundo, da la vuelta al mundo (Gosset)
  • Feliciano (Vázquez)
  • Flash, el fotógrafo (Raf)
  • Iznogud (Goscinny i Tabary)
  • Jan Europa (Edmond)
  • Joe Marmota, el vago de Minnesota (Gin)
  • La abuelita Paz (Vázquez)
  • La familia Cebolleta (Vázquez)
  • La Panda (Segura)
  • Mac Fisghon, detective de afición (Allué)
  • Manolón, conductor de camión (Raf)
  • Marteínez (Alfons Figueras)
  • Mortadelo y Filemón (Ibáñez)
  • Neronius (Jesús de Cos i Esegé)
  • Pepe Barrena (Segura)
  • Pepe Gotera y Otilio (Ibáñez)
  • Prurilópez (Tran)
  • Rasputín (Martz Schmidt)
  • Ricky y Los Desahuciados (Jesús de Cos i Miguel)
  • Rompetechos (Ibáñez)
  • Segis y Olivio, traperos de alivio (Jaume Rovira)
  • Sir Tim O’Theo (Andreu Martín, Ron Clark i Raf)
  • Tete Gutapercha (Leonardo Díaz, Guiu, F. ciencia ficción.

Además de las publicaciones de Bruguera, otras revistas como DELTA, HORROR, CAIRO, 1984, TOTEM, VÍVORA, EL CUERVO, y hasta CONAN, también ofrecieron contenido que cautivó a los lectores. La influencia de Disney y el mundo de los animales que hablaban también se dejó sentir, con las películas animadas adaptadas al formato cómic.

Portada de la revista El Víbora

Zipi y Zape: La Pícara Pareja de Escobar

Si hay una serie en nuestro país que merece un artículo en nuestra hemeroteca por haber marcado a miles de lectores a lo largo de varias generaciones durante casi medio siglo, solo por detrás de Mortadelo y Filemón, esa es la de los hermanos Zipi y Zape. Como el propio Escobar reconoció en vida, la serie presenta influencias de otras historietas contemporáneas, como Max und Moritz (1865), del alemán Wilhem Busch, o The Katzenjammer Kids (1897), de Rudolph Dirks.

Según Armando Matías Guiu, en un artículo titulado "Zipi y Zape Protagonistas" (publicado en el segundo de los cinco álbumes Olé! dedicados a Escobar ("Escobar, Rey de la Historieta"), el dibujante habría creado a Zipi y Zape hacia el año 1946, inspirándose en los célebres Max und Moritz, una de las primeras parejas del cómic de todos los tiempos. Estos personajes vieron la luz en 1865, en un formato de relato ilustrado, como las páginas de Príncipe Valiente, escrito en verso por el mencionado poeta y dibujante alemán (Wilhem Busch). Ambos hermanos se dedicaban a hacer trastadas en su pueblo, gastando bromas a los vecinos y a los animales de una granja.

En cuanto a la serie The Katzenjammer Kids, fue estrenada el 12 de diciembre de 1897 en el suplemento del periódico New York Journal American Humorist, en manos del magnate de prensa estadounidense William Randolph Hearst, conocedor de la obra de Wilhem Busch. La serie estaba protagonizada por Mamma Katzenjammer y por sus dos hijos, Hans y Fritz. En 1902 la serie se enriqueció con la introducción de Der Captain, una suerte de marino en tierra, que a menudo era el objetivo de las gamberradas de los muchachos. Pero en 1912, el dibujante, Rudolph Dirks, decide emprender un viaje por el mundo, y Hearst tiene que buscarle un sustituto, rol que asumió Harold Knerr. Cuando Dirks regresa de su periplo, reclama a Hearst su puesto, pero este rechaza devolvérselo, por lo que tuvieron un contencioso por la propiedad de los personajes. El juez dictaminó que Hearst podría seguir publicando historietas de la serie, pero Dirks mantendría la autoría de la serie.

Escobar habría podido disfrutar de la serie en España, ya que, al menos desde 1925, se publicaron historietas de esta serie bajo el título de El Capitán Carretón y sus chicos Tin y Ton, en la revista Chiribitas. Con todo, el espíritu de los hermanos Zapatilla fue muy diferente al de los protagonistas de estas series. A diferencia de las primeras, el carácter de Zipi y Zape escondía, en realidad, buenas intenciones, a menudo con la finalidad de ayudar al prójimo, muy lejos de la malignidad de las otras series. Lamentablemente, la mala pata de los gemelos terminaba provocando caóticos desenlaces allá por donde pisaban, pero estos desastres serían más bien un efecto colateral inesperado, no buscado desde un principio por los muchachos.

