El latín (autoglotónimo: lingua Latina o Latīnum) es una lengua itálica perteneciente al subgrupo latino-falisco, y a su vez a la familia de las lenguas indoeuropeas. Esta lengua fue hablada en la Antigua Roma y posteriormente durante la Edad Media y la Edad Moderna, llegando hasta la Edad Contemporánea, pues se mantuvo como lengua científica hasta el siglo XIX.
Adquirió gran importancia con la expansión de Roma, y fue lengua oficial del Imperio romano en gran parte de Europa, África septentrional y Oriente Próximo, junto al griego. El latín está en la raíz de unas cuantas lenguas europeas, denominadas lenguas romances, como el español, francés, italiano, portugués y rumano, entre otras.

El alfabeto latino, derivado del alfabeto griego (en sí derivado del alfabeto fenicio), es ampliamente el alfabeto más usado del mundo con diversas variantes de unas lenguas a otras. El estudio del latín, junto al del griego clásico, es parte de los llamados estudios clásicos, y aproximadamente hasta los años 1970 fue estudio casi imprescindible en las humanidades.
Historia del Latín
La historia del latín se puede dividir en varias etapas:
- Arcaico: Desde que nace hasta que la sociedad romana entra en la órbita cultural de Grecia (helenización): siglo VIII a. C.-siglo II a. C.
- Clásico: En una época de profunda crisis económica, política y cultural, la élite cultural crea, a partir de las variedades del latín coloquial, un latín estándar y un latín literario. Es la Edad de Oro de las letras latinas, cuyos autores más destacados son Cicerón, Julio César, Tito Livio, Virgilio, Horacio y Séneca. Esto ocurrió aproximadamente en los siglos I a. C. - I d. C.
- Postclásico: La lengua hablada se va alejando progresivamente de la lengua estándar, que la escuela trata de conservar, y de la lengua literaria. Esta distancia creciente hará que de las diversas maneras de hablar latín nazcan las lenguas románicas.
- Tardío: Los Padres de la Iglesia empiezan a preocuparse por escribir un latín más puro y literario, abandonando el latín vulgar de los primeros cristianos.
- Medieval: El latín como se conocía ya no es hablado; por ende, el latín literario se refugia en la Iglesia, en la Corte y en la escuela, y se convierte en el vehículo de comunicación universal de los intelectuales medievales. Mientras, el latín vulgar continuaba su evolución a ritmo acelerado.
- Renacentista: En el Renacimiento la mirada de los humanistas se vuelve hacia la Antigüedad clásica, y el uso del latín cobró nueva fuerza.
- Científico: La lengua latina sobrevive en escritores científicos hasta entrado el siglo XIX.

Influencias Lingüísticas en el Latín
El idioma original de los grupos latinos, al desarrollarse en la península itálica, se vio influido por el contacto con hablantes de otros grupos lingüísticos presentes en la Italia antigua:
- Sustrato preindoeuropeo: Hablantes de lenguas preindoeuropeas como los etruscos, ligures y nurágicos. El sustrato etrusco influyó en la fonología latina y en áreas del léxico relacionadas con el teatro y la adivinación.
- Adstrato de lenguas itálicas y no itálicas: Contacto con hablantes de otras lenguas itálicas (osc-umbros) y lenguas indoeuropeas no itálicas (mesapios, griegos, celtas).
- Adstrato griego: La entrada masiva de préstamos y calcos griegos influyó en la literatura, las ciencias, las artes y, posteriormente, con el cristianismo, en la lengua latina hablada.
- Superestrato germánico: En el Bajo Imperio, los pueblos germánicos (godos, francos, lombardos) influyeron en el latín tardío y posteriormente en las lenguas romances, especialmente en la toponimia y la antroponimia.
El Latín como Lengua Literaria y Científica
El cuerpo de libros escritos en latín retiene un legado duradero de la cultura de la Antigua Roma. Los romanos produjeron una extensa cantidad de obras de poesía, comedia, tragedia, sátira, historia y retórica, trazando arduamente al modo de otras culturas, particularmente al estilo de la más madura literatura griega.
La literatura latina se divide en distintos períodos. El periodo del latín clásico es considerado la cumbre de la literatura latina, dividiéndose en la Edad Dorada y la Edad de Plata. En el Renacimiento, muchos autores clásicos fueron redescubiertos y su estilo, especialmente el de Cicerón, fue imitado conscientemente.
En la Edad Moderna, el latín aún se usó como lengua de la cultura y de la ciencia, siendo la lengua de escritura de científicos como Nicolás Copérnico e Isaac Newton, aunque gradualmente fue sustituido por los idiomas locales.
La Enseñanza del Latín: Métodos y Evolución
Tradicionalmente, la enseñanza del latín se ha centrado en la gramática y la traducción. Sin embargo, han surgido metodologías innovadoras que buscan una aproximación más natural y comunicativa al idioma.
El método Lingua Latina per se illustrata (LLPSI) de Hans H. Ørberg es un ejemplo destacado de esta nueva corriente. Este curso está escrito enteramente en latín, permitiendo al alumno aprender la lengua a través de la inmersión, sin necesidad de traducción constante. El método se basa en:
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- Desde el primer día todo es latín.
- Los alumnos pueden leer y comprender inmediatamente sin necesidad de traducir.
- El contexto se aclara por las ilustraciones o las notas al margen, permitiendo al lector imaginarse las escenas descritas.
- El método está diseñado para que los alumnos sigan leyendo para conocer la continuación de la historia.
- Es útil tanto en el aula como para el auto-aprendizaje.

Este enfoque contrasta con la enseñanza tradicional, que a menudo se centra en la traducción y el análisis gramatical exhaustivo. La metodología de Ørberg busca hacer el aprendizaje del latín más accesible y atractivo, especialmente para las nuevas generaciones.
La obra de Ørberg se complementa con manuales de instrucciones y libros de ejercicios. Adaptaciones y traducciones de estos materiales han sido realizadas por profesores de latín, facilitando su aplicación en diferentes contextos educativos.
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La distribución de contenidos en Lingua Latina per se illustrata se organiza para adaptarse a diferentes planes de estudio, desde cursos de secundaria hasta bachillerato, cubriendo diversos niveles de competencia lingüística.
Legado del Latín
A pesar de no ser una lengua hablada en la vida cotidiana, el latín sigue siendo fundamental para comprender la historia, la cultura y la estructura de muchas lenguas modernas. Su legado perdura en la terminología científica, jurídica y literaria, así como en la base de las lenguas romances y en la influencia de su alfabeto en todo el mundo.
El latín, lejos de estar "muerto", continúa vivo en la academia, en la literatura y como llave para descifrar el pasado y comprender mejor el presente.