Escobar pretendía, como él mismo afirmó, reflejar en sus historietas los problemas e inquietudes de los jóvenes de aquella época: la escuela, llegar a casa con malas notas, los profesores, los roces entre los compañeros de colegio... Los hermanos Zipi y Zape nacen, al menos de forma oficial, el 30 de julio de 1948, en el número 57 de la revista Pulgarcito, con un Escobar que cuenta por aquel entonces con 39 años, en plena posguerra y bajo el peso de una dictadura que miraba todo con lupa y que imponía su ley. Era una época de hambrunas y miseria, y eso se palpaba ya desde los primeros compases de la serie. El dibujante catalán ya había creado a otro personaje, Carpanta, con más hambre que un día sin pan. El apetito del personaje, espejo de su época, será el hilo conductor en sus historietas.

En aquel entonces, Escobar llevaba ya dos años trabajando para Bruguera, desde los 38, y había colaborado con la revista Pulgarcito desde su primer número. Solo dos años después creaba la serie que nos ocupa, que, por cierto, nació como "Zipi y Zape Hermanos". Escobar explica que creó a los personajes por eliminación, tras darse cuenta de que no se publicaba ninguna serie en la que el protagonista fuera un niño, y usó a dos hermanos para que las conversaciones fueran más fluidas.

¿Quién es Zipi y quién Zape? Zipi es el rubio y Zape el moreno. De su edad se sabe poco, aunque Escobar nos da algunas pistas: en el nº 232 de la revista Pulgarcito (XII/1951) la familia celebra el 12º aniversario de bodas de Pantuflo y Jaimita, lo cual indica que no pueden tener más de doce años, teniendo en cuenta que en aquellos años las parejas no convivían "en el pecado". En el nº 243 de la misma revista, publicada en febrero del año siguiente, Zipi y Zape celebraban su décimo cumpleaños. Desde el nº 99 de la misma revista su padre ya había decidido que debían ir al colegio para hacerse unos hombrecitos, en lugar de estar en casa jugando a indios y vaqueros.

Pantuflo, por cierto, no tuvo siempre ese nombre. Escobar lo bautizó en un principio como Raguncio Feldespato, por tanto, la familia nació con un nombre diferente al que conocen la mayoría de los aficionados. De don Pantuflo sabemos que es catedrático, entre otras materias, de filatelia, numismática y colombofilia (cría y adiestramiento de palomas). El placer de fumar en pipa y la lectura de la prensa son algunas de sus aficiones, aunque ha demostrado también interés por la apicultura, el salto en trampolín, la caza o el arte etrusco (llegando incluso a dar conferencias sobre esta última materia). Su vida no está exenta de contradicciones, ya que es presidente de una asociación protectora de animales y a la vez es un apasionado a la caza. De la misma forma, suele renegar del fútbol, pero en algunas historietas descubrimos que es muy forofo del Barça.

Pantuflo tenía, además, cierta vena artística ya que, a lo largo de los años, desempeñó algunas profesiones muy creativas de manera esporádica, tocando el trombón o el contrabajo, como escritor de obras de teatro, pintor al óleo, fotógrafo, traductor de griego, cómico, actor de teatro... e incluso llegó a hacerse emprendedor, montando su propia academia de canto y se sacó la carrera de cirujano. El personaje ronda los cuarenta y muchos años de edad, es calvo, aunque suele llevar sombrero, con patillas pobladas, corbata, pantalones negros, chaqué, chaleco rojo y un pañuelo blanco en la solapa. En casa suele llevar albornoz y pantuflas. En sus comienzos era un hombre muy bajito y rechoncho, con larga barba negra, piernas cortas y ojos pequeños, pero con el tiempo, su tamaño irá creciendo considerablemente. En los años cincuenta, Escobar le dibujó con tres pelos en su cabeza, y en la década siguiente el personaje perderá algo de barriga y sus piernas se harán más largas que en etapas anteriores. Una curiosidad: don Pantuflo tiene una curiosa forma de motivar y recompensar a sus vástagos en su quimera de obtener buenos resultados académicos: cada boletín de buenas notas que traigan a casa es canjeado ipso facto por un vale que puede canjearse por una pieza de su ansiada bicicleta, que nunca llegaban a conseguir.

El aficionado Matías Nicieza especuló en el Foro de la T.I.A. con la idea de que Escobar se inspirase en el actor José Franco a la hora de crear a Don Pantuflo. En concreto en el personaje que encarna en el film "El crimen de la calle de Bordadores", de Edgar Neville, estrenado en 1946, dos años antes de la primera aparición de Zipi y Zape. ¿Coincidencia o simple casualidad? Lo cierto es que el parecido es tremendo, tanto en las facciones (patillas incluidas) como en el vestuario, al que no falta ni la chistera. El forero en cuestión apuntó también que en la película aparecía una criada llamada Petra.

Doña Jaimita Llobregat (cuyo apellido en algunas historietas figura como Pasarell i Rexach), es la esposa de don Pantuflo y madre de los muchachos. De Jaimita se dice que desciende de los marqueses de Petardo y de los condes de Monxiula y Duques de la Gargamella. Tiene, pues, orígenes nobiliarios. Ha evolucionado mucho a lo largo del tiempo. Debutó como una mujer morena de pelo largo, pero en sus comienzos Escobar la dibujó durante varios números con cabellos rubios y pelo recogido. En 1949, recupera el color del pelo moreno, recogido con un lazo, y con tupé. En los años sesenta tendrá el diseño definitivo de la mujer que conocemos: alta, delgada, morena, con su jersey de cuello de cisne, falda, zapatos negros y con su lazo rojo en el pelo.

El personaje de doña Jaimita, como la propia serie, es hija de su época: la madre de Zipi y Zape se dedica a sus labores como ama de casa, y, a menudo, intenta hacer de mediadora ante los terribles castigos que Don Pantuflo ejerce sobre su hijos. Castigos que hoy en día serían de juzgado de guardia. En realidad, Escobar utilizaba un humor que llevaba al extremo para provocar situaciones descacharrantes para el lector, exagerando el interés de Pantuflo por domesticar a sus vástagos.

Zipi y Zape jugando travesuras

Otros Personajes Destacados de los 70

El nuevo sello Bruguera ya ha comenzado a rescatar los grandes clásicos de esa editorial que marcó la infancia de decenas de españoles, desde 1910 hasta 1986, con personajes inolvidables como Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape, Anacleto...

Personaje creado por el genial Ibáñez en 1963, Sacarino es un botones de lo más torpe y despistado, aunque siempre dispuesto a realizar lo que le ordenen. Es un desastre total. En la contraportada de los tebeos aparecía fumando con cara de aburrimiento.

Caricatura de 007 y de otros espías del cine, el personaje creado por Vázquez en 1964 es otro fumador empedernido, bonachón y algo torpe, a pesar de ser un agente secreto muy valiente, lo que le lleva a meterse en mil líos.

El personaje creado en 1964 por Ibáñez era un señor serio, muy recto y de bastante malas pulgas.

Creación genial de Vázquez de 1949 fueron estas hermanas tan distintas entre sí: Leovigilda alta delgada y muy seria y Hermenegilda, baja, gorda y siempre alegre.

Caricatura de Superman, el personaje creado por Jan en 1973 nos cuenta la historia de Juan López, un tipo que sería de lo más normal si no viniese del planeta Chitón y tuviese superpoderes. Luisa Lanas será su Lois Lane particular, con la que tendrá una relación difícil.

Creado en 1947 por Escobar, Carpanta es una modernización del genero de la picaresca y sus historias de no tener el típico humor de Escobar serían auténticos dramas.

Creados a mediados de los 60 por Ibáñez, estos dos chapuzas a domicilio siempre acababan liando alguna cuando tenían que arreglar una cañería, hacer algún trabajo de carpintería en una casa o simplemente empedrar una calle. ¡Y cómo nos íbamos a olvidar de Mortadelo y Filemón! Creados en 1958 por Ibáñez sus historias son de sobra conocidas, los disfraces de Mortadelo, los inventos del profesor Bacterio, los super coches de la T.I.A….

LA HISTORIA DE LOS TEBEOS

Los personajes eran caricaturas del español de la época; falsos galanes, abueletes cuentaaventuras, albañiles chapuzas, espías torpes que intentan imitar a los de las pelis…

Valientes, indómitos, aventureros, los héroes de los tebeos han ocupado horas y horas de nuestra niñez y juventud (tengamos ahora la edad que tengamos). En muchas ocasiones eran lo que nos gustaría ser en la vida real, porque vivían todas aquellas aventuras con las que sueña un niño o niña. Peligros, acción y una dosis de fantasía e imaginación para echar a volar mentalmente. En esta ocasión nos centramos en héroes sin superpoderes.

Don César de Echagüe, hijo de un rico se dedica a hacer justicia en su California natal contra los tiranos, con un disfraz mexicano. Creado por José Mallorquí en un principio solo en novelas, pero su popularidad le acabó llevando al cómic.

Un héroe en la España de los Reyes Católicos, falso hijo de un malvado rey musulmán se dedica, al saber la verdad, a luchar contra los que creía aliados.

El bárbaro creado por Robert E. Hemos aprendido más sobre países con el intrépido periodista creado por Hergé que en los libros de clase, y es que las aventuras de Tintin nos llevaban de una punta a la otra del globo terráqueo.

Conocido por las tiras aparecidas diariamente en periódicos a lo largo de años y años, este personaje, vengador y misterioso que jura acabar con la maldad y con él toda su descendencia, una excusa perfecta para que las aventuras no tuviesen fin.

Héroe nacional creado por Victor Mora, ambientado en la Edad Media. Acompañado por sus incondicionales Crispín, Goliat y Sigrid, su amada, corre mil y un peligros sin dejar de lado su carisma.

Vale, era la copia de Bruguera de Conan, historias clónicas incluso un aspecto sospechosamente clavado a del cimmerio.

Personaje creado en los años 30 y que ha pasado por novelas, tebeos, series de televisión y películas.

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